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Burke, Schneider y otros vuelven a recordar las verdades de fe

(CNS photo/Paul Haring)
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Una nueva “Declaración de verdades” para refutar los errores actuales en la vida de la Iglesia. Como la patrocinada por Müller hace no tanto. Autores: Burke, Schneider… Los ‘sospechosos habituales’. ¿No es hora de dar algún otro paso?

Es descorazonador que un sencillo recordatorio de verdades de fe católicas indisputables se interprete universalmente como un ‘ataque’ contra el Papa. Es desanimante que no sea el propio Santo Padre quien haga estas aclaraciones, sino que sea su ambigüedad de palabra, obra y omisión la que haga necesarias estas aclaraciones. Es desolador que estas declaraciones de la doctrina perenne vengan siempre firmadas por los mismos nombres, un puñado escaso, que se pueden contar con los dedos de una mano. Es deprimente que la fidelidad se interprete como rebeldía.

Los cardenales Raymond Burke y Janis Pujats, junto con otros tres obispos, han hecho pública una declaración de verdades de la fe para remediar la «confusión y desorientación doctrinales casi universales» que pone en peligro la salud espiritual y la salvación eterna de las almas en la Iglesia hoy. Otra. Tuvimos recientemente la del cardenal Gerhard Müller, uno más de esos poquísimos nombres que aparecen una y otra vez en este tipo de ‘pronunciamientos’ de ortodoxia.

Infovaticana apenas se ha hecho eco. Ya hemos tenido varias; en realidad, una multitud de declaraciones, de solicitudes de aclaración dirigidas al Santo Padre, que las ignora e incluso, como pudo leerse en su significativa entrevista con Televisa, las desprecia: pobrecitos, habrá que rezar por esta gente.

Burke, Schneider, Brandmüller, Müller… Los mismos nombres se repiten una y otra vez. En este caso, ¿qué tenemos? Un cardenal sin funciones reales, Burke, condenado a un ostracismo de hecho, un obispo auxiliar de un país, Kazajstán, sin apenas cristianos, Schneider, un anciano obispo emérito lituano, Janis Pujats, que se ha sentido obligado a escribir al Santo Padre confesándose ‘tradicional’, como si confesase una culpa o eso supusiera un reto. Y todo eso, para repetir lo que cualquiera que tenga a mano un catecismo puede consultar.

¿Qué hay del resto? La Iglesia tiene cientos de cardenales, obispos con mando en plaza, monseñores, sacerdotes. ¿Por qué callan? Estoy hablando de los que tienen cura de almas, responsabilidad directa ante Dios sobre el destino eterno de más de mil millones de católicos. Silencio. No ante una llamada a las armas, no ante las 95 tesis clavadas en la puerta de la Catedral de Wittenberg, sino ante un extracto del catecismo, ante la misma doctrina que supuestamente profesan.

Están a otra cosa, o eso es lo que parece. A predicar con el mismo entusiasmo de escolares recitando la tabla de multiplicar los excitantes argumentarios que les llegan de Roma sobre el Cambio Climático y un mundo sin fronteras, atentos a los Objetivos del Milenio que dicte la ONU. Las invocaciones cristianas con que se rodee el nuevo mensaje va ya en función de la costumbre y los hábitos de cada prelado, pero siempre consiguen que la fe suene a pretexto y lo mundano e ideológico brille como sustancial.

Y no, lo que importa no es que sean pocos los que recuerdan quiénes somos y en qué creemos. Nunca ha sido ese el problema en la Iglesia, en una Iglesia iniciada con un puñado de pescadores galileos. Un poco más, que parezca condición necesaria para osar estar fuera del juego del poder eclesial u ocupar una diócesis remota y, a ojos de los administradores curiales, irrelevante.

Tampoco es lo más importante que las declaraciones sean obvias para un creyente bien formado, o que aburran y cansen con la repetición, sumando una declaración a la siguiente, tan iguales, diciendo lo mismo. O que el Sumo Pontífice haya dejado meridianamente claro en estos seis años que no va a responder nunca a nada a lo que no le obligue una fuerza mayor.

Lo realmente deplorable en todo esto es que quienes parecen tenerlo tan claro, quienes patrocinan estas iniciativas, sigan explicando pacientemente que la tierra es esférica ante escolares a los que se les insinúa que es plana. Quizá se necesite un paso más allá, mayor riesgo, algo que ponga en peligro cargos y prebendas, y hasta vidas. Algo, en fin, más parecido al martirio.

31 comentarios en “Burke, Schneider y otros vuelven a recordar las verdades de fe
  1. Artículo digno de un fanático. Todos los que no piensan como yo, están en un error.
    Para dictadura, ya hemos tenido bastante con la de Franco, y en la Izquierda, con Rusia y Venezuela, ya es bastante.

    1. Si fuera así, Uno, tu comentario no saldría. Los autoritarios bloquean la información. Si se puede hablar y expresar el pensamiento, hay libertad.
      Acá en mi país ya están empezando a hacer a un lado a quienes piensen distinto. Eso es feo.

    2. BOBUNO
      No se si eres tonto con balcones a la calle o es que simplemente quieres trolear un poco. En cualquier caso eres bastante patético.
      Por supuesto que todos los que no creen en Cristo estan en el error. Tu mismo atontao, no necesitas ir muy lejos para comprobarlo. Esa es una de las esencias de la Iglesia ser poseedora de la Verdad, para transmitirla a todo el mundo. Pero el mundo al igual que a Cristo rechaza la Verdad, y la crucifica.
      Y luego lo de que comparar la dictadura de Franco con la Unión Sovietica, que no Rusia, y Venezuela es de ser gilipollas integral. Un tontin de medio pelo. ¿Porque no te vas a vivir unos cuantos años a Venezuela? Igual así espabilas.

      1. Edgar, ahí arriba solo, de mujeres veo mi comentario, y no tienes porqué ofenderme.
        Porque si así nos llevamos entonces te dire que perra será la más vieja de tu casa. Y tú, una foca aplaudidora, vaya, familia.

        1. Spes.
          Edgar no sabe tratar a las mujeres. No sabemos si será por el ambiente en que habrá crecido, o será misoginia o es que es así porque se dio un golpe en la cabeza al nacer. A saber…
          Es lo que hay…

  2. La «Declaración de verdades» de estos cinco obispos es martirial en los tiempos que corren. La ceguera del 90% de la jerarquía les deja solos, en un martirio permanente de calumnias e insultos. Hay que darse cuenta de la habilidad con que se engaña a la Iglesia. Un ejemplo en la homilía de la víspera de Pentecostés cuando el susodicho «explicó» que el Espíritu Santo «lo trastorna todo y marca un camino nuevo» ……. Algo que si se entiende en la conversión individual no tiene problema, PERO QUE ESTÁ DICHO DE MANERA QUE PUEDA APLICARSE TAMBIÉN AL DEPÓSITO DE LA FE, con lo que hace al Espíritu Santo patrono del «cambio» doctrinal y moral…. ¡¡¡¡!!!! Estas ambigüedades son sobrecogedoras por su gravedad.

    1. Los presidentes de dos órganos asesores de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos han solicitado a los obispos que insten a la Santa Sede a hacer pública toda la documentación relacionada con la mala conducta de Theodore McCarrick, de acuerdo con la ley canónica y la ley civil.

      1. EDGARITO
        Sin haberlo pretendido te has hecho un autoretrato, yo dificilmente lo habría superado. Como rabias con la Verdad. A ti te va mas la mentira del Trilero patagonico. La Verda te escuece como si te echasen lava y te pones como loca acusando a otros de lo que tu ves en el espejo.

  3. Lo que me asombra es que haya quien se rasgue las vestiduras por la publicación de un extracto del Catecismo de la Iglesia Católica.
    Si alguien se escandaliza de tal cosa no es católico, será lo que quiera ser, quizá protestante, pero no católico.

    Y te esto me recuerda un discurso dictado por Raniero Cantalamessa sobre las excelencias del movimiento carismático. Todo muy protestante. No estaría mal un artículo explicando el fondo de CHARIS, al que aludía con gran entusiasmo el Predicador vaticano Cantalamessa.

  4. Gracias a Dios tenemos todavía estos cardenales y obispos fieles a la iglesia. Que el Señor les siga dando la fuerza para ser esos grandes pastores!. Y que sigan siendo fieles hasta las últimas consecuencias. Nosotros seguiremos orando por ustedes!.

    1. Son cardenales y obispos que dan un pésimo testimonio. Frustrados porque sueñan con grandezas. Y el maricon de Esteban una porqueria de periodista que no hace más que escribir mierda.

  5. Es lo de siempre
    Hay que obedecer a Dios.
    Nunca, nunca, nunca a un hombre.
    Y nunca fue gratis.
    Parece caro.
    Pero en realidad lo carísimo es ser borrego.

  6. Yo creo que la forma como están actuando ha sido brillante. Este puñados de obispos sin poder y desterrados en las periferias eclesiásticas ha hecho casi más de lo que humanamente podían, son militantes cristianos. Solo que es una batalla con muchos frentes. Desde el corazón del vaticano la libran Sarah y Benedicto XVI y desde afuera los demás. Para mi como joven sacerdote ha sido una luz muy grande Mons Athanasius que es la mente brillante (me parece) y desde el destierro en el que vive no para de trabajar. Pero cada quien debe hacer lo suyo. Yo le he enviado el comunicado a mi obispo, a mis hermanos sacerdotes, a los seminaristas y lo han recibido con mucha disposición. Ellos han pagado el precio, han dado la cara, han sido humillados y calumniados, estoy seguro que están dispuestos a dar, no digo un paso más, sino mil si son necesarios. Dios lo bendiga!!

  7. Y sucedió que el cardenal Burke y un par de personas más hicieron una declaración en la que repitieron algunas verdades obvias de la Iglesia, pero omitieron una vez más lo que tenían que hacer: condenar las declaraciones del Papa como erróneas y forzarlo a elegir entre retractarse de esas declaraciones o ser acusado de error persistente.
    Si un maestro dice que dos y dos son cinco, no ayuda mucho si otro maestro confirma que son cuatro. Esto, la gente lo sabe por sí misma con bastante facilidad. El problema, en este caso, es exactamente que el profesor no sabe contar o cuenta mal a propósito.
    Burke & Co. siguen abordando el problema pero se niegan a verlo.
    Se puede tener un Catecismo por poco dinero. Los cardenales deberían hacer algo más, además de repetirlo. El deber de Burke y los otros cardenales es abordar el problema de un Papa erróneo, no solo ser loritos del Catecismo.

    1. Una vez más, me parece que el Cardenal Burke está adoptando una estrategia que le da la máxima visibilidad con el mínimo riesgo. No solo se queda muy por debajo de la marca, tampoco cumple con el estándar que él mismo estableció cuando lanzó las Dubia por primera vez.

      De los que aparentan ser más católicos se espera más. De aquellos que dicen que actuarán, se espera que hagan exactamente eso.
      Lo que tenemos aquí, desafortunadamente, es sólo hacer más el loro.

      1. Yo no me atrevo a criticar a Burke, porque este tiene que ser ultra prudente. Y creo que lo esta siendo. Ademas la contundencia que tu reclamas solo a Burke habría que exigirsela a todos los obispos no solo a el.

  8. Veo que hay gente que si puede escribir dandole a responder a uno de los comentaristas, sin embargo yo no puedo. ¿porque es esto?

    Lo de hacer algo más que declarar las verdades, no se puede hacer si no hay mayoria de cardenales u obispos que quisieran hacerlo, y parece que no la hay, porque si la hubiera nos habriamos enterado, y si que hubieran dado algún paso.
    Estas declaraciones de verdades, si sirven a mucha gente, porque son como luces en medio de la niebla.

  9. Y estos señores por qué no se retiran a un monasterio a prepararse una buena muerte???? Desocupados parece que andan… que les den algún trabajo serio y se entretengan en algo…

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