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Müller: ‘No he hablado de excepciones en la comunión de los divorciados’
a3, Amoris Laetitia

Müller: ‘No he hablado de excepciones en la comunión de los divorciados’

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13 noviembre, 2017

El cardenal Gerhard Müller, ex prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, responde a algunas interpretaciones que se han hecho de su introducción al libro de Rocco Buttiglione que le atribuyen una apertura al acceso a la Eucaristía de los “divorciados que se han vuelto a casar”.

Riccardo Cascioli / La Nuova Bussola Quotidiana «No, ningún cambio ni demolición de los Dubia. El objetivo de mi intervención es sólo afirmar que el único modo de interpretar Amoris Laetitia es en continuidad con el Verbo de Dios en la Biblia, el Magisterio precedente, con la Tradición de los grandes Concilios de Florencia, Trento y Vaticano II». Al teléfono, el Cardenal Gerhard Müller, ex prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, toma enseguida distancia de las interpretaciones parciales de algunas publicaciones que le atribuyen una apertura al acceso a la Eucaristía de los «divorciados que se han vuelto a casar».

Todo tiene inicio con el breve ensayo que el Cardenal Müller ha escrito como introducción al libro de Rocco Buttiglione «Risposte amichevoli ai critici di Amoris Laetitia» («Respuestas amigables a los críticos de Amoris Laetitia», editorial Ares) y que, según anticipa Vatican Insider, apoya la apertura a los sacramentos para los «divorciados que se han vuelto a casar»; pero, precisa el cardenal, se debería decir «bautizados en un matrimonio sacramental legítimo que viven more uxorio con una pareja que no es el esposo o la esposa legítimo».

Según estas interpretaciones, el texto del Cardenal Müller desmentiría, por lo tanto, la posición de los cardenales de los Dubia. «En absoluto –replica el ex prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe–. Los Dubia tienen autoridad, son claramente legítimos, yo he dado una respuesta que no va contra nadie. Mi texto es claro al respecto. Una interpretación correcta dice que Amoris Laetitia se puede y se debe interpretar de manera ortodoxa en unión con la tradición católica. Por desgracia, algunos han tenido siempre una visión «partidista», a favor o en contra del Papa, como si la Iglesia fuera un partido político. La intención de mi intervención no es continuar con las polémicas, sino superarlas y hablar teológicamente acerca de estos temas. No se trata de tener razón a toda costa, sino de rendir honor a la Verdad revelada. Me gustaría que mis reflexiones ayudaran a salir de esta visión estrecha: el tema es la Verdad, lo que dijo Jesucristo, no el Papa ni los cardenales. Y en lo que respecta al Papa, es necesario distinguir claramente lo que está escrito en los documentos magisteriales, en los que es maestro de fe, y lo que pueden ser opiniones, comentarios e incluso intenciones, que al ser argumentaciones privadas, no tienen relevancia para la fe divina y católica. En cualquier caso, el único criterio de juicio es lo que dijo Jesucristo. No hablamos de los divorciados que se han vuelto a casar, sino del matrimonio sacramental legítimo ante Dios, o que no es válido. Y si fuera éste el caso, ¿cómo ayudar a estas parejas que viven more uxorio sin estar casadas válidamente ante Dios?».

Por lo tanto, abordamos la cuestión de la indisolubilidad del matrimonio. En estos días se le atribuye la convicción que puede haber algunas excepciones.

Ninguna excepción, éste es un concepto falso. He dado una explicación teológica clara, que no tiene posibilidad de ser objeto de malinterpretaciones. Me gustaría calmar la situación y no alimentar polémicas entre grupos enfrentados.

Debe quedar claro que cuando se trata de un matrimonio sacramental legítimo no puede haber excepciones. Los sacramentos son eficaces ex opere operato. Del mismo modo, no hay excepciones en la validez del bautismo o de la transubstanciación del pan en el Cuerpo de Cristo.

Sin embargo, en el ensayo de Buttiglione se hace referencia a algunas situaciones muy particulares en las que habría una culpa venial, por lo que debería ser posible la absolución y poder recibir los sacramentos, aun manteniendo el estado de la segunda unión.

En mi introducción he escrito muy claramente que es necesaria la reconciliación; y que ésta es posible sólo si primero hay contrición y propósito de no pecar más. Algunas personas que abordan estos argumentos no comprenden que acercarse al sacramento de la Reconciliación no significa automáticamente recibir la absolución.

Hay elementos esenciales sin los cuales no hay reconciliación. Si no hay contrición no puede haber absolución y si no hay absolución, si uno permanece en estado de pecado mortal, no puede recibir la comunión.

En lo que respecta a Buttiglione, él hace referencia también a situaciones en las que es un problema el conocimiento de la fe católica. Son casos de cristianos no conscientes, bautizados pero no creyentes, que tal vez se han casado por la Iglesia para contentar a la abuela, pero sin una conciencia real. En estos casos, el problema surge cuando después de muchos años se acercan de nuevo a la fe y entonces ponen en discusión ese matrimonio. Hay muchos casos de este tipo; también Benedicto XVI se había planteado el problema. Por consiguiente, ¿qué se puede hacer? En este sentido, se puede decir con el Papa que se necesita discernimiento, pero esto no significa que se pueda admitir a los sacramentos sin las condiciones mencionadas anteriormente. Aquí, el tema no tiene nada que ver con la indisolubilidad del matrimonio sacramental, sino con la validez de muchos matrimonios, que no son realmente válidos.

Sin embargo, también usted, en su texto, hace referencia a casos de personas que se convierten o vuelven a la fe después de haber llevado a cabo una segunda unión; y en lo que atañe a los sacramentos, usted habla de decisión en foro interno. ¿Qué quiere decir?

Mientras para nosotros, en Europa, las cosas están bastante claras, al menos teóricamente, en muchos países hay un gran número de situaciones difíciles que hay que juzgar. En América Latina, por ejemplo, hay muchos matrimonios que no se celebran de forma canónica, hay muchas parejas que viven juntas, pero ni siquiera se sabe si hay realmente un consentimiento al matrimonio. Recientemente he estado en Haití y la situación en este país es desastrosa; todos se llaman esposos, viven juntos, pero no están formalmente casados ni en la Iglesia ni por lo civil. Algunos maduran y empiezan a ir a la Iglesia; entonces se debe establecer quién es el verdadero esposo o esposa. Aquí es importante que la persona sea honesta y diga con sinceridad con quién ha expresado el verdadero consentimiento, porque es el consentimiento lo que hace el matrimonio, no sólo la forma canónica. En cualquier caso, para la admisión a los sacramentos, es el párroco o el obispo el que debe aclarar la situación en colaboración con la libertad de los fieles. Pero también hay situaciones al contrario.

¿Qué quiere decir?

Hay situaciones particulares, por ejemplo, en regímenes que persiguen a la Iglesia, en los que no es posible casarse canónicamente. Pongamos el ejemplo de Corea del Norte: los pocos católicos presentes en este país tienen derecho a casarse y, en este caso, el matrimonio es posible sólo con el consentimiento. Pero si con el tiempo sucede algo y se separan, y se quieren volver a casar, entonces todo depende del foro interno, de su honestidad al reconocer si ha habido consentimiento o no, y lo deben expresar al sacerdote o al nuevo esposo o esposa.

Y aquí entra en juego la conciencia.

Sí, pero la conciencia hay que entenderla correctamente, no como la explican algunos periodistas que diluyen la verdad. Hablamos de una conciencia recta, que no puede decir: «Yo no tengo que respetar la ley de Dios». La conciencia no libera de la ley de Dios, pero nos da la orientación para cumplirla.

Usted, de todas formas, en su introducción al libro de Buttiglione, rehúye de la casuística; me parece que su preocupación es, sobre todo, ofrecer algunos criterios claros para la comprensión de Amoris Laetitia con el fin de evitar las que usted define explícitamente «interpretaciones heréticas».

Exacto. Por desgracia, hay obispos y conferencias episcopales que proponen interpretaciones que contradicen el Magisterio precedente y admiten a participar en los sacramentos a personas que se obstinan en permanecer en situaciones objetivas de pecado grave. Amoris Laetitia no se debe aplicar con ese criterio. El propio Papa Francisco ha hablado de una exhortación apostólica tomista. Entonces es justo que sea leída a la luz de Santo Tomás. Y en lo que respecta a la admisión a la Eucaristía, Santo Tomás es claro desde un punto de vista dogmático y, a la vez, tiene una sensibilidad pastoral por las personas.

(Artículo publicado en La Nuova Bussola Quotidiana. Traducción de Helena Faccia Serrano para InfoVaticana)

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9 COMMENTS ON THIS POST To “Müller: ‘No he hablado de excepciones en la comunión de los divorciados’”

  1. Echenique dice:

    Eso le pasa por hacer unos esfuerzos ímprobos por interpretar la Amoris, a la que hizo multitud de observaciones como prefecto de la Fe, conforme al Magisterio anterior, cuando Francisco quiere al revés : que sea todo el magisterio anterior el que se interprete conforme al nuevo paradigma, como le llaman, la última voz del espíritu. Creo que esos esfuerzos son dignos de mejor causa. La ruptura es manifiesta. Se ha introducido en la Iglesia el divorcio católico, por la vía de la comunión a los divorciados recasados para asegurar el éxito de su segunda o siguiente unión. ¿ Qué dirá el cónyuge abandonado al ver que su ex se acerca a comulgar con una jovencita a la que dobla la edad y con la que ha tenido un hijo ? ¿ Para esto murieron san Juan Bautista, santo Tomás Moro y el mismísimo Jesucristo, quien no acepta el divorcio ? Müller, quizás con su mejor buena fe, está colaborando indirectamente con la confusión actual, provocada deliberadamente por Francisco. ¡ Hagan lío !

  2. Echenique dice:

    No ha hablado de excepciones, pero ha prologado el libro de Buttiglione que las justifica a base de sofismas. No debía haber prologado ese libro ni la edzioni Ares, vinculada al Opus Dei, publicarlo. Elhttps://www.corrispondenzaromana.it/notizie-dalla-rete/caro-professor-buttiglione-conosce-la-distinzione-legge-della-gradualita-gradualita-della-legge/

  3. JUAN NADIE dice:

    Primero la caga y ahora dice que no quería. Para no tener que justificarse, lo mejor es no cagarla. Es mayorcito ya este señor, para tener que enseñarle estas cosas. Parece un crio y pierde toda autoridad moral o de cualquier tipo.

  4. José dice:

    Algún día sería buen saber de qué precisamente sí habla el Card. Müller y de qué precisamente no habla, para bien del sufrido pueblo de Dios.

  5. José dice:

    ¿Alguien entendió algo de las explicaciones del Card. Müller? ¿Se puede ser doctor en teología y no ser capaz de poner un poco de orden en las ideas en lo tocante a este tema? Si su tesis es ortodoxa ¿porqué no la enuncia frontalmente y en forma clara?

  6. Echenique dice:

    Ni Rocco Buttiglione, al que prologa Müller, ni el papólatra en grado sumo Andrea Tornielli saben distinguir entre pecados singulares y estado de pecado. ni Ahttps://www.corrispondenzaromana.it/notizie-dalla-rete/tornielli-dice-correttori-dellamoris-laetitia-adesso-danno-ragione-al-documento-dimostra-non-aver-capito/

  7. Sancho dice:

    Pues el cardenal debería hablar de esas excepciones, porque Francisco sí lo ha hecho, diciendo que la interpretación correcta es la que le han expuesto en su carta los obispos argentinos; y lo que dice es que los divorciados vueltos a casar, que no guardan continencia, podrían llegar a comulgar tras un proceso de discernimiento. Sin ánimo de papolatría, se debe reconocer que el sucesor de Pedro tiene autoridad para atar y desatar, y si ha decidido eso, hay que acatarlo. Jesucristo ya sabía cuando otorgó esa autoridad qué es lo que sería atado y desatado, por lo que si este u otro pontífice legítimo decidieran más adelante que ya no pueden comulgar, o que se permite el uso de anticonceptivos, por ejemplo, también habría que acatarlo. A quienes se rasgan las vestiduras diciendo que no es posible, que sería una herejía, les recuerdo que Jesús no abolió la Ley que permite divorciarse y casarse de nuevo (Mt 5,17-18); aunque mandó a los cristianos no hacerlo.

  8. Echenique dice:

    Alguno cree que el poder de atar y desatar conlleva la facultad de introducir el divorcio en la Iglesia por la puerta de atrás, el aborto, la eutanasia y demás aberraciones incorporadas por los protestantes. Pues no, el atar y desatar es en consonancia con Jesucristo y no al margen o en su contra. Ningún Papa se ha creído tener tal poder. Solamente Francisco parece creer que Jesucristo no le vincula, pues recorta todos los textos evangélicos que rompen su misericorditis aguda. ¡ Hace falta ser osado !

  9. Rafael dice:

    Lo de este hombre cansa, es peor que lo del procés

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