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Jueves Santo: “Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo”

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Les ofrecemos las lecturas de hoy, Jueves Santo.

En estos momentos extraordinarios, sin misas en muchos sitios, desde InfoVaticana te animamos a vivir el Triduo Pascual en familia, meditando, rezando el Padrenuestro, una comunión espiritual u otras oraciones.

Magnificat nos ofrece una Liturgia de la Palabra para rezar en casa que puedes ver pinchando aquí. También han publicado una Vigilia matrimonial para este día santo.

La Conferencia Episcopal Española ha ofrecido una guía para seguir la Semana Santa desde casa. Puedes verla aquí.

La diócesis de Astorga también nos ofrece una Liturgia de la Palabra para rezar en casa, que puedes ver pinchando aquí.

Con la misa que tiene lugar por la tarde del Jueves Santo, la Iglesia comienza el Triduo pascual y evoca aquella Cena, en la cual el Señor instituyó la Eucaristía y el sacerdocio.

Toda la atención debe centrarse en los misterios que se recuerdan en este día: la institución de la Eucaristía, el Orden sacerdotal y el mandamiento sobre la caridad fraterna.

Les ofrecemos las lecturas de hoy:

Primera Lectura (Ex 12, 1-8. 11-14)

Dijo el Señor a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto: «Este mes será para vosotros el principal de los meses; será para vosotros el primer mes del año. Decid a toda la asamblea de los hijos de Israel: “El diez de este mes cada uno procurará un animal para su familia, uno por casa. Si la familia es demasiado pequeña para comérselo, que se junte con el vecino más próximo a su casa, hasta completar el número de personas; y cada uno comerá su parte hasta terminarlo. Será un animal sin defecto, macho, de un año; lo escogeréis entre los corderos o los cabritos. Lo guardaréis hasta el día catorce del mes y toda la asamblea de los hijos de Israel lo matará al atardecer”. Tomaréis la sangre y rociaréis las dos jambas y el dintel de la casa donde lo comáis. Esa noche comeréis la carne, asada a fuego, y comeréis panes sin fermentar y hierbas amargas. Y lo comeréis así: la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano; y os lo comeréis a toda prisa, porque es la Pascua, el Paso del Señor. Yo pasaré esta noche por la tierra de Egipto y heriré a todos los primogénitos de la tierra de Egipto, desde los hombres hasta los ganados, y me tomaré justicia de todos los dioses de Egipto. Yo, el Señor. La sangre será vuestra señal en las casas donde habitáis. Cuando yo vea la sangre, pasaré de largo ante vosotros, y no habrá entre vosotros plaga exterminadora, cuando yo hiera a la tierra de Egipto. Este será un día memorable para vosotros; en él celebraréis fiesta en honor del Señor. De generación en generación, como ley perpetua lo festejaréis.

Salmo 115

R/. El cáliz de la bendición es comunión de la sangre de Cristo.

¿Cómo pagaré al Señor

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todo el bien que me ha hecho?

Alzaré la copa de la salvación,

invocando su nombre. R/.

 

Mucho le cuesta al Señor

la muerte de sus fieles.

Señor, yo soy tu siervo,

hijo de tu esclava;

rompiste mis cadenas. R/.

 

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,

invocando tu nombre, Señor.

Cumpliré al Señor mis votos

en presencia de todo el pueblo. R/.

Segunda Lectura (1 Cor 11, 23-26)

Porque yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: que el Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, tomó pan y, pronunciando la Acción de Gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía». Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: «Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía». Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.

Evangelio (Jn 13, 1-15)

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Estaban cenando; ya el diablo había suscitado en el corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, la intención de entregarlo; y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido. Llegó a Simón Pedro y este le dice: «Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?». Jesús le replicó: «Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde». Pedro le dice: «No me lavarás los pies jamás». Jesús le contestó: «Si no te lavo, no tienes parte conmigo». Simón Pedro le dice: «Señor, no solo los pies, sino también las manos y la cabeza». Jesús le dice: «Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos». Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: «No todos estáis limpios». Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis “el Maestro” y “el Señor”, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros: os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis.

6 comentarios en “Jueves Santo: “Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo”
  1. Bergoglio, tengo dos preguntas para usted. ¿ El que instituye la eucaristía es Dios hecho hombre o solamente un hombre que nos engaña al afirmar que se va pero se queda en un trozo de pan ? ¿ Está o no realmente presente Jesucristo en la eucaristía con su cuerpo, sangra, alma y divinidad ?

    Ya sé que no las responderás claramente. Eso sólo lo haces con Scálfari, tu verdadero portavoz, pero luego el de mentira dice que esas palabras no se corresponden exactamente con las que dijiste, pero sin aclararnos cuales palabras dijiste. Te conocemos de sobra

    1. Lo evidente no precisa prueba.

      El Santo Padre no niega el depósito de la fe. Cristo es Dios y Hombre verdadero y se encuentra presente en el Santo Sacramento del Altar. Con su cuerpo, sangre, lama y divinidad.

      Tus preguntas me recuerdan a los fariseos cuando pretendían hacer a Cristo preguntas capciosas… Tus cuestiones no merecen en el Santo Padre sino el máximo desprecio de la indiferencia.

      Podrías alguna vez manifestar algo positivo del Santo Padre?

    1. La paz Neila, considero que hay que dejarlo que siga comentando bien o mal. Al fin y al cabo, a nadie le afecta sino a él mismo. Recuerda que estamos en jueves santo y la conversión es personal.
      Hoy es el día del perdón y de la humillación. No olvidemos que los labios hablan lo que el corazón siente y el Señor nos dice hay que amar aún al enemigo. En una catequesis sobre el amor y el perdón al enemigo, una chica se levantó y me dijo: ¿cómo quieres que perdone a los terroristas que han matado a mis padres? Yo le respondí: “Tú no lo harás, OTRO lo hará por ti.”
      Saludos

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