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«El proyecto de una nueva Iglesia fue retomado tras el Concilio Vaticano II»

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(Stilum Curiae)- Queridos amigos y enemigos de Stilum Curiae, Robert Moynihan, en su estupendo Inside the Vatican, ha publicado algunos extractos de una conversación que mantuvo hace tiempo con el obispo Carlo Maria Viganò. Les ofrecemos una traducción nuestra, porque nos parece verdaderamente muy interesante. Entre otras cosas, el ex nuncio en Estados Unidos, revela que el papa Bergoglio el 23 de junio de 2013, además de su opinión sobre McCarrick, también le preguntó qué pensaba de los jesuitas en Estados Unidos… dos respuestas que probablemente lo incluyeron inmediatamente en la lista de los “malos” del neo pontífice. Y no en la de los que se pueden comprar, o de los que han sido comprados. Que lo disfruten.

ΟΟΟ

Ahora que ha pasado un año, el arzobispo Viganò tiene una preocupación aún más profunda: que la crisis clerical de los abusos sexuales sea sólo un aspecto de una crisis más profunda y más amplia de la fe cristiana en nuestra época.

Esta crisis más profunda y más amplia, según Viganò, implica, teológicamente, un rechazo ilegítimo (es decir, no un desarrollo legítimo) de la doctrina católica tradicional. El objetivo: construir una “nueva Iglesia” más moderna, caracterizada por una fe y una práctica en muchas áreas de la vida católica y sacramental diferentes de la Iglesia del pasado.

Viganò ve este rechazo de la enseñanza tradicional como un motivo de grave preocupación.

De acuerdo con su papel de obispo católico, dice, siente el deber de hacer todo lo posible para defender la doctrina ortodoxa.

“No puedo callarme si está en juego la fe”, me dijo Viganò. “Se otros se unen a mí, mucho mejor. Pero aunque esté solo, tengo que hablar.”

Siente que la propuesta de construir una “nueva Iglesia” es un peligro para las almas que no conocerán al auténtico Cristo de los Evangelios (la “Buena Nueva”).

Mientras reflexionaba sobre esta situación, ha visto más claramente, dice, que la historia de la Iglesia desde el principio (la herejía arriana, las varias herejías gnósticas, la herejía nestoriana, etc.) ha sido una larga batalla por esa ortodoxia que G.K. Chesterton llamaba notoriamente “La verdad salvaje, que vacila pero está aún en pie”.

Viganò también cree que esta larga batalla, especialmente en los últimos dos siglos, de la Revolución francesa en adelante, y sobre todo en los últimos 50 o 60 años, ha conocido muchas derrotas para la ortodoxia y muchas victorias para los que intentan alterar la perenne enseñanza católica.

Y se lamenta del hecho de que los papas recientes – y también él mismo, como obispo encargado de defender la fe – no hayan tenido más éxito a la hora de prevenir este lento alejamiento de la fe ortodoxa.

Ahora, puesto que el derecho canónico afirma que la “ley suprema de la Iglesia es la salvación de las almas”, Viganò afirma que desea hacer todo lo que esté en su poder, preferiblemente con la ayuda de otros obispos, incluido el obispo de Roma, y si no también solo, para proteger a los fieles de esta profunda apostasía, que cree que está poniendo en riesgo la salvación y la vida eterna de innumerables almas.

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Viganò observa que su primer testimonio estaba básicamente orientado hacia el asunto de los abusos sexuales en el clero.

Porque el asunto de los abusos sexuales surgió de una pregunta que el papa Francisco (según el recuerdo del encuentro que tiene Viganò) le hizo a Viganò durante el encuentro del 23 de junio de 2013.

“Me pidió que le hablara del cardenal McCarrick”, me dijo Viganò. “No saqué yo el tema.”

Pero Viganò ahora subraya que, en ese mismo encuentro (también según su recuerdo) el papa Francisco, después de haberle preguntado por McCarrick, le hizo otra pregunta, que era: ¿cuál es la situación de los jesuitas en Estados Unidos?

Como respuesta a esta segunda pregunta, Viganò le dijo al papa Francisco que la orden de los Jesuitas en Estados Unidos había tenido un papel clave en la secularización de las influyentes universidades católicas del país y a menudo había estado en primera línea en el esfuerzo por cambiar la enseñanza católica en una dirección no conforme a los deseos de todos los papas recientes – Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II y Benedicto XVI – y que, si el papa Francisco consiguiera imponerse en la orden, reformarla y devolverla a su antiguo recorrido ortodoxo, sería un gran don para la Iglesia en Estados Unidos y en todo el mundo.

Lo que viene a continuación son algunos fragmentos de una reciente conversación con el arzobispo Viganò. Quien habla es el arzobispo Viganò. Moynihan está en negrita.

—En una de tus recientes cartas sobre mí (link) has mencionado que el actual pontificado, con un miembro de la orden de los Jesuitas como papa, representa la realización de un plan que se remonta a 60 años atrás.

Algunos de tus lectores han escrito para comentar que han sido mucho más de 60 años, y se remontan a las primeras décadas del siglo 20, a pensadores jesuitas como Pierre Teilhard de Chardin y Karl Rahner, e incluso antes, a la época de la Revolución francesa, en 1789. Por tanto no son sólo 60 años, sino más de 200 años”.

¿Cómo respondería a esta objeción?

“Viganò: estoy totalmente de acuerdo. Sin duda es un proyecto, si quieres, que viene de siglos atrás, concretamente de la creación de la masonería a mediados del siglo XVIII.

Obviamente este proyecto era muy engañoso, estaba bien dirigido, e incluso comprendía, de alguna forma, las fuerzas de algunos miembros de la Iglesia.

Así pues, este proceso pudo infiltrarse de algún modo en la Iglesia.

El doctor Taylor Marshall lo describe en su libro Infiltration, y en él se pueden encontrar algunas indicaciones sobre este proceso.

Sorprendentemente, este proceso está resultando muy evidente en los tiempos modernos.

Al inicio del Concilio Vaticano II, en 1962, una maniobra anuló la decisión tomada por la asamblea general de obispos en la Basílica de San Pedro.

Los obispos habían rechazado la propuesta de dejar de lado los esquemas que las distintas oficinas de la Curia romana habían preparado, con el fin de redactar un nuevo esquema.

La maniobra para anular esta decisión llegó sobre todo por medio de la actividad de un miembro muy importante de la Compañía de Jesús, el cardenal Augustin Bea. Él y otros consiguieron convencer al papa Juan XXIII de que dejara los esquemas preparados y los sustituyera por otros esquemas preparados por teólogos, sobre todo del norte de Europa, Hans Küng, Karl Rahner y otros.

Este fue el inicio de una apertura, la primera grieta en la pared del procedimiento que había sido establecido, y del proceso de creación de una Nueva Iglesia. Esta es mi respuesta.

Así que es sólo una simple aproximación decir que el plan para cambiar la Iglesia, para crear una “nueva” Iglesia, se remonta a sesenta años atrás…

Viganò: es aproximativo. Pero también es verdad que el proyecto de una nueva Iglesia fue retomado inmediatamente después de la clausura del Concilio en 1965, hace 54 años.

Se retomó especialmente en la 31 Congregación General de la Orden de los Jesuitas. La Congregación General, que se reúne más o menos cada 10 años, se reunió durante tres meses en 1965 y durante otros tres meses en 1966, y eligió a un nuevo General, el padre Pedro Arrupe.

Fue durante esta Congregación cuando los jesuitas debatieron sobre algunas resoluciones que tenían a Pablo VI muy preocupado. El papa Pablo aportó numerosas enmiendas muy precisas, pero estas resoluciones eran otro paso clave para el proyecto de una “nueva Iglesia”.

Este es el primer punto.

Por tanto, creo que sería muy oportuno recordar a los lectores lo que publicó en abril el papa emérito Benedicto acerca del proyecto de fundar una nueva Iglesia.

Dijo que sería una catástrofe. Fue muy severo sobre este punto.

Por tanto lo que ocurrió después del Concilio Vaticano II en 1965 fue absolutamente lo contrario a una política de continuidad, que habría sido la correcta interpretación de los documentos del Concilio Vaticano II.

En cambio, hubo otra interpretación, la de la discontinuidad, promovida por toda la enorme máquina de la propaganda mediática.

Y, de modo parecido, durante este pontificado actual, un análogo aparato mediático, que comprende las fotos del papa Francisco con el papa emérito Benedicto, entre otras cosas, ha sido usado para defender que el “nuevo paradigma” del papa Francisco es la continuación de las enseñanzas de sus predecesores.

Pero no es así, es una “nueva Iglesia”…

Esta frase “nuevo paradigma” es una estrategia para cubrir el verdadero objetivo, porque no quieren decir qué es lo que realmente oculta esa palabra. Para muchos, esta palabra “paradigma” es algo exótico, algo sofisticado. Todos la están usando. Pero se usa para despistar, para engañar, para indicar una continuidad, sin revelar que están pensando en una discontinuidad…

Publicado por Marco Tosatti en su blog Stilum Curiae.

Traducido por Verbum Caro para InfoVaticana.

21 comentarios en “«El proyecto de una nueva Iglesia fue retomado tras el Concilio Vaticano II»
  1. Marco Tosatti, Carlo María Viganó, Sandro Magister, Antonio Socci, Aldo María Valli, Roberto de Mattei, Carlo Caffarra, Vittorio Messori, Riccardo Cascioli, todos ellos italianos, el mejor equipo del mundo, en mi opinión, en defensa de la Fe y la Iglesia Católica. Son todos ellos apologéticos, afortunadamente.

    1. No estoy de acuerdo con el titulo, por lo menos. Todo se había gestado después de la 2guerraM. Tomo fuerza durante la década de 1950 y atacaron abiertamente a comienzo de 1960. Basta observar simples detalles pero muy significativos: los que dirigían las comisiones eran en su mayoría los cardenales masones de la lista de Mino pecorelli. En las comisiones había miembros luteranos y calvinistas con silla, voz y voto. Especial importancia fue la comisión de reforma litúrgica presidida por RL Nasón bugnoni y plagada de protestantes con todos los derechos de silla voz y voto. Juan Pablo 2 lo primero que hizo al llegar a la silla de Pedro fue despedirlo y enviarlo a persia en plena revolución jomeinista auspiciada por Francia.
      Los documentos del cvII están infectados de un redactado que permitiria convertirse en los fundamentos de la nueva iglesia. No sólo documentos como sacrosanto concilium , otros como lel documento sobre ecumenismo y tantos otros.

        1. Realmente es terrible la clase de gente que se incubó durante el Pontificado de Ratzinger 🤦🏻‍♂️🤦🏻‍♂️🤦🏻‍♂️🤦🏻‍♂️. Lo bueno que por más que lloren y pataleen que es lo que les queda, su visión ya fracasó

    2. Estamos acercándonos al choque «final» en el cual todos, desde cardenales y obras obispos a sacerdotes y sencillos catolicos, tendran que tomar partido. Tal es la confusion que francisco acabará convocando un concilio doctrinal para implantar toda su linea mueva como autentica doctrina. Algunos obispos y cardenales fieles convocaran un concilio separado para reafirmar la GE católica. Puede que este concilio del remanebte fiel se convoque por pura necesidad al terminar el concilio de los herejes de la nueva iglesia, para combatir las disposiciones de ese concilio hereje. Puede que el agua no llegue al río en ese momento y Francisco no se atreva a convocar concilio (única forma pata hacer irrenersible la nueva fe y doctrina reseñadas y expuestas por ahora solo en sínodos y encíclicas que el propio Francisco no se ha atrevido a declarar doctrinales, solo pasorales). tal situación podría llegar hasta su fallecimiento (dudo que abandone sin sin.mas). nuevo cónclave, dividion y 2 papas.

  2. Pero si mucho se ha dicho que el demonio sería soltado en ésa epoca.
    Y esas heces de teólogos han sido sus esbirros. Y tan buen trabajo hicieron y siguen haciendo, que han conseguido ir borrando el nombre de Cristo, y la Santa Eucaristía es su objetivo primordial, quitarle importancia y no darle valor.

  3. Un «nuevo paradigma» es un concepto que implica siempre una discontinuidad radical y una ruptura sin retorno con lo anterior. Nada como acudir a su acuñador, Kuhn, para verlo claro, y a Kung para ver cómo lo aplica a la historia de las religiones.

    1. …Que interpretado a la luz de la Sagrada Tradición debería estar en el Índice de libros prohibidos por inducir al error. Puesto que en el índice no sólo había libros heréticos sino tambien los dudosos y los ambiguos, que son los más peligrosos, pues sus errores no se ven a primera vista sobretodo por católicos muy mal instruidos. Así le haría compañía al conciliabulo de Pistoya, ese que pretendía cambiar la misa a algo aceptable para los protestantes e introducía la colegialidad como forma de gobierno. La estrategia ha sido ocultar la Tradición para que no veamos que lo que hacen está condenado infaliblemente, ahora Dios se lo paga con la Amazonia.

      1. Si el cvii no indujese al error no estaríamos hablando de que se malinterpretó. Pues si se malinterpretó es porque induce al error, y todo lo que induce al error era puesto por los Papas en el Índice de libros prohibidos. El concilio de Trento y ningun otro, nadie lo malinterpretó.

        1. Por lo tanto la Amazonia no es el intento de cambiar la Iglesia por otra nueva, sino la consecuencia lógica de haberla cambiado ya por otra cosa en el pasado. No lo quieren ver, pues se siente, que se pongas gafas. El magisterio de la Mortalium Animos, del Syllabus, la Auctorem Fidei y los anatemas de Trento y otros concilios, son el magisterio correcto y el único que es válido y no sólo ilumina, todo lo que sea contrario sólo puede ser del demonio. Ellos mismos reconocen que el vaticano II fue su anti Syllabus. Aunque lo reconozcan, siguen sin verlo. Aunque ellos mismos digan que lo pusieron todo ambiguo queriendo. Es muy cómodo ser un cobarde.

  4. Mi cordial felicitación al obispo Vigano por su valentía, que es la de los que luchan las batallas de Dios. Deberían unírsele muchos más obispos y cardenales, los que no estén con los «mandilones».
    «… cincuenta o sesenta años antes del año 2.000 el demonio será nuevamente soltado…» escribe la beata Catalina Emerick, quien también habla que (cito no textualmente) ve a los enemigos de la Iglesia, con un mandil, y que tienen un plan para destruirla que siguen, mientras que la Iglesia verdadera no tiene plan. Los masones están en la Iglesia, a distintos niveles y actúan pero, frente a ellos los de la auténtica Iglesia no tienen nada. Es una realidad para el que quiera tener vista y es obvia, como indica Vigano y comenta «Uno». Sólo Dios puede salvar de esta ahora, es también C. Emerick quien dice que las oraciones especialmente de niños y ancianos en la Iglesia harán que Dios se apiade.

  5. Los jesuítas, una orden que se está haciendo el harakiri desde hace tiempo, quiere morir matando. Ellos morirán, pero no conseguirán matar lo que es de Dios, aunque el daño que están haciendo es inconmensurable. Si san Ignacio hubiese sabido esto, quizás no la fundaba.

  6. Casi mejor que Francisco nombre a Viganò cardenal en el próximo consistorio y se acaba la pataleta, ahora resulta que descubre que el concilio vaticano II era un asco, pero hasta que llegó Francisco y no le nombró cardenal no se había dado cuenta

    1. Viganò es un enfermo mental frustrado porque no lo hicieron cardenal🤦🏻‍♂️🤦🏻‍♂️, sus opiniones cada día rayan más en delirios. Lo cierto es que, nunca denunció este señor al Cardenal McCarrick, y solo trata de alimentar los delirios del integrismo transnochado

      1. Gabinas de cochero, tus opiniones son chorradas, tu eres rígido fanático que no permites la posibilidad de disidencia. Si no piensa como el dice el comisario al manicomio, cuanto rojo hay en la nueva iglesia que huele grasa rancia soviética.

  7. ¿ Porqué querrán algunos protestantizar la Iglesia Católica cuando ya existe los protestantes, aunque en vías de extinción ? ¿ Porqué no se van con los protestantes si les parece que eso es lo mejor ? Muy sencillo: Odian el catolicismo y lo quieren destruir desde dentro. El problema, el grave problema que tenemos los católicos, es que el enemigo lo tenemos dentro y arriba, hasta el punto que se ha hecho con la cátedra de Pedro.

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