El cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, ha realizado una reforma en la Curia diocesana de la capital española. Una de las novedades ha consistido en crear una nueva delegación episcopal, fusionando unas anteriores, la nueva delegación episcopal de jóvenes.
Al frente de ella ha colocado a la teresiana Laura Moreno, que ha sido entrevistada en 13 con motivo de su nombramiento. En la entrevista ha manifestado que el cardenal de Madrid y sus obispos auxiliares están manifestando «la propuesta del propio pontificado». «Toda la iglesia en salida, toda la Iglesia evangeliza» aseguró la teresiana.
Cree que hubo «una gran intuición en don Carlos «en este aspecto, y que el sínodo de los jóvenes celebrado en octubre «confirmó esta propuesta». Dice que precisamente ese sínodo «es nuestra carta programática», y que dicho sínodo «viene a decir que la Iglesia tiene que vivir una profunda renovación».
Hablando de la nueva delegación episcopal dijo que «todos, laicos, ministros, vida consagrada, tenemos que articular -a mi me gusta hablar de conexiones como de neuronas- estamos conectándonos para poder relacionarnos, construir una relación que nos permita hablar, dialogar, fomentar, actuar para generar una cultura del encuentro que lo dice todo el tiempo don Carlos y por supuesto también el Papa Francisco».
Asegura que al relacionarse «seremos capaces de una renovación en el campo de los jóvenes». También dijo que es «mujer» y es «adulta» que aquí hay «todo un cambio que aparentemente se presenta». Se acordó, en cuanto empezaron a trabajar en esto, en la Gudium et spes, «ya el Papa nos decía que el porvenir de la humanidad estaba en las personas que eran capaces de transmitir razones para vivir y para esperar» dijo la religiosa, que cree que hoy en la Iglesia los cristianos tienen que ser «esas personas, tenemos que estar a la vanguardia de dar razones para vivir y para esperar y por supuesto a los niños, a los adolescentes, a los jóvenes».
La entrevistadora le dijo que la sociedad está cambiando, y mencionó la cumbre de abusos que se está celebrando en el Vaticano y cómo es importante para los jóvenes recuperar la credibilidad en la Iglesia y Laura le dice que ha dado en uno de los puntos medulares de la nueva delegación.
«Esta delegación tiene que ocuparse de garantizar la seguridad de los niños, de los adolescentes y de los jóvenes». ¿Cómo?, se preguntó la nueva delegada, «Haciendo todo muy transparente, garantizando que los adultos estamos en condiciones absolutas de acompañar, de formar, de ayudar en este camino de formación que hemos tenido todos» dijo.
Manifestó que en la delegación recibirán las propuestas de todas las conferencias episcopales, en referencia a la cumbre, en concreto las que traiga don Ricardo Blázquez, «estaremos a la vanguardia», añadió.
Hablando del equipo de la nueva delegación dice que son «una gran familia que ahora se pone a construir una casa en común y a convocar a más». Según la nueva delegada «los jóvenes están en la universidad muchos pero otros no están en la universidad». «Son trabajadores, han tenido la posibilidad de ejercer un oficio, son inmigrantes, algunos viven situaciones de vulnerabilidad, esos también tienen que estar en la delegación y tenemos que encontrar los cauces para que estén», aseguró.
La entrevistadora le preguntó qué se le pasó por la cabeza cuando le llegó el nombramiento y contestó riéndose que lo primero fue decirle al cardenal que cómo se le ocurría eso. Ya sin bromas manifestó que fue un diálogo muy cordial «como son todos los diálogos con él». Aseguró que necesitó pensárselo «porque mi tiempo de juventud fue otro, tuve una escuela extraordinaria en la pastoral de juventud en Argentina donde me formé».
«Cuando uno hace un discernimiento se apoya en lo positivo que encuentra, se apoya en lo negativo y también cuando no hay objeciones y no encontré objeciones sino la posibilidad de transmitir aquello que aprendí, ahora desde el lugar de adulta y estar en la retaguardia» dijo, añadiendo que ahora su papel consiste en «estar en la retaguardia, ayudar, acompañar, proponer, impulsar, esas son mis tareas».
La entrevistadora recordó su paso en la pastoral juvenil en Argentina y le preguntó como era Bergoglio en las distancias cortas. «Debo decir que cuando yo estuve exactamente, en la primera etapa de la pastoral de juventud él todavía no era arzobispo de Buenos Aires» contestó la religiosa, y cuando le nombraron arzobispo ella se encontraba trabajando en la Conferencia Episcopal de Argentina.
Dice que el Francisco que ahora vemos, sorprende a argentinos y porteños en muchas ocasiones, ya que a pesar de ser un obispo «sin duda profético -igual que ahora- con una sensibilidad social extraordinaria » y con una vinculación personal «cordialísima» ellos conocieron una faceta de él menos carismática, «mucho más austero en su manera de ser y de actuar» añadió. «Es la gracia de Estado», «quienes tenemos fe creemos que tenemos un enorme impulsor que es el Espíritu» dijo la delegada asegurando que Francisco lo tiene y que es el Papa «que necesitamos».
«¿Cómo afrontas el presente y el futuro?» fue la pregunta final de la entrevistadora, a lo que contestó «Presente, el ahora de Dios; futuro, el vivir la sinodalidad y el discernimiento en la Iglesia de Madrid» para potenciar a los jóvenes «yo diría en una agenda que excede la agenda de la Iglesia, la agenda de la sociedad, la agenda de la cultura, por ejemplo la agenda 2030 es la agenda de los jóvenes cristianos».