PUBLICIDAD

Un sínodo radical

Por Fernando Lacalle
|
¿Qué nos cabe esperar del Sínodo? No quiero alargarme con un diagnóstico de las expectativas y primeros movimientos. Me limito a constatar que flota en el aire la tentación de las concesiones en materia de moral -sexual principalmente-, de acomplejamiento ante una juventud que se encuentra lejos de la Iglesia, de desesperación ante la falta de vocaciones en tantos lugares… todo bajo la retórica de la innovación y el discernimiento, del rechazo de lo antiguo y de lo rígido.
No perderé más tiempo. Voy a hacer mi propuesta: un sínodo sobre la juventud, la transmisión de la fe y el discernimiento vocacional debe concluir con un mensaje radical. Austen Ivereigh ha subtitulado su biografía de Jorge Mario Bergoglio como “un Papa radical”, y explica allí bien que significa esta expresión. Radical es lo que va a la raíz, lo que conecta con la raíz, lo que permanece unido a la raíz, y por todas esas razones puede soportar tronco y ramas, y dar fruto duradero.
En primero lugar el sínodo debería ir a la raíz en el diagnóstico, e ir a la raíz en la búsqueda del punto de apoyo. El punto de apoyo, la Roca sobre la que construir, el buen suelo junto a la acequia en que echar raíces, el tronco en el que injertarse, es Jesucristo, muerto y resucitado. La causa de todos nuestros problemas es la separación de esa raíz, cualquier intento de construir sobre arena, de darse vida a sí mismo. El pecado: la soberbia engreída y la soberbia falsamente humilde. ¿Cómo nos injertamos en Cristo? ¿De qué modo nos plantamos junto a las aguas vivificadoras de la gracia? No es ante todo un esfuerzo moral, sino una recepción humilde de la vida divina a través de los Sacramentos. El Bautismo nos da la luz y la vida, la Confirmación nos fortalece más allá de las humanas capacidades para hacernos capaces de amar como ama Dios. De modo particular, la Eucaristía y la Reconciliación, nos enraízan en la vida de Cristo, en su Pasión, Muerte y Resurrección.
Esta radicalidad afecta al modo de transmitir el mensaje a las nuevas generaciones. Es preciso -como insiste el Papa Francisco- no alejarse nunca del Kerygma, no irse por las ramas, concentrarse en lo esencial. Y lo esencial no es una idea, sino una persona, el encuentro con Cristo, con el amor incondicionado del Padre. Solo un lenguaje radical tendrá la savia que da vida. Solo ese lenguaje pondrá en contacto a los jóvenes con Jesucristo, y no con nuestras teorías, nuestros complejos y traumas, nuestros prejuicios sociológicos e ideológicos. La radicalidad es la única garantía de verdadera innovación y creatividad. Solo así esos esfuerzos por conectar con los jóvenes -que en realidad solo quieren amar y ser amados, con radicalidad- serán fructuosos y no mero follaje, como el de la higuera evangélica.
La conexión con la raíz no viene de la destrucción de las flores, los frutos, las ramas o el tronco. Pero tampoco de la defensividad y el inmovilismo. La raíz no es a primera vista lo más atractivo, no es vistoso, no está al alcance de la mano. Ir a la raíz es laborioso, comprometido. Pero nada vale que no cueste, y eso lo saben los jóvenes. Una evangelización en un click, una felicidad de fácil descarga, un evangelio en banda ancha no es a lo que aspiran los jóvenes sedientos de verdad en un mundo que no hace otra cosa que alagar sus necesidades e instintos más rudimentarios. El lenguaje terapéutico y psicologizante es necesario para aquellos que están enfermos -y son tantos-. Tiene por tanto su momento, su público, no es bueno cargar pesos insoportables sobre espaldas heridas. Pero no podemos contagiar todo el lenguaje pastoral de esos tonos victimizantes, autocompasivos, complacientes. Los jóvenes quieren volar como las águilas, desde Isaías.
La conexión con la raíz no sucede de modo estrictamente individual, subjetivo, como ha recordado el cardenal Ladaria en su documento sobre las tentaciones del neopelagianismo y el neognosticismo. Sucede siempre en la Iglesia. Pero la Iglesia no es una magnitud meramente sociológica, comunitaria, sino sacramental, mística: es lo que nos une a la Vid que es Cristo, lo que nos une a la raíz. Y esto implica unirse a la Iglesia de todos los lugares y de todos los tiempos, y de todos los estados, en el presente de la comunión de los santos.
La radicalidad es garantía y exigencia de pluralidad. No hay un solo modo de ser joven y cristiano, no hay un solo modo de ser radical. Por definición hay más ramas y frutos que raíces. La unidad, de carismas y experiencias espirituales, con la raíz que es Cristo, solo puede darse en la Iglesia. Pero también la Iglesia debe favorecer esa pluralidad, sin pretender imponer un cierto modo de ser cristiano, sin ahogar manifestaciones variadísimas, desde la vida contemplativa más estricta al compromiso en el mundo sin necesidad de ser canalizado en un proyecto de reforma social concebido clericalmente en sede vaticana.
Un sínodo radical es lo que muchos jóvenes católicos esperamos. Es decir un sínodo pentecostal, donde se deje actuar al fuego y al viento del espíritu:
¡Ven oh Santo Espíritu…!
Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y en­ri­quécenos.
Mira el vacío del hombre, si tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado, cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas.
Infunde calor de vida en el hielo, doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero.

10 comentarios en “Un sínodo radical
  1. De momento, ya empieza el mangoneo y la manipulación. No quieren contar quién dice qué ¿Por qué tanto secretismo y tanta falta de transparencia? Se parece mucho al encubrimiento de los abusos. De transparencia nada. Se avergüenzan de decir abiertamente lo que piensan, en una clara maniobra cobarde ¿Por qué no dan la cara? Tenemos derecho a saber, a conocer la verdad de las votaciones. TRANSPARENCIA YA. Nos quieren robar la verdad argumentando mayorías inexistentes, manipulando las votaciones como en una república bananera. ¿Somos sinodales o no? Los pobres jóvenes no tienen nada que ver en todos esto y a ninguno de los vejetes que manipulan el sínodo del encubrimiento les interesan los jóvenes. Salvo para lo que ya sabemos que hacen algunos y otros, no se sabe por qué, defienden y encubren a capa y espada. Luz y taquígrafos, que la verdad salga a la luz.

  2. Quieren ocultar lo que dicen y lo que se vota. Hay que rebelarse contra tanta mentira y manipulación, ¡por favor Greg Burke! Un poco de pundonor profesional. Queremos saber quién dice cada cosa, queremos que dejen de encubrir y manipular, queremos que resplandezca la verdad. La verdad os hará libres. ¡Queremos la verdad! Pido a los padres sinodales que si el Vaticano no quiere hacerlo, que ellos nos lo cuenten TODO.

  3. Su artículo muy bonito, pero no responde para nada a las auténticas intenciones del dichoso Sínodo ¡Si es que no les importan los jóvenes, ni el Evangelio ni nada! Solo les importa mantener su chiringuito de podredumbre y corrupción. Para eso tienen que arrodillarse ante China, ante los grandes medios, ante Soros, el patrocinador de Madariaga, ante la LGTBI, ante el mal. Porque la Verdad os hará libres, y ellos no quieren jóvenes libres, sino esclavos, como lo son ellos. Pero los jóvenes no van a ir a su caduca pseudo iglesia a esclavizarse, porque es un coñazo. Para pecar, son perfectamente independientes. Solo quién anuncie a Cristo conseguirá de nuevo que los jóvenes vuelvan. Y para eso, hay que predicar a Cristo, y Cristo crucificado y nuestras pasiones también. Y eso no gusta al equipillo de vejetes que ha hundido la Iglesia.

  4. ¿Flota en el aire? ¿Qué significa semejante chorrada? Hoy se juzga a un abusador y de enfrenta con todas las armas de una secta para acabar de rematar a un joven, otra vez más, algo huele a podrido en el País Vasco. Así no, así no es posible seguir adelante, enlodazados en grupetes sectarios que mueren matando. Las víctimas las elevan a verdugos y a los verdugos los canonizan. Luego se preguntan por qué Cristo murió. ¿Qué consuelo nos quedaría si Dios no asume la muerte del Inocente?

    1. Caramba Masja, ” un abusador”, ¿QUE PRUEBAS TIENES?, “una secta”, ¿ACASO HAS PERTENECIDO A ELLA ? “algo huele a podrido en el pais vasco” A mi lo que me llega de ti es un olor perdona, de lo más desagradable, quizás tanto hablar de diarrea…
      Conozco el colegio Gaztelueta, ¿no te parece un poco raro que un abusador solo abuse de un chico ? normalmente cuando denuncia uno, salen siempre varios, aqui no. ¿Como se puede declarar culpable a quien no se conoce ? ¿te gustaría que te hicieran lo mismo ?, sobre todo en una cosa tan grave. Gaztelueta tiene muchos años y siempre ha sido un colegio estupendo que ha dado muy buena formación. y ejemplo, los de la secta como tu dices por lo menos no echan espumarajos por su boca como haces tu, y ya sabes” de la abundancia del corazón habla la lengua”.
      No estoy defendiendo al profesor porque NO SE LO QUE HA PASADO, COMO TAMPOCO TU. Espero que Dios haga justicia, y cure las heridas tanto del chico como del profe.

  5. El unico fruto que puede traer un modernismo moderado y camuflado de conservador es otro modernismo pero radical que no se camufla que va contra la raiz. Porque cambiando lo ordinario por no ser dogma con el tiempo el radical quiere cambiar tambien lo extraordinario. El problema es la creencia en la evolucion de cosas q no pueden evolucionar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 caracteres disponibles