Francisco: ‘La corrupción es la peor plaga social’

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El Papa Francisco ha llamado a combatir la corrupción en el prólogo del libro «Corrosione» escrito por el cardenal Peter Tuckson, prefecto del Dicasterio del Desarrollo Humano Integral, junto al filósofo Vittorio Alberti.

En el prólogo, adelantado por el diario Corriere della Sera, Francisco denuncia que «la corrupción es la peor plaga social porque genera gravísimos problemas y crímenes que implican a todos».

El Papa ha pedido que «cristianos, no cristianos, personas de cualquier fe y no creyentes» trabajen juntos para «combatir esta forma de blasfemia, este cáncer que destruye nuestras vidas».

El pontífice considera que esta lacra es «el origen de la explotación del hombre, de la degradación y de la falta de desarrollo, del origen del tráfico de de armas, de la injusticia social y de la mortificación de mérito».

Francisco también considera que la corrupción es «la raíz de la esclavitud, del desempleo, de la incuria de las ciudades, de los bienes comunes y de la naturaleza». «Es el lenguaje de las mafias y de las organizaciones criminales en el mundo», señala.

El Papa también aborda el problema en el seno de la Iglesia y cita al cardenal francés y teólogo Henri de Lubac que aseguraba que «el peligro más grande es la mundanidad espiritual, que es la corrupción, y que es más desastrosa que la infame lepra».

«Nuestra corrupción es la mundanidad espiritual, la tibieza, la hipocresía, el triunfalismo, el hacer prevaler solo el espíritu del mundo sobre nuestras vidas y la indiferencia», advierte Francisco.

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Comentarios
19 comentarios en “Francisco: ‘La corrupción es la peor plaga social’
  1. La peor corrupción, y con mucha diferencia, es la confusión doctrinal generada deliberadamente con la Confusionis Laetitia, que está posibilitando multitud de comuniones sacrílegas propiciadas por Roma.

  2. ¿A quien se referirá con eso de las mafias? ¿Quizá a la de San Gallo? Y la corrupción, ¿cuál es la peor? Según la enseñanza secular de la Iglesia, la peor corrupción es la de las conciencias, porque incapacita al hombre para discernir entre el bien y el mal. Y, dígame, por favor ¿Quien está contribuyendo de forma más que notable a la confusión, es decir, a la corrupción de las conciencias en estos últimos años?

  3. Hay que leer el libro «Avaricia» de Fittipaldi y allí se entiende la corrupción por dolorosa que sea. No cabe duda Que el Santo Padre ha avanzado y mucho en reformas. De la corrupción a nivel internacional basta consultar «Transparencia Internacional»
    En cuanto a los «confundidos» con la doctrina de Francisco entiendo que se trata de algo parecido a un estado febril puede que se pase o no…

  4. Ricardo, en lo único que «avanza» el sr. Bergoglio es en su persecución a los católicos que son coherentes con su fe, y en cargar en el debe de la Iglesia Católica lo que no son sino sus propios errores y pecados personales. Y por favor, no haga el ridículo promocionando el panfleto del sr. Fittipaldi. Muy a su pesar, el pontificado del sr. Bergoglio tiene fecha de caducidad, no así la Santa Iglesia que seguirá hasta el fin de los tiempos.

  5. Si la ideologia de genero que promueven a los jovenes catolicoa de las Schola Ciudafania que Francisco ha importado a Roma y Madrid.
    Preguntenle al Cardenal Osoro que como va el proyecto

  6. Chimo Vice: No pierdas la racionalidad. No promociono a Fittipaldi; lee los informes de consultores internacionales que contiene. Nadie persigue a los católicos coherentes; son algunos católicos rígidos, atrincherados y nostálgicos los que se sienten victimaras y se autoculpabilizan. Es curioso como estos católicos que deberían callar y rezar violan todas las reglas sobre las criticas al magisterio. De allí que no deja de ser sorprendente la contradicción en que incurren. Mira la VS y San Juan Pablo II te iluminará. Mientras una buena noticia: el delirio de persecución es curable.

  7. Me parece que todo pecado se produce por alguna forma de corrupción moral o espiritual que llega a manifestarse visiblemente por medio de nuestras palabras y obras.

    Si sabemos de algun@ que vive en corrupción y la fomenta, no dejemos de pedir a Dios por esa persona, recordemos que las palabras sin Caridad, no convierten ni salvan, antes al contrario, endurecen. Roguemos a la Caridad por toda su Iglesia Militante, para que seamos capaces de estampar en nosotr@s la viva imagen de Cristo Jesús, para Gloria de Dios.

  8. El error que algunos cometen es pensar en términos de moral privada y, en esa línea, presentar un rechazo obcecado y cerril al magisterio de la Iglesia en la AL.
    Es un error notable de reducir la moral católica al ámbito privado mientras en lo social, en lo institucional vale todo. El Santo Padre hace un acertado enfoque de la corrupción que envenena y pudre una sociedad. Pero pedir a los que viven en el iglú de la AL que amplíen la mirada es irracional. Debo reconocerlo abiertamente.

  9. Ricardo, es curioso que hables de llevar a la vida pública la moral católica y cristiana cuando es precisamente la Iglesia postconciliar la que ha promulgado-junto con los¿católicos? liberales todo lo contrario: en casa muy beato, en la empresa o el congreso, los principios morales en el cajón y con llave.

  10. Ricardo, que Bergoglio hable de la corrupción, después de lo que está haciendo es, cuando menos, de un cínico insoportable.
    Espero que termine convirtiendose y que el Señor no lo envíe al Infierno. Yo, a pesar de ser un»rígido», rezo todos los días por el.

  11. bla, bla, bla… , seguimos con los temas politico-sindicales y las pautas marcadas por el NOM, (Se le ha olvidado el cambio climatico)
    Del terrorismo islamico, aborto, destruccion de la familia , corrupción de menores e implantación universal de la ideologia Lgtv en colegios e intituciones, etc.. eso no son problemas o son menores.
    No nos engañemos, el mayor problema de los catolicos es el actual peronismo o montonerismo eclesiastico encarnado en una persona.
    Tal vez nunca satanas ha tenido tanto poder y control en la Iglesia

  12. A Ricardo:
    Aunque preveo que será inútil, trataré de explicarle algo: una sociedad es la suma de los individuos que la componen. Si cada uno de ellos es moralmente sano, la sociedad también lo será. Por otra parte, la conciencia social es un concepto etéreo, que sirve tanto para un roto, como para un descosido. El bien social no lo hace la sociedad, sino los individuos, solos o en grupos organizados. No se puede achacar a la sociedad ningún pecado, pues no constituye en sí misma un ente moral. Solo el individuo es responsable de acciones morales o inmorales.
    Por otra parte se le nota a usted un entusiasmo desmedido hacia este pontificado. Tan desmedido como su repulsa hacia los dos anteriores. Es lo típico de los progres. Los que desobedecieron sistemáticamente a Juan Pablo II y a Benedicto XVI, reclaman obediencia ciega a las disposiciones actuales. Disposiciones que contradicen en algunos casos todo el Magisterio secular de la Iglesia. Intente ser más coherente y respete a quien no piensa como Vd.

  13. Macabeo:
    Parte Ud. de una teoría política superada. Una sociedad como tal sociedad es algo distinto a la suma de los individuos. Basta observar un grupo de vecinos decidir otorgar el permiso para hacer una carretera. Pueden discrepar, votan, ganan unos y pierden otros y todos ser santos pero sólo unos aciertan en el bien social.
    El entusiasmo desmedido hacia este pontificado es una errónea deducción suya; solo me atengo a la obediencia al Santo Padre y las críticas las expreso en el ámbito que corresponde.
    En cuanto a la repulsa a los dos pontificados anteriores los atribuyo a un poderoso estado febril que debe padecer.
    A continuación le dejo la guía que utilizo para las críticas que haría Ud. bien en obedecer.

  14. Macabeo: Lea, reflexione y actue en consecuencia.
    113. La enseñanza de la doctrina moral implica la asunción consciente de estas responsabilidades intelectuales, espirituales y pastorales. Por esto, los teólogos moralistas, que aceptan la función de enseñar la doctrina de la Iglesia, tienen el grave deber de educar a los fieles en este discernimiento moral, en el compromiso por el verdadero bien y en el recurrir confiadamente a la gracia divina.

    Si la convergencia y los conflictos de opinión pueden constituir expresiones normales de la vida pública en el contexto de una democracia representativa, la doctrina moral no puede depender ciertamente del simple respeto de un procedimiento; en efecto, ésta no viene determinada en modo alguno por las reglas y formas de una deliberación de tipo democrático. El disenso, mediante contestaciones calculadas y de polémicas a través de los medios de comunicación social, es contrario a la comunión eclesial y a la recta comprensión de la constitución jerárquica del pueblo de Dios. En la oposición a la enseñanza de los pastores no se puede reconocer una legítima expresión de la libertad cristiana ni de las diversidades de los dones del Espíritu Santo. En este caso, los pastores tienen el deber de actuar de conformidad con su misión apostólica, exigiendo que sea respetado siempre el derecho de los fieles a recibir la doctrina católica en su pureza e integridad: «El teólogo, sin olvidar jamás que también es un miembro del pueblo de Dios, debe respetarlo y comprometerse a darle una enseñanza que no lesione en lo más mínimo la doctrina de la fe» 177.

  15. Nuevamente invito a leer el punto de la Veritatis Splendor de San Juan Pablo II que cité más.
    Afirmar que la «otra forma de corrupcion consentida y hasta propiciada por Francisco» es realmente temerario. Adviertase que el Papa «propicia» a homosexualidad. Es evidente el TOC contra Francisco.
    Y después se quejan los rígidos y atrincherados que el pueblo fiel los vea fuera de la Iglesia; unos iluminados que van cantando «Tengo la verdad….Tengo la verdad»

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