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El Vaticano nombra un nuevo juez en mitad de la macrooperación policial

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Un viejo y sabio refrán aconseja no cambiar de caballo en mitad del río cuando lo estás cruzando, que es exactamente lo que ha hecho la Santa Sede al nombrar un nuevo juez -el único del Estado Vaticano-, justo en medio de la operación policial más sensacional de la historia reciente. Hace aún más rocambolesca y misteriosa una maniobra que tiene en vilo a la prensa especializada.

Lo del martes fue casi surrealista: la Gendarmería entrando como suele entrar la policía en estos casos en el sancta sanctorum de la Secretaría de Estado para incautarse por las bravas archivos vaticanos sin que sepamos aún con certeza qué se busca. Para que se entienda mejor la sorpresa, ni un hilo se mueve en el diminuto país sin que lo sepa y consienta la Secretaría de Estado, de la que depende, entre otras cosas, la propia Gendarmería, con lo que la cosa supone una pirueta de juanpalomismo: un departamento que se investiga a sí mismo con todo el aparato de una operación policial por sorpresa.

Después, segunda sorpresa, se suspende de empleo a cinco funcionarios vaticanos. Tres de ellos carecen de relevancia, pero no así los otros dos, uno de ellos monseñor Carlino, con solo unas semanas en el cargo y durante un año, secretario y hombre de confianza del cardenal Angelo Becciu, prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos.

Becciu pasó a la Congregación después de ser ‘sustituto’ de Estado, lo que puede presentarse como un ascenso para quien no conozca cómo funciona la Curia, donde el sustituto -cargo ahora asumido por el venezolano Edgar Peña Parra- ocupa el tercer puesto de poder en el organigrama.

Nuestro Specola, que algo sabe de los entresijos de los sacros palacios, sospecha que van a por Becciu, que tiene pocas probabilidades de acabar siendo objeto de la congregación que comanda. Nadie cree que Carlino sea ni el cerebro ni el principal beneficiario de la operación de que se trate, y en la que se estaría moviendo muchísimo dinero.

Y todo este embrollo lo hace aún más escamante el hecho de que el Papa nombre justo ahora al juez vaticano, la única autoridad judicial en el microestado. Bueno, el hecho y la persona, Giuseppe Pignatone. Es siciliano y ha ejercido en su tierra natal durante treinta años. Ahora, ser juez en Sicilia no es como serlo en cualquier otra parte, en Lombardía o el Lacio. En Sicilia la mafia -la Mafia- es una cosa seria, y más para un juez. Dos de ellos -Giovanni Falcone y Paolo Borsellino- intentaron ponerle las cosas difíciles a las ‘famiglias’ y no vivieron para contarlo; para matar a uno, los capos se cargaron toda una autopista. Pignatone no tuvo problemas, por lo que se ve, pero el entorno le habrá enseñado sin duda que hay ofertas que no se pueden rechazar.

5 comentarios en “El Vaticano nombra un nuevo juez en mitad de la macrooperación policial
  1. Una buena noticia que contrasta con anteriores sentencias de muerte. Tafida Raqeeb, una pequeña de cinco años, se había convertido en el nuevo caso Charlie Gard, Alfie Evans o Isaiah Haastrup en Reino Unido. La pequeña se encuentra en coma profundo y el sistema de salud británico proponía como en los casos anteriores “por el mejor interés” de la menor lo mejor es que muriese.

    Sus padres iniciaron una batalla judicial, pues además discutían el diagnóstico y además hospitales de otros países se habían ofrecido para tratarla allí. Finalmentel el juez Alistair MacDonald, el mismo que autorizó en mayo la muerte de Isaiah, ha dictado este jueves tras cinco días de vista oral que Tafida pueda ser trasladada a un hospital de Italia para que reciba el tratamiento que los médicos británicos no quieren proporcionarla.

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