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Las causas de la tentación de ver orígenes apostólicos a aquello que no lo tiene

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(Asociación Litúrgica Magnificat)- Ofrecemos una traducción de un interesante ensayo del Dr. Peter Kwasniewski, en el que se refiere a aquel falso arqueologismo, ya denunciado con fuerza por el Papa Pío XII en su magistral encíclica Mediator Dei (1947) y que con frecuencia acompaña la argumentación de los modernistas litúrgicos.

El artículo fue publicado originalmente en New Liturgical Movement y ha sido traducido por la Redacción de la Asociación Litúrgica Magnificat.

El eterno fantasma del falso anticuarismo

Peter Kwasniewski

Uno de mis amigos me escribió una vez acerca de un foro sobre la Eucaristía al que había asistido en un conocido instituto católico, durante el cual cierto profesor, no obstante ser talentoso, había proferido ciertas cosas que eran ambiguas, por decir lo menos, y que ilustraban muy bien el tipo de verdades a medias que usan algunos para justificar automáticamente su preferencia por determinada forma de liturgia que, si investigaran con un poco de detención, se les revelaría como el resultado del racionalismo ilustrado, como el cumplimiento de los ideales del Sínodo de Pistoya, y no como algo auténticamente romano, y ni siquiera católico.

He aquí las tres ideas que planteaba el profesor:

1. El episodio de Emaús prefigura a la Misa Novus Ordo porque Jesús explicó las Escrituras (“liturgia de la Palabra”) y a continuación partió el pan (“liturgia de la Eucaristía”).

2. El comentario de Orígenes sobre Ex 35, 4-5, demuestra que el pueblo recibía la Comunión en la mano en los comienzos de la Iglesia: “Con qué cuidado y respeto recibís el cuerpo del Señor cuando se os lo distribuye, temiendo que alguna mínima partícula pueda caer y perderse así una pequeña parte de este sagrado tesoro. Os recriminaríais -y con toda razón- si cualquier fragmento se perdiera por negligencia vuestra”.

3. La Primera Apología del mártir San Justino describe una Misa mucho más parecida al Novus Ordo que a la Misa tradicional. Se encuentra en ella incluso el término “presidente”, tal como el término “presidir” se encuentra en el contexto del Novus Ordo. Así pues, el Novus Ordo es un regreso a la “verdadera” Misa de los primeros católicos.

Adviértase que hay un hilo que une a estos tres puntos: el “falso anticuarismo”, como lo llamó Pío XII. Esta apelación a la antigüedad es siempre selectiva: los reformadores eligen los elementos antiguos que calzan son su programa modernista, y desechan, sin esfuerzo alguno, todo el resto, aunque se trate de cosas igualmente antiguas o incluso más antiguas, como la postura ad orientem del sacerdote.

En otras palabras, existe un filtro moderno que determina qué quiere decir “antigüedad”, y qué es lo que hace que un elemento antiguo sea aceptable por los modernos. Y así, todas estas “recuperaciones” son intrínseca e inevitablemente más modernas que antiguas. El anticuarismo está, pues, sentenciado a subsumirse en el modernismo auto-referente, que toma y escoge algunos ítemes, que se considera todavía “relevantes”, de entre una masa indiferenciada de cosas sin propósito, que es en lo que la filosofía moderna ha convertido el pasado de la Iglesia. No se valora nada simplemente por el hecho de habernos sido transmitido; sólo se valora lo que es deseado por el reformista según sus propias luces y para sus propios fines, buenos o malos. Lo cual podría servir de lema para una organización con un nombre como “Oracionalidad Planificada”: “Un rito no deseado, no es un rito”.

Por ejemplo, a los reformadores les agradó la comunión en la mano porque calzaba con su mentalidad anti-medieval, anti-escolástica, anti-metafísica, anti-tridentina, disfrazada con el ropaje del “regreso a las fuentes”. Pero cuando se trató de la Septuagésima, que viene del siglo VI y es más antigua incluso que el Miércoles de Cenizas, simplemente la tiraron por la ventana. Se puede citar docenas de ejemplos como éste. Sin embargo, hay evidentes y buenas razones de por qué la liturgia de la Iglesia se desarrolló, a lo largo de los siglos, del modo que lo hizo: en el caso de la Septuagésima, ésta siguió a  la introducción de un período de preparación para la Cuaresma y, en el caso de la comunión, la experiencia demostró que era más seguro y más reverente dar la comunión en la lengua a los fieles puestos de rodillas.

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El programa modernista es, pues, mañoso en su manera de apelar a la práctica antigua y de olvidar (¿o negar?), muy convenientemente, que el culto de la Iglesia se fue perfeccionando a través del tiempo bajo la guía de la Divina Providencia. A pesar de su desafortunada y poco profesional intromisión en materia de reforma litúrgica, parece que Pío XII se dio cuenta de esta verdad y la destacó en la encíclica Mediator Dei de 1947 en tres párrafos que debiera haberse grabado en las paredes de la sede del Consilium:

[62] Por cierto, es cosa muy sabia y laudable volver en espíritu y con afecto a las fuentes de la sagrada liturgia. Los estudios en este campo, que rastrean sus orígenes, constituyen una valiosa ayuda para una mayor y más cuidadosa investigación del significado de las fiestas y del significado de los textos y de las ceremonias sagradas usadas con ocasión de ellas. Pero no es ni sabio ni laudable recurrir a cualquier pretexto para reconducirlo todo a la antigüedad. Así, para citar algunos casos, sería desviarse del camino recto si se quisiera volver el altar a la forma de mesa de madera que tuvo primitivamente; si se quisiera excluir el negro como color de los ornamentos litúrgicos; si se quisiera prohibir el uso de imágenes y estatuas sagradas en las iglesias; si se dispusiera que los crucifijos se hicieren de tal forma que el cuerpo del Redentor no exhibiera las señales de sus crueles sufrimientos o, por último, si se mirara en menos o se rechazara la música o el canto polifónico, aunque se los ejecutara de acuerdo con las normas dispuestas por la Santa Sede.

[63] Es claro que ningún verdadero católico puede rehusar aceptar la formulación de la doctrina cristiana recientemente elaborada y proclamada como dogma por la Iglesia [esto se refiere al Concilio de Trento], bajo la inspiración y guía del Espíritu Santo, y con abundantes frutos para las almas, porque le agrada más regresar a las viejas fórmulas [de la antigüedad]. Tampoco puede ningún católico sensato repudiar la actual legislación de la Iglesia para volver a normas basadas en las fuentes más tempranas del Derecho canónico. Igualmente necio y errado es el celo de quien, en materias litúrgicas, quisiera regresar a los ritos y usos de la antigüedad, desechando las nuevas formas introducidas por disposición de la Divina Providencia para responder a los cambios de las circunstancias y situaciones.

[64] Tal modo de actuar se empeña en revivir el anticuarismo exagerado y sin sentido a que dio origen el ilegal Sínodo de Pistoya, e intenta, asimismo, insistir en una serie de errores que fueron la causa de la convocatoria de aquella reunión, y en los errores que resultaron de ella, con grave daño para las almas, y que la Iglesia, guardián siempre atento del “depósito de la fe” que le encargó su Divino Fundador, ha condenado con toda razón y derecho. Los perversos propósitos y empresas de este tipo tienden a paralizar y debilitar el proceso de santificación por el que la Iglesia conduce a los hijos de adopción hacia su Padre celestial para la salvación de sus almas.

Adviértase cuántas de las cosas que Pío XII menciona para condenarlas terminaron siendo llevadas a la práctica, al pie de la letra, por el Capitán Bugnini y su tripulación, vendedora de novedades (en mi libro Noble Beauty, Transcendent Holiness [Noble belleza, santidad trascendente], trato en detalle todas estas cosas, especialmente en el capítulo en que hago el contraste entre el Movimiento Litúrgico original y lo que llegó a ser).  

Consideremos, ahora, brevemente, los tres puntos que mencionaba el profesor citado al comienzo de este artículo.

Ad 1. La división de la Misa en Misa de los catecúmenos y Misa de los fieles es muchísimo más antigua que la división en Liturgia de la Palabra y Liturgia de la Eucaristía. Esta última división proviene de los protestantes y, por cierto, se la puede extraer de Emaús, tal como se puede extraer a Lutero de la Epístola a los Romanos, o a Calvino de Agustín. Pero no es tradicional ni es católica.

Ad 2. El libro de Mons. Athanasius Schneider Dominus Est constituye una definitiva refutación de la idea de que la primitiva Iglesia “hacía justo lo que hoy hacemos nosotros” en relación con la comunión en la mano. Nada podría ser más ajeno a la verdad. Primero, el modo antiguo era mucho más cuidadoso, más devoto y más solemne. Segundo, el número de fieles era mucho menor. Tercero, la razón por la que la Iglesia cambió a la comunión en la lengua dada a fieles arrodillados es por piedad, la misma piedad que encontramos en los Padres de la Iglesia. Véase la actitud que encontramos en San Cirilo de Jerusalén y adiciónesela con varios siglos de meditación, adoración y experiencia, y nos encontraremos al cabo con la costumbre medieval (no hay para qué decir que el modo bizantino de distribuir la comunión, a pesar de algunas diferencias superficiales, tiene mucho más en común con el uso romano tradicional que con el actual uso “romanístico”).

Ad 3. Sí, la liturgia primitiva descrita por San Justino suena un poco a Novus Ordo. Pero ello es así porque todavía no habían transcurrido 1.800 años de desarrollo natural y sobrenatural que enriquecieron el solemne culto oficial de la Iglesia, especialmente después de que éste se hizo legal y público. San Justino debe estar revolcándose en su tumba al ver cómo hay quienes se privan a sí mismos, y privan al Señor, de una conveniente reverencia y belleza con el fin de simular una ficción de liturgia primitiva. 

Los redactores del Novus Ordo echaron mano de una erudición selectiva (y, como lo podemos ver hoy, errónea) de las primitivas prácticas católicas, con el fin de incentivar y justificar el novel producto de su propia creación que, en su conjunto y en la constelación de sus detalles, no tiene parecido alguno con ningún rito litúrgico que, hasta donde sabemos, haya realmente existido, como los ritos y usos latinos de fines del primer milenio, o como el rito romano de mediados del segundo milenio. A lo más, se parece a ellos tal como un osito de peluche se parece a un oso gris: ambos tienen la misma forma, ambos tienen ojos, orejas, nariz, hocico y cuatro garras, ambos son peludos. Pero uno es grande, pesado, vivo y hambriento, en tanto que el otro es pequeño, liviano, sin vida, y relleno.

Para volver al punto de partida, aquel profesor bien intencionado pero mal informado que presentó información sólo a medias verdadera, le hizo a su auditorio católico un mal servicio al sugerir que el Novus Ordo está más en continuidad con la Iglesia antigua que la tradición litúrgica latina con todo su desarrollo. Al hacerlo, sin darse cuenta se convirtió en un “tonto útil” que dio ventaja a los autores modernistas de la reforma litúrgica, llenos de odio hacia la fe católica tradicional, que se deshicieron de todas las llamadas “incrustaciones medievales o barrocas” que pudieron. El resultado es una liturgia Bauhaus, desnuda, que le penará a Pablo VI hasta el fin de los tiempos.

Con el propósito de cubrir la desnudez del nuevo rito, los partidarios de la “reforma de la reforma” amontonan todos los recursos litúrgicos imaginables o que consiguen hacer aceptables. Pero no existe cantidad alguna de latín capaz de cambiar lo que las oraciones dicen (o no dicen); no hay cantidad de canto llano que pueda cambiar la dañada estructura de los Propios, del leccionario o del calendario; no hay montaña suficiente de incienso capaz de disimular el olor penetrante del motor, del espíritu que hay detrás de la reforma. La “reforma de la reforma” es un inmenso parche adhesivo puesto sobre una herida abierta, que rehúsa cerrarse porque la ruptura con la Tradición no puede ser bendecida por Dios. Habrá muchos que se salven a pesar de todo; pero, en sí mismo, esto no puede ser bueno.

¿Por qué, entonces, hay católicos que adhieren a la “reforma de la reforma” cuando, en muchos casos, podrían tan fácilmente cambiarse a la Misa tradicional, existiendo para ello, por ejemplo, una parroquia dirigida por la Fraternidad [de San Pedro] o por el Instituto [de Cristo Rey Sumo Sacerdote o del Buen Pastor] apenas al otro lado del pueblo, o incluso a pocas cuadras, o donde el párroco ha agregado el usus antiquior a las Misas del domingo? ¿Por qué conformarse con un Citroën o un Renault cuando se podría tener un Jaguar o un Rolls Royce? ¿Por qué ocurre que quienes no tienen estudios especiales ni credenciales académicas a menudo pueden ver la bondad de los usos antiguos y la inanidad del nuevo, en tanto que quienes debieran estar liderando a sus hermanos, con su enseñanza y su ejemplo, resultan ser víctimas del engaño e ignorantes?

Creo que hay una razón moral y una razón cognitiva.

Dichas personas no ven porque no quieren ver. Esta es la dimensión moral, resultado de un falso ultramontanismo, en virtud del cual Pablo VI, o cualquier otro papa, no se equivoca; resultado, también, de un miedo a que la liturgia que él ha promulgado resulte estar dañada, y se cuestione de algún modo la indefectibilidad de la Iglesia -cosa que, ciertamente, no ocurre-. Es resultado, además, del miedo a la inestabilidad personal: si la nueva liturgia es gravemente defectuosa, ello podría significar que la nueva teología y el enfoque pastoral introducidos por el Concilio Vaticano II son dignos de crítica (lo cual es verdadero). Y ello exigiría una interior reorientación espiritual e intelectual que muchos no quieren considerar ni, mucho menos, llevar a cabo, aunque el papa Francisco haya venido haciendo esa reorientación tentadora e, incluso, irresistiblemente tentadora, cosa que le debemos agradecer.

Además, esas personas no ven porque no han tratado de ver. Esto se llama dimensión cognitiva o perceptiva. Para que los secretos de la liturgia tradicional se nos revelen en plenitud, tenemos que permitir que ella nos empape el cuerpo y el alma, como las olas del mar, a fin de ir pacientemente conociéndola, adecuándonos a su suave ritmo. Quienes descubren esos secretos comprueban una vez más la eficacia de la oración del Señor: “Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y prudentes y se las has revelado a los pequeños” (Mt 11, 25).

 

60 comentarios en “Las causas de la tentación de ver orígenes apostólicos a aquello que no lo tiene
  1. En Zaragoza de momento no se celebra la misa tradicional en ninguna parroquia. De momento hay una tentativa de organizar un grupo de fieles que lo deseamos para hacer presión y conseguirla. Nada más. Y si no me equivoco tampoco la hay en todo Aragón.

    1. Un Rito,ni ayer,ni hoy,ni hoy ni nunca puede ser de derecho divino,sino que lo es de derecho eclesiástico.
      Los Ritos son formas,no fondos.
      Respecto a la Santa Misa,la Esencia inmutable son las Palabras consecratorias.Todo lo demás,es addenda humana más o menos acertada, más o menos bella, más o menos reverente.
      La gente que como Uno deslizan el debate de ahí a lo infalible, pierden vel oremus desde el minuto cero,cayendo en el cerrilismo más absoluto.En el Cenáculo no tuvo lugar ni el vetus ordo,ni ningún otro hoy usado.Es mucho más probable que lo que se desarrollara fuera un rito judío tradicional,con un Elemento desconcertante ex novo:La Consagración.El Señor ya había advertido:MIRAD QUE YO HAGO NUEVAS TODAS LAS COSAS.

  2. Este Pio XII está claro que era un Lefebvrista. Pues Excomúlguese, dijeron los ineptos.
    Y los católicos se abrazaron a la misa de Pistoya ya condenada antes de que se le ocurriera a Pablo VI.
    Pues Trento dogmaticamente hablando es muy clarito: la misa tradicional es de tradicion apostólica y quien quiera que sea el que dijere que los ritos de los sacramentos pueden ser cambiados por otros nuevos, sea anatema de excomunion. Y quien dijere que el acceso al sacerdocio no es por los grados de las ordenes menores,sea anatema de excomunión, y quien dijere que el canon de la misa tiene errores y puede ser abrogado por ley, sea anatema de excomunión. Y los anatemas de excomunion se los pasaron por los c.

    1. …porque el unico problema es Francisco, que nos quiere cambiar la moral. Pero so ineptos, estan atacando la moral porque en todo lo demás ya han vencido puesto que como buenos y santos ineptos habeis capitulado.

          1. En este caso la Alhambra rodeada es como la moral católica en estos momentos, que va a caer de todas formas gracias a los ineptos, para el benedictovacantista que no lo capte.

      1. Las verdades a medias,son las peores mentiras.Pero el artículo en cuestión también arrima el ascua a su sardina,como hicieron los bugninianos.Por lo pronto,su cerrilismo «pioquintil» deja entre paréntesis la validez y belleza de tantos otros antiquísimos Ritos,que no es necesario enumerar..
        Si hay que debatir,debatimos.Pero sin trampas.

        1. Los otros ritos tradicionales son variantes del único rito instituido por Cristo «acabada la cena», de cuyo canon dice dogmaticamente Trento, que es el que celebraban los Apostoles, o sea, desde el Sanctus al Padrenuestro de la misa de trento y mo del novus ordo es lo que se celebró Cristo acabada la cena. El novus ordo, como buen rito protestante se autodefine como cena, representa visualmente la cena de la pascua judía q los modernistas y protestantes insisten en que no fue la última pues siguen con ella.

          1. El error modernista de ver la multitud de ritos tradicionales como demostracion de que cada iglesia particular se inventó su propia misa mientras que Cristo no puso ningun rito pues no dice nada la biblia, como si fuese católico decir que la unica fuente de revelacion es la biblia y no la S.Tradicion, como Lutero. Como que la misa que instituyó Cristo consistió en que cogió pan y lo bendijo, la literalidad luterana de lo que ponga en la Biblia, eso es para ellos el rito de la misa. Les da igual el dogmatico Trento. C. is .ma ti. cos.

          2. Les da igual que dogmaticamente Trento diga que el canon de la misa de Trento es lo que celebró Cristo y es de tradicion apostólica y lo que Pablo VI ilegalmente modificó poniendolo como optativo entre cuatro y prohibiendo el canon verdadero a pesar de los anatemas de excomunion de trento y de la maldicion de Quo Primun Tempore, eso es lo que ven católico, porque se han vuelto luteranos y van a la sola escritura, como que en la escritura va a venir cómo es el rito como para los judios. Si se saltan trento, han dejado de ser católicos.

          3. Todavia no se han enterado de que dogmaticamente y de forma definitiva, Trento establece el canon de la Biblia contra los Luteranos y el canon de la misa contra los luteranos. Y viene Pablo VI y crea una comisión con seis luteranos y un masón para modificar el canon de la misa al gusto de los luteranos: la literalidad de la biblia. Y atención, el problema de la Iglesia es Francisco porque el otro es santo, pues lo dice Francisco. Se les ha ido la olla del todo y para siempre, y quien defienda la verdad, excomunión.

      2. El inepto lo serás tu,zopenco.»No distinguir cuidadosamente»,como aconsejan los clásicos…Hacer un totum revolutum…O no saber diseccionar un pollo,sin romper ni la ultima de sus coyunturas,como afirma Platón ser lo especifico del buen dialéctico…,,es lo que característico de la gente como tú,representantes de la última e irreconocible escolástica degradada de los ultimos siglos,a años luz de la desarrollada en el siglo XIII.Lo vuestro es una pésima caricarura de todo aquel esplendor,crnit del pensamiento humano.

  3. Durante la misa se actualiza todo y somos transportados al cenàculo. Estamos allí. Todos los discípulos de todos los tiempos. Y allí, en el cenàculo Cristo mismo es el que parte el pan y nos lo da a través del sacerdote. A algunos se lo da en la boca y a otros en la mano.

    En aquel cenàculo todos hemos estado desde el primer momento (en el presente eterno de Dios) y Jesús nos da su cuerpo y su sangre allí, donde Él dijo : «tomad y comed». Es un momento eterno.

    No hay pasado ni futuro. Todo ocurre allí. Y, en ese allí, yo comulgo en la mano. Y lo hago con la conciencia tranquila pq en ese «tomad y comed» entiendo claramente: tomad con la mano y comed con la boca.

    Pero creo q es cuestión de conciencia de cada uno de nosotros. Creo q Jesús mira q vayamos bien vestidos. (Confesadod).

    1. Qué bonito, me ha gustado lo que dice, ACS, y para que toda la maravilla de la transubstanciacion ocurra, es indispensable la presencia de un sacerdote. Si nó, cómo se lleva a cabo? Si no hay sacerdotes, no hay Eucaristia, no se oficia la Santa misa. De qué van a servir las leyes, rectas o torcidas, primero, orar con fervor por santos sacerdotes; que curiosamente, serán los mismos que ponen las leyes.

    2. ¡qué hermoso! te faltó decir que en la última cena no estaban los mas de 70 discipulos y discipulas del Señor, estaban solamente los doce, lo que significa que allí solo estaban presentes Nuestro Señor Sumo y Eterno Sacerdote con 12 obispos, Como obispos y sacerdotes podían comulgar de su propia mano. Es decir, ningún laico estuvo presente en la última cena. Además, Nuestro Señor no entregó su cuerpo y su sangre en la última cena, lo hizo en la cruz, de manera que no se puede separar el sacrificio de la cruz de la última cena, porque vienen a constituir un único sacramento. tristemente los modernistas vuelven al antropoligosmo selectivo quedándose con la sena y olvidándose de la cruz.

    3. Estoy totalmente de acuerdo con Spes, gracias ACS por su mensaje. Gracias a todos los participantes porque sus mensajes son enriquecedores, pero esté contiene un pensamiento maravilloso…recuerda al Evangelio de Juan cuando dice que cuando esté hombre sea alzado, atraeré a todos hacia mí.

      Siendo un ignorante en la materia, personalmente me parece acorde la mano porque se trata de una cena, se reparte el pan; aunque respeto la opción de quienes prefieren la boca.

  4. Me duele porque últimamente siento que he sido engañada, que me han arrebatado algo que me corresponde por derecho.
    No puedo aguantar el guitarreo infernal, ni las canciones de los beatles en la Santa Misa, no aguanto las verbenas que se forman los domingos con los móviles sonando, como si estuviéramos en una cena de amigos, ni el interminable besuqueo de la paz.
    A mí nadie me ha comido el tarro. No sé nada de la fraternidad ni de excomulgados ni nada. Es más, me considero ignorante en ese tema. Simplemente digo lo que me pasa. Cuando fui al rito mozárabe, vi reverencia, respeto, silencio, adoración.
    Y que no me digan que es que en latín, la gente no se entera.
    Se celebra en la Santa Misa un misterio tan profundo, que es imposible entender y comprender sea en latín o en castellano. Es otro el idioma el que hay que entender para el que no hay academias.

    1. Bingo:
      SABER QUE ALLÍ ES TAL EL CALVARIO,
      CON EL SEÑOR FRENTE A FRENTE,
      QUE PENDE,-MUDO Y DOLIENTE-
      MIENTRAS MUERE SOLITARIO…
      PUES QUE HASTA AL PADRE ECHA EN FALTA,
      DESGARRADO DE DOLOR,
      Y ,DE SU MADRE EL AMOR,
      NO LE LLEGA,AUNQUE HASTA ÉL SALTA…
      YA SE USE UNA U OTRA LENGUA,
      YA OROPELES CON PUNTILLAS,
      YA BURDA O TOSCA LANILLA…
      O TOSCA,…,
      LO QUE OCURRE ALLÍ NO MENGUA:
      ES JESÚS, NUESTRO SEÑOR,
      CLAVADO EN LA CRUZ,MURIENDO.
      PERDONANDO,BENDICIENDO….
      PORQUE QUIERE…POR AMOR…
      Y SI TÚ Y YO,ACURRUCADOS,
      POSTRADOS ANTE EL ALTAR,
      NO CESAMOS DE ADORAR…,
      ÉL NOS VE CRISTIFICADOS.
      SEA LA MISA CUAL SEA,
      HAY QUE VIVIRLA RENDIDOS,
      PUES QUE ESTAMOS CONVENCIDOS
      QUE EN ELLA CRISTO SE ENTRGA.

  5. Lo del anticuarismo es un arma de doble filo. Lo de «falso» está sometido a debate. Podría preguntar: si el falso anticuarismo se desmonta porque la Iglesia ha evolucionado y es preferible lo «moderno» (léase Trento) a lo «antiguo» (léase las comunidades de la época de los Santos Padres), entonces ¿porqué no aceptar la evolución del Vetus al Novus Ordo? ¿No se trata de aceptar la evolución de la Iglesia? ¿No será un falso anticuarismo entonces agarrarse al «Vetus» Ordo?

    1. Simplemente no se puede aceptar el novus ordo porque no se trató de ninguna evolución. En los primeros siglos hubo una evolución del rito. En el novus ordus no hubo tal evolución simplemente borraron la misa de un plumazo para instaurar otra que no venía de una evolución sino de un comité de protestantes, incluso el novos ordus no respetó el mismo decreto del vaticano II referente a la liturgia, porque el vatII dice que se debía conservar el latín (n° 36 del sacrosantum conciluim) Una evolución es un cambio progresivo en el tiempo que va mejorando, ¿donde estuvo esa evolución del Nv que no aparece en el tiempo? simplemente de la noche a la mañana otra misa y todo el mundo a obedecer. Por cierto, cuando Pio V estableció el misal Romano de acuerdo al mandato de Trento, estableció que aquellos ritos de al menos 200 años de antigüedad debían conservarse. ¿Por qué Pablo Vi no permitió lo mismo para el Rito de más de 1500 años de antigüedad, sino que lo prohibió?

      1. ¿Y por qué razón no podía hacerlo Pablo VI? ¿Acaso no era tan Papa como Pío V? Porque me parece que aquí está el problema, aunque lo ocultáis. Trento cambió muchas cosas un plumazo… fue un decreto, no una lenta evolución. Había abusos que corregir, contaminaciones precedentes que Trento quiso resolver. Así que fue un decreto… fueron muchas de las cosas que se colaron en la misa por simple evolución-contagio fueron corregidas de un plumazo y muchas de ellas prohibidas. Pío XII también introdujo cambios en la Semana Santa por decreto. ¿Qué está en juego aquí? ¿La obediencia al Papa que me gusta y el desprecio por el Papa que no me gusta? No veo las cosas en blanco y negro. Pueden criticarse algunos aspectos de la reforma litúrgica posterior al Concilio, pero quitar legitimidad al Novus Ordo por fidelidad a Trento es absurdo y muy poco eclesial.

    2. Aclarar,diferenciando perfectamente,lo que puede cambiar o evolucionar(derecho eclesiástico),de lo que no puede hacerlo y es inmutable(derecho divino).
      Por no distinguir cuidadosamente ambos ordenes,como reconiendan los clásicos,nacen todas estas confusiones en las que caen tanto modernistas cuanto tradicionalistas.

    3. El problema es que en materia litúrgica, Trento ya es definitivo pues establece dogmáticamente lo que es y lo que no es la misa para combatir la misa protestante. Los canones liturgicos de Trento son definitivos porque son dogmas de fe y los dogmas no evolucionan.TODO LO QUE LUTERO QUITÓ Y AÑADIÓ A LA MISA ES LO QUE SE QUITÓ Y AÑADIÓ AL NOVUS ORDO. Es un engaño y una estafa. Es ilegal hacer eso. Todo lo anti trento es anticatólico.

      1. En materia litúrgica ningún concilio,ninguno,puede establecer nada definitivo.
        El rito es un traje,y los trajes nunca son esenciales,por muy bellos que puedan ser.
        Que la Virgen fuera concebida sin pecado original,o que Dios es Uno y Trino,es definitivo.Pero las formas de celebrar los sacramentos nunca lo podrán ser.
        Cualquier Concilio o Papa
        que pretendiera hacer definitivo algo que por su propia naturaleza no puede serlo, estaría cometiendo un abuso,no ya ilícito,sino invalido.

  6. Ni bugninianos ni tradicionalistas. Yo creo que la Liturgia tradicional, que conozco de sobra y me alegro de que se celebre, estaba bien, y que la Liturgia reformada, cuando se celebra bien, está mejor. El mismo Espíritu Santo que inspiró a la Iglesia durante dos mil años es el que la inspiró en el Vaticano II y en la reforma de la Liturgia. Lo demás son cuentos para no dormir. Otra cosa son las aberraciones en que, por flaqueza humana, pueden degenerar ambos usos del Rito Romano, el tradicional, reduciendo la Liturgia a un puro culto desligado de la vida cristiana, y el reformado convirtiéndose en culto del hombre a sí mismo. Pero ambos son peligros en los que se cae frecuentemente y se deben evitar.

    1. ¿en qué lugar del mundo se celebra bien la liturgia reformada? Yo en mi región aún no consigo la primera. Ni en el vaticano, verbigracia en las misas de Santa Marta ya no se usa el cíngulo en las narices del Papa, y el mismo Papa no hace la genuflexión obligatoria luego de consagrar el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor. Si no la celebran bien ni en el vaticano ¿que queda para el resto del mundo? Porque siempre se lee o escucha lo mismo «una misa NV bien celebrada» pero parece que cada quien la celebra como mejor le parece, y eso es lo que he percibido desde hace más de 20 años cuando aprendí algo de liturgia; desde entonces busco la misa bien celebrada y no la encuentro.

    2. La liturgia reformada cuando se celebra bien, se sigue «alejando de manera impresionante tanto en su conjunto como en su detalle de la teologia católica definida en la sesion xxii del concilio de Trento». (Breve examen critico del novus ordo, cardenal Ottaviani y Bacci, con el que Pablo VI se lavó las manos.) A pablo VI previa advertencia de estos cardenales católicos le importó poco pues lo importante era conseguir una misa ecuménica aceptanle para los protestantes.

      1. No es verdad, el rito de Pablo VI se acerca mucho a la Misa del Sacramentario gregoriano. Ottaviani era un crack en Teología y Bacci en Latín, pero de Liturgia andaban bastante justos, igual que tú.

        1. Pues dime entonces en qué se diferencia la misa de Pablo VI de la misa de Cranmer, de Lutero y de Calvino. Si encuentras una sóla diferencia, te creo. La misa de Pablo VI se acerca y es practicamente igual a una misa protestante. Compáralas y luego habla. Pablo VI sí que no tenia ni puñetera idea de Liturgia, como todos los curas novus ordo de hoy día.

          1. A ver, muchacho, la Misa de Cranmer es un constructo que no tiene nada que ver con el Novus Ordo, tiene un montón de oraciones nuevas y un esquema patético, léete el Ordinal eduardiano de 1539, y la de Lutero de 1522 ha perdido por completo el Canon, el Per Christum del Prefacio engarza directamente con la Consagración, léete la Misa alemana, nada que ver con el Novus Ordo, que se inspira en el Sacramentario gregoriano. Me conozco perfectamente tanto el Novus Ordo como el Vetus Ordo, y acepto y defiendo los dos.

          2. Lo que usted diga padrecito. Recuerde: un cardenal masón y seis pastores protestantes metiendo la mano en la misa. Y Trento condenando a la excomunion al que sustituya los sacramentos por otros nuevos.Sacramentario gregoriano el de su tia frasquita.

          3. La misa del Papa san gregorio es la misma misa de trento, no diga estupideces. Nadie sabia de liturgia en la iglesia hasta que llegó san Pablo VI el liturgo magno y la bajó del cielo con sus seis amigos apostatas y un masón. Hay que ser ridículo y analfabeto. Quien dijere que el canon de la misa contiene errores y por tanto puede abrogarse por ley, sea anatema de excomunion. El canon romano del novus ordo es una parodia a la luterana.

  7. Ofrecer a Dios en el ofertorio del novus ordo exactamente lo mismo que dice el Génesis que ofreció Caín a Dios y que Dios no aceptó, es algo muy digno para esta gente: a Dios le importa un pimiento que le ofrezcas los frutos de la tierra y del trabajo de los hombres, ESO NO ES EL CALVARIO, eso es cambiar la intencion y el sentido de la misa, afectando a su validez. El sacrificio agradable a Dios es el de Abel, que ofreció «este cordero Hostia inmaculada» que es Jesucristo, expresando el sacrificio propiciatorio por los pecados. Es una ofensa a Dios ofrecerle en su misa estas estupideces. En la misa verdadera se le ofrece Cristo al Padre para expresar el calvario, en el novus ordo no se expresa el ofrecimiento del calvario en ninguna parte, solo se habla de sacrificio de alabanza como los protestantes.

    1. ¿Pero en el novus ordo por qué motivo va a estar el sacrificio propiciatorio del calavario si no se expresa en ninguna parte y sólo se le ofrece a Dios el fruto del trabajo de los hombres? A ver si os enterais que el fruto del trabajo de los hombres no es lo que hay que ofrecer en ofertorio a Dios para que te salve. No son torpes, lo que pasa es que tienen muy mala idea. Benedicto ha quitado la prohibicion sobre la misa verdadera porque tiene muy mala conciencia, pues todo esto lo sabe perfectamente.

    2. No es el Calvario porque el Calvario se renueva en la Consagración, no en el Ofertorio. Mira, en la Misa cartujana el sacerdote en el Ofertorio ofrece el pan y el vino a la vez diciendo “In spiritu humilitatis…”, sin hablar para nada de corderos ni de hostias inmaculadas, cuyo lugar propio es el Canon, y ese Ordo Missae fue aprobado por San Pío V. En el Sacramentario gregoriano la única oración de Ofertorio es la Super oblata, la que con muy buen criterio conserva el Novus Ordo. Y es sacrificio de alabanza porque lo dice el Canon Romano, el primero que conserva el Novus Ordo, en el Memento de vivos: “pro quibus tibi offerimus vel qui tibi offerunt HOC SACRIFICIUM LAUDIS”. Y por cierto, la Misa es sacrificio latréutico, propiciatorio, eucarístico e impetratorio, no sólo de alabanza. Y déjate de protestantes, un protestante jamás pronunciaría el Canon Romano ni se arrodillaría ante Cristo sacramentado, las genuflexiones del Novus Ordo se le atragantarían.

      1. En el ofertorio se expresa la intencion del calvario, no confundas. Según la iglesia católica la misa del rito romano es la más antigua y la menos modificada, por lo tanto la cartujana, la rociera y los otros ritos tradicionales me son indiferentes, y Trento dice dogmaticamente que el canon de la misa deTrento es el de Tradicion apostólica, por lo tanto lo que dices, sobra.

      2. Qué estupideces que dices, ignorante. El novus ordo lo confeccionaron seis pastores protestantes con bugnini, busca la foto y no hagas el ridículo, es más, muchos protestantes celebran el novus ordo y se lo agradecen a Pablo VI, que admitió perfectamente que su intencion era una misa ecumenica

      3. En ningun concilio dogmatico la iglesia ha dicho que la misa cartujana la rociera o la de pablo VI, sea de Tradición apostólica, sino que anatemiza con la excomunion a quien quiera que sea el miembro del clero que la prohiba por ley. Aplicate el cuento.

      4. El canon romano del novus ordo es una manipulacion del canon romano y una poca verguenza. Cambia las palabras de la consagración, cambia las oraciones católicas que no se podian tocar y cambia las rúbricas. Es un abuso liturgico ilegal. La genuflexion del novus ordo que se hace en la consagracion los delata, pues pretende que la consagración la hace el pueblo cuando el pueblo ve el pan, por aquello de que donde dos o mas se reunen en mi nombre estoy Yo en medio de ellos, toda una falacia protestante anti católica. La unidad de autoridad del papa no está por encima de la unidad de culto de la iglesia, pues el culto lo puso Cristo, no el papa. Leelo bien: el que dijere que los ritos de los sacramentos pueden ser cambiados por otros nuevos, sea anatema de excomunion. Leete trento y dejate de tontadas condenadas.

      5. El unico sacrificio que los protestantes no aceptan es el propiciatorio, ausente totalmente del novus ordo y expresado perfectamente en el ofertorio de la misa tradicional, donde se establece la intencion de lo que se va a hacer a continuacion.
        Tu eres de los que dicen que la misa no tiene palabras magicas. Curas que dicen esa aberracion, a montones, pues fíjate qué validez tendran sus misas novus ordo

  8. Siguen insistiendo en que la misa es el calvario, pero, ¿ en el novus ordo en qué parte se expresa tal cosa? En el novus ordo solo se representa la última cena sin altar de sacrificio y sin ara. ¿ por qué va a ser un sacrificio si sólo se ve una cena judía? Trento lo dice: la misa es propiamente y visualmente un sacrificio. El novus ordo visualmente es la ultima cena, por tanto sólo impropiamente puede ser un sacrificio, solo por creencia, pues visualmente no hay nada. La misa tradicional visualmente es la representacion de un sacrificio judío para que signifique que es el sacrificio del calvario. Cómo va a ser la misa una cena si la propia biblia dice «acabada la cena, cogió pan».

  9. Han cambiado la misa para adaptarla a su condenada nueva teología, la cual dice que eso de que el sacrificio sangriento del Hijo es ofrecido al Padre pues eso es lo que quiere el Padre es un invento medieval y una crueldad del Padre, lo cual no es cristiano. El calvario para estos modernistas consiste sólo en que Cristo muere por nosotros y se reparte a sí mismo en el pan, lo cual es una tergiversación grave. Si eso es lo que el cura cree al consagrar pq se lo enseñaron así, esa misa es invalida, pues esa no es la intencion de la Iglesia.

  10. Teodosio, muchas gracias por tus sabias puntualizaciones.Abundando en lo que dices,me quedo perplejo ante algún taciocinio de Ottaviani,del cual me esperaba más,la verdad.Por ejemplo,resulta de traca su critica al uso de color rojo,en Viernes Santo,aduciendo que se reduce al Señor a un Mártir más..Uno,en su simpleza,pensaba que el Martir es el cenit al que un hombre (color negro) puede llegar…
    Se ve que tampoco estaba muy fino en lógica aristotélica don Alfredo…

  11. A mí también me produce inquietud este tema, de modo que te comprendo Mariela.
    Dar por hecho que en la misa tradicional se puede caer en reducir la Liturgia a un puro culto desligado de la vida cristiana es suponer demasiado ¿no? Ese mismo «peligro» lo habría con el novus ordo u otro. Yo no entiendo mucho de ésto, pero precisamente aberraciones son las que se cometen con el novus ordo, los abusos litúrgicos se dan con él, a diferencia de la misa tradicional. Eso da que pensar.
    Por otro lado, hay que tener en cuenta el contexto del novus ordo, que está dentro del espíritu revolucionario del CVII.
    No entiendo por qué tenía que haber observadores protestantes, ¿con qué finalidad?
    Y los frutos del Concilio, ¿donde están? Secularización, órdenes y congregaciones religiosas echadas a perder. El modernismo condenado por la Iglesia entró y desde entonces estamos viviendo las consecuencias. El falso ecumenismo y la falsa libertad religiosa no han llegado con Francisco.

    1. Gracias, María. Pues es un consuelo que alguien me entienda.
      Yo tampoco sé qué pintaban ahí los protestantes, la verdad.
      Si el caso era traducir la misa a las lenguas vernáculas para hacerla más «participativa», pues con traducir el texto íntegro, problema resuelto, ¿no?
      Acabo de leer «El último exorcista» del padre Amorth, que en paz descanse. Cuenta que cuando, en el Concilio Vaticaco II, reescribieron el ritual de exorcismo, ningún exorcista fue consultado. Cuando lo leyeron, se dieron cuenta que con el nuevo rito, no espantaban ni las moscas. Dieciocho exorcistas redactaron sus observaciones y pidieron que se revisara el texto y se corrigiera. Fue peor. No les tuvieron en cuenta. Un desprecio, vamos.
      Y claro, los exorcistas, siguieron utilizando el ritual verdadero, el eficaz. Iba la vida de muchos en ello. Hay que obedecer cuando la orden es lógica. Cuando es una estupidez o peor, una satanada, pues no hay obediencia que valga.

  12. No se trata de inmovilismo sin más, hay cuestiones que no son meras formalidades, sino que tienen un significado teológico.
    En el mismo Padrenuestro, tiene un significado muy diferente ofensa y deuda.
    Hay quien sostiene que la misa tradicional no es asequible para la gente normal, para los no instruidos. Pero no veo que eso sea cierto, por varias razones. Las lecturas y el Evangelio así como la predicación del sacerdote es en lengua vernácula que todos entendemos. El uso del latín y de la misa tradicional en la que no se da pie a abusos litúrgicos otorga también unidad a la Iglesia, de forma que aunque nos encontremos en la otra punta del mundo, asistimos a la misma misa que al lado de casa. Con el novus ordo muchos nos encontramos con la situación de tener que estar evitando ciertas Iglesias o incluso ciertas misas dentro de una misma Iglesia (según lo haga el cura, porque el de la 12 lo hace dignamente, pero el de las 7 y 8 no).
    ¿No es ésto algo disparatado?

  13. Las personas sencillas sí que pueden acercarse a la misa tradicional y participar en el misterio de la Santa misa sin necesidad de ser teólogos ni nada por el estilo. La diferencia es asequible para cualquiera: en la nueva es más difícil ver que el centro es Dios, la misma disposición del sacerdote lo dificulta.
    En más de una ocasión he tenido que salir de la Iglesia en medio de una misa novus ordo, el hecho de que la mayoría trague con cualquier cosa no significa que esté bien o que no tenga importancia.

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