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Acusan al ex nuncio en Colombia de blanquear 4 millones en una donación a su hermano

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La Fiscalía de Génova ha abierto una investigación sobre el arzobispo Ettore Balestrero, hoy representante del Vaticano en Kinshasa, República del Congo, por blanqueo de dinero cuando era nuncio en Colombia, a cuenta de una donación de casi cuatro millones de euros a su hermano, empresario cárnico.

Con solo 52 años, el caso de Monseñor Ettore Balestrero es sin duda el de una carrera fulgurante en la jerarquía eclesiástica. Con 37, en 2001, entró en la sección de relaciones con los Estados de la Secretaría de Estado, donde ocupó el cargo de consejero de la Nunciatura, ocho años más tarde se convertía en Subsecretario de Relaciones con los Estados -mano derecha del entonces secretario de Estado, Tarsicio Bertone- y en 2013 era elevado al arzobispado y nombrado Nuncio Apostólico en Colombia, donde organizó la visita del Papa Francisco a este país el año pasado.

Y, de repente, todo se tuerce. El 6 de julio de 2018 la Santa Sede hace pública una nota en la que se comunica el traslado de Balestro a la nunciatura apostólica en Kinshasa “para la tramitación de algunas labores”, sin dar explicación alguna de este cambio, que equivale a todas luces a un descenso, casi un castigo. Ni siquiera se indica si va a ser nombrado o no nuncio apostólico. ¿Qué podía haber pasado?

¿Podría tener alguna relación con la reciente noticia de la investigación abierta por la Fiscalía de Génova contra él por blanqueo de dinero? Lo cuenta La Stampa. Según informa la Fiscalía, el 4 de septiembre de 2015, el ya arzobispo y nuncio en Colombia suscribe ante notario una donación de casi cuatro millones de euros a favor de su hermano Guido Balestrero, empresario dedicado a las importaciones cárnicas.

¿De dónde saca un arzobispo cuatro millones de euros? ¿Y por qué se los dona a su hermano, un empresario? Según los fiscales, esta donación completaba el blanqueo de los ingresos procedentes de una enorme operación de contrabando.

La voz de alarma la da Bankitalia, partícipe en la operación financiera, que advierte anomalías en la misma. Así comienza la investigación de una peripecia que se retrotrae veinte años, de la que se halla documentación en una operación policial en Ponte Chiasso, en la Lombardía, donde se detiene a un colaborador de los hermanos Balestrero que volvía de Suiza. La trama se empieza a desvelar en junio de 1998, cuando el diario El País revela un escándalo que implica a tres países -Italia, Argentina y España- referido a importadores cárnicos -como Guido Balastrero y su padre, Gerolamo- acusados de haber sobornado a funcionarios de nuestro Ministerio de Comercio para obtener determinadas licencias que les permitieran importar una cuota de carne argentina a través de Madrid superior a la permitida. Los Balestraro negociaron con la autoridades, pero aquel tráfico produjo ingresos de los que nada se supo entonces.

Según las investigaciones, para ocultar esos ingresos ilícitos se creó una sociedad, Tamara, en un paraíso fiscal, las Islas Vírgenes británicas, y el “beneficiario” de las operaciones realizadas por Tamara a través de la financiera suiza Finimex no era otro que Su Ilustrísima, el arzobispo Ettore Balestrero, como revelan los documentos incautados en Ponte Chiasso. El arzobispo, durante un interrogatorio en Génova, ha declarado ignorar por completo todas las operaciones que se hayan podido hacer en su nombre.

 

5 comentarios en “Acusan al ex nuncio en Colombia de blanquear 4 millones en una donación a su hermano
  1. Para Ovejita del Señor: la cita, “Si no coméis mi carne y bebéis mi sangre no tendréis vida eterna” (Jn. 6:53) es inexacta. Allí dice: “Si no coméis la carne del Hijo del hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros”. Algunas precisiones deben ser hechas:
    a) comer la carne y beber la sangre del Hijo de Dios no es algo literal, sino simbólico. En el contexto (v. 25 a 59) hace 7 referencias a “creer”, y otras 7 a “venir”. Nunca se implica una comida física.
    b) Nota que no dice, “no tendréis”; sino, “no tenéis”. Los muertos no comen, sino los vivos. Aquellos que se alimentan de las realidades que simbolizan o evocan Su carne (la naturaleza humana de Cristo), y Su sangre (Su sacrificio vicario), lo hacen porque ya tienen vida eterna (repasa de nuevo el contexto).
    c) el mismo Jesucristo hizo una aclaración fundamental que debería despejar toda duda: “El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha. Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida” (v. 63).

  2. Yo supe, de fuente segura, que Balestrero fue enviado como Nuncio a Colombia cuando en el Vaticano lo descubrieron como espía de los Estados Unidos dentro del Vaticano. Su madre es norteamericana.
    Esos son los errores fatales que cometen allí, pues en vez de castigarlo lo premiaron. Después surgen las consecuencias porque como dice el dicho: “Gallina que come huevo… aunque le quemen el pico”.

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