El Papa: «Dios habla en silencio»

Vatican Media
|

«Dios no es un señor lejano ni un juez distante, sino Amor humilde, descendido hasta nosotros»

La audiencia general de este miércoles ha tenido lugar en el Aula Pablo VI donde el Santo Padre ha hablado en la catequesis de “El belén, evangelio doméstico”, basándose en el pasaje del evangelio según san Mateo 2, 15-16.

El Papa, a una semana de Navidad, ha dicho que un «modo sencillo pero eficaz» de prepararse para estos días es «hacer el belén». Recordando la Carta que publicó el primer día de Adviento, Admirabile signum, precisamente sobre la importancia de preparar el Belén, el Santo Padre ha dicho que el pesebre lleva «el Evangelio a los lugares donde uno vive: a las casas, a las escuelas, a los lugares de trabajo y de reunión, a los hospitales y a las residencias de ancianos, a las cárceles y a las plazas».

«Y allí donde vivimos nos recuerda algo esencial: que Dios no permaneció invisible en el cielo, sino que vino a la Tierra, se hizo hombre, un niño», aseguró Bergoglio. Hacer el pesebre es «celebrar la cercanía de Dios», dijo el Papa.

«Dios no es un señor lejano ni un juez distante, sino Amor humilde, descendido hasta nosotros» aseguró el pontífice. «El pesebre nos ofrece otra enseñanza de vida» ya que «es una invitación a la contemplación». Nos recuerda la importancia de detenernos, dijo el Papa, porque «sólo cuando sabemos recogernos podemos acoger lo que cuenta en la vida».

«Sólo si dejamos el estruendo del mundo fuera de nuestras casas nos abrimos a escuchar a Dios, que habla en silencio», dijo el Papa

Les ofrecemos la catequesis del Santo Padre, publicada en español por la Oficina de Prensa de la Santa Sede:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Dentro de una semana será Navidad. En estos días, mientras corremos para hacer los preparativos de la fiesta, podemos preguntarnos: «¿Cómo me preparo para el nacimiento del festejado? Un modo sencillo pero eficaz de prepararse es hacer el belén  Este año yo también he seguido este camino: fui a Greccio, donde San Francisco hizo el primer belén, con los lugareños. Y escribí una carta para recordar el significado de esta tradición, lo que significa el belén en el tiempo de Navidad.

En efecto, el pesebre «es como un Evangelio vivo» (Carta apostólica Admirabile signum, 1). Lleva el Evangelio a los lugares donde uno vive: a las casas, a las escuelas, a los lugares de trabajo y de reunión, a los hospitales y a las residencias de ancianos, a las cárceles y a las plazas. Y allí donde vivimos nos recuerda algo esencial: que Dios no permaneció invisible en el cielo, sino que vino a la Tierra, se hizo hombre, un niño. Hacer el pesebre es celebrar la cercanía de Dios. Dios siempre estuvo cerca de su pueblo, pero cuando se encarnó y nació, estuvo muy cerca, muy cerca. Hacer el belén es celebrar la cercanía de Dios, es redescubrir que Dios es real, concreto, vivo y palpitante. Dios no es un señor lejano ni un juez distante, sino Amor humilde, descendido hasta nosotros. El Niño en el pesebre nos transmite su ternura. Algunas figuritas representan al «Niño» con los brazos abiertos, para decirnos que Dios vino a abrazar nuestra humanidad. Entonces es bonito estar delante del pesebre y allí confiar nuestras vidas al Señor, hablarle de las personas y situaciones que nos importan, hacer con Él un balance del año que está llegando a su fin, compartir nuestras expectativas y preocupaciones.

Junto a Jesús vemos a la Virgen y a San José. Podemos imaginar los pensamientos y sentimientos que tuvieron cuando el Niño nació en la pobreza: alegría, pero también consternación. Y también podemos invitar a la Sagrada Familia a nuestra casa, donde hay alegrías y preocupaciones, donde cada día nos levantamos, comemos y dormimos cerca de nuestros seres queridos. El pesebre es un evangelio doméstico. La palabra pesebre significa literalmente «comedero», mientras que la ciudad del pesebre, Belén, significa «casa del pan». El pesebre que hacemos en casa, donde compartimos comida y afecto, nos recuerda que Jesús es el alimento, el pan de vida (cf. Jn 6,34). Es Él quien alimenta nuestro amor, es Él quien da a nuestras familias la fuerza para seguir adelante y perdonarnos.

El pesebre nos ofrece otra enseñanza de vida. En los ritmos de hoy, a veces frenéticos, es una invitación a la contemplación. Nos recuerda la importancia de detenernos. Porque sólo cuando sabemos recogernos podemos acoger lo que cuenta en la vida. Sólo si dejamos el estruendo del mundo fuera de nuestras casas nos abrimos a escuchar a Dios, que habla en silencio. El pesebre es actual, es la actualidad de cada familia. Ayer me dieron una foto de un belén especial, uno pequeño, llamado: «Dejemos descansar a mamá». Allí estaba la Virgen dormida y José con el Niño, que hacía que se durmiera. Cuántos de vosotros tienen que repartir la noche entre marido y mujer por el niño o la niña que llora, llora, llora, llora. «Dejemos que mamá descanse» es la ternura de una familia, de un matrimonio.

El pesebre es más actual que nunca, cuando cada día se fabrican en el mundo tantas armas y tantas imágenes violentas que entran por los ojos y el corazón. El pesebre es, en cambio, una imagen artesanal de la paz. Por eso es un evangelio vivo.

Queridos hermanos y hermanas, del pesebre podemos sacar también una enseñanza sobre el sentido mismo de la vida. Vemos escenas cotidianas: los pastores con las ovejas, los herreros que baten el yunque, los molineros que hacen pan; a veces se insertan paisajes y situaciones de nuestros territorios. Está bien, porque el pesebre nos recuerda que Jesús viene a nuestra vida concreta. Y esto es importante. Hacer un pequeño belén, en casa, siempre, porque es el recuerdo de Dios que vino entre nosotros, nació entre nosotros, nos acompaña en la vida, es hombre como nosotros, se hizo hombre como nosotros. En la vida diaria ya no estamos solos, Él vive con nosotros. No cambia mágicamente las cosas pero, si lo acogemos, todo puede cambiar. Os deseo, entonces, que hacer el pesebre sea la ocasión de invitar a Jesús a la vida. Cuando hacemos el belén en casa, es como si abriéramos la puerta y dijéramos: «Jesús, ¡entra!”, es hacer concreta esta cercanía, esta invitación a Jesús para que venga a nuestra vida. Porque si Él habita nuestra vida, la vida renace. Y  si la vida renace es de verdad Navidad. ¡Feliz Navidad a todos!

Saludos en español

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, venidos de España y de Latinoamérica. Ante la celebración de la Navidad, los invito a preparar el belén en sus hogares y a detenerse para contemplarlo, para que el nacimiento de Jesús los llene de alegría y les conceda la paz. Les deseo a todos Feliz Navidad. Gracias.

Ayuda a Infovaticana a seguir informando

Comentarios
14 comentarios en “El Papa: «Dios habla en silencio»
  1. El Papa no es Francisco I, el Papa solo es Francisco, cuando fue el día de su nombramiento, un reportero dijo que era I°, y ya se grabó como con fuego. No es Francisco I°.

  2. Dios habla como quiere; el problema es que tú, Francis, ni le escuchas ni le quieres escuchar y pretendes manipularlo a tu antojo para des truir la Iglesia de Jesucristo, a la que odias, ignoro porqué. ¿ Qué te ha hecho Jesucristo y su santa Iglesia para tanto odio ? ¿ Porqué tanta persecución a los católicos ?

  3. Tus ataques al Papa ya son un clásico de esta página, solo provocas risa, ya no irritas a nadie, pues todos se han dado cuenta que eres una persona enferma y fanática de odio ¿quién puede tomarse en serio lo que diga el fanático Belzunegui?
    Creo que por dentro lo admiras a Francisco y sientes envidia de él, pero solo es una conjetura mía. Lo que sí es cierto es que estás muy enfermo. Pobrecillo consíguete una vida.

    1. ¿Todos se han dado cuenta? ¿Tú eres todos?. Cierto que Belzunegui se preocupa y mucho con la situación actual de la Iglesia , y que en ocasiones pierde los nervios con algunas expresiones que a mi entender desmerecen sus comentarios; pero muchos que no somos tú, Solodoctrina, nos tomamos muy-muy en serio sus aportaciones a este debate.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

 caracteres disponibles