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El recurso del cardenal Pell y el Tribunal Supremo de Australia: ¿qué hay en juego?

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A pesar de que el fallo de esta semana es sólo una victoria parcial, en cuanto a la revisión total de la acusación de abuso sexual contra el cardenal, algunas fuentes apuntan a que podría tratarse de un “punto de inflexión” hacia su ulterior absolución.

(NCR)- ¿Qué significa la decisión que ha tomado el Tribunal Supremo de Australia acerca de la apelación del cardenal George Pell y, sobre todo, qué sucederá después?

El martes, dos jueces del Tribunal Supremo, Michelle Gordon y James Edelman, admitieron a trámite la apelación del cardenal Pell, alegando que un proceso de apelación anterior contenía errores.

En la vista, que se prevé en marzo o abril del año que viene, hasta siete jueces escucharán los argumentos presentados por las diversas partes, a fin de decidir si el cardenal debe optar o no a un nuevo proceso.

El cardenal, que siempre ha negado enérgicamente las acusaciones, fue arrestado el 11 de diciembre de 2018, bajo cinco cargos de abuso sexual a dos menores. Los hechos habrían tenido lugar entre 1996 y 1997, al término de las misas dominicales de la catedral de San Patricio, de la que Pell era arzobispo.

Sentenciado a seis años de prisión, el antiguo prefecto de la Secretaría de Economía, de 78 años, debe esperar al menos tres años y ocho meses antes de solicitar la libertad condicional. El cardenal recurrió el veredicto, aunque en agosto, el Tribunal de Apelación de Victoria confirmó su condena.

Esta es la última oportunidad para que el Tribunal Supremo le absuelva y, de este modo, quede limpio su nombre.

Según fuentes cercanas al Register, el cardenal “está obviamente contento” con la derivación de su caso al alto tribunal, acaecida el 14 de noviembre. No pedirá la libertad bajo fianza, sino que se centrará en su comparecencia ante el tribunal. A pesar de estar en aislamiento, de la prohibición de celebrar la misa y de no tener luz natural en su celda, dice estar animado gracias a la posibilidad de trabajar en el jardín de la prisión – petición que presentó a fin de tener alguna rutina. “El cardenal se encuentra bien”, comentó un amigo cercano el 13 de noviembre. “Escribe mucho y recibe mucha correspondencia”.

“La decisión sorpresa del tribunal, tomada esta semana, supone un punto de inflexión en la lucha por la liberación de Pell, aunque el asunto no está, ni mucho menos, concluido”, ha declarado John McCaulay, antiguo monaguillo de la catedral de San Patricio, en Melbourne, donde supuestamente sucedieron los abusos. McCaulay asistió, en un gesto de apoyo al cardenal, a los juicios y apelaciones de Pell.

Una victoria parcial

A pesar de los ánimos que la decisión del 12 de noviembre ha infundido en el cardenal y el equipo de la defensa, esta es sólo una victoria parcial, puesto que los jueces sólo han remitido el asunto a otros magistrados a fin de decidir si el recurso prospera o no.

“Básicamente, los dos jueces responsables no querían tomar la decisión, probablemente por miedo a las represalias de una opinión pública enfurecida, por lo que derivaron el asunto a otras instancias”, ha explicado una fuente cercana al Register el 14 de noviembre. “Nos da esperanzas, aunque no esperamos nada”, concluyó la fuente.

Sin embargo, lograr el recurso es algo extraño: los abogados australianos refieren que el Tribunal Supremo desestima el 90% de las solicitudes de recurso. El caso del cardenal Pell fue el único -entre los 22 presentados aquel día- que no fue descartado por el tribunal.

Escondiéndose en el anonimato, un antiguo juez del Tribunal Supremo australiano refiere que un procedimiento de este estilo no ha tenido lugar desde los 90, cuando era una técnica relativamente común, lo que otorga a Bret Walker, el abogado de Pell, “la oportunidad de articular una defensa completa y sin prisa”.

Jeremy Gans, profesor de la Facultad de Derecho de Melbourne, comentó al periódico The Australian que aún es posible que el tribunal desestime la apelación durante el año siguiente, aunque añadió que “lo más probable es que tomen una decisión sobre el caso, sea de uno u otro modo”.

El tribunal debe ahora establecer los tiempos para que las partes implicadas presenten sus alegaciones, explicó Gans, y añadió que lo más probable es que las declaraciones se tomen en un solo día, en la sede del alto tribunal en Canberra, teniendo cada parte dos horas para presentar sus argumentaciones.

También dijo que es posible que el tribunal llegase a una conclusión tras oír los alegatos, aunque lo más probable es que “reflexionen sobre el asunto”, y añadió que es probable que “tomen una decisión a mediados del año que viene”.

La decisión del Tribunal de Apelación

De acuerdo con The Australian, el Tribunal Supremo no revisará las razones del jurado inicial que llevaron a la condena, sino que examinará las razones que motivaron que el Tribunal de Apelación de Victoria reafirmase la sentencia.

Dos de los tres jueces del tribunal, la juez responsable, Ann Ferguson, y el presidente del Tribunal, Chris Maxwell, consideraron que el jurado inicial había llegado a un veredicto adecuado y que la víctima era un “testigo convincente”, “claramente” no era “un mentiroso” ni un testigo “fantasioso”. “Durante su declaración, el demandante coincidía con los rasgos típicos de quien está diciendo la verdad”, explicó Ferguson.

Pero el juez Mark Weinberg estaba en completo desacuerdo con sus compañeros, basándose, principalmente, en el hecho de que una de las pruebas fue desmentida y, aún más, utilizada por la defensa para probar la imposibilidad de los crímenes.

Los abogados del cardenal Pell argumentaron que ambos jueces habían obviado las razones para dudar sobre si el entonces arzobispo Pell había tenido ocasión de cometer los abusos, dado que la catedral, donde supuestamente tuvieron lugar, era un lugar concurrido en el momento que señalan las víctimas. Weinberg señaló “inconsistencias y discrepancias” en los testimonios de los demandantes, y un gran número de respuestas que, simplemente, “no tienen sentido”. Por consiguiente, cree que hay una “importante posibilidad” de que el cardenal no cometiese los abusos.

De acuerdo con otra fuente cercana al cardenal Pell, que ha decidido hablar también manteniendo el anonimato, hay un “sentimiento generalizado” en los círculos legales de que la opinión disidente de Weinberg será tomada “muy en serio por el Tribunal Supremo, incluyendo el asunto de la inversión de la carga de la prueba y la consiguiente duda razonable”.

Los líderes eclesiales están reaccionando de forma particular: el arzobispo Anthony Fisher, de Sydney, recibió la decisión de buen grado, puesto que siempre sostuvo la inocencia del cardenal, que sigue defendiendo hoy en día. También reconoció que la opinión de los juristas está dividida, y que quedan “muchas cuestiones” por resolver de forma “apropiada” y que sin duda serán examinadas en el Tribunal Supremo.

El Vaticano reiteró su confianza en el sistema judicial australiano, aunque resaltó, con precaución, la decisión del Tribunal Supremo de Australia de aceptar la apelación del cardenal Pell y sabiendo que este siempre ha mantenido su inocencia. También reafirmó su cercanía para con las víctimas de abusos sexuales cometidos por clérigos.

Ambas posturas han sido bien recibidas por el entorno del cardenal. Uno de ellos ha expresado su gratitud hacia el Vaticano por su “posición clara”, que se hacía eco de los expresado por Fisher y que, a la vez, señalaba que Pell siempre había sostenido su inocencia, algo que no todos los obispos señalaron.

Preocupación por los prejuicios

El entorno del cardenal se pregunta cómo el caso ha llegado a esta situación y las posibilidades de absolución del cardenal.

No está clara la postura del Tribunal ante la decisión de anular una acusación con tanta repercusión, principalmente porque el caso se ha visto influenciado por el odio hacia la Iglesia por su gestión de la crisis de los abusos, así como por una cierta animosidad contra el cardenal.

“No es que sólo el jurado esté imbuido de décadas de prejuicios anticlericales, anticatólicos y anti-Pell”, ha dicho McCauly, “sino que parece que también los componentes del tribunal de Victoria hayan abandonado la razón sumándose a la marea del #MeToo”.

Aunque añadió que “gracias a Dios”, el Tribunal Supremo, situado en Canberra, “está menos politizado”. Cree que el tribunal tomará su decisión en base a la ausencia de “pruebas fehacientes”y en vista de “las coartadas de Pell, que fueron consideradas sólidas y con testigos creíbles”.

Muchos de los implicados en el caso temen ser vistos como malos si se posicionan del lado de Pell, según ha declarado una de las fuentes anónimas, por lo que permanecen callados, “a la espera de que la justicia actúe”. Los obispos australianos, por su parte, se encuentran “paralizados” en cuanto al caso, inseguros sobre cómo responder.

La fuente señaló que algunos “grupos de apoyo a las víctimas”se quejaron ante el Tribunal Supremo, alegando que el tribunal había cometido “un error al permitir que el cardenal Pell continuase el proceso legal”. Pero negarle la posibilidad de recurrir le privaría de su derecho a un proceso con garantías, comenta la fuente, “un derecho previsto en un sistema de justicia que vela por todos – salvo si eres George Pell”.

McCauly cree que “lo más vergonzoso de estas infames acusaciones contra Pell es que han hecho que encausar a sacerdotes acusados de pedofilia sea mucho más complejo, puesto que el sistema judicial de Melbourne se ha extralimitado con Pell, confundiendo el ser odiado con el ser culpable”.

En un clima tan “febril”, añadió, “si la policía y los letrados temen revertir la condena por miedo a las represalias públicas, entonces, ¿qué esperanza hay para los religiosos injustamente acusados ahora que las pruebas tienen tan poca importancia?”.

Publicado por Edward Pentin en el New Catholic Register.

Traducido por Verbum Caro para InfoVaticana.

10 comentarios en “El recurso del cardenal Pell y el Tribunal Supremo de Australia: ¿qué hay en juego?
  1. Atencion para oue la iglesia vaya mejor:
    El papa Francisco ha dicho oue combirtamos nuestra casa en una pequeña iglesia y no es mala idea quien no tiene una virgen y algun santo o un cristo crucificado asi tranquilamente les rezamos de vez en cuando y les pedimos cosas yo me he construido una virgen de barro, y rezo un padre nuestro tres avemarias un padre nuestro,asi sigue vivo el cristianismo en las casas.( y se multiplica se hacen discipulos).

    No estoy en contra de los templos considero el templo como una casa mas, una vez se celebra la iglesia en las casas y otra en el templo,asi tenemos las dos cosas al mismo tiempo,ademas en las parroouias tenemos muchas cosas eso no ouita la iglesia en casa.(ademas el templo reune todas las casas para que se conocca) por eso seria bueno un dia para reunion de iglesia en casa que podia ser el sabado que es fiesta y el domingo oue es fiesta tambien en el templo asi tenemos las dos cosas sabado y domingo.(guardar el sabado y el domingo)

  2. Está en juego la presunción de inocencia de toda persona, que no puede resultar desvirtuada por el relato de la supuesta víctima, máxime si ese relato es altamente inverosímil. Hay que acabar con las sentencia “verosímiles” y más todavía con las “inverosímiles”.

    1. No sabemos qué ocurrió ó dejó de ocurrir, pero este padecimiento que el cardenal Pell está sobrellevando bien, si es un hombre de Dios, como parece, tan solo lo hará más santo. Al que es de Jesucristo, los sufrimientos aceptados y llevados con serenidad y paciencia, con amor de Dios, lo aquilatan, fortalecen y asientan en la sabiduría divina. Oremos por él y pidamos que la verdad salga a la luz, tarde ó temprano. Si la supuesta víctima mintió y dio falso testimonio a cambio de dinero, como sería lo habitual, pidamos que se arrepienta y reciba la fortaleza de decirlo públicamente, para su propia redención y para que la verdad resplandezca.

    2. Oye, Belzu. Tu idea de la presunción de inocencia es, cuanto menos, confusa. ¿Por qué no la aplicas de la misma forma a las noticias sin fuente que da este “medio”, o a las presuntas declaraciones del Papa según Sacalfari? ¿No será que la aplicas en función de lo que te conviene? Para ser abogado, vas bastante flojito…

    3. Ningun caso de abusos se produce en publico, si la referencia para condenar a alguien por abusos fuese la presencia de testigos quedarían prácticamente todos impunes, es la palabra del presunto abusador contra la palabra del presunto abusado, sin duda algunos abusadores logran engañar al tribunal y algunos no abusados también, pero esta extrema preocupación tuya de este caso está ligada a una opción ideológica, si en lugar del cardenal Pell fuese el padre Martín, darías por descontada su culpabilidad

      1. “si en lugar del cardenal Pell fuese el padre Martín, darías por descontada su culpabilidad”
        Pero es que eso mismo te podríamos decir a ti : “como en lugar de ser el padre Martín, resulta que es el cardenal Pell”, tú, no digamos ya Desidereo, Lonydriver, Guillermo PF y el que surja… dais por segura su culpabilidad, y _como además ha habido una sentencia_ ya es más que segura.

  3. Si la sacristía “al término de las misas dominicales de la catedral de San Patricio” está tan concurrida como lo estaba la sacristía después de la misa de 12h30 en mi parroquia por aquella época, la acusación resultaría inverosímil, dada la gran cantidad de gente que entraba y salía.

      1. Me recuerda el caso Arny, un club sevillano donde se abusaba de
        menores, y fueron detenidos varios famosos e incluso un juez, pero que acabó en casi nada porque todos los menores se fueron retractando,

  4. Pues a mí me recuerda el caso del ex-párroco de la iglesia Santa Cruz de Roma [El Salvador], absuelto por la justicia civil, mientras que los tribunales eclesiásticos le declararon culpable sustentados en las primeras declaraciones de la víctima y de otras dos hermanas gemelas que igualmente lo acusaron en un principio, pero que en el transcurso del proceso se retractaron…. sus superiores religiosos no investigaron en profundidad las acusaciones y tomaron la decisión de suspenderlo aún sin escuchar su versión

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