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San Lorenzo y la riqueza de la Iglesia

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Cuando el alcalde de la Roma aún pagana, aún perseguidora de los cristianos, se dirigió al diácono Lorenzo, cuya fiesta celebramos hoy, exigiendo que le entregara todas las riquezas de la Iglesia, el santo reunió a todos los pobres, lisiados, mendigos, huérfanos, viudas, ancianos, mutilados, ciegos y leprosos que él ayudaba con sus limosnas y los presentó al alcalde, diciéndole: “Estos son los tesoros de la Iglesia, más valiosos que los que posee el emperador».
Lo que ahora se ha dado en llamar “opción preferencial por los pobres” no es exactamente una novedad en la Iglesia, como puede verse, y nadie que conozca mínimamente la Historia de la Iglesia -la historia de Europa, incluso- puede ignorar que no solo los santos se han distinguido siempre por una ardiente caridad hacia los ‘descartados’ -por seguir con el vocabulario de moda-, sino que la propia institución, aun en medio de sus luchas de poder y de las riquezas de muchos de sus prelados, ha hecho más que ninguna otra en la historia por atender a quienes todos rechazan y nadie quiere. Esas son, efectivamente, nuestras verdaderas riquezas terrenales.
En el inicio de su pontificado, Su Santidad expresó su deseo de construir “una Iglesia pobre para los pobres”, y el deseo, aunque de complicada ejecución, no podría ser criticado desde ningún punto de vista evangélico. Pero el problema de semejante declaración no estaba, como podía argumentar el Mundo, en que el mejor modo de ayudar al pobre es no siéndolo.
No, el problema es doble. En primer lugar, en que es solo una declaración y hasta ahora, seis años después, no ha pasado de eso. Es un poco como esa ‘atención a las periferias’ que, en la práctica, se ha traducido en ignorar cuanto se ha podido la voz de la jerarquía africana y el abandono, en la práctica, de la Iglesia mártir, fiel y clandestina en China.
Y vemos que ese doble juego, ese contraste entre lo que se dice y cómo se actúa, se mantiene hoy en decenas de casos, siendo quizá el más evidente el del futuro Sínodo de la Amazonía. Es difícil hallar caso más obvio de ‘descarte’ que el de los indígenas amazones, no solo paupérrimos, sino también ignorantes, acosados por la codicia y físicamente aislados y apartados. Y, sin embargo, como demuestra el ‘instrumento de trabajo’, las obsesiones de Roma no son aliviar su pobreza, su ignorancia y su aislamiento; ni siquiera es responder a sus necesidades de evangelización, sino avanzar en las demandas de laxitud doctrinal que exige la más rica y de las más céntricas de las iglesias europeas, la alemana.
La Iglesia alemana pierde fieles a espuertas, más de doscientos mil el año pasado, pero acaba de anunciar una recaudación récord. Lo primero debería ser ya una razón para hacer de esta tierra tierra de misión y hacer responsables a sus pastores de la pérdida de tantas almas. Lo segundo, para tener en poco su voz, como iglesia demasiado rica cuando se quiere dar preferencia a las más pobres. Pero es evidente que no es el caso, sino más bien al contrario.
El segundo problema es de confusión entre doctrina y política. Cuando empieza a formarse un bloque dentro de la Iglesia alarmado por los efectos deletéreos de la ‘renovación’ de Francisco y la confusión doctrinal aneja, el sector de los añosos disidentes convertidos ahora en agentes de poder trata de reducir la resistencia a mera ideología mundana, pretendiendo que se trata solo de ‘la derecha’, y a más la derecha económica egoísta que desprecia el mensaje evangélico de acogida a los últimos entre los últimos.
El ‘truco’ es bastante sucio, pero funciona. Por ejemplo, en cuanto a la inmigración masiva ilegal. El maximalismo de la postura cuasioficial en la jerarquía en este asunto supone, básicamente, la desaparición de las fronteras, una iniciativa política que, a poco que se conozcan las cifras, significaría la desaparición de Europa en cualquier sentido comprensible salvo el meramente geográfico. Es pura aritmética. Pero la oposición a una medida globalista tan disparatada se presenta como un desprecio personal, culpable, al inmigrante, a la ‘persona migrante’. Lo que es, naturalmente, un disparate.
Sucede lo mismo con respecto a las recetas económicas propiciadas. El socialismo ha demostrado sobradamente no favorecer al pobre, sino empobrecer a todos, además de traducirse en opresión, represión y censura. Pero, aun así, mantiene ese ‘prestigio declarativo’ de sostener que actúa en beneficio del pobre. No hay pruebas de ello, más bien al contrario, pero es como si lo que se proclama no hiciera falta ponerlo en práctica.
El problema, en fin, consiste en tratar de convertir el Evangelio en un programa político, no importa cuál, olvidando el mensaje esencial de salvación y vida eterna, todo el plano sobrenatural sin el que nada tiene sentido, tampoco la ayuda al pobre y al necesitado.
Dios no se ha hecho hombre para eliminar la pobreza, las enfermedades, el hambre. Puede hacerlo en un parpadeo. Cristo ha padecido, muerto y resucitado para salvarnos del pecado y llevarnos al Cielo, para vivir en eterna dicha junto a Él. A los pobres los tendremos siempre con nosotros, y siempre tendrán un lugar preferente en la vida de la Iglesia. Pero la meta, el fin, la sustancia, es Cristo, y Cristo muerto y resucitado.

8 comentarios en “San Lorenzo y la riqueza de la Iglesia
  1. Hoy se promueve el “Pobrismo”
    Que consiste en adular a la Izquierda antisistema, decir vaguedades que suenen a libro de autoayuda, mientras yo vivo en un 5 o 7 estrellas, que eso es Santa Marta.

  2. La riqueza de la Iglesia, el gran tesoro, no son los pobres, es Jesucristo, todo Jesucristo y nada más que Jesucristo, con el que tenemos que identificarnos pobres y ricos, todos llamados a la santidad.

  3. Que la Iglesia ha sido pobre y ayudado a los pobres en medio de una riqueza espeluznante y teniendo un estado independiente a su servicio
    Lo duda alguna persona sensata ?
    Que la Iglesia ha tenido una doctrina social que no cumple
    Tiene alguien alguna duda ?
    Una iglesia para los pobres ? No deja de ser un estupendo eslogan
    Que el objetivo primero De la Iglesia es la salvación ? Quien lo duda
    Pero hay una condición para la salvación
    Ayudar a los demás económica
    Ayudar al prójimo
    Creo que suena
    No ?

    1. Bueno y con San Lorenzo que hacemos,son o no son los pobres la riqueza de la Iglesia?.San Lorenzo no es sospechoso de Marxista,por razones obvias,luego debe de tener razón,y Cristo es el que lo muestra con su vida,muerte y Resurrección,por eso es la Luz del mundo,el Camino,la Verdad y la Vida.

  4. Hablando de pobreza y riqueza, se acaba de clausurar los panamericanos aquí en Lima Perú. Estos panamericanos le ha costado al Perú 1,000 millones de dólares. Evidentemente que hay prioridades en el pueblo peruano: no hay hospitales, carencia de medicinas, la atención uno tiene que esperar dos meses, y mientras tanto se murió el paciente. Carencia de infraestructuras.
    El mundo ha gastado en el deporte 400 mil millones de euros. Pregunto ¿cuánto gasta el mundo en armas por segundo? Y como hay tanta pobreza nos fijamos en la “riqueza” del Vaticano.
    Toda la “riqueza” del Vaticano en comparación con lo que gasta el mundo, es como una gota en el mar.
    ¡Qué irónico es el mundo!

    1. Luis Alberto, estás hablando de Perú o de México? 😁 Acá está igual, los gobernantes quieren pobres para pretexto de ayudar al pobre, pero al pobre de su hijo, a la pobre de su esposa, a los pobres de sus hermanos, y así. La pobreza es un negocio que deja mucho dinero a los malos gobernantes. Y la famosa teologia de la liberación quiere pobres como conejillos de indias, para experimentar con ideas y lanzarlos a la lucha para que exigan sus derechos y su necesidad de vivir sin carencias ni obstáculos que frenen su desarrollo y huyan de la horrenda pobreza que los esclaviza y…….. 😵🤯🤪 Y los deja bien chalados. Pobrecitos de los pobres.

      1. Spes es Perú porque es aquí donde vivo hace 65 años. No es que este en contra del deporte, pero la vida vale más que cualquier deporte. Un país no se mide por sus medallas oro que gana, sino, por su educación, por bajar la pobreza extrema, por crear más hospitales, por su moral, por su ética, por sus carreteras, por contratar más médicos, por su honestidad. La mayoría de nuestros gobernantes son paganos.
        Saludos

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