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Después del altar, el trono. El triste final de la realeza

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La despedida de Harry y Meghan de la Familia Real representa un nuevo acercamiento de la monarquía británica a su ignominioso final. El declive del papel del Trono es la continuación del declive del papel del Altar y de la desorientación religiosa.

(NBQ)- Estos días en Gran Bretaña no se habla de otra cosa que no sea el llamado Megxit, es decir, la decisión de los Duques de Sussex, en su día Harry y Meghan, de desvincularse de sus roles en la Royal Family. Una noticia que, como decíamos, en los tabloides británicos está superando el interés por el proceso del Brexit, o por la demanda, cada vez más urgente, de un nuevo referéndum de los independentistas escoceses, por la formación del nuevo Gobierno en Irlanda del Norte o por la repentina crisis de gobierno en la República de Irlanda, que ha llevado a las elecciones parlamentarias anticipadas del próximo 8 de febrero. El tema del día es la crisis de la familia real.

Los hechos son bastante conocidos: el segundo hijo del heredero al trono de Inglaterra comunica con un twitter su dimisión, y la de su esposa, como miembros de la Familia Real. Literalmente escriben: We intend to step back as seniormembers of the Royal Family. Es decir, “dar un paso atrás” con respecto a su condición de miembros “senior” de la familia real. Una formulación bastante curiosa. El nieto de la reina Isabel, en efecto, comunica una decisión clamorosa, histórica y destinada a hacer discutir como si se tratara de la dimisión de un club de golf o de bridge, del que se es miembro “senior”, es decir, de edad avanzada o, en este caso, de “primer plano”.

La prensa se ha abalanzado sobre esta apetecible noticia destacando el carácter provocativo y libertario de la elección, centrándose obviamente en el componente más glamuroso de la pareja, la americana Meghan Markle. Esto ha provocado un enorme clamor que podría constituir un importante beneficio publicitario para la pareja que ha elegido dar este “paso atrás” respecto a sus roles y a sus tareas institucionales, para trasladarse con todos sus bártulos a Canadá, el país de la Commonwealth más cercano a los Estados Unidos. Los últimos días -y no es casualidad-, Meghan ha anunciado haber firmado un contrato de doblaje para Disney, a cambio de una donación a una organización que se encarga de la salvaguardia de los elefantes. La duquesa de Sussex, informan los medios de comunicación británicos, registró el “voiceover” antes de su partida con el príncipe Harry hacia Canadá.

La donación irá a Elephants Without Borders (Elefantes sin fronteras), organización ecologista que combate la caza furtiva. Según el Times, el acuerdo con Disney podría ser indicativo de los futuros compromisos de Meghan, que junto con el príncipe Harry podría aspirar a aprovechar su propio estatus de celebridad en el mundo del espectáculo.

Tras el shock inicial, la propia reina tomó el control de esta unidad de crisis convocando una cumbre en la residencia real de Sandringham, en Norfolk. Todo indicaba que la cumbre -desertada por Meghan- conllevaría iniciativas sancionadoras de la soberana hacia los nobles rebeldes, pero al final se resolvió con un comunicado en el que The Queen declaró: “Mi familia ha tenido hoy una discusión muy constructiva sobre el futuro de mi nieto y su familia. Apoyamos plenamente el deseo de Harry y Meghan de crear una nueva vida como joven familia. Aunque nos hubiera gustado que siguieran siendo miembros de la Familia Real a tiempo completo, respetamos y comprendemos su deseo de vivir una vida más independiente, aunque continúan siendo una parte importante de mi familia”.

En el comunicado de Buckingham Palace, la reina Isabel continúa diciendo que “Harry y Meghan han dejado claro que no quieren depender de fondos públicos en sus nuevas vidas. Por eso se ha decidido que habrá un período de transición en el que los duques de Sussex pasarán parte de su tiempo en Canadá y parte en el Reino Unido”.

En definitiva, las arcas del estado salen ganando, y la soberana de 90 años ha mostrado a sus súbditos su lado más comprensivo y benevolente, decididamente a la altura de los tiempos. Entonces, ¿no hay crisis para la Corona de Inglaterra, una de las instituciones más antiguas del mundo? Al contrario: este asunto representa un nuevo acercamiento de la monarquía inglesa a su ignominioso final.

El declive del papel del Trono es la continuación del declive del papel del Altar. La confesión anglicana se encuentra, como es bien sabido, en un estado pre-agónico. El mismo catolicismo vive en Inglaterra el reflejo de la crisis general de la Iglesia católica. A la decadencia del altar sigue ahora la del trono, a pesar del afecto que los súbditos ingleses aún sienten hacia la institución, quizás porque recuerdan lo que sucedió en la única fase “republicana” de su historia: la sangrienta dictadura de Oliver Cromwell.

La crisis del Trono es consecuencia de la desorientación religiosa. La doctrina católica afirma que, en el momento del bautismo, el cristiano está revestido de los tres “oficios” que emanan de Cristo mismo, Sacerdote, Rey y Profeta. Estos oficios son infundidos sobre todos los fieles, pero siempre han sido realizados de manera eminente por personas llamadas a desempeñar una función específica. Esta función regia siempre ha sido complemento necesario y pilar del Pueblo de Dios.

En el cristianismo, la Realeza es la función de “ordenar el mundo” en conformidad con el Logos, con la ley y con la armonía divinas, con el mensaje del Evangelio.

La Realeza es la “correa de transmisión”, el instrumento por medio del cual el mensaje de Cristo se irradia en el mundo de manera eficaz, el medio por el cual el mundo ya no permanece “mundo profano”: mundo secularizado y alejado de Dios, pero por el cual es redimido, devuelto a Su Creador incluso en las expresiones más terrenales.

Desde este punto de vista, es evidente que el declive o incluso la desaparición de la función regia, ejercida eminentemente, ha sido en los últimos siglos la causa principal de la decadencia general de la cristiandad, así como del debilitamiento -que hoy parece, además, irreversible-, de su fuerza “transmisora de civilización”.

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El “paso atrás” del Duque de Sussex es una auténtica deserción de esta tarea. La Reina evidentemente se había dado cuenta, pero no ha podido hacer nada para impedirlo. Estamos en tiempo de híperbuenismo, y así -parafraseando una de las frases más bellas de la Saga de Star Wars-, la Monarquía muere entre un estruendo de aplausos, y con ella el papel de servicio de esta institución.

Publicado por Paolo Gulisano en la Nuova Bussola Quotidiana.

Traducido por Verbum Caro para InfoVaticana.

15 comentarios en “Después del altar, el trono. El triste final de la realeza
  1. El altar aguanta y aguantará, porque el altar es Jesucristo, rey del universo, cuya realeza es eterna. Los harrys, los meghan y los bergo liantes de turno pasan. Jesucristo, que vive, permanece. Nuestras miradas ya saben a donde hay que dirigirlas: A Quien nunca nos falla, pues es el Camino, la Verdad y la Vida.

    1. ¿ para qué sirve un rey?.Lastima que las experiencias republicanas en España sean tan horripilantes….pero para mi que aquí estamos logrando la República Coronada, que es la perfección de la hipocresía donde todos ganan, hasta que se cansen del soso y la locutora abortista del telediario. Lo veremos.

    2. Un buen exorcismo
      Ibfovaticana
      Primeras mexidas demagicas para captar el favor popular a nivel publico y reprobables de elite a nivel privado
      Persecucion de targeted individuals e ideologia de genero
      Dios nos libre

  2. Este es el que dijo que para luchar “contra el cambio climático” va a tener sólo dos hijos. Lo que no dijo es que hará si tiene tres, ¿se lo cepillará antes de nacer?

  3. El mayor error de este artículo es vincular la monarquía con la disfusión del catolicismo. España es teoricamente una monarquía y sin embargo no solamente es un pais ateo sino que además es anti-Católico. Polonia es una república y es el pais más católico de Europa.

    1. Opino algo parecido. El artículo es bonito, lo leo con gusto, pero… no parece aplicarse al mundo de hoy. En la sociedad occidental actual, poco importa que sean monarquías o repúblicas. Yo prefiero la Monarquía, eso seguro, pero no me atrevo a afirmar mucho más

  4. Primero no es una monarquia catolica asique digamos que su decadencia es de hace siglos atras… pero quitando eso, realmente vale una cualquiera que se acosto con varios, pro mariguana y hilary clinton como para abandonar su familia, su estatus social, su dinero… en fin, le auguro el futuro del hijo prodigo cuando la mujer esta se aburra de el y corra tras otro mas rico…

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