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Una «obispa» presente en la canonización de Newman en el Vaticano

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(Zenit/InfoVaticana)- El Papa saludó a la delegación anglicana presente en la misa de canonización del cardenal John Henry Newman, en la Plaza de San Pedro, que tuvo lugar ayer domingo 13 de octubre y especialmente al nuevo obispo anglicano presente en Roma.

Entre los delegados anglicanos que acudieron a la ceremonia, que podían verse muy cerca del altar papal, se pudo ver en primera fila a una mujer, que por su atuendo parece ser una obispa de la Iglesia de Inglaterra. Desde luego por el lugar que ocupaban y las vestimentas que portaban podría pensarse que estaban «concelebrando».

“Dirijo un pensamiento especial a los delegados de la Comunión Anglicana, con profunda gratitud por su presencia y, también le doy la bienvenida, al querido hermano, nuevo obispo aquí en Roma”, dijo el Papa Francisco en italiano antes del Ángelus.

El Papa también saludó al presidente italiano Sergio Mattarella y al Príncipe de Gales: “Saludo a las delegaciones oficiales de varios países, en particular al Presidente de la República Italiana y Su Alteza el Príncipe de Gales. De hecho, con su testimonio evangélico, estos santos fomentaron el crecimiento espiritual y social en sus respectivos países”.

Francisco saludó a las familias espirituales de los nuevos santos: “Antes de concluir esta celebración eucarística, deseo saludarlos y agradecerles a todos. Agradezco a los hermanos cardenales y los obispos, así como a los sacerdotes, los religiosos y los hombres de todo el mundo, en particular a los que pertenecen a las familias espirituales de los nuevos santos. Saludo a todos los fieles laicos que se han reunido aquí”.

Asimismo, el Santo Padre se dirigió a las personas que siguieron la celebración a través de los diferentes medios, y en particular a los polacos: “Los saludo a todos, queridos peregrinos, así como a los que siguieron esta misa por radio y televisión. Un saludo especial a los fieles de Polonia, que hoy celebran el día del Papa: les agradezco sus oraciones y su afecto constante”.

El arzobispo Ian Ernest, obispo de Mauricio y ex primado de la Iglesia Anglicana del Océano Índico, se convirtió en el representante personal del Arzobispo de Canterbury ante la Santa Sede y el director del Centro Anglicano en Roma. Asumió el cargo en octubre, después del viaje del papa Francisco a Mauricio.

Para el Príncipe Carlos, heredero del trono y como tal futuro líder de la Iglesia Anglicana, la canonización del cardenal John Henry Newman es “una causa de alegría para todos aquellos que aprecian los valores espirituales que inspiraron al cardenal Newman”.

Fuente: Zenit

17 comentarios en “Una «obispa» presente en la canonización de Newman en el Vaticano
    1. Punto primero
      Es de que Newman fuese homosexual no está nada claro. Se afirma eso muy a la ligera por la intima amistad que le unió a un amigo y, desgraciadamente, con la erotización que nos invade, hoy encdía, cualquier amistad estrecha entre dos varone o dos mujeres ya se pone bajo sospecha. Además, en el caso de que hubiese sido homosexual no sería gay, con todo lo que esa palabra implica

      Punto segundo
      En el caso de que realmente tuviese esa inclinación, si la vivió en perfecta continencia, no pecó y por tanto no sería obstáculo para su canonización

      1. Del punto número uno, desde luego no conozco a ningún heterosexual que haya pedido ser enterrado en la misma tumba que otro varón, si este señor no fuese un eclesiástico sino una persona completamente anónima y te dijeran eso no dudarías de que es gay ni tú ni nadie
        Del punto número dos estoy totalmente de acuerdo contigo, pero te aseguro que muchos de los que aquí escriben no lo están, que se ponga como modelo de santidad a un gay aunque fuese casto no es aceptable para muchos católicos conservadores

      1. que manía con juzgar, no hacéis otra cosa cada día, además como dice el comentario anta de ti, ser gay no es pecado y creer que una determinada persona es gay tampoco lo es. Puedo tener razón o estar equivocado, pero ninguna de las dos cosas es pecado

      1. Pero el que dio el paso fue francisco, también está el proceso para beatificar a isabel la católica pero ningún papa se ha atrevido, el que ha pasado de intención a acto y ha declarado la santidad de alguien que si no fuera clérigo nadie discutiría que era gay ha sido él

  1. Si John Henry Newman fue, para su época, un elegante revulsivo para escépticos, sus ensayos pueden servir hoy para despertar el anhelo de verdad en medio del relativismo y la indolencia nihilista. Apologia pro Vita Sua, Ensayo para contribuir a una gramática del asentimiento o La idea de la universidad no solo nos acercan a una prosa exquisita, sino también a una precisa argumentación y, sobre todo, a la implacable, pero bella, lógica del sentido común.
    Más allá de ello, Apologia pro Vita Sua constituye un exhaustivo relato sobre el proceder de la providencia. Se descubre allí que la santidad no está libre de dudas ni de reticencias y que el camino hacia Dios puede ser abrupto desde un punto de vista existencial, aunque, finalmente, consuele la paz interior que sacia el espíritu de quien abraza, sin reservas, la verdad que se le ofrece.

  2. Leer a Newman puede servir también para acomodar nuestra vida de nuevo a lo sobrenatural. Es un autor que transmite familiaridad con la trascendencia, es decir, un saludable convencimiento de que Dios existe y tiene fuerza para actuar sobre lo material. Esto es lo que convierte uno de sus libros más complejos, Ensayo para contribuir a una gramática del asentimiento, en un breviario de apologética que no ha perdido ni un ápice de interés. En él no quería proponer una suerte de gnoseología ni convencer al incrédulo, sino mostrar la naturalidad inquebrantable con que el creyente asiente a su fe.

    Su apuesta por la razonabilidad de la fe le granjeó críticas, pero en la obra expone la hermosa y profunda certeza que aviva la fe de los sencillos. Esta se halla más cerca de la lucidez sobre la que reposa nuestra confianza en el mundo que de alambicados razonamientos.

  3. El libro no demuestra la irrefutabilidad de la fe –él sabía que era imposible–, pero sí quiebra el estrecho cerco que constriñe a la razón, dejando espacio a verdades luminosas y razonables.

    Es edificante comprobar la escrupulosa docilidad de Newman a la verdad
    Por otro lado, el cardenal inglés se ha convertido en uno de los defensores de la conciencia. Aunque conviene leer bien lo que dijo en su Carta al Duque de Norlfok para evitar errores. Como se ve en esa obra, no entendía la conciencia en sentido subjetivista. Para él, es el lugar en el que se asienta la verdad de Dios. De ahí que no hubiera, en su caso, contradicción entre seguir sus dictados, el dogma y la verdad.

    Como en otros textos, en esa carta recuerda que la conciencia no solo tiene derechos, sino también deberes. Guiarse por la conciencia constituye una obligación moral, aunque sobre todo implica asegurarse de su recta formación.

  4. Por eso, nada más lejos de seguir la conciencia que esa actitud despreocupada de quien la transforma en un imperativo del deseo. “La conciencia era antes una consejera severa”, explicaba Newman, para quien, paradójicamente, “los derechos y la libertad de la conciencia no han servido más que para dispensarse de la conciencia” en su verdadero sentido.
    Otra lectura capital para acercarse a su pensamiento es La idea de la universidad, donde salen a relucir los peligros de una educación meramente técnica y el empobrecimiento académico que conlleva la lógica utilitarista. También en este caso puede ser un revulsivo al recordar que el objetivo de la universidad –su misión– es ante todo formar la inteligencia de los estudiantes.

    1. Eso no implica adoptar métodos de enseñanza autoritarios. Nadie creía más en el diálogo intelectual y el pluralismo que él. Fue, precisamente, quien reivindicó la universidad como una comunidad, en la que estudiantes y alumnos se encaminaban mutuamente en la búsqueda cooperativa de la verdad.

      Además, señaló que no eran los títulos ni el pronóstico de una exitosa carrera profesional el principal fruto de los estudios académicos, sino lo que denominó el “hábito filosófico”, es decir, un hábito de la mente que “dura toda la vida y cuyas características son la libertad (…) y la sabiduría”.

  5. Leon XIII claramente indicó que el clero Anglicano es totalmente inválido, así que resulta cómico que Francisco salude a los «obispos» anglicanos, todos esos, incluida la «obispa» son simplemente seglares disfrazados haciendose pasar por disque obispos, en el caso de la «obispa» doblemente inválida, por ser mujer y por recibir ordenación inexistente de otros seglares.

  6. No me extrañaría que Francisco les hubiese pedido a los anglicanos: » Traednos, por favor, alguna obispa y si es lésbica mejor todavía «, para ir haciendo boca de cara a las diaconisas amazónicas.

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