El divorcio de la jerarquía católica

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Del ‘levantamiento’ de los laicos del que hablaba ayer hay ya indicios, o al menos lo hay de esa otra mención que hacía en mi artículo, el creciente divorcio entre los fieles y su jerarquía.

La cúpula católica parece decidida a imponer sobre los fieles, no ya una doctrina teológica, lo que sería justo, sino una tendencia política, lo que es a todas luces abusivo. De hecho, leyendo información sobre la Curia y las distintas conferencias episcopales, se diría que lo segundo les preocupa bastante más que lo primero.

Lo último -o penúltimo-, la portada de Famiglia Cristiana identificando a Salvini -cuyo respaldo popular aumenta por día entre los católicos- con Satanás ha podido ser la gota que colme el vaso, sobre todo cuando coincide con la oleada de escándalos que dibujan una jerarquía inmoral, cobarde, mundana y obsesionada con mantenerse en el machito a toda costa, aun a costa del abuso de los más débiles.

En ese panorama, que los jerarcas quieran dar lecciones sobre dónde está Satanás y lo identifiquen con quien quiere poner coto a la entrada masiva de ilegales ha colmado la indignación de muchos. Quizá sea el momento de enseñar a nuestros pastores que su modo de vida, su influencia y su poder dependen enteramente de nosotros, los laicos, y que si mantienen la actual tendencia a convertir la Iglesia en un trasunto progresista de la ONU, se van a quedar solos.

La prensa generalista ha reaccionado con cierto estupor a la evidente violencia pueril de esa portada, que equivale figurativamente a una excomunión. La idea de fondo es que la política restriccionista del Gobierno Conte es antievangélica. En tal caso, imaginamos que la jerarquía de la que depende la revista tendrá una política alternativa a la del Gobierno. ¿Podrían especificarla? El Papa ha insistido mucho en la acogida, sin considerar números ni distinguir entre refugiados e inmigrantes económicos, legales e ilegales, y eso está muy bien para los fieles, a efectos personales, individuales, pero ¿cuál es el plan general?

¿Abolimos directamente las fronteras? Si eso es la política católica, es raro no haberlo oído insinuar nunca hasta ahora. ¿Va a renunciar el Estado Vaticano a su condición de tal? Su Santidad, más recientemente, quizá consciente de la oleada en contra, matizó que solo se debería acoger a aquellos a los que se pudiera garantizar un empleo.

En cuanto a vivienda, ya vimos en su día que ninguna institución lo tiene más fácil que el propio Vaticano, con las 5.000 magníficas propiedades inmobiliarias que controla el APSA y que podría poner a disposición de un número mucho mayor de inmigrantes y lograr, además, eso tan bonito de crear «una Iglesia pobre para los pobres». Pero no, que en esto de exigir a lo demás lo que no se aplican a sí mismos también se parecen a la opinión progresista que están adoptando como política oficial.

Lo último ha sido lo del jesuita Spadaro, director de Civiltà Catolica, bramando contra la idea del Gobierno de reintroducir la cruz en instituciones públicas como seña de identidad. Spadaro clama que la cruz no puede ser NUNCA (las mayúsculas no son mías) un signo identitario, aunque en su misma publicación decían exactamente lo contrario hace algún tiempo.

Naturalmente que la cruz no es solo ni principalmente un símbolo cultural. Pero es inevitable que sea, también un símbolo identitario de una civilización, la nuestra, que se ha forjado bajo el signo de la cruz. La diatriba recuerda a la del Cardenal Reinhard Marx, miembro del C9 y presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, cuando el gobierno de su Land natal, Baviera, tomó una decisión similar. Y si es extraño, pero quizá explicable a base de jesuitismo retórico, que un clérigo se oponga a la instauración de la cruz en lugares públicos, el furor con que se ha lanzado a la polémica parece más fruto de una fobia que de un argumento.

Cuando una jerarquía desarrolla más furia e indignación contra la cruz que contra el abuso sexual de jovencitos quizá ha llegado el momento de abrir los ojos y decir «basta».

 

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Comentarios
9 comentarios en “El divorcio de la jerarquía católica
  1. Sin bajarse de la Barca de Pedro, aunque los amotinados lo presionen por todos lados.
    Y defendiendo el puesto de Pedro aunque quieran destruirlo desde adentro.
    Viva Cristo Rey !!!

  2. No cambie, Carlos Esteban. Mantenga mientras humanamente pueda el criterio audaz y verídico de estos artículos, que los católicos ya no soportamos ni un felón más.

  3. La fobia a la cruz, si que es preocupante en personas católicas, y sobre todo en la jerarquia, los que no viven con la cruz no viven con Cristo.» El que quiera seguirme nieguese a si mismo, tome su cruz y sigame». Ver una cruz para un cristiano no solo es sufrimiento, tambien es exito, redención, amor porque Cristo murió en la cruz, es maravilloso lo que hizo por nosotros. Los que no son cristianos lo pueden ver como un signo cultural más, pero para un cristiano la cruz es la posibilidad de reunirnos un día con Cristo.

  4. Es muy chocante que la jerarquía reniegue de la cruz, pero relativamente, si se tiene en cuenta lo que, desde hace dçecadas, se ha infiltrado en la Iglesia para romperla por dentro. No es que la izquierda haya tomado el poder dentro de la Iglesia de un momento a otro. Es algo que lleva muchas décadas preparándose, y algo que está incluido en el nuevo orden mundial.
    Es la hora de los laicos, sin duda.

  5. Muy bien expuesto y como siempre certero en el diagnóstico. Sugerencia fraterna a los amigos que leen las cosillas que aportamos: En psicoterapia de sugestión o hipnosis, es imposible controlar al paciente si éste se rie o toma mentalmente a broma al terapeuta; si no colabora activamente, vamos. Pues la cosa es simple: en espera de tiempos mejores, los que la Providencia determine, usaremos a la Jerarquía para los sacramentos, sacaremos tiempo extra para la oración y el discernimiento y buscaremos formación y estudio serio de Escritura, historia de la Iglesia , empeando por el olvidado por eficaz Eusebio de Cesarea, liturgia y teología moral. Y como todo ello llevará el «nihil obstat», no habrá problemas de exégesis ni confusión doctrinal ni deriva herética. Y ya vendrán tiempos mejores, aunque no los veamos; en tal caso, no nos va a importar mucho. Y, sobre todo, fomentaremos la catolicidad en la familia y mencionaremos al Señor de vez en cuando, no vaya a ser que la gente olvide.

  6. Por que no fue la hora de los laicos cuando comenzó el «huevo de la serpiente» (Con Juan Pablo II y Ratzinger?). Porque ahora que las cosas se estan empezando a enderezar? Porque para Uds. Francisco es de «Izquierdas», soy de America Latina y en Europa no tienen idea que es ser de «izquierdas», con esa socialdemocracia que no muerde a nadie. Aca si tenemos «izquierdas» en serio, y Francisco claramente no es de izquierdas, retoma valores evangélicos que en Europa ya olvidaron (papas europeos que se mueven en BMW y no saben lo que es el hambre). Vamos, no sean ingenuos. Como cardenales y obispos van a estar «contra de la cruz»? Claramente lo que se quiere evitar es la instrumentalizacion politica de la Cruz (conocimos en America Latina regimenes que en presencia de un crucifijo se torturo y violó a embarazadas). Tanto les cuesta entender que la separacion de Estado e Iglesia beneficia a la Iglesia, porque siempre termina instrumentalizada? America Latina tiene mucho que contar…

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