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El Papa insiste en pedir un esfuerzo de “comprensión y hospitalidad” con los inmigrantes

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El Papa Francisco ha vuelto a un asunto que parece obsesionarle, la inmigración masiva, mayoritariamente ilegal, que sufre Europa, recordando que “la liberación de los miserables, de los oprimidos y de los perseguidos es parte integrante, hoy como ayer, de la misión que Dios encomendó a la Iglesia” en un discurso ante la Comisión Internacional Católica para las Migraciones.

El Santo Padre que reclamó “acciones concretas para liberar a los esclavos de hoy”, insistió en la necesidad urgente de “acoger, proteger, promover e integrar”. “No podemos ser insensibles ante las familias y ante todos nuestros hermanos y hermanas refugiados: estamos llamados a ayudarlos, abriéndonos a la comprensión y a la hospitalidad”.

Italia, desde luego, no parece muy abierta a esa ‘comprensión’ que pide incesantemente el Papa hacia lo inmigrantes, que siguen llegando en oleadas que desbordan los medios del gobierno, y por eso en las recientes elecciones ha dado mayoritariamente su voto a partidos como la Liga Norte o al Movimiento Cinco Estrellas que, como dice el Papa en su discurso, quieren “pasar de las palabras a los hechos concretos”, pero no exactamente en la dirección deseada por el Pontífice.

Esta ‘comprensión’ que pide Su Santidad no la hace extensible a sí mismo hacia quienes, en Italia y en otras partes de Europa, viven la llegada descontrolada de inmigrantes ilegales como lo que es, un serio problema a corto plazo y un riesgo aún más grave de sustitución demográfica a largo.

De hecho, es llamativo que el Santo Padre apenas hable, si acaso lo ha hecho alguna vez, del drama que supone la misma necesidad de abandonar sus hogares y su país para estos recién llegados, de las causas de este éxodo que nunca es fácil tampoco para quien tiene que abandonar su tierra para instalarse en una cultura ajena, ni ha llamado nunca a solucionar esos mismos problemas para que nadie tenga que desarraigarse del suelo que le vio nacer.

Es, en definitiva, como si el único problema fuera nuestro, nuestra adaptación y acogida, y en todo lo demás fuera normal e incluso deseable tener que dejar la tierra que te vio nacer y la sociedad y costumbres que conoces para adaptarte a un país extraño.

Ni aún, como le urgieron numerosos prelados africanos, parece parar mientes en la tragedia de aquellos países de origen, que pierden no solo población, sino la población más activa y emprendedora, justo la que más necesitan los países en vías de desarrollo para mejorar su destino.

Tampoco parece advertir que animar estos flujos migratorios da a los peores y más corruptos regímenes del continente una excusa para deshacerse de sus ciudadanos potencialmente más problemáticos políticamente y encontrar una fuente de ingresos regular en las mandas que envían los inmigrantes a sus familias, así como un pretexto para no emprender medidas sociales.

Ni hace mención alguna a que toda la travesía, siendo ilegal, pone en gravísimo riesgo la vida de quienes emprenden el incierto periplo y alimenta y fomenta el deleznable negocio del tráfico de personas, lo que es especialmente extraño en un Pontífice que no se ha cansado de censurar con enorme dureza a quienes tienen por meta el ánimo de lucro a costa de las personas.

Nada parece desear Su Santidad sino que los europeos transformemos todas nuestras estructuras para acoger a estas masas hambrientas, estimulemos la creación de un estado policial para controlar una población sin identificar y con obvias tentaciones de delincuencia -estando, ya desde el principio, en la ilegalidad y careciendo de aptitudes de empleo cualificado- y diluyamos nuestras identidades nacionales para acomodarnos a culturas absolutamente ajenas y visiones del mundo totalmente alejadas.

Las palabras del Papa son oportunas cuando nos pide apertura de corazón con estos hermanos que sufren, pero la comprensión que pide podría, sugerimos, aplicarse también a las poblaciones que se ven desbordadas o a los propios inmigrantes que, como cualquier ser humano, preferiría no tener que dejar la patria que conoce y la gente que ama.

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15 comentarios en “El Papa insiste en pedir un esfuerzo de “comprensión y hospitalidad” con los inmigrantes
  1. El monotema. Los inmigrantes donde mejor están es en su propio país. Hay que ayudar a que no tengan necesidad alguna de emigrar, pero Francisco prefiere apuntarse al desarraigo y al abaratamiento de la mano de obra que conlleva la inmigración ilegal masiva, además de la invasión del islam.

  2. Antonio Socci tan agudo y observador como siempre :
    No sé si lo has notado, pero desde hace más de un mes, Bergoglio no hablaba de inmigrantes. ¿Cómo explicas eso? Simple: la campaña electoral italiana. Como militante del partido Bergoglio ha seguido la estrategia de la izquierda que – como usted ha visto – ha eliminado totalmente el tema del ius soli en la campaña electoral. Después de haber hecho una cuestión de vida o muerte hasta diciembre, tan pronto como se ha acercado el voto de los italianos, lo han borrado totalmente, dispuestos a reiterarla en caso de victoria. Pero los italianos lo han noqueado. Y también han rechazado, sobre todo, Bergoglio. Sin embargo se hace caso omiso de ellas y, en cuanto se han pasado las elecciones, ha empezado a bombardear de nuevo.

  3. No es por nada, pero Africa tiene una población de 1.200.000.000 (mil doscientos millones) de habitantes ¿Los tenemos que acoger a todos?

  4. ¿ Cuántos inmigrantes acoge el demagogo Francisco en su estado vaticano, que no demuele los muros, y en su santa marta, que debe de estar la pobre bastante harta de oír siempre el emonotema ?

  5. Il papa non ha capito che chi arriva in Italia, nella maggioranza dei casi è musulmano, cioè una religione che odia i cristiani e non solo, per cui la Chiesa si troverà a contatto con persone che mai lasceranno la loro religione e anzi la imporranno agli altri con tutte le conseguenze che vediamo in Francia o in Inghilterra….

  6. Hemos pasado de la Iglesia Católica (universal) a la Iglesia Multicultural (como contexto de esferas culturales hipostasiadas y sacralizadas) en donde no respetar algo así como una «identidad cultural» abstracta (tanto da si esta presunta identidad se orienta de facto a la ablación del clítoris, a los discos botocudos, etc.) supone todo un «sacrilegio»; este «horror sacro» a todo cuestionamiento de la cerrazón perfecta de cada esfera cultural autológica ya pone muy a las claras la “concepción teológica” que se esconde tras ese trampantojo de Idea llamada «Cultura», que no es otra cosa que la «expresión» de una entidad tan sospechosa como el «Volksgeist» («El Espíritu del Pueblo») un invento (noético-práctico) alemán dirigido contra Dios y la Santa Iglesia Católica, sin más… y de las que muchos curas (por ignorancia supina, en el mejor de los casos) parecen no enterarse; pues en muchas ocasiones adoran y “evangelizan” más en nombre de ese ídolo que de Dios y la «recta doctrina».

  7. Otra derrota más en el plano internacional del Papa de San Gallen: triunfo avasallador del Centro Democrático de Uribe, en las legislativas de ayer. Esta formación se opone al inicuo y pro cultura de la muerte tratado con las FARC, que no lograron entrar al parlamento colombiano.

    Y sólo un milagro puede hacer Presidente al candidato de Santos-Farc-Francisco en mayo próximo.

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