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Francisco, a punto de aceptar la renuncia de Wuerl, tres años después, para aplacar la crisis

El cardenal presentó su renuncia hace tres años, al cumplir 75 años.
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El Vaticano podría aceptar en las próximas horas la renuncia del arzobispo de Washington DC, Donald Wuerl, presentada hace ahora tres años, para tratar de aplacar la crisis provocada por las revelaciones del arzobispo Viganó y por el Gran Jurado de Pennsylvania.

El combatido sucesor de Theodore McCarrick al frente de la Archidiócesis de Washington, Cardenal Donald Wuerl, ha anunciado a sus fieles que se dispone a viajar a Roma para “discutir” su renuncia, presentada tres años atrás.

En una carta dirigida a los sacerdotes de su diócesis, el cardenal Wuerl reconoce que tomar una decisión sobre su continuidad al frente de la archidiócesis “es un aspecto esencial para que la Iglesia archidiocesana que todos amamos pueda pasar página”. Continúa: “Pretendo, en un futuro muy cercano, ir a Roma a reunirme con nuestro Santo Padre para tratar de la renuncia que presenté hace casi tres años, el 12 de noviembre de 2015”.

Wuerl presentó entonces su renuncia al cumplir 75, como prevé el Derecho Canónico que hagan todos los obispos. La Archidiócesis no confirmará cuándo se reunirá Wuerl con Su Santidad.

La presión popular y mediática para que renuncie Wuerl es un clamor, después de que el nombre del sucesor y amigo de McCarrick apareciera citado casi doscientas veces en el demoledor informe del Gran Jurado de Pensilvania, en referencia a su papel en el encubrimiento de sacerdotes abusadores cuando era obispo de Pittsburgh.

Wuerl está, indudablemente, ‘tocado’. Su antigua diócesis ha sido acusada incluso de pagar a un sacerdote que llegó a filmar películas pornográficas en locales de la catedral, en solo uno de los múltiples casos que afectan al purpurado. Es, pues, un perfecto chivo expiatorio con el que tratar de aplacar un tanto la indignación de los fieles, además de ser por sí misma razonable y casi obligada.

Además, su reputación ha quedado liquidada definitivamente con dos noticias de esta semana.

El diácono James García, maestro de ceremonias de la catedral, escribió una carta recogida por Washington Post en la que rechaza participar más en la Santa Misa con el cardenal.

“El tiempo de la cobardía y la autopreservación ha pasado hace mucho tiempo. Las víctimas piden justicia y los fieles merecen pastores que no estén comprometidos. La disculpa y el acompañamiento son críticos. Pero ninguna cantidad de disculpas será suficiente a menos y hasta que los obispos y otros clérigos cómplices sean destituidos o renuncien “, escribió García en su carta. Y se dirigió directamente a Wuerl: “No puedo, en conciencia, continuar asistiéndote personalmente, ya sea como un diácono asistente o un maestro de ceremonias”.

Por otra parte, American Spectator revela que el cardenal Wuerl habría encomendado su seguridad personal al que fuera jefe del servicio secreto de Barack Obama, Mark Sullivan. Un lujo que sólo puede permitirse un purpurado.

Pero lo que muchos se preguntan es: ¿por qué viajar a Roma? ¿Qué tendría que ‘discutir’ con el Santo Padre sobre una renuncia planteada hace ya tanto y que solo necesita una firma?

La explicación más extendida entre los observadores es que el cardenal pretendería ‘negociar’ con Roma lo que en términos empresariales se conoce como ‘paracaídas de oro’, es decir, aterrizar en una posición en la Iglesia que le asegure un cómodo retiro y, sobre todo, le inmunice contra posibles -probables, incluso- citaciones judiciales por parte de la justicia americana.

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A continuación, la carta del cardenal Wuerl a sus sacerdotes:

5 comentarios en “Francisco, a punto de aceptar la renuncia de Wuerl, tres años después, para aplacar la crisis
  1. ¿Aceptar la renuncia? Por Dios. Qué vergüenza. Aún se le permite la dignidad de renunciar…

    ¿Y qué va a pasar con él? ¿Se irá a vivir debajo de un puente, o ricamente en el Vaticano?

  2. Cualquier ciudadano por mucho menos acaba en la calle (un problema con su mujer, una separación o divorcio, pierde su trabajo y no puede pagar un alquiler… y se ve en la calle en menos de nada). Peor éstos no, éstos están inmunizados contra la pobreza que tanto predican…

    Da igual lo que hagan. Su vida no cambiará. Seguirán pisando moqueta, viviendo en lujosas mansiones, comiendo calentito.

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