Wuerl no se rinde. Pese a que el informe del gran jurado de Pensilvania señala al Arzobispo de Washington como uno de los principales responsables del encubrimiento de abusos y hasta los diarios de su ciudad piden su cabeza, el sucesor de McCarrick se niega a renunciar y ha contratado a una de las principales firmas de Relaciones Públicas para tratar de lavar su imagen. ¿Con qué dinero?
Gigantes comerciales como Procter & Gamble, CitiGroup, General Motors, Goldman Sachs, JP Morgan y American Airlines han sido o son clientes de la firma líder de relaciones públicas Jones Day y, según informa Church Militant, su último cliente sería el Cardenal Donald Wuerl, Arzobispo de Washington, en el ojo del huracán del escándalo de abusos sexuales de sacerdotes y su encubrimiento por la jerarquía americana.
La Archidiócesis no ha querido especificar de dónde sale el dinero, que no es ninguna fruslería: entre 50.000 y 75.000 dólares al mes.
No es el primer intento que hace el poderoso cardenal para salvar el pellejo: el pasado día 8, el mismo en que se hacían públicas las conclusiones del gran jurado de Pensilvania, la archidiócesis abrió en Internet el sitio WuerlRecord.com, con el exclusivo propósito de defender el historial de Wuerl en la cuestión del abuso pedófilo. Duró solo unas horas, debido al aluvión de quejas con que fue recibido
El arzobispo no solo se niega a renunciar, sino que parece decidido a resistir hasta el amargo final. Lejos de admitir las acusaciones probadas, se presenta, como lo ha hecho desde hace años, como adalid en la lucha contra el encubrimiento de curas abusadores, algo que no aguanta la menor revisión del historial real.
En 1988, por ejemplo, cuando apenas llevaba unos meses de obispo de Pittsburgh, Wuerl aprobó el traslado del padre Henry Krawczyk de la Parroquia de Nuestra Señora del Gozo a la otra, Santa Teresa de Lisieux, después de que un grupo de padres se quejara de las insinuaciones de tipo sexual que el sacerdote hacía a sus hijos menores, a quienes, además, proporcionaba alcohol.
Quince años después, en la parroquia a la que Wuerl le había trasladado, Krawczyk fue arrestado en conexión con la muerte en accidente inducido por el alcohol de Billy Gaines, de 19 años, a quien el sacerdote emborrachó. También se le relaciona con el suicidio de una segunda víctima, un joven que perdió la consciencia como consecuencia de la ingesta masiva de alcohol en compañía del sacerdote y que al despertar sorprendió a Krawczyk practicándole sexo oral.
Es solo un caso de varios, de una verdadera política de ocultar las denuncias contra sacerdotes abusadores y trasladarlos de parroquia en parroquia, en algún caso enviándolos a otras diócesis sin informarlas de las acusaciones que pesaban sobre el sujeto.