El Vaticano estudia la posibilidad de incardinar sacerdotes en los movimientos

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El lunes 29 de mayo, el Papa Francisco presidió una reunión de los jefes de los dicasterios de la Curia Romana.

Según informa Vatican Insider, durante la reunión se abordó la posibilidad de incardinar sacerdotes por parte de fraternidades sacerdotales dentro de los movimientos eclesiales laicos.

Esta posibilidad de incardinación marcada por la Santa Sede permitiría que estos sacerdotes no fueran directamente dependientes con respecto a la incardinación de los obispos diocesanos.

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Comentarios
21 comentarios en “El Vaticano estudia la posibilidad de incardinar sacerdotes en los movimientos
  1. Tal cual es teologicamente imposible y contrario al Vaticano II. Sería nefasto. Nihil sine episcopo. Faltan datos. Habrá algún obispo del cual dependan o su ministerio no tiene sentido. Todos los movimientos tienen un obispo responsable. Me juego lo que sea a que esto viene de Francia.

  2. Es una barbaridad teológica y canónica, que muy posiblemente eliminaría definitivamente la posibilidad de una reunión con las Iglesias ortodoxas. Pero ya se sabe que hoy día que la pastoral mal entendida es el criterio supremo de todo.

  3. Es una barbaridad, escándalo y que lo único que va a hacer es acabar con los sacerdotes y, por conisguiente, acabar con la religión católica y que es el móvil propuesto. Esto no va aumentar las vocaciones sacerdotales sino todo lo contrario.

  4. Yo creo que es mas es destruir físicamente el propio vaticano. Vaciar las diocésis, reemplazar los dogmas, entregar el papado a algún sultán o a la General Motors. Ahhhhh era una una mala película…

  5. Posiblemente, y temo no equivocarme, es un motivo económico lo que lleva a esta posibilidad. Téngase en cuenta los sacerdotes que estando incardinados en una diócesis trabajan pastoralmente al cien por cien en movimientos. Itinerantes neocatecumenales, sacerdotes de lo sociedad de la Santa Cruz, comunión y liberación etc. Todos ellos son una carga para las diócesis, especialmente en la seguridad social, sin que su trabajo repercuta en la diócesis de origen y sí sus gastos sociales y en muchos casos sus pensiones cuando llega la edad de jubilación.

  6. A lo que se va es a liquidar las parroquias. Los movimientos son la nueva célula fundamental de la Iglesia. Van a llenar la Iglesia de curas giróvagos y luego pasará lo que pasará.

  7. Las congregaciones religiosas tienen sacerdotes no incordiando en las diócesis en que trabajan y no dependen de ningún obispo.

  8. Pero los sacerdotes religiosos no son como los de los movimientos. No atienden fieles laicos, sino a la vida consagrada, y claro que dependen de un obispo, del diocesano, que tiene la obligación de vigilarles y atenderles. Además tienen un superior canónico al que obedecen. Los sacerdotes religiosos que trabajan para las diócesis están bajo el obispo diocesano, y es él quien los nombra. El Opus Dei es una prelatura personal, una «diócesis» sin territorio ni fieles, pero independiente. No metan a la Obra en el mismo saco. CL no tiene sacerdotes propios. Existe una fraternidad misionera que está incardinada en una diócesis, con un obispo. La cuestión es, que el ministerio presbiteral existe en auxilio del episcopal. La solución no es incardinar sacerdotes a movimientos, sino si en el mundo global sigue teniendo sentido el concepto de «término parroquial» delimitado por un espacio marcado en número de habitantes. E incluso las familias rituales deberían cambiar. ¿Por qué somos latinos, españoles, alemanes, chinos, congoleños y peruanos si no tenemos nada que ver entre nuestras culturas? Al final el rito, que es tan importante, no lo entiende ninguno, y ha que enseñarlo, cuando debería ser al revés, que el rito nos hable de la fe y lo entendamos.

  9. De facto esto ya está realizándose en algunos casos como por ejemplo en los sacerdotes ordenados de los seminarios Redemptoris Mater. Están unos años en la diócesis donde se ordenaron (es el peaje que ha de pagar el Camino) y luego, el Movimiento, les manda a donde les place. Como el Código no permite que un Movimiento, un laico -Kiko- en definitiva, organice y mande a presbíteros, pues….. ¡¡¡¡Cambiamos el Código y ya está!!!! Se rompe entonces la constitución jerárquica de la Iglesia: laicos organizando a clérigos. El pastor ya no será tal, sino oveja.

  10. En el caso de los presbíteros ordenado en los seminarios diocesanos Misioneros Redemptoris Mater. Como su nombre indica son diocesanos y misioneros, dependientes del obispo. Después de un tiempo, mínimo ejerciendo su ministerio en su diócesis, piden permiso a su obispo para salir en misión a otras diócesis mas necesitadas y para la evangelización. Es potestad del obispo dar su permiso o no, y el presbítero aceptara la orden de su obispo, en obediencia.

  11. El Ejército Rojo y la Wermacht tenían sus comisarios políticos, ajenos a la jerarquía ordinaria. Todo está ya inventado. No sabemos si se va o no se va, pero que hay una aceleración al margen del sensum fidelium y de la jerarquía ordinaria y asentada, es evidente. Cada cual discierna.

  12. Claro, claro, Julianter. Pero vamos a la cuestión importante. Dinos quién es el que determina hacia dónde van esos presbíteros, quién es el que establece prioridades, a quién obedecen realmente. ¿Por qué a un lugar y no a otro?

  13. Para Diácono. Los presbíteros ordenados en un Redemptoris Mater obedecen al obispo de su diócesis. Es decir, permanecen en la diócesis si el ordinario del lugar así lo requiere y en el destino que ese ordinario decide. SÓLO cuando el obispo permite que el presbítero SALGA de la diócesis hacia un destino misionero -que es UNO de los sentidos y fines de esos seminarios Redemptoris Mater, es cuando el equipo responsable, que conoce las necesidades de las distintas misiones, decide dónde va.

  14. No se me contesta a la pregunta que planteo. ¿Es tan difícil o tan desagradable su respuesta? Vuelvo a decir de nuevo que se rompe la jerarquía eclesial con esos curas ordenados del Redemptoris. Nadie, excepto su obispo, es el que debe organizar y enviar a sus sacerdotes y diáconos. Ninguna diócesis española está sobrada de curas, y muchas, están muy necesitadas. Ningún equipo responsable (¿qué es eso?, ¿quiénes lo forman?) está jerárquicamente por encima del obispo.

    Resumiendo, el asunto está claro: los neocatecumenales prestan vocaciones por unos años a cambio de que se ordene a «sus» curas y luego poder mandarlos a donde les plazca. Imaginemos que un obispo no dejara salir, como aquí se argumenta, a estos curas de la diócesis donde fue ordenado. ¿Tendría sentido ese seminario? ¿No bastaría con el seminario diocesano? En una cosa doy la razón a Cuculanga: el sentido de los seminarios Redemptoris es mandar curas fuera. Y el obispo correspondiente ha de pasar por el aro aceptando el chantaje.
    Quien no quiera verlo así es ciego o necio.

  15. Pero es que no se puede decir mayor sarta de tonterías que lo que dice el diácono ese. La ignorancia es muy atrevida y además es amiga del mal. Primero de todo que el Camino tiene unos estatutos aprobados por la Santa Sede donde pone lo que son esos seminarios y su finalidad. Segundo: cuando un obispo pide, sí, lo pide el obispo, un seminario así en su diócesis, es que acepta su ideario y su motivación misionera. Es lo mismo que cuando pide una determinada orden o congregación religiosa, porque quiere su carisma en su diócesis. Acepta el conjunto de lo que pide. Y luego lo que no puede hacer es ir en contra de dicho carisma. Con los Redemptoris Mater lo mismo. Los obispos saben de sobra que los candidatos a dichos seminarios tienen una motivación y vocación misionera, y que si tras su ordenación los retienen mucho como párrocos territoriales en sus diócesis, van en contra de un carisma que han recibido, y pueden desmotivar al sacerdote ordenado con unas expectativas misioneras concretas. Es así de serio. No es que luego el Camino y sus Responsables se los lleven a ninguna parte. El obispo da permiso a que ellos se vayan de misión en la linea del Camino Neocatecumenal, que es donde ellos han descubierto su vocación. Siguen siendo diocesanos aunque se vayan al otro lado del mundo. Y pueden regresar a requerimiento de su obispo cuando sea necesario. Conozco muchos casos. Por tanto, su cabeza siempre es su obispo donde se ordenaron, pero están al servicio del Camino y luego, subsidiariamente, también por debajo del obispo u obispos de los lugares donde misionan. SI UN OBISPO NO VA A DEJAR SALIR A LOS CURAS DE ESE SEMINARIO, SIMPLEMENTE NO SE ERIGE EN ESA DIÓCESIS, PORQUE NO TENDRÍA SENTIDO QUE PIDA LO QUE NO QUIERE. Así que no hay chantaje ninguno, sino acuerdo previo al aceptar un seminario así en la diócesis correspondiente.
    O sea que ni claro ni no claro está el asunto: los catequistas del camino siempre están por debajo de la jerarquía, y sin ella no pueden hacer nada. Por eso muchas veces se tienen que ir de la diócesis a donde sí acepten este modo de iniciación cristiana que es el camino neocatecumenal. Lo demás son prejuicios e ideologías, y el que no quiera verlo así es CIEGO O CIEGO.

  16. Y con respecto a incardinar en los movimientos, no supondría ningún descabezamiento de ningún tipo (parece que hay siempre unos miedos a dejar el clericalismo… ) pues hay ya institutos seculares y sociedades de vida apostólica sin votos que tienen sacerdotes incardinados. Se trata de estar adscritos a pleno rendimiento, incluido el sustento económico, a una asociación que con un carisma concreto pueda tener o una rama sacerdotal o una sección clerical al servicio de dicha asociación, que acogería las vocaciones que Dios mandara a esa misión. Hay que recordar que la vocación la manda Dios y que a cada uno le llama a un sector de la mies, que es fertilísima. El superior de estos sacerdotes sería en último término el obispo del lugar donde estuvieran, pero, y ahí estará el quid de la cuestión que se esté estudiando, con una especie de exención canónica en favor de un presbítero, podría ser, del movimiento que haría las veces de superior de los clérigos, pero en comunión y acuerdo de identidad y misión con el superior del movimiento, suponiendo que fuera un laico. O también otra solución podía ser que fuera una asociación jurídica dentro del movimiento con personalidad jurídica, para los que acceden al sacerdocio dentro del movimiento y con capacidad de incardinar. Algo así hay que articular para que se puede dar un mayor juego al presbiterado de muchos que se sienten llamados a una integración jurídica en sus movimientos y que actualmente no la tienen. Recordemos que los movimientos aglutinan y traen a la fe a muchas personas hoy en día y todos los papas últimos los han valorado y reforzado en su carisma o misión específica propia. No se pueden desdeñar así en función de un modelo de Iglesia que tengo en la cabeza, y que no me permite ver otra cosa. Si algo es el derecho canónico, aunque no lo parezca, es flexible y busca la salus animarum, es decir, la salvación de las almas. Por tanto es como la Iglesia: Semper Reformanda, para bien de los hombres, para la salvación de la humanidad.

  17. Que sí, que sí, majo. No me convences. Que no se me responde a lo que pregunto. Repito: ¿quién decide el destino de estos curas, una vez ordenados? Como no es el obispo, pues éste sólo permite su salida, sino su movimiento (laicos y otros curas), repito que se tratoca la jerarquía eclesial realizándose algo no aprobado aún canónicamente.

  18. Además, te lo pongo muy facilito. mira, del CIC:

    190 § 1. El traslado sólo puede hacerlo quien tiene derecho a conferir tanto el oficio que se pierde como el que se encomienda.

    Un laico de un movimiento (o un cura) NO tiene derecho a conferir oficio a un cura, NO. NO tienen derecho a enviar a tal o cual destino misionero porque así lo desee el misionero. Se me dirá: «pero si es el cura el que pide el traslado, y tanto el obispo saliente como el que admite aceptan dicho traslado». todos sabemos que no, que ese es el procedimiento para que todo quede canónicamente aceptable. De facto es el movimiento el que le envía, y eso es lo que vengo quejándome que no puede ser. No hasta que el código sea reformado. Por eso dicha reforma es una adaptación a lo que ya viene haciéndose.

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