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Mensaje de Benedicto XVI por el 50 aniversario de la Comisión Teológica Internacional

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El Papa Emérito recuerda el gran trabajo realizado en 50 años por la Comisión Teológica Internacional: a pesar de las dificultades para lograr la unidad moral entre los teólogos del mundo, es necesario continuar los esfuerzos para buscar el consenso.

(Sergio Centofanti/Vatican News)- Sólo la humildad puede encontrar la Verdad y la Verdad a su vez es el fundamento del Amor, del que últimamente todo depende “: así lo escribe el Papa Benedicto XVI en el mensaje de saludo con ocasión del 50º aniversario de la creación de la Comisión Teológica Internacional, recordando que fue inaugurada por San Pablo VI para superar la brecha que se había manifestado en el Concilio Vaticano II “entre la Teología que se desarrollaba en el mundo y el Magisterio” pontificio.

El Papa Emérito relata la pluralidad de opiniones entre los teólogos de la Comisión y, a la vez que expresa su gratitud por el gran trabajo realizado durante 50 años, reconoce que el organismo, “a pesar de todos los esfuerzos, no ha podido lograr una unidad moral de la Teología y de los teólogos en el mundo”. Aquellos que esperaban esto, escribe, “nutrían expectativas equivocadas sobre las posibilidades de tal trabajo. Y sin embargo, la voz de la Comisión se ha convertido en una voz escuchada, lo que de alguna manera indica la orientación de fondo que debe seguir un esfuerzo teológico serio en este momento histórico. Al agradecimiento por todo lo que se ha hecho en medio siglo, se une también la esperanza de un ulterior trabajo fructífero, en el que la única fe pueda llevar también a una orientación común de pensamiento y del hablar de Dios y de su Revelación”.

El mensaje menciona a algunos teólogos que han hecho parte de la Comisión, entre ellos Henri de Lubac, Yves Congar, Karl Rahner, Jorge Medina Estévez, Philippe Delhaye, Gerard Philips, Carlo Colombo, Cipriano Vagagaggini, Hans Urs von Balthasar, Louis Bouyer, Marie-Joseph Le Guillou, Rudolf Schnackenburg, André Feuillet, Heinz Schürmann, Johannes Feiner, Carlo Caffarra, Raniero Cantalamessa, Otto Semmelroth, Karl Lehmann, William May, Tadeusz Styczen, Andrzej Szoztek, Servais Pinckaers.

“Personalmente – observa -me impresionaron particularmente los primeros cinco años de la Comisión Teológica Internacional. Había que definir la orientación de fondo y el modo esencial de trabajo de la Comisión, estableciendo así en qué dirección, en última instancia, debía interpretarse el Vaticano II”. Hablando de los temas tratados por el organismo, cita la relación entre el Magisterio y la teología, sobre los que “siempre hay que seguir reflexionando”, y también “la cuestión fundamental de la Gaudium et spes, es decir, la problemática del progreso humano y de la salvación cristiana”. En este ámbito -precisa- también surge inevitablemente el tema de la Teología de la Liberación, que en aquel momento no representaba en absoluto un problema de naturaleza puramente teórica, sino que también determinaba y amenazaba de manera muy concreta la vida de la Iglesia en América del Sur. La pasión que animaba a los teólogos era igual al peso concreto, incluso político, de la cuestión”.

El Papa Emérito recuerda los intensos debates sobre cuestiones de Teología moral y, en particular, sobre el Sacramento del matrimonio: “La contraposición de los frentes y la falta de una orientación básica común, de la que todavía hoy sufrimos tanto como entonces, en aquel momento se me hizo clara de una manera sin precedentes” y no se logró crear ningún consenso. El mismo Juan Pablo II – recuerda Benedicto XVI – “decidió finalmente posponer la redacción definitiva de su Encíclica moral Veritatis splendor, esperando ante todo el Catecismo de la Iglesia Católica. No publicó su Encíclica hasta el 6 de agosto de 1993, y aun así encontró nuevos colaboradores para ella. Creo que la Comisión Teológica debe seguir teniendo en cuenta el problema y debe fundamentalmente continuar sus esfuerzos para buscar un consenso”.

El mensaje también destaca el hecho de que en la Comisión se ha podido escuchar “cada vez más fuerte la voz de las Iglesias jóvenes”, como las de África y de la India, cuyos teólogos plantearon la cuestión de cuánto estaban vinculados a la tradición occidental y hasta qué punto otras culturas podían determinar una nueva cultura teológica. Otro tema mencionado es el diálogo con las grandes religiones del mundo.

“Personalmente – concluye Benedicto XVI – el trabajo de la Comisión Teológica Internacional me ha dado la alegría de encontrarme con otros lenguajes y formas de pensamiento. Pero, sobre todo, ha sido para mí una continua ocasión de humildad, que ve los límites de lo que nos es propio, y abre así el camino a la Verdad más grande”.

Publicado en Vatican News.

9 comentarios en “Mensaje de Benedicto XVI por el 50 aniversario de la Comisión Teológica Internacional
  1. Más claro échenle agua bendita, para des po seer lo.

    La ‘mayor Humildad” es sentirse “la misma nada y en fer mo”, para que el mismo CRISTO N.S. nos asista con su Espíritu Santo y Gracia; y conducir a la humanidad al mismo CRISTO, a Sú VERDAD.
    La ‘mayor Humildad’ no es rendirse a las necesidades y gustos de la ‘humanidad’, y querer adaptar la Teología de Dios a la teología de Sa ta nás, del poder, del tener, del placer humano.
    La ‘mayor Humilad’ sería retratarse, arrepentirse de todo el mo der nis mo, el re la ti vis mo, el falso ecu me nis mo, el mal mi no ris mo, que sembró; quizás así, Dios lo reciba en Gloria, evite un tris tí si mo Pur ga to rio ó el mismo In fier no.

    A Benedicto lo rajaron por querer torcer la ‘Barca’ unos pequeños grados a la derecha, de los 180 grados que giró P.VI…Franc la hizo girar bien a la izquierda ó la enroscó.
    50 favorables años para Sa ta nás.

    1. Fran concretó la “des truc ción de los cimientos teológicos/morales”; el próximo Pap intentará construir una nueva Torre de Babel.

      CRISTO VENCERÁ por el CORAZÓN INMACULADO de MARÍA SANTÍSIMA.

  2. El Papa Benedicto XVI es un gran teólogo, el papa Francisco no es teólogo y sin embargo ambos tienen la función de mantener la unidad en la Iglesia desde Roma.
    Existe una carta del papa Julio I escrita por los años 337-352 sobre una cuestión de los antioquenos que dice: “¿Por qué no se nos escribió, sobre todo tratándose de Alejandría? ¿Es que ignoráis, por ventura, que ésa es la costumbre (tradicional)? Que PRIMERO se nos escriba, y desde aquí (Roma) se determine lo que es justo. Desde luego, si recaía alguna sospecha sobre el obispo de allí, había que haberlo escrito al obispo de aquí (Roma).
    La conciencia de esta responsabilidad y arbitraje de Roma era para entonces algo vivido como tradicional.
    Saludos a todos desde el Perú, tierra de santos.

  3. Henri de Lubac, Yves Congar, Karl Rahner, todos estos que el papa Benedicto admira, tienen pensamientos similares a Francisco y de hecho son los que allanaron el camino,

    1. Sólo un bobo de carnet como usted -o un lefebvriano clásico- que no tiene pensamiento alguno y sólo repite bobadas aptas para ignorantes, puede sostener que el Cardenal Henri de Lubac tiene pensamientos similares a Blasfemoglio.

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