El Papa condena el neomalthusianismo en la sede de la FAO

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En su discurso en el Día Mundial de la Alimentación, Francisco ha calificado de «falsa solución» la opción de quienes pretenden «disminuir el número de las bocas que alimentar».

Este lunes 16 de octubre, el Papa Francisco ha visitado la sede de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Roma con motivo del Día Mundial de la Alimentación.

A su llegada, el Papa ha sido recibido por el director general de la FAO, José Graziano da Silva, y por el observador permanente de la Santa Sede en las Organizaciones y Organismos de las Naciones Unidas para la Alimentación y la  Agricultura (FAO, FIDA, PMA), Fernando Chica Arellano.

En el discurso pronunciado durante la apertura del encuentro, el Santo Padre ha defendido que, frente al aumento de la demanda de alimentos, «es preciso que los frutos de la tierra estén a disposición de todos».

En su mensaje en la sede de la FAO, Francisco ha criticado la mentalidad antinatalista y la posición neomalthusiana: «Para algunos, bastaría con disminuir el número de las bocas que alimentar y de esta manera se resolvería el problema; pero esta es una falsa solución.»

«Reducir es fácil, compartir, en cambio, implica una conversión, y esto es exigente», ha añadido el Papa, que ha planteado la introducción en el lenguaje de la cooperación internacional la categoría del amor. El pontífice ha hecho un llamamiento a la diplomacia y las instituciones multilaterales para que alimenten y organicen esta capacidad de amar, «porque es la vía maestra que garantiza, no sólo la seguridad alimentaria, sino la seguridad humana en su aspecto global».

«Amar significa contribuir a que cada país aumente la producción y llegue a una autosuficiencia alimentaria. Amar se traduce en pensar en nuevos modelos de desarrollo y de consumo, y en adoptar políticas que no empeoren la situación de las poblaciones menos avanzadas o su dependencia externa. Amar significa no seguir dividiendo a la familia humana entre los que gozan de lo superfluo y los que carecen de lo necesario».

A continuación, el discurso del Papa Francisco:

Señor Director General,

Distinguidas autoridades

Señoras y Señores:

Agradezco la invitación y las palabras de bienvenida que me ha dirigido el Director General, profesor José Graziano da Silva, y saludo con afecto a las autoridades que nos acompañan, así como a los Representantes de los Estados Miembros y a cuantos tienen la posibilidad de seguirnos desde las sedes de la FAO en el mundo.

Dirijo un saludo particular a los Ministros de agricultura del G7 aquí presentes, que han finalizado su Cumbre, en la que se han discutido cuestiones que exigen una responsabilidad no sólo en relación al desarrollo y a la producción, sino también con respecto a la Comunidad internacional en su conjunto.

1.     La celebración de esta Jornada Mundial de la Alimentación nos reúne en el recuerdo de aquel 16 de octubre del año 1945 cuando los gobiernos, decididos a eliminar el hambre en el mundo mediante el desarrollo del sector agrícola, instituyeron la FAO. Era aquel un período de grave inseguridad alimentaria y de grandes desplazamientos de la población, con millones de personas buscando un lugar para poder sobrevivir a las miserias y adversidades causadas por la guerra.

A la luz de esto, reflexionar sobre los efectos de la seguridad alimentaria en la movilidad humana significa volver al compromiso del que nació la FAO, para renovarlo. La realidad actual reclama una mayor responsabilidad a todos los niveles, no sólo para garantizar la producción necesaria o la equitativa distribución de los frutos de la tierra ―esto debería darse por descontado―, sino sobre todo para garantizar el derecho de todo ser humano a alimentarse según sus propias necesidades, tomando parte además en las decisiones que lo afectan y en la realización de las propias aspiraciones, sin tener que separarse de sus seres queridos.

Ante un objetivo de tal envergadura lo que está en juego es la credibilidad de todo el sistema internacional. Sabemos que la cooperación está cada vez más condicionada por compromisos parciales, llegando incluso a limitar las ayudas en las emergencias. También las muertes a causa del hambre o el abandono de la propia tierra son una noticia habitual, con el peligro de provocar indiferencia. Nos urge pues, encontrar nuevos caminos para transformar las posibilidades de que disponemos en una garantía que permita a cada persona encarar el futuro con fundada confianza, y no sólo con alguna ilusión.

El escenario de las relaciones internacionales manifiesta una creciente capacidad de dar respuestas a las expectativas de la familia humana, también con la contribución de la ciencia y de la técnica, las cuales, estudiando los problemas, proponen soluciones adecuadas. Sin embargo, estos nuevos logros no consiguen eliminar la exclusión de gran parte de la población mundial: cuántas son las víctimas de la desnutrición, de las guerras, de los cambios climáticos. Cuántos carecen de trabajo o de los bienes básicos y se ven obligados a dejar su tierra, exponiéndose a muchas y terribles formas de explotación. Valorizar la tecnología al servicio del desarrollo es ciertamente un camino a recorrer, a condición de que se lleguen a concretar acciones eficaces para disminuir el número de los que pasan hambre o para controlar el fenómeno de las migraciones forzosas.

2.     La relación entre el hambre y las migraciones sólo se puede afrontar si vamos a la raíz del problema. A este respecto, los estudios realizados por las Naciones Unidas, como tantos otros llevados a cabo por Organizaciones de la sociedad civil, concuerdan en que son dos los principales obstáculos que hay que superar: los conflictos y los cambios climáticos.

¿Cómo se pueden superar los conflictos? El derecho internacional nos indica los medios para prevenirlos o resolverlos rápidamente, evitando que se prolonguen y produzcan carestías y la destrucción del tejido social. Pensemos en las poblaciones martirizadas por unas guerras que duran ya decenas de años, y que se podían haber evitado o al menos detenido, y sin embargo propagan efectos tan desastrosos y crueles como la inseguridad alimentaria y el desplazamiento forzoso de personas. Se necesita buena voluntad y diálogo para frenar los conflictos y un compromiso total a favor de un desarme gradual y sistemático, previsto por la Carta de las Naciones Unidas, así como para remediar la funesta plaga del tráfico de armas. ¿De qué vale denunciar que a causa de los conflictos millones de personas sean víctimas del hambre y de la desnutrición, si no se actúa eficazmente en aras de la paz y el desarme?

En cuanto a los cambios climáticos, vemos sus consecuencias todos los días. Gracias a los conocimientos científicos, sabemos cómo se han de afrontar los problemas; y la comunidad internacional ha ido elaborando también los instrumentos jurídicos necesarios, como, por ejemplo, el Acuerdo de París, del que, por desgracia, algunos se están alejando. Sin embargo, reaparece la negligencia hacia los delicados equilibrios de los ecosistemas, la presunción de manipular y controlar los recursos limitados del planeta, la avidez del beneficio. Por tanto, es necesario esforzarse en favor de un consenso concreto y práctico si se quieren evitar los efectos más trágicos, que continuarán recayendo sobre las personas más pobres e indefensas. Estamos llamados a proponer un cambio en los estilos de vida, en el uso de los recursos, en los criterios de producción, hasta en el consumo, que en lo que respecta a los alimentos, presenta un aumento de las pérdidas y el desperdicio. No podemos conformarnos con decir «otro lo hará».

Pienso que estos son los presupuestos de cualquier discurso serio sobre la seguridad alimentaria relacionada con el fenómeno de las migraciones. Está claro que las guerras y los cambios climáticos ocasionan el hambre, evitemos pues el presentarla como una enfermedad incurable. Las recientes previsiones formuladas por vuestros expertos contemplan un aumento de la producción global de cereales, hasta niveles que permiten dar mayor consistencia a las reservas mundiales. Este dato nos da esperanza y nos enseña que, si se trabaja prestando atención a las necesidades y al margen de las especulaciones, los resultados llegan. En efecto, los recursos alimentarios están frecuentemente expuestos a la especulación, que los mide solamente en función del beneficio económico de los grandes productores o en relación a las estimaciones de consumo, y no a las reales exigencias de las personas. De esta manera, se favorecen los conflictos y el despilfarro, y aumenta el número de los últimos de la tierra que buscan un futuro lejos de sus territorios de origen.

3.     Ante esta situación podemos y debemos cambiar el rumbo (cf. Enc. Laudato si’, 53; 61; 163; 202). Frente al aumento de la demanda de alimentos es preciso que los frutos de la tierra estén a disposición de todos. Para algunos, bastaría con disminuir el número de las bocas que alimentar y de esta manera se resolvería el problema; pero esta es una falsa solución si se tiene en cuenta el nivel de desperdicio de comida y los modelos de consumo que malgastan tantos recursos. Reducir es fácil, compartir, en cambio, implica una conversión, y esto es exigente.

Por eso, me hago a mí mismo, y también a vosotros, una pregunta: ¿Sería exagerado introducir en el lenguaje de la cooperación internacional la categoría del amor, conjugada como gratuidad, igualdad de trato, solidaridad, cultura del don, fraternidad, misericordia? Estas palabras expresan, efectivamente, el contenido práctico del término «humanitario», tan usado en la actividad internacional. Amar a los hermanos, tomando la iniciativa, sin esperar a ser correspondidos, es el principio evangélico que encuentra también expresión en muchas culturas y religiones, convirtiéndose en principio de humanidad en el lenguaje de las relaciones internacionales. Es menester que la diplomacia y las instituciones multilaterales alimenten y organicen esta capacidad de amar, porque es la vía maestra que garantiza, no sólo la seguridad alimentaria, sino la seguridad humana en su aspecto global. No podemos actuar sólo si los demás lo hacen, ni limitarnos a tener piedad, porque la piedad se limita a las ayudas de emergencia, mientras que el amor inspira la justicia y es esencial para llevar a cabo un orden social justo entre realidades distintas que aspiran al encuentro recíproco. Amar significa contribuir a que cada país aumente la producción y llegue a una autosuficiencia alimentaria. Amar se traduce en pensar en nuevos modelos de desarrollo y de consumo, y en adoptar políticas que no empeoren la situación de las poblaciones menos avanzadas o su dependencia externa. Amar significa no seguir dividiendo a la familia humana entre los que gozan de lo superfluo y los que carecen de lo necesario.

El compromiso de la diplomacia nos ha demostrado, también en recientes acontecimientos, que es posible detener el recurso a las armas de destrucción masiva. Todos somos conscientes de la capacidad de destrucción de tales instrumentos. Pero, ¿somos igualmente conscientes de los efectos de la pobreza y de la exclusión? ¿Cómo detener a personas dispuestas a arriesgarlo todo, a generaciones enteras que pueden desaparecer porque carecen del pan cotidiano, o son víctimas de la violencia o de los cambios climáticos? Se desplazan hacia donde ven una luz o perciben una esperanza de vida. No podrán ser detenidas por barreras físicas, económicas, legislativas, ideológicas. Sólo una aplicación coherente del principio de humanidad lo puede conseguir. En cambio, vemos que se disminuye la ayuda pública al desarrollo y se limita la actividad de las Instituciones multilaterales, mientras se recurre a acuerdos bilaterales que subordinan la cooperación al cumplimiento de agendas y alianzas particulares o, sencillamente, a una momentánea tranquilidad. Por el contrario, la gestión de la movilidad humana requiere una acción intergubernamental coordinada y sistemática de acuerdo con las normas internacionales existentes, e impregnada de amor e inteligencia. Su objetivo es un encuentro de pueblos que enriquezca a todos y genere unión y diálogo, no exclusión ni vulnerabilidad.

Aquí permitidme que me una al debate sobre la vulnerabilidad, que causa división a nivel internacional cuando se habla de inmigrantes. Vulnerable es el que está en situación de inferioridad y no puede defenderse, no tiene medios, es decir sufre una exclusión. Y lo está obligado por la violencia, por las situaciones naturales o, aún peor, por la indiferencia, la intolerancia e incluso por el odio. Ante esta situación, es justo identificar las causas para actuar con la competencia necesaria. Pero no es aceptable que, para evitar el compromiso, se tienda a atrincherarse detrás de sofismas lingüísticos que no hacen honor a la diplomacia, reduciéndola del «arte de lo posible» a un ejercicio estéril para justificar los egoísmos y la inactividad.

Lo deseable es que todo esto se tenga en cuenta a la hora de elaborar el Pacto mundial para una migración segura, regular y ordenada, que se está realizando actualmente en el seno de las Naciones Unidas.

4. Prestemos oído al grito de tantos hermanos nuestros marginados y excluidos: «Tengo hambre, soy extranjero, estoy desnudo, enfermo, recluido en un campo de refugiados». Es una petición de justicia, no una súplica o una llamada de emergencia. Es necesario que a todos los niveles se dialogue de manera amplia y sincera, para que se encuentren las mejores soluciones y se madure una nueva relación entre los diversos actores del escenario internacional, caracterizada por la responsabilidad recíproca, la solidaridad y la comunión.

El yugo de la miseria generado por los desplazamientos muchas veces trágicos de los emigrantes puede ser eliminado mediante una prevención consistente en proyectos de desarrollo que creen trabajo y capacidad de respuesta a las crisis medioambientales. Es verdad, la prevención cuesta mucho menos que los efectos provocados por la degradación de las tierras o la contaminación de las aguas, flagelos que azotan las zonas neurálgicas del planeta, en donde la pobreza es la única ley, las enfermedades aumentan y la esperanza de vida disminuye.

Son muchas y dignas de alabanza las iniciativas que se están poniendo en marcha. Sin embargo, no bastan, urge la necesidad de seguir impulsando nuevas acciones y financiando programas que combatan el hambre y la miseria estructural con más eficacia y esperanzas de éxito. Pero si el objetivo es el de favorecer una agricultura diversificada y productiva, que tenga en cuenta las exigencias efectivas de un país, entonces no es lícito sustraer las tierras cultivables a la población, dejando que el land grabbing (acaparamiento de tierras) siga realizando sus intereses, a veces con la complicidad de quien debería defender los intereses del pueblo. Es necesario alejar la tentación de actuar en favor de grupos reducidos de la población, como también de utilizar las ayudas externas de modo inadecuado, favoreciendo la corrupción, o la ausencia de legalidad.

La Iglesia Católica, con sus instituciones, teniendo directo y concreto conocimiento de las situaciones que se deben afrontar o de las necesidades a satisfacer, quiere participar directamente en este esfuerzo en virtud de su misión, que la lleva a amar a todos y le obliga también a recordar, a cuantos tienen responsabilidad nacional o internacional, el gran deber de afrontar las necesidades de los más pobres.

Deseo que cada uno descubra, en el silencio de la propia fe o de las propias convicciones, las motivaciones, los principios y las aportaciones para infundir en la FAO, y en las demás Instituciones intergubernamentales, el valor de mejorar y trabajar infatigablemente por el bien de la familia humana.

Muchas gracias.

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Comentarios
16 comentarios en “El Papa condena el neomalthusianismo en la sede de la FAO
  1. De carcajada. Su credibilidad es cero pelotero mientras mantenga a Sorondo, que dice que hay que reducir la población a mil millones y las mujeres no pueden tener más de dos hijos, mejor uno. Es todo comedia, teatro, para que los ingenuos aún sigan engañados. Para confirmarlo pronto será entronizada la abortista Bachelet en el vaticano con todos los honores neomalthusianos.

  2. De todos modos, ese discurso aparentemente pro vida seguro que tiene más de un gazapo. Se lo dejo a los analistas. Aprendí hace tiempo a desconfiar de Jorge Mario y el tiempo me va dando la razón.

  3. «El Papa condena el neomalthusianismo en la sede de la FAO».

    Para muestra basta un botón: El Vaticano invitó, como PONENTE, al neomalthusiano PAUL EHRILCH, líder mundial del control de la población mediante el aborto, en una conferencia sobre el cambio climático organizada por el Vaticano.

    ¿En qué quedamos, Papa Francisco?

  4. Hoy entre las bases del Opus están difundiendo por guasap que Benedicto XVI se está muriendo.

    Hace una semana hablaron de la salud del Papa emérito, amalgamándolo con los asuntos catalanes:

    “La fortaleza de Benedicto XVI, la Iglesia Catalana, el Papa Francisco viaja a Neptuno.”
    “SPECOLA 7 octubre, 2017
    Empezamos hoy con la noticia de que el Papa Benedicto XVI está débil y ya no puede celebrar la Misa solo

    Se sigue analizando la posición de la Iglesia en torno a la crisis catalana.”

    Hace unos días información especial sobre la salud del secretario del Papa emérito:

    “Georg Gaenswein ‘se recupera favorablemente’ tras una semana ingresado en el Gemelli”
    “Fuentes muy bien informadas confirman que se trata de laberintitis”

    Como dijo el miércoles de ceniza posterior al anuncio de su renuncia, Benedicto XVI tuvo que hacerlo por no tener fuerzas para hacer frente a quienes dentro de la Iglesia usan el nombre de Dios para sus fines de poder.

    Las técnicas opusinas de siempre.

  5. Hoy entre las bases del Opus están difundiendo por guasap que Benedicto XVI se está muriendo.

    Como dijo el miércoles de ceniza posterior al anuncio de su renuncia, Benedicto XVI tuvo que hacerlo por no tener fuerzas para hacer frente a quienes dentro de la Iglesia usan el nombre de Dios para sus fines de poder.

  6. Dios es el divino impaciente. Quiere que nos convirtamos ya, pues una vida en gracia de Dios es lo mejor que nos puede acaecer y una vida en pecado lo peor. Cuanto más demoremos la conversión, confiados en una falsa paciencia divina, más ofendemos a Dios y más daño nos hacemos a nosotros mismos, al ser más y más esclavos del pecado, por lo que más nos costará salir del hoyo. El divino impaciente, a pesar de los pesares, seguirá una y ora vez saliendo al camino. El problema no está en Dios sino en nosotros. Pretender aprobar el examen estudiando el último día es un fracaso asegurado, en este caso de toda la vida. Dejar el estudio para el último día es lo que propicia la misericorditis, para caer bien al personal, pero con alto riesgo de condenación eterna.

  7. Mañana es el adverbio de los vencidos. Camino. San Josemaría Escrivá.
    QUÉ TENGO YO, QUE MI AMISTAD PROCURAS?
    (Rafael y Lope de Vega)
    ¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?
    ¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
    que a mi puerta, cubierto de rocío,
    pasas las noches del invierno oscuras?

    ¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras,
    pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío,
    si de mi ingratitud el hielo frío
    secó las llagas de tus plantas puras!

    ¡Cuántas veces el ángel me decía:
    «Alma, asómate ahora a la ventana,
    verás con cuánto amor llamar porfía»!

    ¡Y cuántas, hermosura soberana,
    «Mañana le abriremos», respondía,
    para lo mismo responder mañana!

  8. Que nos den otra condena al maltusianismo como esta y lo consagramos como dogma de la Iglesia.

    Sostiene el Papa condenador de Malthus, que “frente al aumento de la demanda de alimentos es preciso que los frutos de la tierra estén a disposición de todos”. Es decir, para condenar hace una reafirmación del análisis del maltusianismo: la demanda de alimentos no se cubre con una adecuada oferta, en este caso, por la bergogliana “falta de disponibilidad”, causada a juicio del jesuita argentino por ausencia del “compartir”, palabra mágica en el ideario marxista del 68.

    Aduce que no tirando comida y cambiando el modelo de consumo de ella se arregla el problema del hambre. Cabría no tirar hamburguesas de Mac donals y enviarla al África. O para cambiar el modelo de consumo, eliminar Mac donals mismo, transformando las catedrales en restoranes, nutridos de clientes huérfanos de la multinacional estadounidense y clientes mafiosos presos con la cajita feliz de la fuga asegurada.

  9. El Papa visita la FAO que tiene su sede en Roma y habla del clima, de la ecología y de las guerras como causas del hambre y la emigración. Lo más comentado es sus críticas a la posición de Trump sobre el acuerdo del cambio climático. Specola.

  10. Ognuno di questi peccatori viene inquadrato nella condizione di chi ha scelto ottusamente e ostinatamente di vivere quella pena. Oggi Dante sarebbe definito integralista o reazionario, ma sarebbe una lettura sbagliata e ingiusta, anche se è la lettura che ha fatto la fortuna dei Benigni, i quali si sono appropriati di Dante utilizzandolo come “spalla comica” di se stessi.
    Invece la Commedia è un vero e proprio cammino di conversione e il passo iniziale è costituito precisamente dal guardare in faccia il proprio peccato e quello che il peccato è nella sua catastrofica essenza spirituale. Occorre guardarlo in faccia e riconoscersene colpevoli, “poiché se è vero – come è vero – che la misericordia di Dio perdona tutti i peccati, tutti, perfino quelli dell’anima più nera e carica di crimini, perché sono stati espiati da Gesù Cristo e da Lui siamo stati riscattati dalla schiavitù di Satana, tuttavia a noi è chiesta una condizione fondamentale: il pentimento e il proposito di non commetterli

  11. El Papa dice en esta nota algo que los veganos venimos diciendo hace rato. que es que los frutos de la tierra deben estar al alcance de todos, pero el gran problema es que la mayoria de los terrenos cultivables se utilizan para engorde de ganado en lugar de hacerlo para consumo directo humano. Todo esto sin contar el alto indice de natalidad que hay en la gran mayoria de los paises mas pobres. En cuanto a la necesidad o no de controlar la natalidad humana, no solo hay que tomar en cuenta el hambre y la pobreza, sino que pasa con todo el entorno del que somos parte, por ej consumo de agua que si o si tiene que hacer cada humano que viene al mundo para poder subsistir.

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