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Catequesis del Papa: «Tenemos un padre, no un padrón o un padrastro»

"Tal vez tengamos que insistir por toda la vida, pero Él responderá. Nos lo ha prometido"Vatican News
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La audiencia general de esta mañana ha tenido lugar en el Aula Pablo VI, donde el Santo Padre ha impartido su habitual catequesis a los grupos de peregrinos y fieles de Italia y de todo el mundo. El Papa ha continuando el ciclo sobre el “Padre nuestro” y se ha centrado en el tema: “Llamad y se os abrirá” (Pasaje bíblico: Evangelio según san Lucas 11, 9-13).

Catequesis del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

La catequesis de hoy hace referencia al Evangelio de Lucas. De hecho, es sobre todo este Evangelio, desde los relatos de la infancia, el que describe la figura de Cristo en un ambiente lleno de oración. Contiene los tres himnos que jalonan cada día la oración de la Iglesia: el Benedictus, el Magnificat y el Nunc Dimittis.

Y en esta catequesis sobre el Padre nuestro, seguimos adelante, vemos a Jesús como  orante. Jesús reza. En el relato de Lucas, por ejemplo, el episodio de la transfiguración surge de un momento de oración. Dice así: «Mientras oraba, el aspecto de su rostro se mudó y sus vestidos eran de una blancura fulgurante » (9,29). Pero cada paso de la vida de Jesús está inspirado por el soplo del Espíritu que lo guía en todas sus acciones. Jesús reza en el bautismo en el Jordán, dialoga con el Padre antes de tomar las decisiones más importantes, a menudo se retira en  soledad para rezar, intercede  por Pedro, que de allí a poco renegará de él. Dice así: «¡Simón, Simón!, Mira que Satanás  ha solicitado el poder cribaros como trigo, pero yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca” (Lc 22, 31-32).Esto consuela: saber que Jesús reza por nosotros, reza por mí, por cada uno de nosotros para que nuestra fe no desfallezca. Y es verdad: “Pero, padre ¿lo hace todavía?” Lo hace todavía ante el Padre. Jesús reza por mí. Cada uno de nosotros puede decirlo. Y también podemos decir a Jesús: “Tú estás rezando por mí, sigue rezando que lo necesito”. Así: valientes.

Incluso la muerte del Mesías está inmersa en una atmósfera de oración, tanto que las horas de la pasión aparecen marcadas por una calma sorprendente: Jesús consuela a las mujeres, reza por los que le crucifican, promete el paraíso al buen ladrón, y expira diciendo: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu «(Lc 23:45). La oración de Jesús parece amortiguar las emociones más violentas, los deseos de venganza y revancha, reconcilia al hombre con su enemiga acérrima, reconcilia al hombre con esa enemiga que es la muerte.

Y siempre en el Evangelio de Lucas  encontramos la petición, expresada por uno de los discípulos, de que el mismo Jesús les enseñe a orar. Y dice así «Señor, enséñanos a orar» (11: 1). Veían que él rezaba. “Enséñanos –también podemos decir nosotros al Señor- Señor, tú estas rezando por mí, lo sé, pero enséñame a rezar, para que también yo pueda rezar”.

De esta petición – “Señor, enséñanos a rezar”- surge una enseñanza muy extensa, a través de la cual Jesús explica a los suyos con qué palabras y con qué sentimientos deben dirigirse a Dios.
La primera parte de esta enseñanza es precisamente el Padre nuestro. Rezad así: “Padre, que estás en los cielos”. “Padre”: esa palabra tan hermosa de pronunciar. Podemos pasar todo el tiempo de la oración solamente con esa palabra: “Padre”. Y sentir que tenemos un padre: no un padrón o un padrastro. No: un padre.  El cristiano se dirige a Dios llamándolo en primer lugar  «Padre”.

En esta enseñanza que Jesús da a sus discípulos, es interesante detenerse en algunas instrucciones que coronan el texto de la oración. Para darnos confianza, Jesús explica algunas cosas que hacen hincapié en la actitud del creyente que reza. Por ejemplo,  la parábola del amigo inoportuno, que va a molestar a toda una familia que duerme porque, de repente, ha llegado una persona de viaje y no tiene pan para ofrecerle: ¿Qué dice Jesús a éste que llama a la puerta y despierta a su amigo? «Os aseguro, explica Jesús, que  si no se levanta a dárselos por ser su amigo, al menos se levantará por su importunidad y le dará cuanto necesite» (Lc 11, 9). Así, quiere enseñarnos a rezar y a insistir en la oración. E inmediatamente después pone  el ejemplo de un padre que tiene un hijo hambriento. Todos vosotros, padres y abuelos, que estáis aquí, cuando el hijo o el nieto os piden algo, tiene hambre, y pide, luego llora, grita, tiene hambre «¿Qué padre hay entre vosotros que, si un hijo le pide un pez,  en lugar de un pez le dará una culebra?» (V. 11).Y todos vosotros tenéis la experiencia de que cuando el hijo pide, le dais de comer lo que pide, por su bien.

Con estas palabras, Jesús nos hace entender que Dios siempre responde, que ninguna oración quedará sin ser escuchada. ¿Por qué? Porque Él es  Padre y que no se olvida de sus hijos que sufren.

Ciertamente, estas afirmaciones nos ponen en crisis, porque muchas de nuestras oraciones parecen no obtener ningún resultado. ¿Cuántas veces hemos pedimos y no hemos obtenido –todos tenemos esa experiencia- ¿Cuántas veces hemos  llamado y encontrado una puerta cerrada? Jesús nos insta, en esos momentos, a insistir y no darnos por vencidos. La oración siempre transforma la realidad, siempre. Si las cosas que nos rodean no cambian, al menos cambiamos nosotros, cambia nuestro corazón. Jesús prometió el don del Espíritu Santo a cada hombre  y a cada mujer que rece.

Podemos estar seguros de que Dios responderá. La única incertidumbre se debe a los tiempos, pero no dudemos de que Él responda. Tal vez tengamos que insistir por toda la vida, pero Él responderá. Nos lo ha prometido: No es  un padre que da una culebra en lugar de un pez. No hay nada más seguro: el deseo de felicidad que todos llevamos en nuestros corazones un día se cumplirá. Jesús dice: » Dios ¿no hará justicia a sus elegidos, que están clamando a él día y noche?» (Lc 18, 7). Sí, hará justicia, nos escuchará. ¡Qué día de gloria y resurrección será ese! Rezar es desde ahora la victoria sobre la soledad y la desesperación. Rezar. La oración cambia la realidad, no nos olvidemos. O cambia las cosas o cambia nuestro corazón, pero cambia siempre. Rezar es desde ahora la victoria sobre la soledad y sobre la desesperación. Es como ver cada fragmento de la creación que bulle en el torpor de una historia cuyo por qué  a  veces no comprendemos. Pero está en movimiento, está en camino, y al final de cada camino ¿qué hay al final de nuestro camino? Al final de la oración, al final de un tiempo en que rezamos, al final de la vida ¿Qué hay?. Hay un Padre que espera todo y  nos espera a todos con los brazos abiertos de par en par. Miremos a este Padre.

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Saludos en español

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica. Que el Señor Jesús nos dé la gracia de entender que la oración conmueve el corazón de Dios, Padre compasivo, que nos ama y nos da su Espíritu Santo; y que la Virgen Santa nos ayude a ser hombres y mujeres de oración y a confiar en la bondad del Señor que siempre nos escucha. Muchas gracias.

9 comentarios en “Catequesis del Papa: «Tenemos un padre, no un padrón o un padrastro»
    1. Sin duda… Yo no soy creyente pero tengo inquietud por estos temas. El Papa anterior me merecía todo el respeto que no me merece éste. Cada día dice una chorrada mayor que el anterior, organiza un partido de fútbol o le da una simpática colleja a un ateo, a un musulmán o a Quine sea y una buena patada al católico. No me extraña que les caiga bien a los enemigos de la Iglesia, porque a los creyentes no parece gustarles.

  1. Pero que catequesis parece escrita pero con las patas llena de burradas de quien no tiene nada bueno que decir en favor de la fe de los catolicos.

  2. «¡Simón, Simón!, Mira que Satanás ha solicitado el poder cribaros como trigo, pero yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca” (Lc 22, 31-32).
    Pero Jesús continúa: «Y tú, cuando vuelvas, CONFIRMA a tus hermanos». No le dijo: CONFUNDE.

  3. Porque dice padrastro como algo malo. Hay padrastos que son muy buenos y mejores que los padres biológicos muchas veces.El Papa que siempre nos «machaca» con no decir cosas que hietan a los demas ; no pensó que al decir esto podía herir?…Para explicar podría haber dicho otra cosa.

  4. Y sentir que tenemos un padre: no un padrón o un padrastro….. no un «PATRÓN» es la palabra correcta. Estas ideas ya han sido expuestas hace tiempo, por ejemplo en los libros de Ermes Ronchi

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