El arzobispo de Filadelfia advierte del peligro de ver al demonio como ‘un mito’

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El arzobispo de Filadelfia, Mons. Charles Chaput, recuerda en su columna publicada en Catholic Philly que el diablo y el mal están constantemente trabajando en la historia humana y en las luchas de cada alma.

Chaput inicia su columna titulada «Simpatía por el diablo» hablando del intelectual Leszek Kolakowski, que entendió que no podemos comprender completamente nuestra cultura si no tomamos en serio al diablo.

«Y Kolakowski (a diferencia de algunos de nuestros propios líderes católicos que deberían saberlo mejor) no utilizaba la palabra “diablo” como un símbolo de la oscuridad en nuestros propios corazones o una metáfora de las cosas malas que suceden en el mundo», apunta Chaput en su escrito.

El arzobispo de Filadelfia subraya que «el mundo moderno hace que sea difícil creer en el diablo pero trata a Jesucristo de la misma manera, y ese es el punto.»

«Los teólogos medievales comprendieron esto bastante bien. Tenían una expresión en latín: Diabolus Nullus, nullus Redemptor. Sin diablo, sin Redentor. Sin el diablo, es muy difícil explicar por qué Jesús tenía que venir al mundo para sufrir y morir por nosotros», señala.

En su columna, Chaput advierte de que el demonio, más que nadie, aprecia esta ironía: que no podemos comprender plenamente la misión de Jesús sin él, y sabe explotar esta situación en su propio beneficio. El demonio sabe que volviéndose un mito, «inevitablemente se pone en marcha el mismo tratamiento hacia Dios», indica el arzobispo de Filadelfia.
El prelado también asegura que una cultura dominada por la razón y los subproductos de la razón -la ciencia y la tecnología – pero que carece de fe, ha hecho «un pacto con el demonio» que sólo puede conducir a la desesperación y la autodestrucción. «Dicha cultura ha ganado el mundo con su riqueza, poder y éxito material. Pero ha perdido su alma», sostiene Chaput.
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Comentarios
8 comentarios en “El arzobispo de Filadelfia advierte del peligro de ver al demonio como ‘un mito’
  1. Vosotros os complicaís la vida, mi párroco lo explica muy bien, el por qué vino jesucristo al mundo, nada de redenciones ni pecados, simplemente tenía ganas de compartir nuestra vida un ratito, pero los poderes del mundo siempre tan perversos que cualquiera sabe por quien están inspirados, desde luego no por ningún ángel caído, le ajusticiaron.

  2. Sra. María:

    Si señora María. Tiene usted toda la razón. Jesús vino porque «simplemente tenía ganas de compartir nuestra vida», de paso tuvo muchísimas ganas de recibir tortas hasta en el carné de Identidad. Tenía ganas de compartir nuestra vida errando como un pobre y sin dinero acompañado de sus discípulos; tenía ganas de «jugar» a ser Médico curando a muchos enfermos; le chiflaba expulsar de los posesos demonios porque claro…tenía ganas de hacer el numerito «magico»; tenía ganas de ver sufrir a los mullidos, cojos, que tuvo que soportar salivazos, laceraciones, bofetadas e insultos; le «apasionaba» morir en la Cruz no se sabe porqué razón; tenia ganas de compartir y ver a su Santa Madre sufrir por Él.

    No Sra. María. Está usted muy equivocada. Jesucristo vino no a compartir nuestra vida por «ganas», sino porque por el amor que profesaba a la Humanidad tuvo que sacrificarse para justificar y salvar al Hombre. El Hombre tiene esta vida porque esta vida no pertenece al Mundo de Dios, al Reino de Dios y, en él reside a sus anchas el Diablo. Si, señora María. El Diablo. Ente que el mismo Jesucristo lo nombra reiteradas veces (léase los Santos Evangelios).

    En cierta ocasión, un célebre escritor francés que fue poeta (poco sospechoso de meapilismo) llegó a decir; «La mejor astucia del demonio consiste en persuadirnos de que no existe». Si no existiese el demonio no tendría sentido que Dios se hiciese Hombre y se hubiese Sacrificado, no tendría sentido su Misión en la Segunda Persona de la Santísima Trinidad; si no existiese el demonio no tiene sentido la Santa Misa, La Santa Eucaristía; si no existiese el demonio no existirían ni los ateos, ni los laicistas ni los anticlericales, porque todo ellos son esencia o naturaleza del demonio que luchan por oponerse a Cristo.

    Existe el pecado, por lo cual existe el demonio, que es el impulsador del mismo, existe el demonio porque lucha para que no se crea en Jesucristo y hacer que no se crea en Jesucristo es echar por tierra todo cuanto es la Misión del Redentor, es hacer vanos y de incredulidad los Santos Evangelios, es no creer que Jesucristo es el que es. Y si esa es la pretensión del demonio, hacer nulo toda credibilidad en la Misión del Hijo de Dios es que no solamente estamos cayendo en lo que el Diablo quiere, sino en condenarnos, porque ya lo dijo el Mismo Jesucristo; Moriréis en vuestros pecados, porque si no creyéreis que YO SOY moriréis en vuestros pecados» (Juan 8, 24)

  3. Oscar Garjón, gracias a Dios y afortunadamente yo opino lo mismo que usted y quisiera morirme en mi creencia y no cambiar un ápice, pero lo que he escrito lo he hecho con segundas. Pero le aseguro que yo he oido exactamente en un sermón lo que he transcripto, y no crea que ese párroco es único, como él los hay a cientos.

  4. Amigo Ruben:

    Es que…¡manda narices lo que dicen algunos o algunas! En un principio estaba a punto de darle una catequésis a la Sra. María (que no habría tenido ningún inconveniente en darle una) pero suelen decir que con una entrada de ironía lo suelen entender más. ¿Curioso verdad esto último dicho? En fin. «leer» para creer. Un abrazo amigo mío.

  5. Sra. María:

    Si usted creyese como yo no se habría ni molestado ni por segundas a reflejar lo que ha aseverado en su comentario breve. Dice que lo que ha dicho es transcripción de lo que dijo cierto párroco y, como él, que hay cientos. Malos Ministros de Dios son pues que dejan al mismísimo Jesucristo de Mentiroso. Debería de expulsarlos porque…Sra. María, ¿sabía usted que es un DOGMA DE FE CREER EN LA EXISTENCIA DEL DIABLO impuesto por la Iglesia? Ése párroco suyo ¿se ha leído lo que refiere el Catecismo de la Iglesia Católica? Cuando usted lo vuelva a ver (a semejante mal sacerdote) le recuerda estos puntos del Catecismo:

    2850- La última petición a nuestro Padre está también contenida en la oración de Jesús. «No te pido que los retires del mundo, sino que los libres del MALIGNO» (Juan 17, 15) Esta petición concierne a cada uno individualmente, pero siempre quien ora es el «nosotros» en comunión con toda la Iglesia y para la SALVACIÓN de toda la familia humana. La Oración del Señor no cesa de abrirnos a las dimensiones de la Economía de la SALVACIÓN. Nuestra independencia en el drama del pecado y de la muerte se vuelve solidaridad en el Cuerpo de Cristo (la SANTA MISA) en comunión con los Santos»

    2851- En esta petición mal no es una ABSTRACCIÓN, sino que DESIGNA una persona, SATANÁS, el Maligno, el ángel que se opone a Dios (…)

    2853- La vitoria sobre el «príncipe de este mundo» (Juan 14, 30) se adquirió de una vez por todas en la Hora en que Jesús se entregó libremente a la muerte para DARNOS LA VIDA (…)

    Así pies, Sra. María, el tal párroco es una desdicha en su lugar destinado y debería dejar el alzacuellos en la percha. Del mismo modo que de esos otros cien que alude. Un sacerdote católico-cristiano NO PUEDE hacer nulas las Palabras de Dios HECHO HOMBRE ni tratar al Mismísimo Jesucristo de mentiroso, sobre todo cuando el Redentor si nos dice de la EXISTENCIA del Diablo.

  6. Les voy a decir algo que no leeran en ningún tratado de Teología: El Diablo es el Ángel más estupido de toda la Creación, por eso se rebeló contra Dios. Es verdad que tiene mucho poder, el que le permite Dios, pero no deja de ser un estupido.
    Yo, de haber estado en su lugar, jamás hubiese hecho lo que el hizo. Y no soy el más listo de las criaturas creadas.
    No tengan miedo al Diablo, y cuando vean que les está tentando, insultenle directamente, porque le sienta a cuerno quemado. Tengo experiencia.

  7. La mejor burla al diablo que he leido es «Carta de diablo a su sobrino» de Lewis. Intentar acomodar lo que dijo Sosa es complicar mas las cosas.

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