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‘Hay que rezar por la salvación de los masones y luchar en contra de la influencia luciferina de la masonería’

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En febrero de 1989, Serge Abad-Gallardo ingresó en la obediencia del Derecho Humano de Francia, comenzando así un recorrido que le llevaría a los altos grados de la masonería. Veinticuatro años después, sin embargo, un encuentro con la fe cambió su vida y le llevó a abandonar la masonería. Se encontraba por aquel entonces en la mitad de su itinerario en los altos grados, a punto de acceder al grado 14 y de continuar su camino hacia los más altos niveles de iniciación. Pero, como él mismo cuenta, el amor de Cristo y la ternura de Santa María fueron mucho más potentes que el esoterismo. Ahora advierte de los peligros de la masonería en el libro Serví a Lucifer sin saberlo, publicado recientemente en España por la editorial Homo Legens.

En una entrevista a InfoVaticana, Serge Abad-Gallardo habla sobre su iniciación y recorrido masónicos y advierte acerca de la influencia luciferina en la masonería:

¿Cuándo ingresaste en la masonería?

Ingresé en la masonería en el año 1989. En esa época vivía muy lejos de la fe y de la Iglesia. Aunque mi padre y mi madre eran católicos y me habían bautizado a los pocos días de nacer, no iban casi nunca a la iglesia y en mi familia no éramos verdaderamente practicantes. De modo que, poco a poco, me alejé de la fe. Además, la enseñanza pública que recibí no daba ningún espacio a la religión. Estaba como en un vacío espiritual. ¡Era el perfecto candidato para la masonería!

La ideología dominante en Francia, y por supuesto en varios países, difunde esa mentira según la cual la Iglesia Católica es oscurantista, mientras que la masonería es humanista y benefactora. Cuando terminé mis estudios de arquitectura con 27 años, no me preocupaba nada más que tener un buen empleo, ganar dinero, tener muchas amigas, y gozar de la vida. A los 35 años, un amigo masón (que yo ni sabía que lo era) me propuso ingresar en la Masonería, en la obediencia del Derecho Humano, que es mixta e internacional.

¿Cómo fue tu iniciación y tu recorrido en la masonería?

Recibí la iniciación y el grado de aprendiz en el mes de febrero de 1989. Luego tuve el recorrido clásico de los masones: un año más tarde ascendí al grado de Compañero y en el mes de abril de 1991 me elevaron al grado de Maestro. Este grado permite ser elegido como oficial. Así fue. No todos los masones consiguen ser oficial, pero yo fui elegido varias veces. Y en varias logias, porque por mi carrera profesional tuve que cambiar muchas veces de residencia y, por consiguiente, de Logia. Estos cargos se dan por tres años. De modo que fui Gran Experto, Maestro de Ceremonias, Segundo Vigilante, Orador y Venerable Maestro.

Con el tiempo fuiste admitido en los altos grados de la masonería. ¿Son muchos los masones que alcanzan esta posición? 

Los masones que alcanzan los altos grados son muy pocos. Solo un 10 o 15%. Es decir que casi el 90% de los masones se quedan en las Logias Azules toda su vida y ni siquiera saben los secretos de los altos grados. Porque en la masonería los que se encuentran en lo alto conocen los secretos de los grados más bajos, pero no al contrario. Por esta razón, los libros como el último que he publicado, que habla también de estos secretos de los altos grados, son muy pocos.

¿Cuándo decidiste abandonar la masonería?

Salí de la masonería al cabo de 24 años y con el grado 12 de Gran Maestro Arquitecto. Me encontraba en la mitad de mi itinerario en los altos grados. Pero el amor de Cristo y la ternura de Santa María fueron mucho más potentes que el esoterismo.

En 2015 publicaste en España un primer libro en el que hablas de tu conversión y de cómo descubriste que no es posible ser masón y católico. En el último libro que has publicado –Serví a Lucifer sin saberlo– señalas que la masonería mantiene relaciones, ciertamente disimuladas, pero muy estrechas, con la doctrina luciferina. ¿Hasta qué punto estás seguro de esto?

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¡Lo estoy absolutamente! En este libro, que se refiere a las Logias Azules pero sobre todo a los Altos Grados, testifico el aspecto luciferino de la masonería. En este sentido, aporto más de 200 citas masónicas y también muchas de autores especialistas en la masonería. También cito auténticos rituales masónicos que lo prueban.

En tu libro también aseguras que la acción de Lucifer a través de la masonería es tanto más perniciosa en cuanto que no es explícita…

La influencia luciferina en la masonería es muy sutil. Por lo que yo vi y comprendí, no se trata de un culto explícito a Lucifer. La masonería no es abiertamente satánica. Sin embargo, cito numerosas «tablas» masónicas que alaban explícitamente a Lucifer. Esto no se puede negar. Por último, en algunos Altos Grados existen signos luciferinos que describo. Del mismo modo, el esoterismo, el hermetismo, el ocultismo, en los cuales se basan los rituales masónicos, son entradas que se dejan abiertas para Lucifer. Todos los sacerdotes exorcistas lo saben perfectamente. Muchísimos textos que yo cito glorifican expresamente a la Serpiente del Génesis, como rescatador de la Humanidad. La masonería, sean cuales sean las obediencias y ritos, es, sin lugar a duda, luciferina. Porque su orgulloso proyecto impugna la ley y la moral divina.

¿Y la mayoría de los masones ignora esta realidad?

Efectivamente, muchos masones piensan que la masonería no es mas que una organización filosófica inocua que solo pretende «liberar» a la Humanidad. Pero no es así. Pocos son los masones, salvo los dignatarios o los que han ingresado en los Altos grados, que perciben la actuación mágica de los rituales. Hay que rezar por la salvación de los masones y luchar en contra de la influencia luciferina de la masonería. Con las armas de la fe, como nos enseña San Pablo.

2 comentarios en “‘Hay que rezar por la salvación de los masones y luchar en contra de la influencia luciferina de la masonería’
  1. El desafio mas grande para los católicos es lograr sacar de nuestra Iglesia Católica los sacerdotes, Obispos y Cardenales que son miembros o prestan ayuda a la masoneria satanica.

    Estan excomulgados y muchos fieles desconocen la gravedad y alcance del cancer dentro de la Iglesia.

    Una de las denuncias y muletillas de la masoneria a lo largo del siglo XIX y XX es el supuesto “clericalismo”, por medio de la cual supuestamente la Iglesia ejercia su poder dentro de los estados, este argumento era usado para poder imponer su agenda y descalificar a la Iglesia. Y me llama la atencion que sea el Papa Francisco que ahora utilice el mismo termino de “clericalismo” para justificar los problemas de abusos a menores de la plaga homosexual dentro de la Iglesia. Cuando en realidad el abuso de poder puede ser un medio pero no la raíz del problema.

  2. La masonería es satánica (ellos dicen que son luciferinos; que es otro nombre del demonio). ¿Como puede atreverse nadie dentro de la Iglesia a proponer el más mínimo acercamiento a este Mal).
    El que lo propusiera debería ser inmediatamente RECRIMINADO PÚBLICAMENTE (para que todo el mundo se entere) Y EXPULSADO del sacerdocio. Sea este amigo del Papa o de un Cardenal o de cualquier otro Prelado.
    Hacer oídos sordos, mirar para otro lado o reír las gracias, es ocultar y ser cómplice de este GRAN PECADO.
    —Santo Padre no deje que este escándalo como la pederastia haga reventar la Fe de nuestra Iglesia.

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