PUBLICIDAD

Defensores de la fe: san Atanasio y san Agustín

|

En un tiempo tan necesitado del ejemplo de los mártires y de cuantas personas hayan reivindicado la fe verdadera en contextos hostiles, Bibliotheca Homo Legens publica Defensores de la fe, un ensayo en el que el sacerdote norteamericano Charles P. Connor resume lo fundamental de las vidas de grandes personalidades de la historia de la Iglesia: san Agustín, santo Tomás Moro, san Ignacio de Loyola, Joseph Ratzinger…

El segundo capítulo del ensayo versa sobre san Atanasio y san Agustín, dos figuras que, en una época en que las herejías proliferaban, contribuyeron a avivar el esplendor de una verdad – la de la fe católica – todavía floreciente.

San Atanasio

Nombrado obispo de Alejandría antes de cumplir los treinta años, dedicó gran parte de sus esfuerzos a combatir el arrianismo, una herejía que, condenada en el Concilio de Nicea (325), ya se había extendido con rapidez en Egipto y Asia Menor. Arrio negaba la divinidad de Jesucristo, a quien consideraba simplemente la más grande de las criaturas.

Aquello suponía una amenaza real tanto para la unidad de la Iglesia como para el contenido de la fe católica, y de ese modo lo entendió Atanasio desde el principio. En este sentido, recorrió toda su diócesis – incluso los rincones más recónditos – con un objetivo en mente: atraer a los arrianos de nuevo hacia la fe verdadera y restaurar, así, la unidad de la comunidad de creyentes.

Asimismo, consciente de que negar la divinidad de Cristo implicaba despojar de sentido su sacrificio redentor, Atanasio dedicó dos libros a esa herejía: Apología contra los arrianos e Historia de los arrianos. En ellos, su tono es más de apologista que de académico, tal vez porque su propósito no estribaba tanto en adentrarse en imposibles sutilezas teológicas como en defender la fe de las acometidas contra ella.

San Agustín

La trayectoria vital de san Agustín, por su parte, es de sobra conocida. Nacido en Sagaste, región de Cartago, en el año 354, su camino hacia el cristianismo estuvo repleto de obstáculos. Tras una etapa de dispersión juvenil orientada hacia la búsqueda del placer, ya fuese éste sensual o estético, ingresó en la secta maniquea, donde por un tiempo creyó haber encontrado lo que deseaba y su anterior vida no podía otorgarle: la verdad. No obstante, el desencanto no tardó en aparecer y Agustín – en parte influido por Ambrosio de Milán – acabó convirtiéndose al cristianismo.

Este proceso de conversión lo relataría algunos años más tarde, con apabullante belleza formal, en sus Confesiones, un extenso tratado entre autobiográfico y filosófico en que critica tanto el paganismo como el gnosticismo, especialmente el maniqueo.

Nombrado obispo de Hipona en el año 397, defendió con celo la doctrina cristiana de cuantas amenazas se iban postulando contra ella. Fue especialmente intensa su disputa con el pelagianismo, herejía que propugnaba la autosuficiencia del hombre y, por tanto, la superfluidad de la gracia divina. Frente a ella, que terminó siendo condenada por la Iglesia en el año 412, reivindicó la doctrina del pecado original, el sentido redentor del sacrificio de Cristo y la natural dependencia de la criatura.

Agustín fallecería en el año 430 tras haber plasmado en sus múltiples obras un pensamiento que atravesaría y configuraría la Edad Media, que se vertería después en la Edad Moderna y que llegaría hasta el día de hoy.

3 comentarios en “Defensores de la fe: san Atanasio y san Agustín
  1. Eran tiempos de hombres, de hombres de valor, que no se amedrentaban ante los poderosos.
    ¿Si ellos estuvieran en la actualidad habrían dejado que la ideologia de género se instalara a sus anchas? ¿Que infestara hasta dentro de la Iglesia? ! Por supuesto que no!
    La limpieza de vida les hace fuertes,
    y el amor a Cristo y a la Iglesia, los hace invencibles.

  2. Me encanta esta frase de san Agustín » Nos hiciste Señor para Ti y nuestro corazón anda inquieto hasta que descansa en Ti «. Necesitamos muchos Atanasios y Agustines, pero, sobre todo, necesitamos muchas Mónicas. Sin Santa Mónica no habríamos tenido un San Agustín.

  3. No se puede vivir sin hacer una plegaria diaria a nuestro Padre del Cielo, como tampoco con odios y rencores. Acudid AL Sagrado Corazón de Jesús, en todo lo que necesitéis. El escucha a los que piden con fe. Predicad esto». Es lo que nosotros hacemos pedir ayuda con fe. Con palabras dulces. Nuestra Madre La Virgen María, de Fátima; nos pidió que recemos el Rosario todos los días para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra. Por los enfermos y necesitados en este caso, Nuestra hija: Elisa Isabel, discapacitada física y psíquica en un 86%; con falta de movilidad, necesitamos tu ayuda con urgencia, ayuda Para adaptar un cuarto de baño a sus necesidades. 634710065 josemanuelgarciapolo@gmail.com .IBAN ES3301824259040200015686. BBVA. Se necesitan, 2.860,76€. Elisa Isabel, es muda no puede darte las gracias. Sus padres sí. Gracias. Solo un granito de arena necesitamos, que aportes. Lo que tu conciencia te diga. Todo cuanto escribo anteriormente lo puedo acreditar con certificaciones

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 caracteres disponibles