Bertone: “La muerte nos ofrece la oportunidad de conmemorar la vida”

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Funeral del cardenal Sardi

El Papa presidió el rito fúnebre de la Última Commendatio y de la Valedictio. El cardenal Bertone expresa en su homilía que la muerte tan repentina del cardenal Paolo Sardi “se convierte en motivo de meditación y examen de conciencia sobre el sentido de la vida”.

(Mireia Bonilla/Vatican News)- Esta mañana se ha celebrado en el Altar de la Cátedra de la Basílica Vaticana la Misa de Exequias del difunto cardenal Paolo Sardi, fallecido el pasado 13 de julio a los 84 años. “La muerte tan repentina del cardenal Paolo Sardi nos afecta íntima y profundamente y se convierte en motivo de meditación y examen de conciencia sobre el sentido de la vida, sobre la grandeza y la fragilidad de nuestra vida: la grandeza de la vocación de ministerio, del sacramento de la caridad de Cristo Pastor; fragilidad porque cuelga de un hilo de tiempo y un fragmento de materia que es nuestro maravilloso cuerpo” ha expresado durante su homilía el cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado emérito, asegurando que “la muerte nos ofrece la oportunidad de conmemorar la vida”.  También ha afirmado que la muerte de un Obispo-Cardenal “nos coloca ante todo frente el misterio de la muerte que no mira a la cara a nadie, sea cual sea la edad de la vida y sea cual sea el cargo que ocupemos o la tarea que desempeñamos”.

Conmemorado al difundo cardenal, el purpurado ha recordado que Paolo Sardi, maestro de la teología moral, contribuyó “a la formulación y difusión de la enseñanza moral del Papa san Juan Pablo II”. Entre los documentos de ese Pontificado, sobresale la encíclica Veritatis esplendor que el cardenal Paolo – ha puntualizado Bertone – “ilustró y explicó en sus numerosas comunicaciones a los fieles, demostrando que los términos «Verdad», «Libertad», «Conciencia» y «Ley» se entienden completamente solo dentro del horizonte cristiano apropiado, es decir, cuando la Verdad se convierte en Rostro en Cristo, la Libertad es concebida como un don de Dios, la Conciencia se convierte en la del Hijo ante el Padre y la Ley es considerada expresión del nuevo mandamiento del amor”.

El cardenal Paolo Sardi, nacido en 1934 en la localidad italiana Ricaldone de la provincia de Alessandria, también destaca por su libro “Aborto ayer y hoy» (Paideia, 1975) que reconstruye la historia de la evolución del pensamiento católico sobre esta delicada cuestión, explica el cardenal Tarcisio Bertone, a la vez que recuerda su servicio pastoral, en concreto la Misa – que todas la mañanas hasta que ingresó en el hospital – celebraba en la Basílica Vaticana, en el altar donde está sepultado Papa Juan XXIII.

Ente las palabras del cardenal Tarcisio Bertone también se matiza cuando en 1996 Sardi fue nombrado arzobispo titular de Sutri, convirtiéndose Nuncio Apostólico con funciones especiales. O cuando en 1997 recibió, en la Basílica de San Pedro, la Ordenación Episcopal de Juan Pablo II. También ha recordado cuando el Cardenal Sardi participó en el cónclave de marzo de 2013 que eligió al Papa Francisco o cuando Benedicto XVI lo creó cardenal en el Consistorio del 20 de noviembre de 2010 de la Diaconía de Santa María Auxiliadora en la Vía Tuscolana.

Publicado en Vatican News.

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Comentarios
12 comentarios en “Bertone: “La muerte nos ofrece la oportunidad de conmemorar la vida”
  1. Un evangelio que no apunta a la salvación del hombre, esto es, un fin trascendente, transhistórico y transmundano sino a un fin inmanente, intrahistórico e intramundano consistente en el logro de una paz y una fraternidad meramente humanas ajenas por completo a la paz y a la fraternidad de Cristo.
    Una Iglesia que abdica de su misión de enseñar y bautizar a todos los hombres y las naciones -mandato explícito e inequívoco del Señor- y en su lugar se identifica y se conforma con el mundo entendido no como un sujeto a evangelizar sino como sujeto evangelizador al que se apresta a escuchar y del que se propone aprender en una actitud demagógica disfrazada de diálogo. Los mentores de esta nueva Iglesia olvidan que el presupuesto de todo diálogo es el Logos y que el Logos es Cristo.

  2. Una teología que ya no es un discurso acerca de Dios y de las verdades de la Fe, verdades reveladas por Dios en orden a nuestra salvación, sino una propuesta meramente cultural y política reducida a una burda praxis sociológica infeccionada de trasnochado marxismo, de indigenismo a ultranza, de ecologismo radical, de feminismo de pésima factura y de un hegelianismo de tercera mano. Esto es, un auténtico “batido” de todos los errores y aberraciones del mundo de nuestros días.

  3. Ya no quedan dudas respecto de adonde apuntan las intenciones y los objetivos de su pontificado. La iglesia de Francisco ya está configurada ante nuestros ojos y es imposible cerrarse a la evidencia. Habrá, por tanto, que resistir con firmeza, con mansedumbre, en oración constante, en renovada penitencia, pidiendo a Dios los dones del Espíritu Santo y con la serena certeza de que Cristo ha vencido al mundo, mientras que Francis pasará a la historia como un desgraciado prepotente que se creyó que podía cambiar lo que es de Dios e inventar una nueva iglesia, abocada al más estrepitoso fracaso.

  4. Creo que para opinar tan «Doctoralmente» es necesario leer la homilía completa, el discurso completo.
    Esto es fundamental, aparte del recuerdo de la vida y obra del difunto, hubo otros conceptos.
    Pero claro, sacando todo de contexto se puede llegar a cualquier disparate.
    Tendencioso por decir lo menos.

  5. Algunos se atascan con las homilías de un Bertone, que provocó las desgracias de Benedicto XVI y que tampoco goza de la confianza de Francisco. Otros preferimos elevar el punto de mira y no bajar la guardia. Bendiciones.

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