Los obispos italianos reclaman las misas públicas

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Los obispos italianos no pueden aceptar ver comprometido el ejercicio de la libertad de culto.

La Conferencia Episcopal de Italia ha emitido un comunicado de protesta contra las nuevas medidas que anunció ayer por la tarde el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, entre las que anunció, por ejemplo, la apertura de los museos, o de librerías y, en cambio, no se incluyeran las misas.

Los prelados italianos exigen «poder reanudar su acción pastoral». No pueden aceptar «ver comprometido el ejercicio de la libertad de culto». «Debe quedar claro para todos que el compromiso de servir a los pobres, tan importante en esta emergencia, surge de una fe que debe poder alimentarse de sus fuentes, en particular de la vida sacramental», dice el episcopado italiano.

Comunicado de la Conferencia Episcopal Italiana

«El gobierno está estudiando nuevas medidas para permitir el ejercicio más amplio de la libertad de culto». Las palabras de la Ministra del Interior, Luciana Lamorgese, en la entrevista dada el jueves 23 de abril a Avvenire se produjeron después de un diálogo continuo y disponible entre la Secretaría General del CEI, el Ministerio y la Presidencia del Consejo.

Una interlocución en la que la Iglesia aceptó, con sufrimiento y un sentido de responsabilidad, las limitaciones gubernamentales tomadas para hacer frente a la emergencia sanitaria. Un interlocución durante la cual varias veces se enfatizó explícitamente que -cuando se redujeran las limitaciones asumidas para enfrentar la pandemia-, la Iglesia exige poder reanudar su acción pastoral.

Ahora, después de estas semanas de negociación que vieron al CEI presentar las Directrices y Protocolos para enfrentar una fase transitoria en pleno cumplimiento de todos los estándares de salud, el Decreto del Primer Ministro aprobado esta noche excluye arbitrariamente la posibilidad de celebrar la Misa con el pueblo.

Se reclama a la Presidencia del Consejo y al Comité Técnico Científico el deber de distinguir entre su responsabilidad -dar indicaciones precisas de carácter sanitario-, y la de la Iglesia, llamada a organizar la vida de la comunidad cristiana, respetando las medidas dispuestas, pero en la plenitud de la propia autonomía.

Los obispos italianos no pueden aceptar ver comprometido el ejercicio de la libertad de culto. Debe quedar claro para todos que el compromiso de servir a los pobres, tan importante en esta emergencia, surge de una fe que debe poder alimentarse de sus fuentes, en particular de la vida sacramental.

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Comentarios
10 comentarios en “Los obispos italianos reclaman las misas públicas
  1. ……..pero ¿no fueron los obispos quienes unilateralmente cancelaron los actos de culto, por encima de las restricciones lógicas?…..por lo que sé, el decreto italiano, igual que en España, no prohibe las misas si se toman las medidas oportunas…….

  2. Le han dado alas al gobierno que ahora se las quita, con las consiguientes consecuencias económicas. Contra Salvini vivían mejor.

    1. Ante los anuncios de reapertura, la iglesia italiana se queja de retraso previsto en la apertura de las iglesias. Estamos seguros de que viene motivado por la sequía económica que ha provocado el cierre de las iglesias. Se anuncia que se podrán celebrar funerales con 15 personas pero no se entiende el porqué de la negativa a otras celebraciones en iguales condiciones. Seguro que hay cesiones en estos días ante las presiones. Será importante lo que suceda en los vecinos del norte que empiezan a abrir a primeros de mayo. Specola.

  3. La iglesia está afectada en todos sus niveles por la epidemia. Sabremos cuántas bajas se han producido en las envejecidas comunidades religiosas y en las filas de los sacerdotes diocesanos. No pensamos que esto suponga un cambio sustancial, ya que el virus lo único que ha causado en un adelanto temporal en una situación que estaba llegando. La asistencia a los lugares de culto ya era minoritaria en muchos países y nuestros monasterios y catedrales estaban de hecho desacralizados.

    1. Curiosamente, y por gracia del virus, ahora necesitaremos locales amplios que permitan la separación adecuada entre personas y solo podrán abrir, mientras esto dure, las iglesias de mayores dimensiones. El problema es que la reapertura nos enfrentará a una situación inédita en la que tendremos que dar respuestas a las necesidades del momento que van a ser muchas. Venimos de un desprecio social y personal al hecho religioso y espiritual que debe cambiar. Specola.

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