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El caso Alfie muestra al mundo las miserias del obispo de Liverpool

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Llegó hace cuatro años a Liverpool, donde se presentó hablando de «olor a ovejas». En realidad vive aislado en una villa y es el emblema de un clero que ha perdido el contacto con los fieles de la ciudad.
En la saga de Alfie, que esperamos y rezamos que tenga un desarrollo según la humanidad y la razón, hay un elemento que interesa particularmente a los católicos, a saber: el comportamiento del arzobispo de Liverpool y de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales. Resumamos los hechos. La diócesis de Liverpool se alinea sin dudarlo con el hospital, y en un comunicado afirma -falsamente- que la capellanía se ha ocupado de Alfie y de sus padres; los padres afirman de manera categórica que nunca los han visto. Su versión es confirmada, de manera implícita, por la propia diócesis, que afirma que la familia Evans no es católica. La verdad es que tanto Thomas como Alfie están bautizados. El arzobispo ha repetido esta mentira el miércoles pasado al Pontífice, después de la audiencia general. El arzobispo McMahon, consciente de la pésima imagen que estaba dando, se desplazó rápidamente a Roma para ganarse el favor del Papa. Inmediatamente después, con la complicidad del cardenal Vincent Nichols, hizo que volviera a Londres don Gabriele, el sacerdote italiano -¿dónde estaban los famosos capellanes de Liverpool?- que, precisamente por la ausencia de otros sacerdotes, ha acompañado y consolado a los padres en el momento más duro de la batalla. Una verdadera Iglesia misericordiosa.
Estos son los hechos. Mientras tanto, desde Liverpool algunos católicos nos han escrito para proporcionamos algunos elementos de valoración sobre Malcolm McMahon. «Malcolm McMahon,  obispo de Nottingham, ha sido nombrado arzobispo de Liverpool. Hablando a los periodistas cuando se hizo el anuncio el 21 de marzo de 2014, el arzobispo se comprometió a “oler a oveja” en su nueva diócesis, citando una frase utilizada por el Papa Francisco» (hacer clic aquí). Pero, «¿cómo puede estar cerca de la gente cuando vive en una zona residencial privada (en los EE. UU. creo que los llaman compound protegidos), en una casa cuyo valor es seis veces superior al de una casa media de Liverpool?» (hacer clic aquí)
«Vivo cerca del arzobispo y nunca ha llamado a mi puerta. No hablo por celos. No soy ni un sacerdote ni un obispo. No pretendo tener “olor a oveja”. Mi familia ha trabajado duramente para poder comprarse la casa: él vive sobre el sudor y el esfuerzo de los simples católicos de Liverpool. Hay muchas casas de sacerdotes vacías en Liverpool. El arzobispo ha cerrado muchas iglesias, incluida nuestra parroquia, fundada en 1839, a la que pertenecen tanto su casa como la mía, y en la que cada domingo se celebraban seis misas. Pero claro, ¡él necesita una vivienda señorial! Esto es simbólico. Muchos obispos y sacerdotes viven aislados de la vida de los católicos de la clase trabajadora, a la que pertenecen Alfie y sus padres. La Iglesia católica no tiene nada que ofrecerles. La Iglesia en Liverpool está desapareciendo a causa de la incompetencia clerical. Debería realizarse una Visita Apostólica a la diócesis».
Según este lector, algunos obispos ingleses tienen, sistemáticamente, un doble estándar. Así, por un lado, el arzobispo de Liverpool parece defender con fuerza la enseñanza católica (hacer clic aquí) pero, por otro, el Catholic Educaton Service de la Conferencia Episcopal (cuyo presidente es el arzobispo de Liverpool) imprime y distribuye en las escuelas un documento sobre cuestiones LGBT, influido en contenido y pagado por el grupo de activismo LGBT Stonewall (hacer clic aquí). «El problema no es sólo la colaboración con Stonewall, sino también el hecho que un organismo de la Conferencia Episcopal haya colaborado con ellos y, después, haya mentido».
No solo. El obispo auxiliar de Liverpool, Tom Williams, incoscientemente ha apoyado la eutanasia (hacer clic aquí). Así, mientras en el Parlamento algunos pedían la abolición de un cierto tipo de procedimiento eutanásico, Tom Williams, presidente del grupo de referencia sobre la salud de la Conferencia Episcopal, sostenía en una carta publicada en el Tablet que los católicos que aplicaban ese procedimiento correctamente estaban «haciendo el trabajo de Dios».
«A este clero le faltan los recursos intelectuales y de discernimiento necesarios para afrontar situaciones éticas complejas, lo que les lleva a confiar “en la opinión de expertos”, sin entender que estos expertos tienen un enfoque antropológico fundamentalmente distinto al de la Iglesia. Deberían dimitir, o enfrentarse a una visita apostólica».
Es difícil no compartir la opinión de este católico de Liverpool. Pero es difícil que se vayan a tomar medidas en mérito. Vincent Nichols, cardenal de Londres, es de la misma rama que el desaparecido cardenal Murphy O’Connor, gran amigo y consejero del Pontífice; y al mismo equipo pertenece McMahon, arzobispo de Liverpool. Roma es generosa realizando visitas apostólicas sólo a quienes son sospechosos de simpatías tradicionalistas, no hacia quienes -como en este caso- merecería una.

5 comentarios en “El caso Alfie muestra al mundo las miserias del obispo de Liverpool
  1. Wikipedia dice que el pasatiempo favorito del arzobispo es ir a jugar al golf.

    No se si tiene olor a oveja, pero las praderas verdes al menos le gustan.

  2. El obispo de Liverpool fue a confirmar su actuación al papa Francisco y éste se la dio. No tuvo en cuenta ni recriminó que viviera como casta alejada de la grey. Sigue con paso firme la reforma de la Iglesia tomando como base la Teología de la liberación y la del Pueblo para mundanizarla, suprimiendo o amortiguando de ella la Fe en la Santísima Trinidad y la Virgen Maria. Como en toda dictadura se gobierna para el pueblo, pero sin el pueblo. La perversión del lenguaje y la creación de castas es otro de los síntomas.

  3. Este ricachón “huele a oveja” como se lo pide su jefe, el sr. Bergoglio. No me extraña que simpatice con el lobby LGTB, y que haya estado a favor de la ejecución del niño Alfie Evans.

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