Brandmuller, Burke, Müller y Rouco, discípulos de Ratzinger

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Primer Simposio del Círculo de discípulos de Ratzinger en Roma: «Yo recibí del Señor, lo que os he transmitido».

Por primera vez, los círculos de discípulos de Joseph Ratzinger, han organizado un simposio abierto en la sede del Augustinianum en Roma.

El tema de este año es de gran actualidad: «Retos actuales del sacerdocio ordenado en la Iglesia».

La teología de Joseph Ratzinger/Benedicto XVI sirvió como punto de referencia para abordar la cuestión. El simposio tuvo presente la crisis provocada por el escándalo de los abusos sexuales, y la confusión creada por quienes proponen la abolición del celibato sacerdotal. El simposio ha contado con la presencia de destacados ponentes como el cardenal Gerhard Ludwig Müller, ex prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y la teóloga Marianne Schlosser, premio Ratzinger de teología. 

La teología de Joseph Ratzinger/Benedicto XVI ofrece una gran aportación para comprender la esencia del ministerio sacerdotal ordenado, el celibato sacerdotal por el reino de los cielos, y todo aquello que es necesario renovar y transmitir del ministerio sacerdotal que la Iglesia ha recibido de Cristo.

Al final de la sesión se hizo pública una declaración, cuyo texto completo puede leerse en el link a continuación.

“Yo recibí del Señor lo que os he transmitido.”

Mensaje final del simposio público

 “Retos actuales del sacerdocio ordenado en la Iglesia“

  1. Con el Simposio sobre los “Retos actuales del sacerdocio ordenado en la Iglesia“, el Círculo y Nuevo círculo de discípulos de Joseph Ratzinger / Papa Benedicto XVI persigue, después de muchos años y por primera vez una mayor dimensión pública. Esta decisión se debe a la convicción de que es llegado el momento de abrir el pensamiento teológico del Papa emérito a un público más amplio también por medio de conferencias y debates. Estamos contentos y agradecidos de que haya tantos interesados en aceptar esta invitación y abrigamos la esperanza de que esto también será un buen comienzo para nuestro futuro trabajo.
  • También la carta del Papa Francisco a los sacerdotes con motivo del 160º aniversario de la muerte del santo Cura de Ars –del 4 de agosto de 2019– nos ha reafirmado en la decisión tomada de tratar el tema del sacerdocio ordenado en la Iglesia. En un „tiempo de sufrimiento“, ensombrecido por el escándalo de los abusos, nos planteamos este reto en busca de “palabras y caminos de esperanza”, para que en “tiempos de purificación eclesial” se pueda reconocer y acoger nuevamente la belleza y el significado del ministerio ordenado como un regalo del Señor a su Iglesia. Por eso, en nuestras consideraciones se ha acentuado especialmente el sacerdocio sacramental y se ha tratado de profundizar en él a la luz de la teología de Joseph Ratzinger / Papa Benedicto XVI.

3. Las declaraciones sobre el sacerdocio ordenado están indefectiblemente en relación con la cuestión de la esencia de la Iglesia. En este sentido, la Teología de Joseph Ratzinger se apoya en el Concilio Vaticano II y ofrece una interpretación auténtica del mismo. Esto ya lo había reconocido el Papa Juan XXIII, cuando supo y aprobó efusivamente la conferencia sobre el tema “El Concilio y el mundo del pensamiento moderno”, que el prof. Ratzinger había preparado para el Cardenal Frings. El último Concilio caracteriza a la Iglesia como “sacramento universal” (LG 48). En cuanto tal, ella es “signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano” (LG 1). En la Iglesia prolonga el Resucitado Su acción salvífica. En el bautismo, el cristiano, conformado con Cristo e incorporado a Su Iglesia como a Su cuerpo, participa de la vida eterna y es llamado a seguir el camino de la santidad. Todos los bautizados son llamados a tal vida y tal testimonio en el sacerdocio común. En el íntimo centro de la Iglesia –cosa que se subraya claramente en la teología de Joseph Ratzinger– se encuentran aquellos hombres que llevan una vida santa. En eso consiste la meta del ser cristiano: la configuración con Jesucristo. Por eso agradecemos todos los testimonios de esta santidad en el matrimonio y la familia, en la vida consagrada y en todas las demás formas de vida que hoy pueden darse en la Iglesia.

4. Para comprender el ministerio ordenado es necesaria una perspectiva sacramental, tal como ha sido expuesta en el último Concilio. Cristo el Señor instituyó en Su Iglesia diversos ministerios “ordenados al bien de todo el Cuerpo” (LG 18). La vocación y la existencia del sacerdote están determinadas únicamente por la voluntad de Cristo Jesús (cfr. Heb 5,1ss) y no se derivan de consideraciones humanas o determinaciones eclesiales. En Él y con Él, el sacerdote se convierte en “proclamador de la Palabra y servidor de la alegría”.

5. La configuración con Cristo que el sacerdote recibe en el sacramento de la ordenación se distingue del sacerdocio común no sólo en grado sino esencialmente (cfr. LG 10). El sacerdote actúa “en la persona de Cristo, la Cabeza de la Iglesia” (agere in persona Christi capitis). No es un funcionario, sino que estando con Cristo lleva a cabo la misión que le viene de Dios. Esto se hace especialmente patente en la potestad sagrada de perdonar los pecados, de transformar el pan y el vino en Cuerpo y Sangre de Cristo, así como de celebrar los demás sacramentos. El sacerdote representa en forma sacramental a Cristo como buen Pastor (cfr. Jn 10,10). En esta reciprocidad personal de Cristo y la Iglesia, del sacerdote y los fieles se fundamenta, según la enseñanza de la Iglesia, la razón decisiva, por ser esencial, de la representación sacramental de Cristo en el sacerdote. En este sentido, no representa a Cristo como lo haría un embajador, más bien se trata de una representación real, en donde el seguimiento por el camino de la cruz es el criterio fundamental.

6. Por eso se pueden extraer consideraciones fundamentales con respecto al estilo de vida sacerdotal, que debe estar en armonía con el modo de vida de Cristo. Sólo entonces la “representación” del sacerdote se hace creíble. La presencia de Cristo no se debe restringir únicamente a la acción sacramental, sino que se debe hacer reconocible y efectiva en la vida cotidiana. De ello se deducen las obligaciones de obediencia y celibato por el Reino de los cielos, que son expresión humana y espiritual de la configuración sacramental del sacerdote con Cristo. Por tanto, la consagración sacerdotal implica un seguimiento personal de Cristo, mientras que el pecado es un escándalo que oscurece la credibilidad. Puesto que el sacerdote existe desde Cristo, también la participación en la forma de vida de Jesús “se acomoda” (PO 5) a aquellos que actúan en Su persona. El celibato es por tanto, según la tradición permanente de la Iglesia latina, un signo elocuente de la esperanza creyente y del amor magnánimo a Cristo y a Su Iglesia.

7. En tiempos de crisis y de purificación dolorosa de la Iglesia no son las reformas de las estructuras las que en primer lugar curan y ayudan, sino un testimonio de fe vivido con autenticidad. Sólo cuando nuestras miradas en conjunto se dirijan a Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, la Iglesia se renovará.

8. La declaración de San Pablo, “yo recibí del Señor lo que os he transmitido” (cfr. 1 Cor 11,23) refleja el atributo esencial del sacerdote. La grandeza de este regalo se ha oscurecido por los escándalos y ha sacudido su credibilidad. Sólo se encontrará una solución si está claro y permanece claro en qué consiste la esencia del ministerio presbiteral en la Iglesia y si se testimonia con la vida. La teología de Joseph Ratzinger / Papa Benedicto XVI ofrece respuestas a este doble reto y muestra un camino conscientemente unido a la Tradición y que conduce a aquella reforma que orienta la vida hacia Cristo y le otorga credibilidad.

9. El estudio y la oración de esta Jornada lo encomendamos a la intercesión y ayuda de la Virgen María, Madre de Dios y Madre de la Iglesia.

Roma, 28 de septiembre de 2019

Círculo y Nuevo círculo de discípulos de

Joseph Ratzinger / Papa Benedicto XVI

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Comentarios
15 comentarios en “Brandmuller, Burke, Müller y Rouco, discípulos de Ratzinger
  1. El CELIBATO es una tradicion que NO HAY QUE REVISARLO Y RENOVARLO sino RESPETARLO.
    Si asi.piensan los discipulos de Ratzinger estamos PERDIDOS.
    Proa al LUTERANISMO.Y AL.NOM

      1. Si es susceptible de cambios, ¿cómo es que desde tiempos apostólicos no se ha cambiado? Vete a estudiar un poco y luego ven a comentar, pues obviamente no sabes nada de la historia y la teología del celibato.

        1. José lo que usted dice sencillamente…..no es cierto,pues el celibato no viene del tiempo de los Apóstoles,pues muchos eran casados,es mucho tiempo después que se aprueba en la Iglesia,como en el siglo IX,

          1. Seguro que las esposas de los Apóstoles estaban contentisimas..vamos a ver , el celibato va mas de respetar a la mujer que se merece a un hombre que vele por la familia y no a uno que no aparece por casa ni aunque haya fiesta.

  2. El único que ha transmitido lo que ha recibido porque la Iglesia siempre lo habia transmitido así fue Monseñor Lefebvre y de Castro Mayer y poco más. Todos los demás no les ha dado la gana de transmitir la verdadera doctrina de la Iglesia sino que han transmitido las doctrinas que ellos mismos se han sacado de la manga, pues como muy bien dice el alguno que otro Papa, el vaticano II fue nuestro Anti syllabus, pues los principios de la Revolucion Francesa tenían que ser asumidos por la Iglesia, ya que por lo visto a Jesucristo se le olvidó predicarlos. Lo que han hecho se llama combatir la muerte con pastillitas de cianuro, que mientras sea poca dosis nadie lo nota

  3. Los discipulos de Ratzinger son los que defenderán la Veritas in Caritate 67, donde el propio Papa nos invita a construir un gobierno mundial, o en varias de sus homilias a construir un Nuevo Orden Mundial. Eso sí, a la luz de la tradición y siguiendo la hermeneutica de la continuidad.
    Pues de aquellos polvos, estas amazonias.

    1. ¿Y cuando los obliguen a firmar el concilio de la amazonia qué van a hacer, firmarlo o exponerse a la excomunión? No serán tan valientes ¿ o quizás firmarlo a la luz de la tradición?
      Esto es una mala vergüenza. Porque ya lo dice el refrán: quien a hierro mata, a hierro muere y donde las dan las toman.

  4. Nadir está obligado a ser sacerdote. Sin embargo a quien responde la llamada generosamente debe estar dispuesto a «hacerse eunuco x amor al reino de los cielos» denlo contrario retirese triste como el joven rico del evangelio. Y sin lealtad y amor a Cristo y a la Iglesia que es su cuerpo (colosenses 1,24) continuaran opiniones con sabor a soberbia y rebeldia con un «non servian». No me extraña. ni me preocupa.
    ahhhh y nadie está obligado a ser Catolico…» si quereis vosotros tambien podeis iros»…palabras de nuestro Señor al final del discurso Eucaristico en Juan 6…y a qiienes se quiera ir que le vaya bien: las ojas caídas bien caidas estan.

  5. Lo mejor que se puede hacer es que todo el clero no contaminado por los homosexuales,siga a Ratzinger.si muchos lo siguen,dejan sólo al idólatra adorador de su madre Tierra,que diga su madre Infierna.

  6. Ya hay dos Papas, se llame uno de ellos emérito, tratando de imponer cada uno lo suyo. Francisco renueva al par que prescinde de lo anterior y sobretodo de Jesucristo, pero J. Ratzinguer, más sibilino se aferra a la Iglesia, a su tradición, en modo tan relativo que hace pasar esa tradición por el colador del C. V. II, que le permite quitar y poner a su gusto lo que había por lo que hay, pero siempre supeditándolo a sus razones y axíomas teológicos. Jesucristo, en realidad no está siendo escuchado por ninguno de los dos. Cátedra o banquillo da igual. Jesús agradece al Padre que da lo suyo (lo divino) a los sencillos (mentes simples), no a los sabios o entendidos. Es decir: los que no están bajo la ideología política, ni encaramados al poder que han acuñado durante los siglos.

  7. ¿Se equivocó Nuestro Señor al decir al apóstol Simón Pedro, casado y se supone que no divorciado, TU ES PETRUS?
    ¿Se equivoca la Iglesia, en los ritos orientales, al ordenar como presbíteros hombres casados? ¿Es que estos no aman a Dios y entregan su vida al servicio sacerdotal de los hermanos?
    ¿Se equivocó el papa emérito Benedicto XVI cuando acogió en la Iglesia católica a ministros protestantes casados aceptando su ordenación como sacerdotes católicos?
    Infovaticana hace añicos la lógica más elemental.

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