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McCarrick cree que Viganò habló como “representante de la extrema derecha”

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A pesar del castigo asegura tener “gran afecto y respeto por el Santo Padre”

(Slate)- Proscrito en la oscuridad de la noche en un desconfiado pueblo de Kansas después de acusaciones de abuso sexual, el secularizado arzobispo de Washington D.C. habla públicamente por primera vez desde su caída en desgracia.

Unos minutos más tarde, un pequeño hombre, con la espalda profundamente encorvada, bajaba lentamente la escalera de madera. Llevaba una camiseta azul pálido con el logo “KC”, pantalones de punto y mocasines. Parecía más pequeño y retraído de lo que aparentaba en su última aparición pública, pero eso probablemente era porque era la única vez que lo veía sin las elaboradas vestimentas del poder clerical. Me presenté nuevamente como reportero y le pregunté si estaría dispuesto a hablar. “Realmente no lo he hecho hasta ahora”, dijo. “Lo sé – respondí – por ello he recorrido todo este camino.”

Era la hora de la comida, McCarrick me lo recordó, pero podíamos hablar un poco. Me llevó a una pequeña sala de reuniones, y comenzó a hablar sobre su vida en Victoria, su reducción al estado laical y las acusaciones en su contra.

Todas sus respuestas a mis preguntas fueron cortas y firmes. McCarrick dijo que nunca abandona el convento, ni siquiera para entrar en la basílica que está al lado. Está agradecido por la compañía de los otros hombres que viven en el convento, y participa en la rutina diaria: misa a las 7 de la mañana, un desayuno comunitario, oraciones vespertinas. Pasa gran parte de su tiempo en la capilla y en la biblioteca. “Realmente me han tratado como un hermano”, dijo.

Le pregunté si lo había hecho. Ha sido acusado de agredir sexualmente a menores y hacer avances no deseados a seminaristas que invitaba a su casa de la playa en New Jersey, durante el curso de muchas décadas ¿Eran esas historias verdaderas? “No soy tan malo como me pintan”, dijo. “No creo que haya hecho las cosas de las que me acusaron”. Le dije que sonaba como si él pensase que era posible – que no “creía” que había hecho esas cosas, o que no las recordaba, suena como que estaba dejando una pregunta abierta. No, dijo él.

Solo había una acusación que quería discutir específicamente: la acusación de James Grein de que McCarrick lo había manoseado mientras escuchaba la confesión de Grein. McCarrick planteó este incidente antes de que yo tuviera la oportunidad de preguntar al respecto. “Lo de la confesión, es algo horrible”, dijo, sonando, de repente, más urgente. “Fui sacerdote durante 60 años y nunca hubiera hecho algo así… utilizar el Sagrado Sacramento para hacer algo pecaminoso”. Mitchell Garabedian, el abogado de Grein, dijo que también planea acusar a McCarrick cuando un nuevo periodo de acusaciones de abuso se reabra en Nueva Jersey, en diciembre. Cuando se le dijo que McCarrick lo había negado, Garabedian respondió: “La afirmación del padre McCarrick de que no abusó sexualmente de James Grein suena falsa ya que McCarrick ha demostrado ser un abusador de menores sin conciencia”.

Pero, ¿por qué mentiría tanta gente? Le pregunté a McCarrick. En el caso de los seminaristas en la casa de la playa, ¿cómo se les ocurrieron historias similares? “Creo que fueron alentados a hacer eso”, dijo McCarrick. “Hubo muchos en esa situación que no tuvieron problemas como ese”. Este fue un punto que utilizó varias veces: muchos jóvenes fueron a la casa de la playa y no tuvieron problemas allí. No podría haberlo hecho, en otras palabras, porque mire a todas las personas que no hostigó. Preguntado por quién habría orquestado una campaña como esa, se negó a dar nombres, pero se refirió vagamente a “enemigos”.

McCarrick no se equivoca al sugerir que tenía enemigos, y todavía los tiene. A menudo se le veía como una figura moderada o incluso liberal dentro de la iglesia, y algunos católicos conservadores estaban abiertamente contentos con su caída. Vieron su desgracia como una herramienta potencial para limpiar la Iglesia. La historia de McCarrick se convirtió en una prueba de fuego católica para las actitudes sobre la homosexualidad, las políticas de la iglesia y el propio Papa Francisco, visto como un aliado de McCarrick. (McCarrick me dijo que, a pesar de que Francisco aprobó su castigo, todavía tiene “gran afecto y respeto por el Santo Padre”). El golpe más agresivo vino del Arzobispo Carlo Maria Viganò, ex diplomático del Vaticano en los Estados Unidos, quien hizo una declaración explosiva, en agosto pasado, afirmando que el Papa Francisco había levantado las sanciones secretas contra McCarrick impuestas por el Papa Benedicto XVI. “Él estaba hablando como representante de la extrema derecha, creo”, dijo McCarrick sobre Viganò. “No quiero decir que es un mentiroso, pero creo que algunos de los obispos han dicho que no estaba diciendo la verdad”.

Un sacerdote acude al monasterio para escuchar las confesiones una vez por semana, y McCarrick participa. Los confesionarios – y la Iglesia Católica – son lugares donde tanto la honestidad como el secreto son santos. Es imposible para mí no preguntarme qué es lo que dice allí, cuando él tiene la sagrada liberad de decir la verdad sobre su vida, cuando está a punto de terminar en una notoriedad solitaria. Me recordó muchas veces, en nuestra conversación, que fue sacerdote durante 60 años, pero que más allá de lo que ve cuando mira hacia atrás, debe saber que no será recordado como un pastor. En esta pequeña ciudad en el oeste de Kansas, él es un icono viviente, tanto del delito del abuso sexual por parte de clérigos y de la voluntad tóxica de la Iglesia para encubrirlo. No es optimista acerca de tener la oportunidad de regresar al este. “No sé cuántos años hay en mi calendario”, dijo. “Uno hace todo lo posible para aceptar el lugar dónde está”.

Era ya la hora de la comida en el monasterio. Nos pusimos entonces de pie y McCarrick salió arrastrando los pies a lo largo del oscuro pasillo. Todavía sostenía el sobre que había recogido en la sala del correo: una solicitud de recaudación de fondos de una organización benéfica católica. “Casi no recibo ningún correo”, comentó melancólico. “La gran mayoría del correo que recibo es para pedir algún tipo de ayuda”, dijo. “No tengo mucho dinero, pero trato de ser útil. Es lo que se supone que debes hacer”.

Publicado por Ruth Graham en Slate.

Traducido por Verbum Caro para InfoVaticana.

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9 comentarios en “McCarrick cree que Viganò habló como “representante de la extrema derecha”
  1. Bueno, primero es considerado demonio, todos contra él , ahora con éstas entrevistas da la impresión de que fue una pobre víctima de la maldad. Bendito sea Dios que Él sí sabe quien es quien. También yo he caído en el juego de juzgarlo, de éso no estoy nada orgullosa,

  2. Lo que no es admisible es que el caso McCarrick lo haya resuelto, malamente, quien es parte en el mismo, como es Francisco. Ha actuado como juez quien es parte en el mismo, pues le sapica totalmente la acusación de Viganó, que no puede ser desmentida con un » no me acuerdo » delatador. ¿ Qué pensaríamos si el caso Aguirre-Cifuentes lo resolviera Zapatero y no el Poder Judicial ? Hay que reabrir el caso McCarrick para resolverlo judicialmente y traer a la causa todos, absolutamente todos, los cómplices y encubridores, como Francisco, el principal encubridor y encumbrador.

    1. Maciel tampoco fué juzgado, como debió hacerse, por lo que todos sus numerosos cómplices y encubridores resultaron impunes, afectando todo ello a una congregación que dice que no ha querido hacer caza de brujas, pero, si las brujas siguen embrujando, la congregación seguirá embrujada, con una crisis no resuelta, que hace que tantos se marchen asqueados.

      1. Maciel fue juzgado correctamente por nuestro Papa Benedicto PP XVI y recompuso lo reparable, cristiano y bueno, que es bastante para no tirarlo a los cerdos, de los Legionarios. Maciel tuvo sanciones eclesiásticas gravísimas para ser el fundador de una congregación y no se le hizo juicio canónico en razón de su edad y estado de salud que presagiaba su pronta muerte, como finalmente ocurrió.

        Algunos de la jerarquía legionaria fueron invitados a dar un paso al costado. Tómese en cuenta que Maciel -un sicópata- actuaba sólo o casi sólo, formando un mundo parelelo, no a la vista de la enorme mayoría de los Legionarios que fueron embaucados por este farsante, que a pesar de ello, nunca cambió la doctrina.

        Por último, de los Legionarios se fueron algunos -máximo 70 sacerdotes de un total de 900- menos de lo previsto, en virtud de esa adecuada y caritativa restauración institucional que realizara el Cardenal de Paolis, de feliz memoria.

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