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La ‘catequesis higiénica’, más clara e insistente que la religiosa

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La Iglesia española está haciendo un encomiable esfuerzo de información y comunicación sobre las condiciones higiénicas que regirán la ‘nueva normalidad’ sacramental, que contrasta poderosamente con la sordina con la que trata los asuntos del alma y la salvación eterna de los fieles que se les ha confiado.

La eternidad es más larga que la vida más larga: no creo que haga falta un doctorado en Ciencias Exactas para advertirlo. Hasta un ateo entiende que uno está más tiempo muerto que vivo. La Iglesia, Esposa de Cristo, nos enseña que esta vida es una breve prueba en la que nos jugamos una eternidad de dicha junto a Dios o de tormento lejos de Él.

Por eso cuesta un tanto entender que nuestros pastores transmitan implícitamente el mensaje de que la supervivencia y la salud -a las que Cristo no parece darle demasiada importancia, por decir poco, en el Evangelio- son más importantes que la salvación eterna y la salud del alma.

Ya, ya sé que ningún prelado ha dicho tal cosa, ni podría sin que quedara automáticamente sin sentido su propia posición en el mundo. Pero en la vida real, en nuestra vida cotidiana, no juzgamos la importancia que los demás dan a las cosas solo o especialmente por lo que dicen, sino por lo que hacen, y especialmente por lo que repiten más a menudo, aquello sobre lo que insisten.

Tengo delante de mí una de las numerosas hojas que reparten las parroquias para advertir de los mandamientos higiénicos obligatorios para ir a misa en la nueva fase. Con dibujitos infantiles, naturalmente, y frases breves, de modo que puedo reproducirla entera en poco espacio. “Asistencia a misa en esta fase (se dispensa del precepto dominical). Usa siempre tu mascarilla. Lava tus manos con gel al entrar. Mantén la distancia social. Aforo limitado, siéntate en los lugares indicados. Si perteneces a población de riesgo, QUÉDATE EN CASA”.

Todo estupendo, porque la Iglesia y los católicos no son ciudadanos irresponsables que quieran contagiarse o contagiar. Pero echo de menos que, al tiempo que explican las condiciones higiénicas para asistir a Misa, hagan otro tanto con las condiciones espirituales para acercarse a la Sagrada Eucaristía. “Comulga solo si estás en Gracia de Dios”, por ejemplo. Porque, sin eso, sin saber bien el inefable milagro al que asistimos, ninguna de esas precauciones es necesaria porque no hay razones para participar en un ritual vacío.

63 comentarios en “La ‘catequesis higiénica’, más clara e insistente que la religiosa
  1. Pero, vamos a ver ¿ Cómo va a decir “Comulga solo si estás en Gracia de Dios”, si la Amoris Laetitia se promulgó para decir todo lo contrario ? Es urgente derogarla entera, pues, hasta lo aparentemente más aceptable, tiende a lo mismo, cuyo culmen es el 303, el pecado elevado a la categoría de respuesta generosa a la voluntad de Dios, la mayor blasfemia de la historia plamada en un documento oficial.

      1. No estoy de acuerdo con la conclusión final: su redacción es ambigua y pareciera que quien no puede comulgar, por no estar en gracia de Dios, no debe asistir a la Misa, pues para él resultaría un ritual vacío. Y no es así porque la Misa antes de una comida es un Sacrificio. Y quien esté en pecado mortal debe igualmente asistir al Sacrificio sin comulgar, y tratar de unirse mentalmente a él como pueda. Y en atención a ello, más tarde, o más temprano, Dios le traerá las gracias necesarias para su conversión. De hecho, en tiempos normales, en que rige el precepto dominical, el estado de pecado mortal no exime de la obligación de asistir a Misa, y su omisión añade un nuevo pecado mortal. Si no fue intención negar esto, entonces la conclusión está mal redactada. Puedo equivocarme, pero así lo entiendo yo.

      2. He asistido durante años a Eucaristías sin recibir la Comunión por no estar en gracia de Dios. Todo llega, efectivamente, Martín. Ir no fue ninguna pérdida de tiempo.

    1. Exacto y clavado. Francisco aprobó dos instrumentos jurídicos para que los obispos autorizaran en sus diócesis la comunión y absolución de los pecados a los divorciados y recasados civilmente, constante el anterior matrimonio canónico, en el numeral 305 y notas 336 y 351 de Amoris laetitia, que se elevaron a magisterio auténtico por el Rescripto de 5 de junio del 2017, publicado en el AAS de octubre del 2016. Por este sólo hecho, Francisco lleva casi 5 años apartado de la comunión de la Iglesia, por vulnerar el VI-IX Mandamientos, más los sacramentos del Orden, Matrimonio, Eucaristía y Confesión. Por lo tanto, sólo gobierna con sus potestades de orden (sacramentos y sacramentales) y de régimen o jurisdicción (legislativo, ejecutivo y judicial) limitados a la existencia de justa causa (canon 1335), al estar fuera de la comunión latae sententiae non declarata. A ello, se añade la vulneración contra el Primer Mandamiento con la Pachamama del 2019.

      1. Amoris laetitia, 303: “…También puede reconocer con sinceridad y honestidad aquello que, por ahora, es la respuesta generosa que se puede ofrecer a Dios, y descubrir con cierta seguridad moral que esa es la entrega que Dios mismo está reclamando en medio de la complejidad concreta de los límites, aunque todavía no sea plenamente el ideal objetivo…”.

        ¿”… que Dios mismo está reclamando..”? ¿Puede Dios reclamar el adulterio, “aunque no sea todavía plenamente el ideal objetivo…”? ¿No es esto herejía?

    2. Hay buenos curas que hemos podido contactar por internet y tanto bien hacen pues nos ayudan y despiertan para ir a lo único importante; Nuestro Señor. Entonces , por mi parte y con todo respeto, todo esto no me interesa. Para hacer el tonto siempre hay tiempo.

    3. igual en lugar del pagano o sólo materialista mensaje “no pongan los pies sobre los reclinatorios”, si tuvieran fe católica las autoridades de las iglesias, indicarían mejor qué se necesita para hacer verdadera oración, y, mejor aún aprovechar que es más importante confesarse y estar en gracia de Dios que no ensuciar los reclinatorios. Qué bien que haya siempre gente dispuesta a decir a los demás lo que deben hacer. Seguro, con inspiración divina directa. Claro que, si no, también quizá habría que decir a Dios qué debe decir y qué debe hacer.

    4. De todas formas, si piensan que la gente se va a lanzar ahora en tromba para ir a misa, están muy pero que muy equivocados. Menos incluso que antes de la pandemia, merced a los ‘buenos oficios’ de jerarquía y clero. Y si no al tiempo. Si, total, es lo que buscan y quieren…

      1. Perdone que no iba seguirá sin ir.

        Quien iba seguirá yendo.

        Este pasado sábado en una iglesia céntrica de mi ciudad, con todas las restricciones y pese a no ser obligatorio acudir a misa, estábamos los de siempre. Y cabíamos perfectamente. Un poco más repartiditos, pero perfectamente.

    5. Tú no comulgues nunca si tienes tu corazón podrido de odio contra el Papa y la Iglesia, eres la esencia de la soberbia. Hasta que tengas firme propósito de la enmienda, no comulgues.

  2. Pues si el cura de la foto trata así el Cuerpo de Cristo ya no me hace falta escuchar sus homilías: pachamama, tratamiento de los plásticos, crímenes contra la madre tierra, ayudas a Soros para que siga traficando con personas…

    1. Muy bien dicho. Tratar así al Cuerpo de Cristo es no creer en su presencia real en la Hostia Consagrada. Y no solo eso, se está negando la divinidad del Señor al creer que la Sagrada Forma puede contagiar o ser vínculo de contagio. Y me explico. Es dogma de fe que la muerte y la enfermedad, es el castigo temporal por el pecado original, castigo que no es borrado por el bautismo (este solo borra la pena eterna). Pero Cristo, al estar sin pecado, no se le aplican ni la muerte (voluntariamente aceptada por Él para que nosotros tengamos vida) ni la enfermedad. Por lo tanto, si se cree en la presencia real de Cristo en la Eucaristía (cuerpo, sangre, alma y divinidad), entonces la Hostia consagrada no puede enfermar (porque Cristo era inmune a la enfermedad) ni ser vínculo de contagio (Cristo ni siquiera puede ser portador sano). El sacerdote de la foto dejó de ser sacerdote católico para convertirse en piedra de escándalo.

        1. “La Hostia no contagia, las manos del ministro puede que sí”. Para morirse de miedo. Ni que tuviese el sacerdote cianuro puro en las manos, que nada más ingerirlo te murieses al instante. La posibilidad lógica de contagiarse es que puede uno contagiar o no, no hay término medio. Pero la probabilidad estadística de contagiarse es ridícula, pues depende de la carga viral (número de virus por centímetro cuadrado de superficie) y del número de infectados activos que asistan a la misa (los sintomáticos suelen quedar en casa). El sacerdote normalmente sólo emplea los pulpejos de dos dedos para coger la forma. Podría transmitir el virus, sí, en teoría, pero aunque así fuese, la mayoría, el 80%, no van a sufrir más que un resfriado como mucho. Y nadie se queda en casa por miedo a contagiarse de un resfriado.

        2. Fallecidos en España por covid-19 a la fecha del 18 de mayo 2020 desde que se declaró el primero, el de un paciente alemán en La Gomera (Canarias), el 1 de febrero: 27.709. Si España tiene aproximadamente 47 millones de habitantes, esto equivale a 5’89, es decir, redondeando 6 fallecidos por cada 10.000 habitantes en estos 4 meses de epidemia. Muchos más se mueren de cáncer, de infarto o de muchas otras enfermedades. ¿Igualito que la peste negra o la gripe de 1918 que asolaron Europa…?

        3. 6 fallecidos por cada 10.000 habitantes en 4 meses equivale a 1,5 habitantes por mes, o a 0,05 por día, es decir, a 5 fallecidos al día por cada millón de habitantes. El riesgo de que yo vaya a fallecer por comulgar un día cualquiera es ridículo. Pueden fallecer 5 por cada millón que comulguen. La mayoría de los que fallecen, el 90 %, son mayores de 75 años y tienen 3 ó 4 enfermedades (diabetes, hipertensión, insuficiencia renal, hipertensión…) ¿Voy a tener tanta suerte que me toque justamente a mí que no estoy tan mal? Cuando se da una catastrofe lo primero que se aconseja es no perder la calma y pensar las cosas con serenidad, no dejarse llevar por el pánico y obrar irracionalmente.

        4. Los medios que se utilizan para eviar un mal deben ser proporcionados al bien común que se pretende. No podemos reducir el límite máximo de velocidad en las carreteras a 100 km/hora o a 90 km/hora porque fallezca gente todos los días por accidentes de tráfico.

      1. Te felicito por tu comentario. Jesucristo mismo lo nos lo ha dicho: “He venido para que las almas tengan vida y la tengan en abundancia” (Juan 10,10), no para contagiarnos un virus. En cada Misa Jesucristo se hace de nuevo presente en el altar, se ofrece al Pacre en sacrificio de propiciación por nuestros pecados y se nos da como alimento. ¿Tenemos fe de verdad que Jesucristo es nuestro Salvador?

  3. Justo he pensado lo MISMO y se lo he hecho saber (con nula esperanza de que surga efecto, pero no pude ya callar) a mi obispo. Qué alegría que lo diga alguien que por lo menos puede llegar a más gente.

    1. Por favor indicar nombre de parroquia y población a la que pertenece ese fulano de la foto, no tiene ningún respeto por su Señor. Los fieles no merecen tal esperpento

  4. …mandamientos higiénicos obligatorios para ir a misa en la nueva fase….
    Envuelven ellos una catequesis de la Santa Iglesia? La que se basa en la Santas Escrituras y en la Tradición Apostólica?
    La que proclama el Credo? O hay que seguir un Comité de asnos paganos gnósticos panteístas?
    Pregunto…
    Porque Creo en Dios y la Presencia Real Eucarística!!!

  5. Todo sin sentido. Solo ven y usa el alcohol. Siéntate con las distancias. Comunión normal. El sacerdote de la misa y el asistente, como siempre lo hacen, tienen sus manos, pero sobre todo sus almas, muy limpias. Agua bendita normal o el Padre los rociará antes de la Misa. Simple. Las personas que tosen ya deben tener un pañuelo con alcohol al ingresar a la Iglesia. De hecho, es de mala educación toser sin pañuelo, esto se ha aprendido desde la edad de 5 años. La sociedad ha excavado. Lo que realmente falta es una jerarquía eclesiástica de fe. Siente esto a continuación:
    Del libro La guerra de los 30 años “, volumen II, página 412.
    “El papa Urbano VIII excomulgó a los funcionarios de salud pública de Florencia después de que prohibieron las asambleas y procesiones religiosas con el pretexto de combatir la infección (peste que golpeó a Florencia entre 1631 y 1632)”.

  6. Karlo, me encanta lo que ha dicho: “De hecho, es de mala educación toser sin pañuelo, esto se ha aprendido desde la edad de 5 años”
    Así debería ser, pero si miramos alrededor, las normas cívicas no son la tónica dominante. Al contrario. Si la gente podía estornudar en la mano antes de dar la paz, lo hacía.
    Si lo raro es que estemos vivos con tanto incivil pululando alrededor

  7. Si en los Evangelios viene: No es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre , sino lo que sale de la boca, eso es lo que contamina al hombre.
    Y contra esa contaminación el desinfectante es un verdadero arrepentimiento de MIS, faltas,,, no generalizo para no ofender.

  8. En una palabra perdieron la fe, ya no creen en la presencia real de Jesus con toda su divinidad y majestad. Hay que orar mucho por todos nuestros Sacerdotes, los que todavía tienen fe, los que la están perdiendo y los que ya la perdieron.

  9. Además, con tanta obsesión por la higiene, se cometen graves atropellos, como el que están haciendo muchos obispos y sacerdotes de prohibir la comunión en la boca.
    También una cosa muy grave, es que comulgar con guantes favorece la adhesión de partículas al plástico y al desechar esos guantes, se tira a Cristo a la basura.

    1. A mí, desde luego, al negarme la comunión en la boca, me han quitado las ganas de volver a misa. Seguiré por la tele. Un bulto menos lleno de microbios que tendrán que limpiar sus esforzados acólitos. Mi asquerosidad se ausenta, con su permiso urbi et orbe, de sus reales.

      1. no me extraña: si algo resulta claro del mensaje cristiano y de las palabras del propio Salvador, vamos, de la esencia de la fe por la que han dado la vida los mártires ha sido por comulgar en la boca. Bueno, excepto en los primeros siglos, pero es que los primeros cristianos no son de confiar, porque no obedecían las palabras inmutables que Dios reveló en el Concilio de Trento.

        1. Desde el siglo segundo está documentado que es costumbre de los laicos no tocar las especies. Con prohibición pontificia. Si no lo he hecho hasta ahora, por qué iba a hacerlo ahora. Si ellos no quieren por sus razones, en el orden de la salud física y la higiene, yo tengo las mías, históricas y teológicas, para hacer lo que hago. El Señor sabe de ellas, cómo está mi corazón de fe y el deseo que tengo de recibirle corporalmente y con la debida disposición y gracia. Confío en que en la necesidad, no me faltará su sustento.

          1. Por cierto, no lo he reclamado ni he hecho de eso guerra contra el sacerdote ni mis hermanos: llegué, vi y hasta otra, cuando se pueda. Aquí lo expreso como desahogo. Y seguramente como representación de otros en mi mismo pensar. Punto.

          2. Scintilla.
            Comprendo muy bien su malestar.
            La última vez que fui a Misa no pude comulgar. Tuve que ver el infame espectáculo de ver cómo los “desinfectados” cogían el Cuerpo de Cristo como el que coge una aceituna en el bar y yo con una congoja interior y unas ganas de llorar que no podía aguantar las lágrimas.
            Después fue peor cuando le dije al sacerdote que por qué no podía comulgar como se debe y me dijo que comulgara en la mano. Le expliqué que mis manos no están consagradas y me hizo una serie de comentarios en forma de burla que no le quiero ni contar.
            Llegar a mi casa y romper a llorar, fue todo uno. En mi cabeza sólo cabía la pregunta de si alguna vez volvería a comulgar o no.
            Mucho ánimo, Scintilla. No está sola. Seguro que Dios le pone a mano (es un decir lo de la mano) la manera de recibir a Jesús como se merece.
            Con usted está Dios, la Virgen y si le sirve de algo, yo también.
            Un abrazo.

          3. Le agradezco sus ánimos, Mariela. Hasta la próxima eucaristía, pues, en que nos toquemos aun sin vernos. Que el Señor la guarde.
            También me vienen esos sentimientos cuando veo a gente ya anciana, más que yo incluso, comiéndose un caramelito para aclararse la voz antes de comulgar, o cuando se acercan al altar poniendo la mano como malos pedigüeños (porque pedigüeños allí vamos todos). Pero hace ya mucho que ya no llamo la atención a nadie: si el cura lo ve y no dice nada… y si le dices al cura y, como usted dice, se ríe de ti delante de tus hermanos… estamos para hacer y callar y pedir perdón por todos y que Él les ilumine, si es su voluntad, porque a quien quiere endurece, acuérdese.

    2. Padre, yo no sé que dice usted, pero a mi me parece MUCHO más digno dar la comunión con unas pinzas (siguiendo una antigua costumbre de la Iglesia) que distribuirla con guantes de plástico, como estas ORDENADO por el Estado Italiano y aceptado por la Conferencia Episcopal Italiana. Yo entiendo que es una profanación (dar uso profano a algo sagrado), máxime cuando el dar la comunión con guantes de plástico es una modificación del Rito que solo puede autorizar la Santa Sede (Sacrosantum Concilium 22).

      Sobre la antigua costumbre de usar pinzas para dar la comunión en tiempos de peste:

      korazym.org/42827/le-pinzette-eucaristiche-in-tempo-di-coronavirus-uno-sguardo-alla-storia-degli-utensili-eucaristici/

  10. «…llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios.»

    ……y en esas estamos: una mayoría “pasando por el aro”…..y una minoría en las catacumbas……

  11. igual en lugar del pagano o sólo materialista mensaje “no pongan los pies sobre los reclinatorios”, si tuvieran fe católica las autoridades de las iglesias, indicarían mejor qué se necesita para hacer verdadera oración, y, mejor aún aprovechar que es más importante confesarse y estar en gracia de Dios que no ensuciar los reclinatorios. Qué bien que haya siempre gente dispuesta a decir a los demás lo que deben hacer. Seguro, con inspiración divina directa. Claro que, si no, también quizá habría que decir a Dios qué debe decir y qué debe hacer.

  12. Veo que recomiendan mejor ni ir a comulgar porque Dios no se merece ése trato. Pero yo me pregunto si no es doble ofensa para Él rechazarlo por verlo minusvalorado?
    Creo que se DEBE ir por Él,, como un rescate, podría uno decir; Ven Señor a mi alma, Ven y déjame mostrarte mi amor.
    Yo he actuado muy mal con Él, acostumbramos ir a la Santa Misa, temprano,, y terminando nos vamos a desayunar,,,y todavía con el sabor de la Sagrada Comunión.!!
    No solo lo tratan mal agunos sacerdotes bruscos, también yo,, espero que Dios me permita enmendar ésa conducta tan mezquina.

    1. Estoy con Spes. Creo que el Señor nos espera y, no sé por qué ni para qué, creo que NOS NECESITA en un momento en que la batalla espiritual está por todo lo alto. Con todo este asunto, Cristo se ha convertido en moneda de cambio , pagando muchas veces un pulso fiel/cura en la cola de la comunión, con sacerdotes a los que les falta mucha, muchísima fe. Llevo varios días yendo de una misa a otra, sin esperar nada y salgo de todas ellas con una tristeza inmensa, porque lo único que preocupa es demostrar lo “buenos chicos que somos”, que “no permitimos que el templo se convierta en un lugar de contagio”. Y entretanto, nadie se arrodilla, ya que al quitar los reclinatorios pareciera que no se permite (como si no existiese el suelo); se elimina el “amén, para que no haya diálogo en la comunión”. Jamás me metería en algo tan de conciencia como la forma de recibir al Señor (sí en cambio, por la disposición del alma), pero lo digo porque lo siento muy dentro:Dios nos necesita (y nosotros a Él!)

    2. Es más, una comunión bien hecha tiene una valor reparador en el Cielo inimaginable. Por los motivos que sea el Señor está abajándose, si cabe, todavía más, permitiendo que le recibamos con nuestras propias manos. Y aún así, creo que basta una comunión bien hecha, bien ofrecida -y, nosotros, perfectamente inmolados en amor con Cristo y en Cristo- podría sustituir toda la falta de amor y de fe de la que en ese momento pueda estar adoleciendo el sacerdote oficiante o cualquier otro sacerdote en el mundo, a la hora de repetir Su santo sacrificio.
      El Señor está ya muy agraviado. Demasiado. Pero nosotros somos hijos de Dios, ungidos por el bautismo y, por tanto, participamos de su real sacerdocio.
      “Os exhorto… a presentar vuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios; éste es vuestro culto razonable no os ajustéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir lo que es la voluntad de Dios, lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto”.

    3. Yo también prefiero comulgar, aunque me dé horror hacerlo con la mano… pero después de dos meses imposibilitada y sin saber lo que traerá el futuro…

  13. “La apostasía dentro de la Iglesia es la cosa más grave e impactante” que emerge de las apariciones de la Virgen del siglo XX. “El cardenal Ciappi, que había leído el tercer secreto, especificaba que la Virgen había dicho que la apostasía comenzaría en los niveles más altos de la Iglesia”. “Estamos gobernados por la masonería, porque muchos políticos, y distintos obispos y cardenales están, desgraciadamente, afiliados” y, en Civitavecchia, “se advirtió a Italia” de por qué existe esta convergencia. La suspensión de las misas presenciales puede ser “una apostasía práctica”, porque “si Nuestra Señora recomienda la Eucaristía todos los días, y tú la niegas, evidentemente es, en la práctica, una fuerte confrontación entre Ella y Satanás, que terminará con el triunfo del Inmaculado Corazón de María”. La Nuova BQ entrevista al padre Flavio Ubodi, teólogo capuchino….
    https://infovaticana.com/2020/05/16/de-fatima-a-civitavecchia-estamos-dentro-del-tercer-secreto/

  14. Esta es una de las preguntas que le hicieron al arzobispo Pierbattista Pizzaballa, Administrador Apostólico del patriarcado latino de Jerusalén al inicio de la pandemia y su respuesta.
    ¿Qué le dirías a las personas que dicen que cambiar la práctica litúrgica de recibir la Comunión en la lengua, incluso si está permitido bajo ciertas condiciones, como el brote de un virus, es un signo de falta de fe?

    En el museo de la Custodia de Tierra Santa, las pinzas utilizadas por el sacerdote durante las plagas para dar la comunión a las víctimas de la peste todavía son visibles. ¿Constituye esto una falta de fe? Por supuesto que no. Era prudencia, un medio para no contaminar a los demás.
    La fe no reemplaza a la razón. Dios nos ha dado un cerebro, una inteligencia para usar y desarrollar, para preservar nuestras vidas y la de los demás que nos han sido confiados. Usar nuestra inteligencia no es contra la fe. La fe sin razón es como un alma sin cuerpo. Necesitamos los dos.

  15. En mi parroquia San Andrés, de Zizur Mayor, Navarra, no existe, afortunadamente, ningún problema para recibir la comunión de rodillas y en la boca, gracias al párroco Don Jose Luis Morrás Etayo, que Dios nos lo conserve muchos años, ni antes ni con ni después del cevid19, pues es de liturgia impecable, de predicación corta, pero sustancial, y llega más y más a la gente, empezando por mí. ¡ Gracias Don Jose Luis ! Ahora mismo hago una foto de este comentario y se la mando por watshapp, sin problema alguno de vanagloriarse.

    1. A ver en cuanto tiempo tarda en cambiar de opinión.

      Don José Luis, predique corto que es muy fácil caer en excomunión con Belzunegui.

      Saque otra foto y mándaselo por WhatsApp.

  16. Mi parroquia está llena de consejos sanitarios pero de ningún folleto parroquial ni diocesano, ni siquiera una hojita o postalita. Es que dicen que las imprentas están cerradas. Apaga y vámonos….

    1. Yo he tenido y tengo la dicha,de comulgar en la boca,antes de la pandemia,durante la pandemia,y ahora que ya se puede ir a la Santa Misa,es un privilegio,del que me confieso indigna,pero que la Gracia de Dios,así lo ha dispuesto,estoy muy agradecida,a Jesús Eucaristía.

  17. En mi parroquia hemos podido comulgar durante todo este tiempo. Aunque no había misa, hacia la hora que nos indicaba, íbamos llegando, goteando de uno en uno, a la puerta de la sacristía. Entrábamos, rezábamos, y tras un breve ritual, nos impartían la Comunión. Yo creo que todos los que hemos seguido recibiendo la Sagrada Comunión lo hemos hecho de rodillas y en la boca. Seríamos cada vez cuatro o cinco.
    Cuando ayer se celebró la primera Misa, nos dijo que las palabras “Cuerpo de Cristo” sólo las diría en general al principio, desde el altar (tal vez para evitar el aliento). Que quienes fueran a comulgar en la boca lo hiciéramos al final. Que si alguien quería comulgar en la mano, debería quitarse los guantes, si los llevaba puestos. El sacerdote no llevaba guantes, desde luego.

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