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Se cumplen 75 años del bombardeo sobre el Vaticano

Nadie reivindicó el ataque, el único en la historia moderna del Estado Vaticano
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Se cumplen 75 años del poco conocido bombardeo que sufrió el Vaticano en 1943, durante la 2ª Guerra Mundial, causando numerosos destrozos, aunque sin lamentar víctimas.
(Religión en Libertad)- En plena II Guerra Mundial, el 5 de noviembre de 1943 a las 20.15, con los alemanes ya controlando la Italia fascista, un avión no identificado lanzó 5 bombas sobre el Estado más pequeño del mundo, la Ciudad del Vaticano, neutral en un mundo en llamas. Cuatro de esas bombas estallaron causando graves destrozos en el tanque de agua cerca de la estación ferroviaria, las oficinas del Governatorado y el taller de mosaicos del Vaticano. Los cristales de la parte trasera de la Basílica de San Pedro quedaron hechos añicos.
Nadie reivindicó el ataque, el único en la historia moderna del Estado Vaticano. La noticia fue confirmada por el director de L’Osservatore Romano, el conde Dalla Torre. L’Osservatore Romano, los periódicos italianos y la prensa extranjera trataron el tema durante seis días. La Secretaría de Estado del Vaticano pidió aclaraciones a los ministros de Relaciones Exteriores de Estados Unidos, Inglaterra y Alemania. Se conservan las respuestas escritas del general de EE.UU. Dwight Eisenhower, del gobierno Inglés y del gobierno del Reich, en las que todos negaron la responsabilidad.
La República de Salo, el Estado fascista dirigido por Benito Mussolini, acusó a Estados Unidos. La prensa fascista especuló sobre el caso, acusando a los Aliados de haber violado las normas internacionales y ofendido el emblemático lugar del cristianismo. Al séptimo día, Pío XII pidió silencio a todas las partes para evitar más odio y acusaciones.
¿Quién lo hizo? Circularon durante años cuatro hipótesis: 1) los fascistas italianos, anticlericales y vengativos; 2) la propaganda nazi-fascista, para echar la culpa a los aliados; 3) los nazis, para mantener amedrentado y callado al Vaticano; 4) cualquier facción interesada en sacar al Papa de Roma, con la justificación de “su persona se encuentra en peligro, que se vaya el Santo Padre, nosotros nos lo llevamos”.
El misterio resuelto: fueron anticlericales fascistas
El pasado 5 de noviembre se presentó la respuesta oficial al misterio, un libro del periodista Augusto Ferrara titulado “1943: bombas en el Vaticano“, en un acto que contó con la presencia del cardenal Giovanni Lajolo, presidente de la Comisión Pontificia para la Ciudad del Vaticano y de la Gobernación de la Ciudad del Vaticano.
Los culpables habían sido los fascistas italianos, por orden del líder Roberto Farinacci. Y muchos en el Vaticano lo sospechaban .El avión fue un SIAI Marchetti S.M. 79, un bombardero italiano conocido como “Sparviero”, que despegó de Viterbo, Italia. El libro de Augusto Ferrara ofrece una transcripción de una conversación telefónica entre un sacerdote y un padre jesuita, Pietro Tacchi Venturi, muy cercano al secretario de Estado del Papa en aquel momento. El sacerdote afirma en esa conversación: “Fueron los italianos. Pudimos comprobarlo a través de personas que estaban presentes en todos los puntos del desarrollo de la maniobra“.

Ferrara explicó a Zenit que “fue un avión Savoia-Marchetti, que llevaba a bordo cinco bombas destinadas a destruir la estación de Radio Vaticano, porque Farinacci estaba convencido de que escondidas en las noticias se estaban transmitiendo al enemigo informes de carácter militar.”

A RomeReports lo explicó así: “Farinacci fue a Viterbo con un avión de la República. Allí encontró un piloto, cargó las bombas y durante cinco días sobrevoló el Vaticano, porque quería golpear la Radio Vaticana. Según los fascistas, la Radio Vaticana comunicaba mensajes cifrados a los partisanos, es decir, ayudaba al ejército que estaba entrando en Roma”.
Roberto Farinacci era uno de los más altos cargos fascistas. Era un anticlerical radical y un fanático racista. Perdió una mano con una granada en la Segunda Guerra de Abisinia, luchó en la Guerra Civil Española y fue luego responsable de la Albania ocupada por los italianos. En 1945 le ejecutaron unos partisanos.

El cardenal Lajolo, 67 años después del bombardeó, lo calificó como “un episodio miserable, vil, porque iba dirigido contra un estado desarmado e indefenso.” Añadió que “uno se pregunta qué sentido podría tener un acontecimiento de tal naturaleza que no podría ser otro que el de un insulto.” Y recordó que “fue el único acto de violación de la soberanía territorial del Estado del Vaticano desde su creación.” Con todo, según el cardenal, el Vaticano “a pesar de ser pequeño”, mostró “la eficacia de su función de protección de la Papa”, cuya “libertad e independencia” fue asegurada.

Según el cardenal Lajolo, parece que la polémica tras el ataque la hizo remitir Giovanni Battista Montini, futuro Papa Pablo VI, que trabajaba en ese momento en la Secretaría de Estado de Pío XII, para “no alimentar el riesgo de una posible guerra civil”.

La clave para el misterio, unas fotos halladas

“Dos amigos vaticanistas me dijeron que habían visto unas fotos extrañas del Vaticano en un mercado de antigüedades de Verona. Como periodista fui a ver de qué se trataba. Era un sobre con 40 fotos tomadas en 1943”, explicó Augusto Ferrara a Rome Reports.

En concreto, 30 fotos se habían tomado el 6 de noviembre de 1943, el día después del ataque, y recogían los efectos del ataque y sus destrozos y reforzaban la autoría italiana. Una nota personal del fotógrafo se encontraba en el sobre, indicando la hora del hecho.

Las imágenes ahora se recogen en el libro de Ferrara, coeditado por la Libreria Editrice Vaticana, un ejemplar del cual se regaló al Papa Benedicto XVI el 3 de noviembre.

Peor que los fascistas, los nazis alemanes

Cuando la Italia fascista pasó a estar bajo un control más directo de los alemanes, el Vaticano estuvo a punto de ser ocupado por los nazis. De hecho, Hitler dio la orden, pero no llegó a cumplirse.
 El general alemán KarI Wolff, comandante de las SS en Italia desde el 9 septiembre de 1943 hasta el final de la contienda, aseguró después de la guerra que realmente existía una orden de Hitler para capturar y deportar al Papa Pío XII. Hitler mismo se lo pidió el 11 o 12 de septiembre de 1943, enfurecido por la situación en Italia (la llamada “traición de Badoglio”).
El muy esotérico y anticatólico Himmler, que tenía aprecio a Wolff, le sugirió, afirmó el general, “que me preocupase durante la ocupación del Vaticano de que los antiguos escritos rúnicos y otros tesoros culturales germanos que se hallaban en los archivos y subterráneos, y que él consideraba “testimonio de la antigua fe germana”, no sólo no fuesen destruidos, sino que debían ser puestos en lugar seguro, presumiblemente en Alemania. Comprendí así, con auténtico terror, que Himmler tenia los mismos propósitos que Hitler.”

Hitler, según Wolff, fue muy claro ese día y dijo al nuevo comandante en Italia: “Wolff, quiero que, lo más pronto posible, ocupe con sus tropas el Vaticano y la Ciudad del Vaticano, dentro de las medidas de contraofensiva alemana contra la inaudita ´traición de Badoglio´. Ponga en un sitio seguro los archivos y objetos de arte del Vaticano y deporte al Papa al norte, para que no pueda caer en manos de los aliados o bajo su influencia política. Según la marcha de los acontecimientos, tanto militares como políticos, derivados de esta situación, haré que el Papa se instale en Alemania o en el neutral Liechtenstein.”

Pero Wolff le fue dando largas con distintas excusas durante meses (falta de tropas, otras ocupaciones) hasta que en diciembre de 1943 le pudo convencer de que el asalto y saqueo del Vaticano no era conveniente. Las fuerzas aliadas fueron avanzando en la capital, que fue liberada el 5 de junio de 1944.

16 comentarios en “Se cumplen 75 años del bombardeo sobre el Vaticano
  1. “De hecho, Hitler dio la orden, pero no llegó a cumplirse.”

    Sus historias tienen más agujeros que mis calcetines viejos… “Dio la orden pero no llegó a cumplirse”… “Franco se reunión con Hitler en Hendaya pero para aprovecharse de él”, “El Papa Pio XII se reunió con Hitler pero para engañarle”…

    ¡Señores! ¡Que no cuela! Esa historia de pandereta que nos quieren colar ustedes por cierta NO CUELA.

    Hitler ayudó a Franco (legión Condor, etc…). Mussolini le regaló el estado Vaticano a la Iglesia Católica. Franco se levantó contra un gobierno legítimo, elegido democráticamente. Pedro Sánchez a sido elegido democráticamente, siguiendo los procedimientos indicados en nuestra Constitución. Cristo dijo “no matarás”, no dijo “no matarás… salvo que la Iglesia esté en peligro…”, y dijo “amarás a tu prójimo”, no dijo “amarás a tu prójimo salvo que éste sea un rojo…”.

    ¡No cuela!

  2. Hitler era católico. En sus monedas los nazis tenían una iglesia. En las hebillas de los cinturones los soldados nazis tenían escrito “Gott mit uns”. Sobran fotos de Hitler rezando o saliendo de una iglesia, de los obispos con el puño en alto, de Pio XII reunido con personalidades nazis y con el propio Hitler.

    ¡No cuela!

    – Ah, no. Es que el saludo a Hitler en aquella época lo hacía todo el mundo.
    – Ah, no. Es que esa iglesia igual no es católica… (ya… igual…).
    – Ah, no. Es que lo del “Gott mit uns” igual era el de los protestantes…
    – Ah, no. Es que esos soldados nazis en misa igual era una boda, o algún otro evento familiar…
    – Ah, no. Es que Mussolini no quería tener que meterse con la Iglesia, por eso se la quitó de en medio dándole un estado.
    – Ah, no. Es que Franco sólo quería los aviones. Odiaba a Hitler, pero le puso buena cara para aparentar… pero Franco no era fascista, ¿eh? Y los de ahora levantan la mano porque ya no se acuerdan…

  3. – Ah, no. Pío Moa fue un puñetero terrorista, pero como ha “pedido perdón” ahora ya puede ser un referente moral y forrarse vendiendo libros, aunque no tenga ni puñetera preparación para llamarse historiador, como sí tienen otros que han sacado una carrera, hecho una tesis, ganado una oposición, publicado un montón de artículos, etc, etc… (ya se sabe: Pedir “perdón” lo cura todo… ¡A que mola!).

    – Ah, no. Benedicto XVI estuvo en las juventudes nazis, pero es que de aquella es lo que se llevaba… no quiere decir que él compartiera esa ideología… de hecho era todo lo contrario, y en vez de levantar la mano escupía al suelo…

    – Ah, no. Los nazis persiguieron a la Iglesia Católica, también, como a los judíos. Solo que empezaron por los judíos… pero como se acabó la guerra apagaron los hornos antes de que les tocase a los católicos.

  4. – Ah… no. El papa Pío XII salvó a mucho más judíos que Schlinder. Donde va a parar. Lo que pasa que a Schlinder le pusieron los judíos un monumento, y veneran su tumba (en suelo judío) porque Spielberg le hizo una película. El día que Spielberg le haga una película al papa entonces los judíos le harán también un monumento…

    De verdad que es triste ver la historia a través de sus gafas… Una historia retorcida en la que es necesario “doblepensar” todo el tiempo para decir que lo blanco es negro y lo negro es blanco.

      1. Ya. Seguro que “a mí” me lavaron el cerebro.

        Yo no necesito inventarme nada… Yo veo la historia, y no necesito inventarme cosas raras, como que “sí quería, pero ese día estaba aburrido y no fue…”.

        ¿A usted le parece serio decir que “dio la orden pero no llegó a cumplirse”? ¿Por qué motivo?

        Los expertos en lavado de cerebro son los católicos. Por eso se lo lavan desde pequeñitos a los niños, no vaya a ser que de mayores tengan un mínimo de sentido común para creerse todas esas historias de ángeles y demonios… Como me la lavaron a mí.

        E intentan metértelo con calzador, quieras a no quieras, “tienes que creer”. Y encima son “buenos” por obligarte a ir a misa, a confesar, a comulgar, etc, etc… como me obligaron a mí.

      2. No tiene narices un católico a decirle a un niño que lo que crea o deje de creer es cosa suya. Que es un derecho suyo creer en lo que le parezca… ¿verdad? Yo respeté ese derecho en mi hijo.

        No tiene narices un católico a no bautizar a su hijo y preguntarle de mayor si quiere o no quiere bautizarse… que es su derecho decidir si se bautiza en ésta o en otra iglesia, ¿verdad?

        1. Desidereo, y le preguntaste a tu hijo que idioma quería hablar,? O acaso esperaste a que hablara para darle de comer ? O par vestirlo,? ¿Con qué derecho lo vestiste si él no te podía decir si quería la chambrita azul o la amarilla,? !!Por Zeus!, Qué abuso de poder!! No quiero ni pensar el horror de que lo obligarán a entrar a un colegio , cuando él ni siquiera lo tenía previsto, ! Me muero!

          1. Spes:

            Mi hijo desde que nació pidió comida, como todos los niños. Lo pidió de la forma que sabía, llorando. Si tenía frío y quería que le abrigaran también lo pedía llorando. Luego lo único que hice fue proporcionarle aquello que él me pedía, ¿verdad?

            En la medida de lo posible, en cuanto pudo, eligió él qué ropa quería, qué color quería… lógicamente si era muy cara le explicamos que eso no podía ser… lógicamente. Al colegio iba contento… y sigue yendo contento

            Nada que ver con “imponerle” a un niño cuáles deben ser sus creencias, incluso aunque el niño no quiera. ¿Cuántos casos de este tipo hay? El niño no quiere ir a clase de religión, o a misa, y los padres le obligan. ¿Tienen derecho a obligarle? Yo entiendo que no. Entiendo que es un derecho básico el creer cada uno lo que considere, ¿no? Básico.

          2. Aquí se defiende ese derecho a la libertad de culto a capa y espada (y con razón), pero cuando se trata de un niño, su derecho desaparece.

            El niño “no cree en Dios”, pero sus padres se empeñan en que el niño “tiene que creer en Dios”… ¿Se da usted cuenta qué aberración? Entiendo que usted le explique sus creencias, lógico, igual que le habla español. Pero si el niño no cree, es su derecho… ¿o no?

            Tomemos como ejemplo lo que dice usted de “preguntarle a su hijo qué idioma quiere hablar”. Imagínese en Bilbao al hijo de dos nacionalistas, empeñados en que su hijo hable euskera. Pero el niño se empeña en hablar español. ¿Tienen derecho esos padres a obligarle a que hable el idioma que les parezca?

        1. Yo también le quiero a usted, Alejandro. Cuando se acaban los argumentos siempre quedan los insultos… ¿verdad?

          Lastima que no prefiera usted responder. Puede empezar por esta: ¿Fue casualidad que Bernard Law se marchase al Vaticano “el mismo día” en que recibía la citación a declarar como testigo ante un juez por los casos de pederastia en Boston?

          Venga. Ánimo…

    1. Fíjese en el minuto 0:55 de su vídeo. Se ve un pasillo con un montó de escombros, y las paredes aparentemente en perfecto estado. ¿De dónde ha salido todo ese escombro? ¿Cómo hace una bomba para provocar todo ese escombro dejando el techo intacto…?

      Tiene pinta de ser un fake. ¿Para qué? Para decir que la Iglesia Católica era una víctima más, durante la II Guerra Mundial, de Hitler y Mussolini…

    1. Yo también le quiero mucho, Gastón. Pero le recomiendo que sino tiene nada que decir, simplemente se calle.

      Entiendo que he dado en el clavo cuando le he dejado a usted sin otra salida que el insulto…

      No olvide confesarse el domingo. Me sabría mal que por mi culpa cargue usted con ese pecadillo, no vaya a ser…

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