A la Archidiócesis de Madrid le ha tocado el ‘gordo’ de Cifuentes

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A la Archidiócesis de Madrid le ha tocado adelantada la lotería, por obra y gracia de la generosidad de Cristina Cifuentes con nuestro dinero, en partidas en que puede usar discrecionalmente y en libertad los fondos de que dispone.

La Iglesia Católica se lleva tres premios: 673.105 euros directamente para el Arzobispado que gobierna don Carlos Osoro, 24.891 euros para la Delegación Diocesana de Enseñanza, «un organismo al servicio de la pastoral educativa escolar» en los colegios de Madrid y la más sustanciosa, 1,87 millones, para financiar el «patrimonio histórico artístico de la Iglesia Católica», una ayuda destinada a la conservación de propiedades eclesiásticas.

Es sorprendente tamaño desprendimiento por una gobernante que no solo se ha proclamado no creyente en diversas ocasiones sino que ha destacado por imponer la legislación sobre ‘diversidad de género’ más lesiva contra la realidad biológica y la doctrina moral católica, hasta el punto de poner en un serio dilema moral a colegios, hospitales y otras instituciones católicas.

La ley penaliza la negativa a tratar a una persona como poseyendo un ‘género’ (sexo, para entendernos) distinto del que el mismo sujeto proclame, sin necesidad de declaraciones de facultativos o criterio objetivo alguno.

La ley supone un desafuero tan evidente que todos los obispos de la Comunidad de Madrid elaboraron una carta denunciando vigorosamente la medida de Cifuentes. ¿Todos? No, don Carlos Osoro, Arzobispo de Madrid, se negó a firmarla. Lejos de ello, mantiene con la presidente, así como con la alcaldesa comunista Manuela Carmena, una relación idílica, de estrecha simpatía y nula crítica.

Un tratamiento que, como vemos, tiene su recompensa.

Cuando, en 1534, el rey inglés Enrique VIII proclamó la Ley de Supremacía que le convertía en cabeza de la Iglesia en Inglaterra y rompía así la unidad con Roma, la abrumadora mayoría de los obispos católicos se arrimaron al sol que más calentaba, es decir, el monarca, y los escasísimos prelados que se opusieron recibieron persecución, tortura y muerte.

El catolicismo pasó a ser marginal en Inglaterra, pero los que resistieron, como Edmund Campion, fueron semilla de una espectacular cosecha de santos y mártires, purificando a la Iglesia en las islas.

Hacia finales del siglo XVIII, la Iglesia de Francia estaba en cisma técnico, no declarado, con la Iglesia Universal. El galicanismo -la versión ‘católica’ de la primacía del príncipe sobre el Papa también en asuntos eclesiales- se había extendido y era la posición por defecto de prelados y sacerdotes.

La mundanización de obispos y monseñores era casi absoluta cuando llegó, en 1789, la Revolución, y con ella la persecución de la fe y los martirios generalizados. El resultado, cuando se aclaró el panorama, fue una de las Iglesias nacionales más leales, santas y fieles a Roma.

La jerarquía católica parece, a lo largo de la Historia, conocer solo dos posiciones: o condescendiente con el poder y llevando una cómoda existencia, pero sin frutos espirituales, o desafiando valientemente los desmanes de los poderosos y pasando persecución y calamidades, pero santa y prolífica en devoción y fe.

No podemos esperar que se oponga a los abusos del poder quien cobra del poder. No es posible que los prelados recuperen su necesaria voz profética contra el mundo -en un sentido teológico- si están ocupados en mantener prebendas y privilegios, por muy justos que estos sean.

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Comentarios
12 comentarios en “A la Archidiócesis de Madrid le ha tocado el ‘gordo’ de Cifuentes
  1. Creo que la CEE da subvenciones a fondo perdido a las naciones para conservar el Patrimonio artístico, en cuanto a las otras dos donaciones inevitablemente, creo, que irán unidas a la aceptación de la «ley Cifuentes» (?) sobre la ideología de género. Quizás vaya de la mano a «años sabáticos» para más de un sacerdote de la Comunidad de Madrid.

  2. He ahí la sutil exégesis osoriana de la ‘primavera de Francisco’: de «Iglesia en salida» a Iglesia en partida.
    Partida presupuestaria, claro…

  3. Y a Cifuentes le ha tocado el tesoro de Os oro, quien nunca alzará la voz contra el aborto ni contra el gender peperos, sino sólo contra los de los podemitas. Lo suyo es la misericorditis aguda: acompañamiento, discernimiento, diálogo, puentes, encuentro, inclusión y, como premio, subvención y cállate.

  4. Nunca me gustó esta señora rubia postiza. Tan progre que no sé qué hace dentro de un partido conservador. Menos mal que no tengo que votar en Madrid.

  5. «Pues allí donde esté tu tesoro, estará también tu corazón» (Mateo 6, 21). Porque creemos en la fuerza de la oración, recemos por el pastor y por su grey y para que el Señor envíe jornaleros santos a la vid.

  6. Me da la impresión de una concentración de católicos anticristianos ante una decisión de que no se cuentan las razones. Sin explicar motivos se ataca a Osoro, a Francisco, y a una Iglesia que me parece ir camino de un sentido más cristiano de la vida.
    No es la primera vez que sufro leyendo los comentarios en cuasiunánimes en Infovaticana. ¿Todos sus asociados son de opiniones análogas? ¿Pocos o ninguno se atreven a opinar en sentido distinto?

  7. Favores mutuos.
    Un modo de corrupción moral gravísimo.
    Callar ante el mal y ante el poder que ejerce el mal es una forma de complicidad, por más que se adorne con misericordia, comprensión, puentes e inclusiones.

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