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Un libro imprescindible para comprender el transhumanismo

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Bibliotheca Homo Legens ha publicado Engaño y daño del transhumanismo, un ensayo en el que el filósofo francés Olivier Rey aborda el gran tema de nuestro tiempo y refuta, uno tras otro, los dogmas transhumanistas.

A continuación, por su interés, reproducimos el prólogo de Julio Llorente:

El transhumanismo es el tema de nuestro tiempo. De hecho, si nuestra sociedad conservase cierta capacidad para distinguir lo importante de lo accesorio, no habría día en que no copara los titulares de los periódicos o abriera telediarios. No se trata de un artificio retórico, tampoco de una exageración encaminada a fascinar al lector más ingenuo: la aspiración última del transhumanismo, como su propio nombre sugiere, es que el hombre deje de ser hombre; fragmentarlo, dividirlo en funciones, cada una de ellas susceptible de ser ‘aumentada’ con la implantación del dispositivo adecuado.

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El libro que sostiene usted entre sus manos reúne dos virtudes, además de un lúcido sentido de la oportunidad. En primer lugar, que aborda la cuestión desde una perspectiva muy inhabitual, casi inédita. En segundo lugar, que, pese a la complejidad de la materia sobre la que versa, es accesible para el común de los mortales: no se topará aquí con la neolengua ininteligible que suelen emplear los autores de los bodrios científicos contemporáneos ni tampoco con esos razonamientos complejísimos de que se sirven los farsantes para disimular su vacuidad.

Pero, antes de comentar la segunda de las virtudes, centrémonos en la primera. Hay un motivo –superior a todos los demás– por el que nuestra generación está en deuda con Olivier Rey. Hay un motivo –superior a los demás– por el que cualquier muestra de gratitud hacia él resultará insuficiente. No es sino su desafiante coraje. Engaño y daño del transhumanismo refuta, uno tras otro, los dogmas transhumanistas, inoculados desde hace lustros en el tejido social mediante ímprobos esfuerzos propagandísticos. Hace, en definitiva, lo que muy pocos habían hecho antes.

A la visión propiamente sistémica, para la que el advenimiento del transhumanismo constituye un fenómeno inevitable y necesario, Rey opone una visión menos ideologizada. No cree, como los progresistas, que el paso del hombre al cíborg sea inexorable; no cree, como los progresistas, que el hombre esté aprisionado por una dinámica que no puede contener. El ser humano no está trágicamente sometido a procesos o tendencias que escapan a su dominio; son las tendencias o los procesos las que están sometidas a él, a su voluntad. La historia del hombre se asemeja más a un sendero dibujado sobre la marcha que a unas escaleras mecánicas. El transhumanismo no es tanto nuestro destino como el capricho de unas élites que desean incrementar su poder.

Ese capricho, sin embargo, se nutre de unos antecedentes concretos; no surge por arte de birlibirloque o generación espontánea. Si queremos comprender el transhumanismo, nos recuerda Rey, hemos de remontarnos a un pasado lejano. En concreto, a los tiempos de contienda entre realistas y nominalistas. Sin el rechazo nominalista de la teleología, no puede comprenderse el advenimiento de la mentalidad científico-técnica moderna; y, sin esa mentalidad, el transhumanismo ni tan siquiera se habría pensado.

En palabras del autor:

Desde este punto de vista, el transhumanismo es cualquier cosa menos un producto circunstancial, un retoño inesperado y algo teratológico de la convergencia entre nanotecnologías, biotecnologías, informática y ciencias cognitivas. Es la culminación de determinada lógica –la consecuencia del modo que tienen los seres humanos de tratar a la naturaleza que los rodea.

Podríamos remontarnos incluso a una época más lejana, pues en el transhumanismo encontramos también vínculos con lo gnóstico. Ambos se fundamentan, en fin, en un rechazo de la carne. Quizá ésta ya no sea una cárcel que oprime al espíritu y que, además, lo inclina al vicio; pero sí constituye una especie de obstáculo en el camino hacia la perfección eficiente. La carne nos impide olvidar, en fin, nuestra naturaleza limitada. No hay posibilidad de planificaciones utópicas: en el vientre de una mujer fue gestado alguien bueno como san Felipe Neri, pero también alguien vil como Hitler. Tampoco hay lugar para el orgullo o la vanidad: cuando la disertación del sabio se halla en su punto más sublime, un punzante dolor en la vejiga le recuerda que es un hombre como los demás, esclavizado por las mismas necesidades fisiológicas que el analfabeto.

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Concluimos con un mínimo apunte sobre el estilo de Rey. Por culpa de Kant y un generoso puñado de pensadores modernos, tendemos a creer que la reflexión filosófica está ineluctablemente ligada a una prosa de difícil digestión, repleta de estructuras sintácticas entre farragosas e ininteligibles. Pero el autor de Engaño y daño del transhumanismo también es diferente en esto: nos muestra que no es necesario escribir mal para hacer filosofía o, lo que es más, que se puede hacer filosofía escribiendo bien.

5 comentarios en “Un libro imprescindible para comprender el transhumanismo
  1. Hace poco leí que tras la muerte y resurrección de Cristo y con la expansión del cristianismo, se había ido acorralando el esclavismo, con sus más y sus menos a lo largo de la historia. Ahora viene algo nuevo, la neoesclavitud, sin que ‘la de siempre’ haya desaparecido del todo. Tanto más, cuanto más se aleja el mundo de Cristo. No es casualidad.

  2. los objetivos individuales son los cobayos que eligen los masones y la elite de poder para experimentar contra su voluntad toda la basura tecnologica con la que piensan esclavizar a la humanidad EN ELLOS
    en argentina y el mundo
    oren x los TI

  3. Este libro es imprescindible de leer Lo termine hoy Me ha afectado porque no es dulce pero tienes una percepcion de cosas que si no te las van explicando no las imaginarias Es totalmente actual

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