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“Si nos quitan la cruz del IRPF, lo que perdemos en dinero lo ganamos en libertad evangélica”

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Jorge González Guadalix es un sacerdote de la diócesis de Madrid que actualmente pastorea tres pequeños pueblos en la sierra madrileña. Además, es uno de los sacerdotes españoles más influyentes en la red, siendo bloguero en InfoCatólica.

En su última publicación, nos ofrece una interesante reflexión acerca de la casilla de la Iglesia en el IRPF, a la que el sacerdote ve poco “futuro”. Eso, asegura Guadalix, no le preocupa “en absoluto” y a veces piensa que incluso “nos estarían haciendo un favor”.

“Comprendo que para nuestros obispos es una grave preocupación la financiación de sus diócesis”, continua este sacerdote rural, porque son muchos los curas “que necesitan recibir su nómina”. También están los gastos curiales, los seminarios, los sacerdotes ancianos y las obras apostólicas, lo cual en su conjunto “es un quebradero de cabeza”. A pesar de ello, piensa que con la desaparición de la ‘X’ “lo mismo nos hacían un favor”.

Por ejemplo, dice Guadalix, haría comprender a algunas diócesis, “especialmente las catalanas y vascas”, que han emprendido un camino “sin futuro, incluyendo el futuro económico”. “La ausencia de hucha, suele dar un punto de sensatez”, continúa, “¿Queremos jugar al nacionalismo y al lacito amarillo? Sin problemas. Al párroco de la estelada o al reivindicativo del agrupamiento de presos en Euskalerría, que le paguen la nómina la CUP o Batasuna, porque dinero y gente hay”.

Reconoce que esto afectaría a las diócesis castellanas despobladas “que no tienen recursos por falta de gente”. En este caso los católicos tendríamos que hacer “un esfuerzo de generosidad” para que salieran adelante. “La escasez de bienes materiales, no digo la miseria, sino la escasez, es una buena cosa. Nos hace ser sensatos, administrar mejor, atender a lo fundamental, vivir con austeridad y sabernos solidarios”, asegura Guadalix.

Si desapareciera la ‘X’, dice el sacerdote, habría que hacer comprender a los fieles “que hay que sacarse las castañas del fuego”. “Estoy seguro de que responderían”, asegura, porque los católicos españoles somos cómodos, pero “cuando nos pisan el callo saltamos”.

“Si nos quitan la cruz del IRPF, lo que perdemos en dinero lo ganamos en libertad evangélica”, afirma Guadalix, ya que nadie podría “volver a decirnos que ustedes calladitos o revisamos algunas cosas. Que revisen lo que quieran, y nosotros hablaremos de lo que nos dé la gana”.

“Estamos viviendo en una especie de chantaje permanente”, reconoce el sacerdote madrileño. Los gobiernos “nos quieren hacer tragar con la cosa de recordarnos de vez en cuando el IBI, la enseñanza, la crucecita…”.

15 comentarios en ““Si nos quitan la cruz del IRPF, lo que perdemos en dinero lo ganamos en libertad evangélica”
  1. Pues me alegro, pero conmigo, después de permitir la PROFANACIÓN de la tumba de FRANCO, no cuenten, bajo ningún concepto, y ya saben, es de “bien nacidos, ser agradecidos”, y la CE¿E? no lo ha sido, ha sido toda una TRAICIÓN, por treinta monedas. La historia se repite en los miembros de la CE¿E?.

    1. Somos un matrimonio que este año por primera vez vamos a retirar la X de nuestra declaración de la renta. No nos da pena porque estamos terriblemente dolidos y confundidos por las tropelías anti-cristianas de Francisco, los cardenales, los obispos y tantos consagrados. Y a mí en particular no me produce pesar alguno, porque ya me borré de socio de Cáritas y de Manos Unidas y desde entonces no hay día que no dé gracias al Cielo por haber tomado una decisión tan lúcida.

  2. Creo que se le da al dinero todavía más importancia de la que ya tiene. Las desviaciones de los obispos que tanto nos desgradan, las sandeces de la clase de “religión”, etc, no creo que se hagan exprofeso “para no perder la crucecita” (ni tampoco en Alemania, cuyo sistema aquí tanto se critica, para no perder esas cantidades). La realidad la creo aún peor: lo hacen (la desviación doctrinal, la blandenguería, la acomodación con los ideales del mundo) por convicción, por pérdida de la fe y acomodación verdadera, genuina al mundo. Los cambios en el sistema de financiación no van a arreglar nada.

    1. Aunque no le quito razón, o parte de ella, que probablemente la tenga, hay que pensar que unos obispos vienen y otros se van. No van a estar siempre los mismos.

  3. Ojalá. Pero, como dice el comentarista Jandro en el post original:

    “Le entiendo, pero me temo que no será así. Si quitan la IRPF acojonar@n a la Plenaria con no sé qué de las inmatriculaciones, no sé cuanto del IBI o mire vd. que le hacemos una Constitución Civil del Clero.

    Cuando se tiene miedo, se tiene y nunca van a faltar razones para no dejar de tenerlo”.

    Que Dios nos ampare.

  4. Pues acá en América esa forma de dar dinero a la Iglesia no existe, uno llega y yo da sin formularios esos y bien que abunda porque la Comunidad respalda a sus sacerdotes. Claro que voy a saber yo de todo lo que ahí se mueve, pero en términos generales pues no conozco una sola parroquia que se haya quedado sin luz, y menos, sin fieles.

  5. Tal como se plantea en el artículo da la impresión que lo que recibe la Iglesia sea un donativo de la administración del Estado. Y no es así. Ella solo hace de recaudadora. Lo recibido y entregado a la Iglesia son donativos de los católicos y personas que quieren apoyar la acción eclesial. O sea que recibir este dinero de los católicos -aunque sea a través de la X- no hace a la Iglesia menos libre ante la estructura del Estado. Pero si un día no se recaudara por este medio (la X) se podría recaudar por otros, mientras los donantes sigan queriéndolo y procurándolo.

    1. No es cierto. El católico no paga más. Es el Estado quien da ese donativo. La prueba es que lo puede eliminar si quiere.

      En Alemania quien quiere poner la X paga más. Así sí es el católico quien aporta. Y aún así papá Eatado hace de recaudador.

      1. Que una organización como la iglesia romana en España entregué más dinero para sostener 13tv que es ineficaz, tibia, inútil y prescindible que a Cáritas, ya lo dice todo. Mi x ya no está, aunque que sepan que en la parte de otros fines sociales un % también va para la iglesia romana. Yo como evangélico en mi comunidad nos autofinanciamos con mayor o menor fortuna sin ayuda de nadie y sin la posibilidad de que se nos ayude con una x en los impuestos, pues ese es otro privilegio diferenciador entre la iglesia Romana y el Estado con respecto a cristianos como nosotros, u otras confesiones.

        1. Detrás de toda esta falsa alternativa antimaterialista lo que hay son pretensiones de opacidad, blanqueo bajo confesión y CAJA B.
          Así que MIAU. Que os conocemos.
          “Eres más interesao que la gente de Iglesia”.

  6. Esas estupideces sobre la pobreza evangélica se suelen decir mucho por los enemigos de la Iglesia. En la Revolución Francesa los jacobinos estaban encantados y los radicales de la III república francesa también. cuantos menos medios para cumplir su misión ¡mejor!. Pero ¿Sabe qué? el problema de la Iglesia no es falta de dinero si no de cojones o de Fe o de ambas cosas. Le quitarán el dinero pero como lo que falta es otra cosa, el problema estará lejos de resolverse. Esta falta de celo, esta tibieza y este espíritu comodón fue pronosticado hace casi dos generaciones por Romano Amerio en su olvidad libro Iota Unum que no estaría de más que alguno lo refrescase. ¡A ver si a alguien le suena lo que allí se dice!

  7. La X del IRPF no va a desaparecer. Ni de broma.

    Pero si lo hiciera, según portantos no pasaría gran cosa pues es solo una parte menor de los ingresos… el problema, claro, es que portantos miente.

  8. Lo de la “pobreza evangélica” es una estupidez. La Iglesia Católica necesita de recursos económicos para ejercer en libertad su misión, y la asignación económica en el IRPF sirve precisamente para que los ciudadanos que así lo expresemos libremente ayudemos económicamente a la Iglesia con nuestros impuestos. Con la “pobreza evangélica” es cuando se pierde libertad porque de un modo u otro habrá que subsistir y, entonces sí que dependeremos del estado laicista con sus subsidios.

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