Los vicarios de Madrid están escribiendo a los diferentes curas de la archidiócesis para que pongan sus viviendas y locales a disposición de los inmigrantes ilegales en tránsito a los países del norte de Europa. Los sacerdotes se preguntan: ¿No sería más facil habilitar el palacio episcopal?
Los diferentes vicarios de Madrid están movilizando a sus sacerdotes para «la mesa de hospitalidad»: Anoche llegaron vía Tarifa-Jerez 50 subsaharianos. Unos siguieron viaje a Bilbao y el resto fue acogido por Samur Social, como es su deber. Pero conviene que no nos pille el toro y pase de largo si en algún momento no llega el sistema ordinario de acogida, como pidió D. Carlos hace mes y medio.
Lo que se les pide es que pongan a disposición de la vicaría de Pastoral Social e Innovación (en manos de Josito Segovia), sus locales y viviendas, para «Acogida nocturna de emergencia», con la consigna de que tienen que ofrecer al menos tres lugares por vicaría:
D. Carlos nos dice: «Queridos vicarios: os pido que hagamos un esfuerzo por ayudar en concreto a la acogida de refugiados, pues ha llegado la hora de hacerlo con obras. Cada uno buscad locales grandes y algún piso… Hagamos un esfuerzo… ”Era forastero y me hospedasteis”. Gracias. Con mi bendición:+Carlos».
Y, en concreto, de lo que se trata es de «ofrecer un espacio para 10 personas con baño, y preferiblemente con duchas, que asegure unos pocos días Acogida nocturna de Emergencia entre las 21 h y 8 h aprox. Si no hay responsable disponible, la Vicaria Pastoral Social e Innovación facilitaría quien duerma de responsable con ellos, y las entidades de Iglesia especializadas de Iglesia se ocupan del resto.».
Sacerdotes de la diócesis, consultados por InfoVaticana, consideran que no es necesario armar tanto jaleo, sino que «basta con que se pongan al servicio de los inmigrantes pisos y edificios de la archidiócesis, desde el palacio episcopal al seminario», y sobre la propuesta de ceder sus viviendas, lo tienen claro: «el día que Osoro meta en su casa a tres o cuatro, empezaremos a pensarlo. O el día en el que su santidad –y cómo miente en el caso de las dubia- meta a todos los inmigrantes en el Vaticano y regale a cada uno un pasaporte, que para eso es jefe de estado.»
Así están las cosas en el arzobispado de la capital.