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El obispo de Ratisbona niega que la Iglesia alemana pueda decidir sobre la intercomuníon

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El Cardenal Burke, como ya informamos, calificó de “absurda” la idea misma de que sea lícito dar acceso a la Sagrada Eucaristía a quienes no creen en ella, al menos en el sentido católico, el Cardenal Müller se expresó en un sentido similar y el Arzobispo de Utrecht, Eijk, fue aún más lejos en su apreciación, sugiriendo que la actitud de Francisco permite sospechar que estemos a las puertas de la Gran Apostasía profetizada para el final.

Pero el Obispo de Ratisbona, Rudolf Voderholzer, ha criticado el caso desde otro punto de vista, en lo que constituyen sus primeras declaraciones sobre el asunto desde la exposición final del Vaticano: sea o no lícita la intercomunión, no es algo que pueda decidir una Iglesia nacional, ya que afecta directamente a algo que debe aplicarse a la Iglesia universal.

No es el primero en advertir, indirectamente, que la ‘Iglesia sinodal’ que está promoviendo este Pontificado corre el riesgo de atomizar la Iglesia e tantas ‘denominaciones nacionales’ como conferencias episcopales existen, acabando en el mismo camino que ha llevado a los protestantes a su virtual desaparición.

En su homilía a los fieles de este 9 de mayo, Voderholzer empezó diciendo que no es fácil lograr la unanimidad que pretende el Papa en este asunto por parte de los obispos alemanes, ya que la cuestión de “la comunión eclesial trasciende las fronteras de la Iglesia alemana”.

Voderholzer fue uno de los siete obispos ‘disidentes’ que escribieron a Roma implorando que aclarara la posición del Vaticano sobre lo que ya había decidido la Conferencia Episcopal Alemana en asamblea por una mayoría de tres cuartos. Voderholzer argumentaba en su carta que el asunto “afecta a la fe y a la unidad de la Iglesia” y que, por tanto, no puede someterse a votación.

Con motivo de la misa de vigilia de la Ascensión, Voderholzer pronunció una homilía en la que dijo:

“La semana pasada se me invitó a Roma para hablar con los cardenales Marx y Woelki [Arzobispo de Colonia, también firmante de la carta] y otros obispos para clarificar esta polémicas cuestiones. El Papa respondió a nuestras preguntas remitiéndonos al texto en cuestión y haciéndonos saber literalmente que nosotros, como obispos alemanes, debemos “encontrar, en un espíritu de comunión eclesial, un resultado unánime, si fuera posible”. Esta tarea no será fácil de lograr porque la comunión eclesial trasciende las fronteras de la Iglesia alemana. Solo puede haber el acuerdo más unánime posible en comunión con el episcopado mundial al completo, con la Iglesia entera, con la conferencia de Canadá lo mismo que con la de Indonesia. Es un verdadero combate teológico, una cuestión que nos obliga en conciencia”.

4 comentarios en “El obispo de Ratisbona niega que la Iglesia alemana pueda decidir sobre la intercomuníon
  1. Virgen de Fatima, en la tercera parte del secreto se dice que un obispo vestido de blanco el cual se cree que es el Papa, avanza entre cadáveres, y si eso, ¿ tiene un significado simbolico, y los cadáveres significan las personas de la iglesia que han perdido la Fe y como consecuencia están muertas a la gracia ? una ciudad en ruinas, llena de cadaveres, seria la Iglesia en los momentos actuales, llega al calvario donde hay obispos, religiosos y seglares vivos, estos serían los que no han perdido la Fe, que los matan junto al Papa, serán martires y con su sangre que recogen los angeles se renueva la Iglesia.
    Desde luego, lo peor que le puede pasar a la Iglesia es perder la Fe, y que cada uno vaya por su cuenta, solo o en grupos creando su propia visión de ella. La Eucaristia es sagrada, y no se deberia manipular por el ecumenismo, es Fe, y lo que es de de Fe solo Dios puede cambiarlo y la aceptación por parte del hombre, ” los que no crean se condenaran” pone en el evangenlio de hoy.

  2. “SI FUERA POSIBLE”:
    El papa mediante la Congregación para la Doctrina de la Fe indicó a los obispos alemanes a “encontrar, en un espíritu de comunión eclesial, un resultado unánime, si fuera posible”, sin indicar cuál única unanimidad se debería tener en tan dogmático caso.
    Y ya no podemos cerrar los ojos a los vientos que soplan entre los obispos alemanes, pues el fuego ya encendido solo podrá ser sofocado, en todo caso y “si fuera posible”, mediante la determinante voz de Pedro. Lo cierto es que hacerlo ahora, después de lo indicado mediante el Prefecto Ladaria durante la reunión de consulta en Roma, hará muchísimo más extensivos y traumáticos los instrumentos y efectos de una eventual intervención papal, pues ya no parece un caso de “intercomunión” sino de “filiación a Roma” y ya no parece fuego sino incendio. La bola de nieve ha crecido, la dejan crecer y la hacen crecer, y no solo Kasper, Marx y Hesse.
    Parece un guión… un libreto llamado: “si fuera posible”.

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