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El sínodo de Babel

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El sínodo, al final, iba sobre la sinodalidad, tan importante que se ha introducido en el último minuto, haciendo muy poco sinodal el resultado, un ejemplo más de las paradojas del actual pontificado.

Vivimos un pontificado lleno de paradojas. El Papa quiere una Iglesia pobre pero toda su línea, todas sus obsesiones, coinciden milimétricamente con las de las riquísimas iglesias nacionales de Occidente. Llama la atención sobre las periferias, pero gobierna para complacer al centro e ignora la opinión de los ‘periféricos’ cada vez que han tenido ocasión de expresarla.

Habla de ‘parresía’, libertad de expresión y crítica, y ahora quiere certificar sitios en Internet para filtrar a los que son críticos con sus ideas y forma de gobernar; decreta Tolerancia Cero contra los abusos y anima a las víctimas a denunciar para luego atacar obsesivamente a los que «ensucian la Iglesia» con sus «denuncias»; predica infatigable la ‘escucha’ y el ‘diálogo’ y se niega siquiera a reconocer los Dubia enviadas por cuatro cardenales o a responder a las acusaciones de Viganò.

Pero con la conclusión del último sínodo el pasado sábado hemos asistido a un verdadero paroxismo de la contradicción. A ultimísima hora de un sínodo inusualmente largo nos hemos enterado de que su asunto era la sinodalidad, aunque no se haya hablado apenas de ello en las sesiones y haya sido una sorpresa para los propios integrantes, y aunque oficialmente se anunciara como el sínodo de la juventud.

No sé qué cara se les habrá quedado a los jóvenes asistentes a las sesiones; no sé hasta qué punto serán conscientes de haber sido comparsas en una farsa. Quizá haya en el futuro un sínodo sobre los sacramentos que se dedique en realidad a hablar de la juventud, igual que sabemos ya que el futuro Sínodo de la Amazonía irá en realidad del fin del celibato eclesiástico. Francisco habla del ‘Dios de las sorpresas’, pero con lo que tenemos que lidiar los católicos es como el ‘Papa de las sorpresas’.

Pero haberlo convertido en el sínodo de la sinodalidad es ya puro barroquismo de la contradicción, porque viene a decir que los sínodos son crucialmente importantes de un modo en que demuestra que no lo son en absoluto. Convocar a obispos de todo el mundo sobre un asunto, dejarles semanas discutiendo, convocar ruedas de prensa diaria, para acabar diciendo que de lo que de verdad iba todo eso es de lo importante que es la opinión colectiva de los obispos suena a sarcasmo sangrante.

Todo lo cual no tendría demasiada importancia si, ya iniciada la reunión, no hubiera proclamado Francisco la constitución apostólica Episcopalis Communio, en la que decreta que lo que sale de los sínodos, una vez aprobado por el Papa, tiene carácter magisterial. Y eso no lo consultó con sínodo alguno.

En realidad, no hubo proceso alguno de consulta, ni peritos, ni periodo de estudio, algo parecido a cuando se le ocurrió cambiar de un plumazo la bimilenaria doctrina sobre la pena de muerte en el Catecismo.

El Magisterio es cosa muy seria, la más seria del mundo. Incluso un ateo inteligente puede darse cuenta de que, si alguien cree que la pretensión de la Iglesia Católica es verdadera, nada podría tener más importancia, porque se trata de la eternidad, del todo. Declarar magisterial una enseñanza supone imponer una coerción a la conciencia de los católicos, que deben creer que lo que les dicen es cierto y que forma parte de la Revelación del propio Cristo. Por eso, hasta la fecha, la Iglesia ha mostrado una exquisita prudencia antes de proclamar que tal o cual enseñanza es magisterial, demostrando exhaustivamente que no solo no se aparta de lo que siempre se ha creído sino que está contenido implícitamente en el Depósito de la Fe.

Y si pensamos seriamente que lo que salga de una asamblea sinodal es magisterio una vez aprobado por el Papa; si de verdad tenemos que creer que el Espíritu Santo quiere para nuestro tiempo una Iglesia horizontal en la que la verdad revelada surja de «el Papa, los obispos y el pueblo de Dios, caminando juntos», el proceso sinodal debería observar unas garantías de transparencia, rigor y libertad condignas a la gravedad de sus consecuencias.

Lo que hemos visto es exactamente lo contrario. Y la traca final, con obispos llegados de los cuatro puntos cardinales votando a matacaballo centenares de puntos escritos en un idioma -italiano- que solo habla y entiende un 1% de la humanidad, ha sido de auténtico vodevil. Por cierto, qué bueno sería que la Iglesia contara con un idioma universal, que no perteneciese a ningún pueblo actual para evitar susceptibilidades y para que no cambiase el significado preciso de las palabras, ¿verdad? Podríamos llamarlo, no sé, ¿’latín’?

 

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12 comentarios en “El sínodo de Babel
  1. Apostolica Sollicitudo (15.9.95) ahí empezó el camino sinodial, lean ese documento y vean en la práctica de qué forma llegamos al presente. Vean también los Cánones 342 y 348. Lean atentamente el documento sinodial de ahorita y hagan un paralelo con el origen en 1995.
    Pero no se preocupen ahora esperemos la Exhortación Postsinodial.
    No se olviden que estamos frente a una división creada (a propósito o por ignorancia) entre Iglesia Dogmática e Iglesia Pastoral, como si la Pastoral fuera por sí misma una acción autónoma y no una consecuencia ineludible de llevar la Doctrina a la práctica.
    Dos preguntas: en qué idioma se votó el documento ? y cuántos obispos votantes conocen ese idioma ?
    Además lean las Instrucciones para el funcionamiento del Sínodo y verán que El Sínodo soy YO.

  2. Dios dirá, pero evidentemente todo esto no va a sacar a la Iglesia de su prostración en Occidente. En USA el ambiente es terrorífico, bajan las donaciones, los fieles están iniciando investigaciones paralelas y apoyando las que ya existen. En Europa, la Iglesia está despareciendo, salvo en la Europa del Este. Italia, España, Francia, Alemania, Paises Bajos, etc. no van a contar casi con fieles en un plazo medio de 20 años. Los tradicionalistas avanzan de diversas formas, pero ninguna acorde al espíritu del Concilio, y son los únicos que parecen ser capaces de transmitir su forma de ver la fe a los jóvenes. La Iglesia mártir sigue creciendo, pero su situación es terrible y son abandonados una y otra vez por la Iglesia prima-vera-lavanda. En América Latina, los evangélicos y las sectas se están comiendo el pan del morral. Todos estos señores sinodales buscan hacer lo que les da la gana cada uno en su país, destruyendo la catolicidad. Pero desde luego, no es para los jóvenes.

  3. Los que firmaron algo escrito en italiano sin haberlo leido y entendido (minimo el 90%) son unos peleles indignos.

    Y los que cometieron la fechoria de ordenar que se consume ese atropello, no son pastores, ni dirigentes, son abyectos manipuladores que cometen Abuso de Poder.

    Yo, voy a ahorrar perder el precioso tiempo de vida que Dios me concede omitiendo su lectura.

    Hay muchas cosas sanas y edificantes para leer.

  4. Se están cumpliendo el mensaje de Akita: «El trabajo del demonio se infiltrará aun dentro de la Iglesia en tal forma que uno verá cardenales oponiéndose a otros cardenales, obispos en contra de obispos. Los sacerdotes que me veneren serán ridiculizados y opuestos por otros sacerdotes. Las iglesias y los altares serán saqueados. La Iglesia estará llena de aquellos que aceptan compromisos y el demonio pondrá presión sobre muchos sacerdotes y almas consagradas para que dejen el servicio del Señor.» (Virgen de Akita, 13 Octubre 1973)

  5. Excelente artículo.
    ¡Dios mío, ven en auxilio de Tu Iglesia. Señor, date prisa en socorrerla! ¡Ven, Señor Jesús, que las cosas se están complicando cada vez más!

  6. TRANSCRIBO: El sínodo, al final, iba sobre la sinodalidad, tan importante que se ha introducido en el último minuto, haciendo muy poco sinodal el resultado, un ejemplo más de las paradojas del actual pontificado.

    Discrepo, en realidad no es una paradoja, sino precísamente el santo y seña o mejor dicho el demonio y seña de este pontificado. La mentira, el haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago. Esta es precísamente la especialidad del Trilero porteño, el engaño sistemático y y hacer pasar lo malo por bueno.

    ¿pero que se puede esperar de un sujeto que siendo obispo, y habíendo sido elegido Papa, afirma que se puede comulgar en pecado y sin propósito de la enmienda?

  7. «Por cierto, qué bueno sería que la Iglesia contara con un idioma universal, que no perteneciese a ningún pueblo actual para evitar susceptibilidades y para que no cambiase el significado preciso de las palabras, ¿verdad? Podríamos llamarlo, no sé, ¿’latín’?»
    Genial.

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