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Tornielli reconoce ya el núcleo principal de la acusación de Viganó

El vaticanista de cabecera de Francisco apunta cuál podría ser la defensa del Papa, aunque su versión no es incompatible con las denuncias de Viganó.
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Lo cuenta Andrea Tornielli en Vatican Insider: a finales de 2007, el ya ex cardenal McCarrick recibió del entonces Papa Benedicto XVI a través del nuncio Pietro Sambi, no una orden privada para que llevara una vida de oración y penitencia, como declara Viganò en su testimonio, sino una mera solicitud informal para que se apartara de la vida pública. ¿Va a ir por ahí la respuesta del Vaticano?

Se le considera el periodista más cercano a Francisco, con lo que parece legítimo interpretar que la noticia que da Tornielli en su sección Vatican Insider del italiano La Stampa apunta en la dirección de la respuesta que, según noticia dada ayer, prepara el Vaticano a las acusaciones vertidas por Viganò en su ya célebre testimonio.

Cuenta Tornielli, citando fuentes de Estados Unidos, que lo que Benedicto XVI transmitió a Theodore McCarrick no fue una “sanción”, ni siquiera una orden formal, si no una petición, una recomendación de parte del Papa para que se retirase de la vida pública.

McCarrick, según esta versión, consideró que cumplía con el ‘consejo’ papal dejando el seminario Redemptoris Mater de Washington en el que vivía, decisión que tardó un año en aplicar. Por lo demás, no se tomó en serio la petición de dejar los focos y llevar una vida de oración. Sambi trató de convencerle, pero sin demasiado éxito, como es sobradamente sabido.

La tesis de Tornielli -y, quizá, la versión oficial que se espera del Vaticano- parece ser, así, no tanto que Viganò esté mintiendo e inventándose la información, pero sí exagerando, tergiversando, retorciendo y, en algún caso como este, equivocando datos. El prestigioso vaticanista -o su anónima fuente norteamericana- acusa a Viganò de presentar la versión de los hechos más dañina para el Papa Francisco, aun a costa de dibujar a Juan Pablo II como un pontífice de mente debilitada que apenas sabía lo que pasaba a su alrededor y a su sucesor, Benedicto XVI, como blando e ineficaz.

Las consecuencias de esta nueva ‘revelación’ serían, sobre todo dos. En primer lugar, Francisco sería completamente inocente de haber ‘levantado’ una sanción que nunca existió, que parece ser el cargo que más preocupa muchos.

Y, en segundo lugar, si Viganò es capaz de entender tan erradamente la situación de McCarrick y convertir un simple consejo en una sanción formal con tal de atacar al Papa reinante, ¿en qué otros detalles de su carta no habrá hecho lo mismo?

Tornielli insiste, asimismo, en que en la fecha de aplicación del ‘consejo’ papal no existían ni siquiera “rumores” sobre una conducta impropia por parte del entonces Arzobispo de Washington y que, por tanto, tampoco había razones de peso para una sanción y, por elevación, para que el Papa Francisco no se sirviera de las indudables capacidades de McCarrick en más de una misión delicada.

Sin embargo, eso no parece ser cierto. Dos obispos habían pagado ya a sendos denunciantes contra McCarrick determinadas cantidades en acuerdos extrajudiciales, y desde entonces han hablado numerosos testigos, entonces sacerdotes o seminaristas, asegurando no solo que existían esos rumores, sino que eran ‘vox populi’ en el entorno clerical

24 comentarios en “Tornielli reconoce ya el núcleo principal de la acusación de Viganó
  1. Escribe Tornielli: “debemos suponer que los encuentros entre Sambi y McCarrick fueron más de uno y que el nuncio perdió en cierto momento los estribos ante la falta de obediencia del cardenal”. ¿Puede hablarse entonces de una simple “recomendación”?

  2. Una cosa está clara; en el Vaticano sabían quién era McCarrick, como acredita, por ejemplo, la carta de Leonardo Sandri al P. Ramsey. Benedicto XVI quiso apartar a McCarrick de la vida pública, pero con la timidez que le caracterizaba. Francisco también lo sabía, pero, lejos de recomendarle que se apartara de la vida pública, le dio muestras de confianza personal, lo convirtió en su consejero para EE.UU. y le encomendó misiones importantes, hasta que se descubrió que McCarrick no sólo había abusado de adultos, sino también de menores. Ésta es la verdad y todo lo demás es muy secundario. Discutir si las medidas de Benedicto XVI eran o no sanciones formales, o si se tomaron en 2007 o en 2009, como hace Tornielli en su artículo, carece de relevancia.

  3. Ya tiene que haber mar de fondo para que un farsante chupamedias como Tornielli (no hace ni semanas que negaba con los brazos en jarras que McCarrick hubiera empitonado a menores), empiece ahora a recular y a decir diego donde decía digo. Uuuuu, si se oyen ya silbiditos de disimulo en las redacciones de los (chupa)medios de comunicación que intentaban derribar el testimonio Viganò a “torniellazos”…

    1. No descarte que sobre McCarrick y sobre que hubiera empitonado a menores puede que haya sido al revés, que haya necesitado chongos que lo empitonen a él. Como usted sabe el homosexualismo requiere alta rotatividad, está en su esencia sodomítica, al escribir al revés el mandato reproductivo del Señor la potencia sexual entre el mismo sexo tiende a agotarse rápidamente.

  4. Parece una defensa pobre para los intereses de Francisco que un vaticanista “oficialista” como Tornielli reconozca el núcleo de las acusaciones de Mons. Viganò y no pase de poner el foco en que las sanciones del Papa Benedicto XVI contra McCarrick eran medidas o instrucciones establecidas de forma privada. Van listos en Roma si creen que Mons. Viganò sólo tiene documentación sobre este asunto, un paso como el que él ha dado no se limita al escándalo McCarrick, es la punta del iceberg dentro de un proceso para rescatar a la Iglesia de Cristo que no ha hecho más que empezar…

  5. Lo grave es que, conociéndose el comportamiento delictivo de McCarrick desde hace casi dos décadas el Papa reinante, Francisco, haya ejercido desde el año 2013 una actitud de encubrimiento y le haya permitido mantener un ministerio activo, hasta el punto de tenerlo con él en su viaje a Cuba o enviarle a China…

  6. Como se advierte claramente el deseo de Benedicto XVI era justamente una orden, la forma de darla la elige el ordenador no el ordenado, el nuncio recomendó al cardenal molestador que mantuviera un «perfil bajo» y que se retirara a vivir en oración. Sambi se lo pidió varias veces al purpurado, pero sin dar órdenes formales (pregunto un deseo de Benedicto XVI no encaja en la categoría de “Majestad sus deseos son órdenes” ?).
    El defensor periodístico omite a propósito la cuestión de por qué Benedicto XVI manifestó esa orden en forma de deseo ?.
    Cuando dice “Todo da a entender que no se trataba de sanciones, por lo que Francisco no quitó absolutamente nada” presupone una determinada forma de sanción a medida del periodista, no lo que en realidad sucedió que fue justamente que tampoco Francisco cumplió el deseo de Benedicto XVI, por qué no lo siguió en ese deseo y esperó a que explotara todo para apartarlo al cardenal ?.
    La construcción del periodista es eso un “supongamos”, nada más.

  7. A muchos les resultará difícil sino imposible acostumbrarse a la existencia de sacerdotes y religiosos homosexuales reprendidos y con distintas jerarquías. Y sería mejor que pensemos que TAMPOCO Benedicto XVI (y luego Francisco hasta que lo sancionó formal y públicamente) conocía como abusador de menores a McCarrick.

  8. También se plantea un problema para Juan Pablo II, ya que el P. Ramsey envió la carta el año 2000 y en 2001 hizo cardenal a McCarrick. ¿La curia le ocultó sus andanzas? ¿Se lo contaron pero no lo quiso creer?

    1. Bueno, el núcleo de la acusación de Mons. Viganó es que él, personalmente avisó a Pp. Francisco (o habría avisado) del historial del interfecto, indicando además la prueba documental: el dossier que obraría en la Congregación para los Obispos. Él no dice que efectivamente S. Juan Pablo II supiera efectivamente del caso, e incluso tiende a descartarlo, por obra del Card. Sodano (que hizo algo similar con el perverso Maciel)

  9. Leer a veces los comentarios de alguna publicación de Infovaticana, se me imagina lo que hubieran expresado los Escribas o Fariseos de aquel tiempo. Dudando aquella afirmación del Evangelio de Mateo donde se nos indica que sobre la Iglesia no prevalecerá el mal, olvidando rezar siempre por el Santo Padre, sea quién sea y pidiendo al Espíritu Santo que le ilumine en su labor pastoral de la Iglesia Universal. ¿Donde queda esa confianza en Dios? ¿Acaso no permitiría Dios mismo algunas de las situaciones que la Iglesia está atravesando para bien de la misma?¿Pedro, en su flaqueza humana, acaso no se equivocó alguna vez? Si de verdad se dicen católicos, a rezar y confiar en que por la comunión de los Santos, podemos hacer mas con oraciones que con especulaciónes acerca de lo que vendrá. Porque la Iglesia es tan Santa como cada uno de los que la conforman. Ojalá alguno antes de comentar esto encomiende antes la situación que atravesamos como hermanos católicos

  10. M estoy dando cuenta que para ser Papa hay que ser muy fuerte, muy valiente, muy iteligente, muy capaz…
    Porque dominar, poner orden y coherencia ante esa telaraña que está invadiendo la Iglesia y que ha llegado a afectar incluso a sus más altas jerarquías ha de ser un trabajo ímprobo, agotador, aunque con la ayuda de Dios todo es posible…
    El Vaticano ha de volver a ser un referente para los católicos…

    1. Tienes razón en general, pero el requisito esencial es ser santo, Su Santidad debe serlo y además como la mujer del César parecerlo, por qué ?, porque para eso está, su misión es trasmitir la Palabra de Dios y no enredarse con los pecadores sino intentar que se salven, no salvar la maturaleza, el medio ambiente, etc., sino lo que Cristo vino a salvar que somos nosotros los bautizados. Para poder cumplir esa Misión debe hacer el bien y apartarse del mal. Salvar a los pecadores no es encubrirlos. Lo que presenta la figura es una permanente generación de dudas y de titubeos, es cómo si nunca terminara nada, todo queda sin finalizar y eso es una causa de confusión. A veces parece confurdirse la custodia de las Verdades de la Fe con la propiedad de esas Verdads y eso es un error.

  11. Don Alejandro Galván. El resentimiento es el núcleo de la acusación de Viganó. Su propósito fue la destitución de Francisco forzando su renuncia con un escándalo. En una investigación judicial también se procura explicar la motivación (en Derecho penal ‘el móvil’). También es importante el sentido de la oportunidad. Viganó no aportó nada nuevo para la sanción judicial que se podría llegar a aplicar a McCarrick. Mientras que la durísima sanción eclesiástica ya estaba aplicada. Las consecuencias para la Iglesia (peores que los ocasionados por los cismas sufridos) de su ataque feroz están por verse. Ha sido muy preciso mostrando ‘al mundo’ la inmoralidad diseminada en nuestros pastores.

  12. Hago notar la diferencia de actitud entre dos nuncios. El nuncio Sambi parece que intentó transmitir a McCarrick la petición de Benedicto de que guardara un perfil bajo (petición, que no sanción ni orden, de la que desconocemos detalles y motivo) y que este último le enseñó el dedo medio, tanto que Sambi perdió los estribos. Sin embargo, Viganó apareció en público alabando a McCarrick y saludándole con un beso en la mejilla, y ni se molestó en investigar las denuncias o la posible existencia de acuerdos de silencio. Por lo que sabemos, Viganó es tan encubridor de McCarrick como el que más. Por cierto, ¿qué hacía Burke mientras? Porque entre 2009 y 2013 tenía un control absoluto de los nombramientos episcopales americanos desde su puesto en la Congregación para Y sin embargo, no parece que se tomara mucho interés por hacer caer a nuestro hombre.

  13. Es absolutamente farisaico y desconectado de la realidad preocuparse en este tema solamente de los menores, es decir, de lo que está penado por la ley civil. Aquí estamos hablando de homosexualidad y de imposición de la autoridad de un superior homosexual a sus inferiores jerárquicos, que “todo el mundo” conocía, en EE.UU. , y muchos en Roma también. Con la diferencia de que por lo menos Benedicto XVI trató de mantener en la sombra a McCarrick, mientras que el Papa Francisco lo puso en el candelero, hasta que apareció lo de los menores y hubo que bajarlo. Lo que dijo Mons. Viganó tuvo un eco inmenso en miles de católicos que no están resentidos por ninguna fallida promoción, sino que están angustiados viendo cómo el lobby homosexual se apodera de la Iglesia con el consentimiento de las más altas jerarquías.

  14. Esta supuesta tesis defensiva del veneciano Tornielli, no compagina nada bien con el comportamiento comprobado y registrado mediáticamente de papa Francisco frente a los hechos y reacciones de “ping-pong” en torno al exObispo Barros de Ozorno (Chile).

  15. Aquí el problema de fondo y sin tantos rodeos es ¿Por qué Francisco habilitó a McCarrick sabiendo la verdad sobre él? Es difícil creer que no se hubiera enterado, Francisco, de las fechorías del mal nombrado Cardenal. No cabe duda que la Iglesia es de Dios y que esta purificación la sufrimos todos los que la amamos y confiamos en las palabras de su Santísimo Fundador. Orar, hacer penitencia e informarse bien para lograr la tan anhelada liberación del mal.

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