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“Muchos hombres de iglesia se han apagado progresivamente en sus creencias”

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Hemos querido traer a la web el último artículo del sacerdote José Luis Aberasturi que ha publicado en su blog Non mea voluntas, alojado en InfoCatólica.

Recojo unos textos de una Carta de san Josemaría, Fundador del Opus Dei, a sus hijas y a sus hijos, de principios del año 1974. Venía precedida de otras dos -en un año, tres cartas, extensas e intensas- pues, acuciado por lo que estaba empezando a pasar en la Iglesia, y por lo que “veía venir” -las tres están “tocadas” de un punto verdaderamente profético, en especial, esta última-, no podía callar. Le “dolía” callarse por más tiempo,y se le hacía insoportable: sufría, como sufren los santos.

Y acertó de lleno: todo lo que denuncia en ella, es ahora patente a los que ven, oyen y entienden, porque quieren; cosa que, en aquellos primeros setenta, no era evidente, ni muchísimo menos. Más bien parecía que todo funcionaba y estaba en su sitio; por no hablar de la “borrachera” postconciliar en la que, como bien veían los santos, se estaban instalando algunos -pronto, bastantes y de peso-, y que -tal como vemos hoy y ahora-, iba a derivar en una destructiva “cirrosis”. A día de hoy, ya en pleno “delirium tremens” terminal. 

Y había que tener un gran valor para escribir lo que escribió, y para hablar lo que habló. Pero que nadie se llame a engaño: lo que escribió lo hizo, como primera intención, ab intra del Opus Dei: para sus hijas y sus hijos que entonces estábamos en la Obra, y para todos los que, con la gracia de Dios, vendrían después.

Que, además, haya acertado de pleno en su “denuncia profética” respecto a la deriva de la Iglesia postconciliar, viene después, y confirma su primera intención: que, en la Obra de Dios, estuviésemos avisados, prevenidos y vacunados para “escarmentar en cabeza ajena” y no nos “pillase el toro”. Que es mejor, qué duda cabe; y, de entrada, mucho menos doloroso.

Por tanto, ESCRIBIÓ. Primero a los suyos, como es lógico. Pero luego, como no había conseguido apagar las llamas del amor a Dios, a su Iglesia y a las almas todas, HABLÓ. Y se lanzó a unas “Catequesis” -así las llamó él-, en público y para todos, para “confirmar en la Fe”, como manifestó él mismo. No cabía otra.

Con esta intención, en 1970 va a Méjico, para pedirle a la Virgen de Guadalupe por la Iglesia y la Obra; en 1972, recorre la Península Ibérica -España y Portugal-; y por dos veces, en 1974, se “patea” gran parte de Sudamérica. Si no hizo más, aparte ofrecer su vida por esas intenciones -la Iglesia, la Obra-, fue porque el Señor se lo llevó, agotado -“exprimido como un limón”-, el 26 de junio de 1975. 

Él fue, como Buen Pastor, el primero que no se quedó “inactivo”, como nos urgirá en su Carta. Y se presentó ante el Señor con el orgullo de haber estado a su servicio, siempre, y de no haber callado nunca. Sin respetos humanos, y con todos los respetos divinos: esto es “lo católico”.

Realmente, fue un verdadero “juglar de Dios”: así se llamó a sí mismo ante miles de personas y en distintas ocasiones. Y un “juglar” no puede ser mudo: si algo tiene es que habla; y cuando hablar se le queda en poco, canta. Pero, ¿callar? No puede. Se metería a zapatero, por ejemplo.

                                                                        ………….

“Siento el deber de avisaros. (…) Esta carta es como una tercera invitación, en menos de un año, para urgir vuestras almas con las exigencias de la vocación nuestra, en medio de la dura prueba que soporta la Iglesia. 

(…) Una campana pues de gozos divinos, un silbido de Buen Pastor, que a nadie puede molestar. (…) Así iremos por este mundo, camino adelante, (…) anunciando la infinita clemencia de Dios con sus criaturas, que en tantas ocasiones no se dirigen al Señor ni le aman, porque no le conocen, ya que se ha secado la lengua de quienes deberían predicarle, hasta el punto de que no pocos han perdido lo único de apariencia cristiana que les quedaba: la técnica de hablar claramente de Jesucristo y de su doctrina salvadora. (…)

Dios nos advierte, desde su donación incondicionada [ha hablado antes y con detenimiento de Belén], que la conducta auténticamente cristiana se teje con los hilos de una trama divina y humana: la voluntad del hombre que enlaza con la Voluntad de Dios. Soltar un hilo, aunque parezca sin importancia, supone empezar a deshacer el tapiz. ¡Triste fracaso, un buen tapiz deshilachado! (…)

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Os escribo para que estéis prevenidos ante los asaltos del diablo. (…) Tú y yo, tenlo presente, hemos venido a entregar la vida entera. Honra, dinero, progreso profesional, aptitudes, posibilidades de influencia en el ambiente, lazos de sangre; en una palabra: todo lo que suele acompañar la carrera de un hombre en su madurez, todo ha de someterse -así, someterse- a un interés superior: la Gloria de Dios y la salvación de las almas. 

(…) Si algo, en nosotros, quedara voluntariamente al margen de ese intento, sería señal cierta de que habríamos emprendido el descamino de vivir para nosotros mismos y, como sugiere san Agustín, mortui sumus Illi, quando viximos nobis: estamos muertos para Él, cuando vivimos para nosotros (In Ioann. Ev.,75, 3). (…)

No olvidéis el particular empeño que pone en estos tiempos el demonio, para lograr que los fieles se separen de la Fe y de las buenas costumbres cristianas, procurando que pierdan hasta el sentido del pecado con un falso ecumenismo como excusa. Deseamos, tanto como el que más lo desee, la unión de los cristianos: y aún la de todos los que, de alguna manera, buscan a Dios. Pero la realidad demuestra que en esos conciliábulos, unos afirman que sí y -sobre el mismo tema- otros lo contrario. Cuando -a pesar de esto- aseguran que van de acuerdo, lo único cierto es que todos se equivocan. Y de esa comedia, con la que mútuamente se engañan, lo menos malo que suele producirse es la indiferencia: un triste estado de ánimo, en el que no se nota inclinación por la verdad, ni repugnancia por la mentira. Se ha llegado así al confusionismo: y se aniquila el celo apostólico, que nos mueve a salvar la propia alma y la de los demás, defendiendo con decisión la doctrina sin atacar a las personas.

(…) ¡Ay, si una hija mía o un hijo mío perdiera esa soltura para seguir el ritmo de Dios y, con el correr del tiempo, se me apoltronara en su quehacer temporal, en un pobre pedestal humano, y dejara crecer en su alma otras aficiones distintas de las que enciende en nuestros corazones la Caridad de Dios! (…)

Cuando escritores embusteros, que se atreven en su soberbia y en su ignorancia -quizá en su mala fe- a calificarse como teólogos, perturban y oscurecen las conciencias, cada uno de nosotros ha de anunciar con mayor fuerza la doctrina segura a través de un proselitismo incesante. (…)

Estamos en continuo contacto con la realidad eterna y terrena, realidad que solo admite una postura: vivir en la Iglesia de siempre. Es cierto que, en alguna ocasión, el hecho de tener y propugnar la verdad, algunos lo interpretan falsamente como un acto de soberbia, como si nos preocupáramos de salvaguardar un derecho a nuestra vanidad personal, cuando cumplimos estrictamente un enojoso deber. (…)

Dignidad, firmeza, valentía. Resulta difícil descubrir gentes que procedan con esa reciedumbre. (…) Adelante, pues, a no olvidar que la verdad no tiene más que un camino.

(…) Esto -y más hoy, y aún más en algunos círculos eclesiásticos- choca y no me extraña que choque, porque lo lógica de Dios desafía abiertamente a la lógica de los hombres. Unos, con pretexto de evanglizar el mundo, se afanan en ceder y ceder, desvirtuando la sal cristiana. Nosotros procuraremos exigirnos, y exigir mucho. Hijos míos, nos ha ido muy bien persever así, a pesar de las resistencias de nuestra personal debilidad. Justamente por el convencimiento de nuestra flaqueza nos consta que cediendo no se consigue nada. (…)

Pero la humanidad actual, me diréis, no se presenta nada propicia para entender estos deseos de total dedicación a Dios. Efectivamente, el viento que corre, dentro y fuera de la Iglesia, parece muy ajeno a aceptar estos requerimientos divinos tan profundos. Personas alejadas de hecho de Jesucristo, porque carecen de Fe, han ido fomentando un clima de renuncia a toda lucha, de concesiones en todos los frentes. Y así, cuando el mundo ha necesitado una fuerte medicina, no ha habido poder moral capaz de parar esta fiebre, esta organizada campaña de impudor y de violencia, que el marxismo explota tan hábilmente, para hundir aún más al hombre en la miseria.

Se escucha un colosal non serviam! (Ierem. 11, 20) en la vida personal, en la vida familiar, en los ambientes de trabajo y en la vida pública. Las tres concupiscencias (cfr. 1 Ioann. 11, 16) [el mundo, el demonio y la carne] son como tres fuerzas gigantescas que han desencadenado un vértigo imponente de lujuria, de engreimiento orgulloso de la criatura en sus propias fuerzas, y de afán de riquezas. Toda una civilización se tambalea, impotente y sin recursos morales.

No cargo las tintas, hijos míos, ni tengo gusto en dibujar malaventuras: basta abir los ojos y, eso sí, no acostumbrarse al error y al pecado. Un lamentable modo de acostumbrarse ha ocasionado la petulancia de algunos eclesiásticos que -posiblemente para encubrir su esterilidad apostólica- llamaban “signos de los tiempos” a lo que, a veces, no era más que el fruto, en dimensiones universales, de esas concupiscencias personales. Con ese recurso, en lugar de imponerse el esfuerzo de averiguar la causa de los males para ofrecer el remedio oportuno y luchar, prefieren claudicar estúpidamente: los signos de los tiempos componen la tapadera de este vergonzoso conformismo. (…)

Hijos míos, inactivos no vamos a quedarnos. Equivaldría a desertar. (…) Es hora de exigencias en la conducta. Cada uno debe considerarse personalmente comprometido a responder con generosa fidelidad a la vocación recibida. (…)

Hay que pelear y resistir, hijos: no cabe más solución que ir contra la corriente, ayudándonos a mantenernos fieles (…)

En esta última decena de años, muchos hombres de iglesia se han apagado progresivamente en sus creencias. Personas con buena doctrina se apartan del criterio recto, poco a poco, hasta llegar a una lamentable confusión en las ideas y en las obras. Un desgraciado proceso, que partía de una embriaguez optimista por un modelo imaginario de cristianismo o de Iglesia que, en el fondo, coincidía con el esquema que ya había trazado el modernismo. El diablo ha utilizado todas sus artes para embaucar, con esas utopías heréticas, incluso a aquellos que, por su cargo y su responsabilidad entre el clero, deberían haber sido un ejemplo de prudencia sobrenatural.

Resulta muy significativo que -quienes promovían todo este fenómeno de desmejoramiento- solían escamotear las exigencias cristianas de reforma personal, de conversión interior, de piedad; para abandonarse, con un obsesivo interés, a denunciar defectos de estructura. Entraban ganas de clamar con el profeta, scindite corda vestra et non vestimenta vestra! (Ioel 2, 13): ¡basta de comedias hipócritas!: a confesar los propios pecados, a tratar de mejorar cada uno, a rezar, a ser mortificados, para ejercitar una auténtica caridad cristiana con todos”.

                                                                    …………

No creo que haga falta mucho comentario a estas palabras de san Josemaría. Y no lo voy a hacer. Más falta nos hace llevar a nuestra personal conversación con Jesús, con María y con José estos lúcidos y apasionados textos de san Josemaría, que he recogido con especial cuidado, piedad filial e intención, para que nos sirva de luz -estamos en Navidad: Lux fulgebit hodie super nos…!-, especialmente en estos tiempos tan oscuros para la Iglesia y, en consecuencia, para las almas todas y para el mundo. Pero esta es nuestra vocación: ser y vivir como una luz encendida en medio de un lugar tenebroso

Con todo, si alguien quiere alguna aclaración personal, que no dude en preguntarme lo que desee: estas preguntas y sus respuestas no se harán públicos, a no ser que alguien indique que sí quiere que lo sean.

Publicado en el blog Non mea voluntas, alojado en InfoCatólica.

44 comentarios en ““Muchos hombres de iglesia se han apagado progresivamente en sus creencias”
  1. Gran parte de la Iglesia de hoy ha perdido la fe, esa es la razon por la que dificilmente ves a un sacerdote, obispo o cardenal en una iglesia adorando a Dios, rezando el rosario, confesando, los ves dedicados a labores de ONG, de despacho… funcionarios de iglesia etc…

    1. Bueno, el rosario es una oración vocal. Para empezar está bien, pero no se recita uno solo, sino todo el tiempo libre. Hoy es un poco dificil ir por ahi recitando rosarios. Sugiero la oración mental.

      1. Por supuesto que el rosario se debe rezar por sacerdotes y laicos tanto en las iglesia como al aire libre. Esclarmonde deberias enterarte de tantos testimonios de fe como hay sobre lo que es rezar el rosario en publico y en privado. No recomendarlo es no saber de lo que se habla.

      2. Con el Rosario se rezan 18.250 avemarías al año (365×50) y sólo ocupa una centésima parte del día, he dicho centésima. Pero marcan una gran diferencia entre el que reza el rosario y el que no. Las dudas de fe desparecen.

    2. Hace más de cuarenta años que se esfumó la imagen clásica (que recogen insistentemente la novelística y el cine) del sacerdote viril, modesto, rezador, apoyo moral de mucha gente sólo con su presencia y ávido de enderezar almas a Dios. A derribar a este cura y a la misa sobrecogedora y mística que decía, el Concilio y sus agentes han sentenciado a la Iglesia; y con ella se ha ido y se sigue yendo por el desagüe la fe de millones, de millones…

    3. Está claro que San Josemaría oraba con la Biblia y con la doctrina de los Padres: salta a la vista que rezaba puntualmente el breviario y las demás obligaciones religiosas, algo que franciscos, matasuegras y parolines en general no hacen ni “manu militari”. La Biblia es incompatible con las prevaricaciones de todos estos infiltrados en pos de un religión política de chanchullos. La proclamación de la Sagrada Escritura en los oracionales y desde el ambón ha sido siempre el azote y la pesadilla pública de toda esta turba interior que hoy sólo puede aferrarse con uñas y dientes al “no había grabadoras”…

  2. Es cierto…apenas se les ve rezando a los curillas
    Hay uno muy viejito en mi barrio que antes de misa se pone (media horita antes) frente al Sagrario.
    Los otros presupongo que lo hacen en casa…o eso espero.
    Pero debiera callarme puesto que necesito mucha ayuda para orar como me gustaria. Tengo una buena viga en mi propio ojo.

  3. Hubo una mujer comunista,
    dejó de serlo, influyó en eso Fulton J. Shenn, y contó y escribió un libro de sus memorias, el libro es; Escuela de Oscuridad.
    Hay un video donde de ella se habla;
    Alice Von Hilderbrand-Bella Dodd y la infiltración Comunista de los Seminarios Católicos
    Tal vez, bueno, no tal vez, es ahí donde está la razón de tanto decir la Virgen María que Ru3i4 esparcia errores, (y horrores), y que se ocupaba consagrar su Corazón. No se hizo caso.
    Ni rezamos lo suficiente

  4. Ay Josemari, un enfermo mental de los grandes. Sólo hay que ver el chiringuito infecto que montó: abusos indiscriminados de conciencia, captación. de menores y tácticas propias de la mafia. Una secta con su culto al líder incluída.
    Lo bueno es que está en fase de derribo sin vocaciones y con serios problemas de personal

      1. Pobre Alfredo, que mal informado estás!!! Lo q anuncias no es ni la sombra del Opus Dei. Actualmente hay mucha información al alcance de cualquiera (www.opusdei.org). Desde lejos se puede hablar de muchas cosas pero hay q acercarse para conocer la verdad.

    1. Seguramente no ha leído sus libros ni escuchado sus homilías, ni qué decir de conocer su vida y trabajo. Siempre aconsejo y en esta ocasión va para ti, no te metas con los Santos, no seas sabelotodo que una alma tenemos. Bendiciones

    2. Deberías ir al médico, seguramente y mejor un psiquiatra: la confesión no t la nombro xq no creo q t acerques siquiera. Para hacer un edificio hace falta un arquitecto, para derribarla un gañán rabioso.

    3. Alfredo Limoneiro: antes de denigrar infórmate, pregunta, plantea tus dudas con sinceridad. No repitas consignas que lo único que exteriorizan son tus prejuicios. Escrivá fue el precursor del papel apostólico del laico en la Iglesia, continuando así y profundizando aún más el pionerismo de SanFrancisco de Sales y ya contemporáneamente, el del enorme Don Bosco entre otros. Yo también tenía prejuicios pero me informé porque me interesaba.

  5. De ningún modo queno queno. Que no rezan ni un padre nuestro ni un avemaria. Que se pasan el dia holgazaneando, sin pegar ni huevo. Y esos son los buenos, que los malos son los que violan niños y abusan y avemariapurisima, la Igesia Católica esta hundía. Ale maños no pasa na. Hoy hay que hace el mainfulnes ese que tanto anuncian. Sacabao.

    1. El mainfulnes al que se refiere debe ser el mindfulness. No es una práctica de oración, pero tiene efectos positivos. La medicina ha constatado que se trata de una práctica muy beneficiosa para la salud. Pero hay que aprender a practicarla correctamente.

        1. Quien es el verdadero dios, Spes? El tuyo, por supuesto. Pero da la casualidad que eso es lo que dicen todos. No creo que un dios sea verdadero y los otros no. Dios para empezar no es un ente, sino una realidad. No personal, ni impersonal. Es transpersonal. Y se manifiesta a todas y cada una de sus criaturas, del modo que cree conveniente. Por supuesto no tiene nada en contra del mindfulness.

          1. Solo hay un Dios, es totalmente imposible que haya más, es hasta ridículo suponer más dioses; si no es película.

  6. Desdichadamente, hay miembros de la Obra -especialmente, supernumerarios- que han sucumbido al modernismo, y que aseguran que, en Francisco, “nada les chirría”. Qué triste es que, algunos con 50 o 60 años, aún no hayan firmado el criterio y dependan, hasta para tirarse a la piscina sin agua, de lo que les diga un director. Quién les ha visto en la bella ortodoxia y quién les ve en el francisquismo.

  7. Yo estudié teología en una universidad del Opus Dei por años solo encontré personas enamoradas de Dios, con una vida recta y un corazón dispuesto a servir. Qué decir de los curas! Hombres de Dios y esto lo vivo en el 2020, así que buena siembra todavía hay y mucha. Si bien no difaman a Francisco, les duele mucho todo lo que sucede y oran por él.

    1. Estoy de acuerdo con su comentario y me consta.- Yo fui supernumerario, no tengo relación con el Opus Dei desde hace mucho, pero me toco hace poco, pedir ayuda sacramental a un curita del Opus, y encontré esa disposición de servir, de ayudar y de dar los sacramentos.- Muy piadoso y era de los jóvenes, de los de hoy.

      Hay que rezar mas intensamente por el Papa, por la Iglesia, que no se desvíe mas, que corrija sus errores, esto nos ayudara también a nosotros, a ser mejores.

  8. ¿Que tiene de profético avisar de que una creencia medieval está a punto de desaparecer porque el mundo de hoy con muchos mas conocimientos ya ha descubierto que es insostenible?, es como profetizar que si te cae agua te vas a mojar. Voy a profetizar que dentro de cincuenta años no habrá coches con diesel y que el catolicismo dentro de cien años será una creencia residual para que dentro de ochenta cuando vean el fin próximo, me aplaudan

    1. Y yo voy a profetizar que tú vas a desaparecer de éste mundo antes que la Iglesia, y yo también, y todos los que vivimos en éste momento y en el que sigue, y en el que sigue.
      Mejor ponte a cantar o a bailar o a ver qué para que te aplaudan desde ahora, 🤸‍♂️🏇🚴‍♀️🤺🏌️‍♀️ mira, ahí hay oficios.

    2. José. Que el catolicismo, dice usted, es una creencia residual? Puede ser. Por ahora la mayoría se los lleva lucifer; pero al final brillará el poder y la gloria de Dios. ” Venid benditos de mi Padre…”

  9. Anda que la espes es pa recontracagarse, la finura y la armonia que peopaga. Y las profecias que hace? Si es que no tiene desperdicio. Que soltura estas cogiendo mecachis

  10. 😁, solo imité a José rojo,
    Además, a ti ni te conozco,
    ¿A qué viene tu comentario?
    ¿Te molesta que me dé cuenta que solo hay un solo Dios? Anda, cree en lo que quieras, no te vuelvo a importunar.

  11. A los que se le ha apagado la fe es al Alto Clero, de Obispos para arriba

    Mas bien han apostatado

    Se han pasado al bando de Satanas

    Al igual que los Trolls antiguos y nuevos, que dan pena si uno tiene un Dott a bondadoso y asco si se esta en un dia normal

  12. Que nadie nos robe las proféticas tres campanadas de uno de los mayores campaneros de la Iglesia Católica, elevado a los altares y patrimonio, por eso mismo, de toda la Iglesia, pues el análisis es católico y certero y la medicina preventiva o curativa para todos. Creo que al Opus Dei se le puede y se le debe pedir un esfuerzo en orden a su publicación y difusión. Sólo puede salir ganando, pues son joyas, auténticas perlas.

    No cargo las tintas, hijos míos, ni tengo gusto en dibujar malaventuras: basta abir los ojos y, eso sí, no acostumbrarse al error y al pecado. Un lamentable modo de acostumbrarse ha ocasionado la petulancia de algunos eclesiásticos que -posiblemente para encubrir su esterilidad apostólica- llamaban “signos de los tiempos” a lo que, a veces, no era más que el fruto, en dimensiones universales, de esas concupiscencias personales.

    1. Con ese recurso, en lugar de imponerse el esfuerzo de averiguar la causa de los males para ofrecer el remedio oportuno y luchar, prefieren claudicar estúpidamente: los signos de los tiempos componen la tapadera de este vergonzoso conformismo. (…)

  13. Alfredo y otros que piensan más o menos igual… ¿qué equivocados estáis?. Pero estáis equivocados porque queréis seguir estándolo, porque os cerráis a ver las cosas como son y pensáis estar en posesión de la verdad sin conocerla. Yo no soy del Opus Dei, pero lo conozco bien desde hace muchísimos años.
    Y una invitación: si queréis, podéis limpiar las gafas y veríais las cosas de otra manera, como son, aunque eso no implica que estés de acuerdo con el Opus Dei, o más bien con la actuación de algunas personas del Opus Dei

  14. Apagado las creencias, ¿verdad? Pues no hay que olvidar el gravísimo daño a las creencias que este individuo, sin ir más lejos, ha provocado y sigue provocando. Repasen someramente su biografía, es completamente espeluznante y reveladora de hasta dónde es capaz de llegar la hipocresía clerical, la manipulación y el retorcimiento humano con la herramienta de la religión, una religión de la que se puede llegar a vivir como un rey, por no decir como San Dios.
    Lean a Luis Carandell, no lo duden.
    Y si de paso leen (libro) y ven (película) Camino, caída de máscara asegurada.

    1. Si todo tu apoyo historiográfico para valorar la figura de un personaje como San Josemaría Escrivá es el folletillo de Luis Carandell -prestigioso y riguroso académico de la Historia, por lo menos- y la peli “Camino”, pues qué te voy a decir… Es que te descalificas solo. No sé cómo no has citado también la otra peli, la del código ese, que es definitiva en el establecimiento del “statu quo” de la cuestión, un monumento a la aportación intelectual al tema. ¡Señor, qué tropa!
      Estoy seguro de que puedes encontrar sin excesivo esfuerzo fuentes más solventes y abundantísimas para documentarte.

      1. Es lo más divulgativo, imparcial Y FIDEDIGNO que he considerado aconsejar de entre lo que conozco (bastante, creo) al respecto, por lo mucho que me interesó hace un tiempo. Siempre es más digestivo un “folletito” incontrovertible como el de Carandell que esas muchas otras “fuentes solventes y abundantísimas” (lo bueno, si breve…). Y siempre es más esclarecedora una película basada en TESTIMONIOS y situaciones reales que la idiotez del “código ese” que como muy bien has apreciado me he abstenido de citar, por algo lo habrás hecho tú.
        Recuerdas en la película la manera de servirle las mujeres el almuerzo a los curas, sin contacto visual, tocando el timbre, etc. ¿verdad? Para fiarse, vamos.

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