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Entrevista completa al cardenal Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe

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El prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe ha concedido una extensa entrevista a Raymond Arroyo en la que aborda temas como Amoris Laetitia, las Dubia, el cese de oficiales de su dicasterio por criticar al Papa y algunas expresiones desafortunadas de Antonio Spadaro.

El Cardenal Müller ha concedido una entrevista a Raymond Arroyo para EWTN en la que no deja ningún asunto en el tintero. La entrevista, que se emitió el pasado jueves, había sido grabada en Estados Unidos el 12 de mayo.

A continuación, una transcripción y traducción de la entrevista:

ARROYO: Quiero comenzar con su libro, «The Cardinal Müller Report», que tiene una vaga referencia al de su predecesor, «Cardinal Ratzinger Report», de hace muchos años. Se centra en la esperanza y las diversas dimensiones de la esperanza en toda la Iglesia, el mundo, la familia. ¿Dónde hay más carencia de esperanza, en su opinión, y cómo la gente la echa de menos?

MÜLLER: Bueno, el título no es sólo una vaga referencia, sino un vínculo directamente buscado, porque él habló en el informe sobre la fe, y tenemos otra virtud teologal que es la esperanza muy vinculada con la fe y el amor y nosotros conocemos y recordamos la gran encíclica de Benedicto, Deus Caritas Est, Dios es Amor. Y, por lo tanto, en nuestro tiempo lo que creemos que necesitamos es esperanza, tener orientación para este corto tiempo de nuestra vida terrenal. Pero estamos esperando una larga vida, la eternidad, porque estamos creados para la comunión con Dios en el amor. Y, por lo tanto, no podemos restringir nuestra existencia solamente a los esfuerzos en este mundo.

ARROYO: Usted ha hablado extensamente sobre el terrorismo islámico, terrorismo islámico radical que usted llama, del mismo modo que lo llama el presidente Trump. ¿Cuál es el papel de la Iglesia hoy en la lucha contra el terrorismo islámico radical? ¿Puede realizar una oposición teológica? ¿Presentar una visión diferente? ¿Cuál es su opinión?

MÜLLER: Creo que la tarea de los estados y la comunión de los estados es diferente de la de la Iglesia. La Iglesia es el cuerpo de Jesucristo. Es una representación, una revelación de la encarnación de Dios y, por lo tanto, debemos entrar en la discusión con las autoridades islámicas sobre la contradicción de Dios con el amor y este terrorismo que se perpetra en el nombre de Dios … por lo tanto, es una contradicción interna entre esta violencia, violencia destructiva contra los seres humanos que son creados a imagen de Dios, y Dios mismo que es Amor Encarnado.

ARROYO: Quiero volver a los asuntos de la Iglesia… Hablemos de Amoris Laetitia, una exhortación que es resultado de dos sínodos que han generado mucha atención. Se han vertido ríos de tinta sobre lo que pretende Amoris Laetitia y lo que significa, particularmente, el octavo capítulo. Y en ella el Papa parece sugerir, y algunos han sugerido, incluso en las Conferencias Episcopales de todo el mundo, que un católico divorciado y «vuelto a casar» civilmente, con el acompañamiento de su pastor, sin nulidad matrimonial, reciba los sacramentos y sea bienvenido en los sacramentos, a pesar del hecho de que, en el tiempo pasado, esto habría sido considerado «vivir en pecado.» ¿Qué opina usted? ¿Es eso posible? ¿Es eso lo que se está avanzando?

MÜLLER: El Papa, al principio o antes de los dos sínodos, habló a menudo de la rehabilitación de la comprensión católica del matrimonio única y exclusivamente entre un hombre y una mujer, porque esa es la voluntad de Dios. Y … las razones principales de los dos sínodos y luego el resultado en Amoris Laetitia eran subrayar la importancia del matrimonio y la familia, especialmente el matrimonio entre bautizados, el matrimonio sacramental.

Es absolutamente imposible que el Papa, como sucesor de San Pedro y vicario de Jesucristo, por la Iglesia universal, presente una doctrina que se opone claramente a las palabras de Jesucristo. Jesucristo es el relator. El Papa y su Magisterio son sólo el intérprete. Y, por lo tanto, la doctrina en relación con la indisolubilidad del matrimonio, del matrimonio sacramental, es absolutamente clara.

El acercamiento del Santo Padre es para ayudar y no perder de vista a todas aquellas personas que, viviendo en esta sociedad secularizada, no entienden plenamente lo que es la vida y el pensamiento cristianos. Él no quiere decir: «O usted acepta todo desde el principio o está absolutamente fuera». Su pensamiento son todas aquellas personas que no están tan ligadas a la Iglesia y tienen algunas dificultades, debemos guiarlas, como buenos pastores hasta este punto, hasta que puedan aceptar completamente la doctrina cristiana y la vida cristiana y nuestra comprensión.

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Y la famosa nota donde se dice aquí, en algunos casos hay posibilidad de acceso a los sacramentos de la penitencia y de la Santa Comunión. ¿Qué es el sacramento de la penitencia? En el caso de un pecado mortal, contra los Diez Mandamientos u otros mandamientos de Dios, de la cuenta de Dios contra el amor, primero necesitas la conversión. La conversión interna del corazón, la penitencia y … debes tener la clara voluntad de no pecar en cuanto tengas la próxima oportunidad. Y luego está el caso de que ellos estén dispuestos a vivir como hermano y hermana, pero no es posible vivir con dos esposas legales, con una con matrimonio sacramental, con la otra sólo civilmente. No es posible porque no aceptamos la poligamia.

ARROYO: Para ser claros, muchos están interpretando esto y muchos tienen un no doctrinal pero pastoral nulidad. Así que al estar pastoralmente abiertos a estas personas, de alguna manera puedes evitar la nulidad y aún así acceder al sacramento con tu esposa o marido civil…

MÜLLER: Siempre he criticado esta idea o esta posición de dejar la doctrina tal como es y sobrepasarla con la pastoral, un pensamiento que no es católico, porque para nosotros lo dogmático y lo pastoral es lo mismo.

ARROYO: La práctica es la creencia ….

MÜLLER: … es la creencia. No porque… sería… esta interpretación sería una evidencia revelación de una herejía cristológica… Cristo como la palabra de Dios, la doctrina de la Iglesia y Cristo como el buen pastor son la misma persona. (risas)

ARROYO: Exactamente…

MÜLLER: No se puede separar … distinguir entre Jesucristo como maestro de la Palabra… y el buen pastor que dio su vida. Y algunas de esas personas que se presentan a sí mismas como consejeras del Papa y que dicen que en la teología pastoral que a veces dos y dos pueden ser cinco… Eso no es posible porque tenemos teología.

 

 

ARROYO: Dado todo eso, su Eminencia, según todo lo que ha dicho, que legítimamente está dentro de un contexto tanto doctrinal como histórico, ¿le preocupa que tantas conferencias episcopales estén en desacuerdo con su interpretación de Amoris Laetitia? Sus hermanos alemanes están diciendo, «Ustedes pueden comulgar sin una nulidad». Los obispos malteses están diciendo cosas similares. Y los canadienses y los estadounidenses van en una dirección diferente. ¿No le parece un catolicismo protestante?

MÜLLER: No es bueno que las conferencias episcopales estén interpretando oficialmente al Papa. Eso no es católico. Tenemos este documento del Papa y debe leerse en el contexto de la tradición católica completa. No tenemos dos Magisterios, uno del Papa y otro de los obispos. Pienso que es un malentendido, un malentendido malo que hace daño, podría hacer daño a la Iglesia Católica.

ARROYO: ¿Por qué cree que Amoris Laetitia ha sido tan… era un documento destinado, creo yo, a reunir a todos en torno a la centralidad del matrimonio y la familia, y sin embargo ha causado tal división global. Me refiero al propio Papa, cuando aprueba la interpretación de los obispos argentinos, que parece dar credibilidad y peso al absoluto opuesto de lo que está usted interpreta… de la interpretación que está usted haciendo: Que no se puede cambiar esto y que nada ha cambiado y que no hay posibilidad de esto. El Papa parece dar una preferencia a los argentinos que dicen que hay un camino nuevo…

MÜLLER: No tengo muy claro todas esas acciones, los obispos interpretan al Papa, el Papa interpreta a los obispos. Y, tenemos algunas reglas sobre cómo actuar en la Iglesia. Tenemos sínodos, nos reunimos y luego el Papa hace un resumen y con su autoridad papal da su explicación o escribe los documentos y depsués de haber terminado, no con interpretación de la interpretación; Eso no es bueno para la Iglesia. Y digo esto como teólogo católico.

ARROYO: ¿Qué opina de las Dubía que presentaron esos cinco cardenales? ¿Debería el Papa responder a la Dubia, sólo para cerrar el asunto? ¿De una vez por todas, usar su autoridad papal para silenciar todas estas voces e interpretaciones diferentes? ¿Es hora de hacer eso en su opinión?

 

MÜLLER: Bueno, una cosa es el contenido de esta Dubia, preguntas legítimas al Papa. Y otra cosa es que esto se hizo público, y hubo una discusión pública y tensiones entre el Papa… el Papa y algunos cardenales que no es bueno en nuestro mundo de los medios de comunicación. Nuestros enemigos se alegran de que pase esto en la Iglesia… de ver en la Iglesia en cierta confusión. Como Prefecto dije que dogmáticamente y doctrinalmente Amoris Laetitia está muy bien. Los malentendidos de los dos lados son… tiene que ver con la visión ideológica de las cosas y los prejuicios. Y algunos entraron en el Sínodo con este planteamiento: «debemos luchar por nuestras ideas». Y habían discutido demasiado… demasiado ideológicamente.

Debemos tener también la responsabilidad de mantener la unidad de la Iglesia. Y no es bueno hacer presión solo, o entrar como una olla a presión con nuestras ideas propias en el Sínodo. Y hay un problema que la Iglesia tiene en el mundo de hoy: que tenemos dos alas, alas ideológicas, extremos y todo el mundo quiere ganar ¿no? la batalla contra el otro, pero tenemos una revelación que viene de Dios: la Revelación, la palabra de Dios, que unifica a los creyentes. Y no es nuestra tarea unificar, de una manera totalitaria: «todo el mundo debe pensar como yo», porque el pensamiento de otra persona no es importante para mi salvación. Sólo la palabra de Dios puede unificar a la Iglesia y salvar a todos.

ARROYO: Usted menciona el Sínodo y este principio de sinodalidad que ha surgido en los últimos años, particularmente con el Papa Francisco: lo menciona usted en su libro. Háblame del principio de la sinodalidad. ¿Se siente cómodo con eso y cómo encaja en la trayectoria y la tradición de la Iglesia?

MÜLLER: El principio de la sinodalidad es el principio de la responsabilidad común. No podemos decir que tengamos una parte pasiva de la Iglesia, como los laicos, y que los obispos tienen la parte activa. Tenemos una responsabilidad común. Tenemos el sacerdocio común de todos. Todos somos profetas. Tenemos la responsabilidad de transmitir los comienzos del Evangelio, las familias, todas las instituciones católicas, los colegios católicos, las universidades y Cáritas. Tenemos una responsabilidad común, pero no como la Iglesia Protestante, sino que todos tienen una responsabilidad pero los obispos y el Papa tienen una responsabilidad especial.

ARROYO: Hablemos de los laicos que toman decisiones. Hubo mucha agitación…un grupo de personas que querían que el Papa permitiera a las mujeres ser sacerdotes. Abrió un estudio, una comisión. ¿Cuándo espera que concluya la labor de esa comisión, y dónde piensa que esto conducirá en la Iglesia?

MÜLLER: El Papa no habló de las mujeres diaconisas en el triple y único sacramento del orden sacerdotal, sino que dijo que esta comisión debe hacer una recopilación de todos los estudios sobre las «diaconisas» o las mujeres diáconos en la antigüedad. En algunas partes de la antigua Iglesia había mujeres y viudas que ayudaban en casos de bautismo y de mujeres y en la caridad, las «diaconisas» ayudaban y tenían el título de «diaconisas». Pero tenemos tantos documentos… yo mismo hice una gran colección de todos estos documentos… 400 páginas… traducido todo de griego y latín …

ARROYO: ¿Y cuál es su opinión? ¿Tenían órdenes sagradas o no?

MÜLLER: No. Imposible. No saldrá esa conclusión. De todos modos, no es necesario. Tenemos hoy más mujeres en posiciones responsables que tienen más responsabilidad… están en  una posición más alta que las antiguas «diaconisas».

ARROYO: Eminencia, yo estaba con un periodista, un muy respetado periodista de televisión hace unas semanas. Estábamos en un plató. Él no es católico y se volvió hacia mí y dijo: «estoy tan exaltado que el Papa está abriendo ahora la posibilidad de mujeres diaconisas, mujeres diáconos. Este es un gran paso hacia las mujeres sacerdotes». ¿Por qué la comisión si, como usted dice, no es posible… no hay nada en la historia de la Iglesia o la documentación para apoyar esto? ¿Por qué autorizar la comisión y con ello dejar que se cree una especie de confusión de que hay una posibilidad?

MÜLLER: El Papa Francisco negó la posibilidad de mujeres diaconisas, pero dijo que podíamos estudiar los documentos antiguos para tener alguna inspiración, para promover el compromiso de las mujeres en la Iglesia de hoy. Algunos cargos, que no son cargos sacramentales, tenemos tantas (muchas) mujeres, mujeres católicas, mujeres importantes y famosas que están a cargo como profesores de fisiología y en otros casos directoras de escuelas…

ARROYO: Canales de televisión …

MÜLLER: …maestros, y todo esto (risas) … y toda esta responsabilidad que tenemos todos para con el mundo. Pero también creo que la gente fuera de la Iglesia no entiende la misión de la Iglesia. Ellos piensan que la Iglesia es una organización como cualquier otra y tenemos que promover en un sentido generalmente abstracto la emancipación de las mujeres, pero eso no tiene nada que ver con esto, no es un ejemplo para la emancipación general de las mujeres. Fuera de la Iglesia tienen que respetar que la Iglesia no es una organización política o hecha por el hombre, sino que es el Cuerpo de Cristo. Es el Pueblo de Dios, el Templo del Espíritu Santo. Tiene un carácter absolutamente diferente de todas las organizaciones humanas.

ARROYO: Usted menciona la organización y que algunos han sido perturbados por la presencia en algunas Academias y Pontificias Comisiones, porque en los últimos días se ha invitado a estas Comisiones a personas como Paul Ehrlich, que escribió un libro llamado «La bomba de población» que básicamente pide el exterminio de personas para ayudar al planeta. O Stephen Hawking, que dijo que deberíamos dejar el planeta, que los seres humanos necesitan salir. ¿Están ustedes confundidos…no están perturbados en absoluto por la presencia de estas personas que hacen que parezca que la Iglesia está abrazando sus ideas por su presencia? ¿Eso es lo que está pasando?

MÜLLER: Creo que estas personas podrán ser muy buenos científicos, pero antropológicamente tienen algunas carencias… algunas carencias profundas. Y, siempre debemos respetar la ley natural, la moral natural, que es común y la dignidad del hombre que es la base de nuestra vida juntos, y no sólo la realización de algunas ideas, ¿no? La población, la superpoblación del mundo podrá ser un problema, pero no podemos resolver el problema con el asesinato de la mitad de la humanidad. No podemos tirar una bomba atómica… porque somos muchos y la mitad debe morir… y no podemos decir que sólo nuestro estilo de vida del mundo occidental es decisivo y estas personas que viven en África y Asia son personas de segundo grado. Todas las personas somos iguales y todos tienen derecho a la vida.

ARROYO: Entonces, ¿le preocupa que al invitar a estas personas que sostienen y han avanzado estas ideas durante muchos años estemos elevando o dando credibilidad moral o apoyo, de alguna manera, a esas mismas nociones?

MÜLLER: Podría ser peligroso… podría ser el peligro. Pero, debemos evitar el peligro y debemos ser muy claros y creo que el Papa Francisco fue muy claro en contra de la ideología de género, contra el trans-humanismo…, y creo que por lo que conozco al Papa Francisco como persona, no sólo como Papa, quiere impresionar y no excluir a estas personas, que deben aprender un poco de nuestra buena antropología, que tendrían más respeto por la vida humana. Y el problema de este pueblo agnóstico es que entienden sólo a las otras personas como objetos … objetos de la ciencia, de la investigación, y no como sujetos.

ARROYO: Así que usted ve esto como el objetivo al que quiere llegar el Papa Francisco, la encarnación de sus ideas, salir a las periferias de la sociedad, incluyendo …

MÜLLER: Sí …

ARROYO: …la ciencia y las artes y estas áreas, con personas que, a veces, pueden estar en desacuerdo con la Iglesia. ¿Ves esto como una mano casi evangélica que se les ofrece?

MÜLLER: Y en otros pontificados nos acusaron de ser exclusivos y de no estar en contacto con las ciencias y con otros grupos ideológicos. Estaba un poco separado de esto, de otros grupos y movimientos, pero creo que el Papa tiene este plan que la Iglesia Católica no es sólo un punto de vista, un punto de vista correcto, sino que también debemos comunicar nuestra visión del mundo.

ARROYO: Cuando le oigo hablando del Papa Francisco pensaba que tenía una posición tan singular en la que ha servido y conocido muy bien al Papa Benedicto y ahora al Papa Francisco. Ha servido bajo ambos y ha conocido a los dos. Dígame las similitudes y diferencias de ellos… en un nivel personal. La forma en la que interactúan con usted, y lo que ha aprendido de cada uno de ellos.

MÜLLER: A nivel personal, no quiero hablar demasiado …

ARROYO: No, no me refería a eso. Sólo estaba preguntado… ¿hay diferentes enfoques e interacciones con usted de uno a otro? Algunos son más directos, quieren hablar, quieren tener más conversación, otros quizás prefieren las comunicaciones escritas y no les ves tanto, a eso es a lo que me refería.

MÜLLER: No, su contacto institucionalizado, no es sólo un contacto privado para tomar café y hablar sobre esto y estos temas… pero tenemos nuestras tareas especiales. Tenemos una oficina doctrinal para esta cuestión doctrinal de la preparación de los documentos y los estamos preparando y luego llevarlos al Santo Padre, que los aprueba o no. Y las decisiones que tenemos que tomar en casos disciplinarios, casos matrimoniales, en este contacto oficial no tenemos contacto privado, sino que es un contacto institucional.

ARROYO: Hubo una historia que surgió en Navidad y habló de tres sacerdotes que trabajaron en su oficina en la Congregación para la Doctrina de la Fe y la historiaera que fueron despedidos sumariamente. El Papa los eligió y dijo que no quería que siguieran adelante y que usted puso una cierta resistencia. ¿Esa historia es verdadera? ¿Sucedió eso?

MÜLLER: Es cierto que estoy a favor de un mejor trato de nuestros funcionarios en la Santa Sede porque no sólo podemos hablar de la doctrina social sino que también debemos respetarla, y el propio Papa dijo que tenemos algunos comportamientos de las viejas cortes, y estoy absolutamente en contra de este tratamiento y creo que sólo podemos despedir a personas si se equivocan y los criterios para nuestros colaboradores en nuestra Congregación deben ser la ortodoxia y la integridad de la vida moral y sacerdotal y la competencia en la materia y otros «Criterias»: deben hablar italiano o necesitamos personas de diferentes idiomas y culturas. Esa fue mi posición.

ARROYO: Eran hombre…

MÜLLER: Permítame aclarar que no soy un hombre de la corte.

ARROYO: Sí, eran hombres de verdadera competencia, según me dicen…

MÜLLER: Sí … sí … como antiguo profesor alemán, hemos sido claros.

ARROYO: Ese fue el informe. Que usted estaba muy preocupado por ellos… los tres de ellos. Dígame qué tan cerca estamos de la reconciliación canónica con la Compañía de San Pío X. Sé que había una declaración doctrinal escrita que tienen que afirmar. ¿Donde nos encontramos ahora?

MÜLLER: Necesita tiempo. Lo que necesitamos es una reconciliación más profunda, no sólo la firma de un documento porque la doctrina de la Iglesia es muy clara de que lo que es necesario para la plena y plena comunión con la Iglesia Católica, no tenemos velocidades diferentes, no es posible. Todo el que quiere ser católico tiene que aceptar el credo católico y los Concilios y aceptar los siete sacramentos y otras doctrinas y tiene que aceptar la comunión jerárquica con el obispo local y la comunidad de todos los obispos y el Santo Padre que tenemos.

Aquí necesitamos una reconciliación más profunda. Deben tener un acercamiento más profundo, sujetando el corazón a la plena comunión de la Iglesia. Algunos de ellos están pensando que son los católicos «correctos» como lo habían sido desde 1962 y el resto es todo abuso. Y eso es imposible de decir. Hay abusos litúrgicos y muchos errores en la esfera dogmática, pero debemos superar estos errores y abusos y no justificar su propia separación, el separatismo de la Iglesia. Y perteneciendo a la liturgia siempre la creencia católica de que el Papa o los sínodos locales y otros ritos tienen el derecho y también el deber de reorganizar las formas externas de la liturgia. La sustancia de la liturgia es dada por la revelación y no puede ser cambiada.

ARROYO: ¿Compartes la crítica del Cardenal Sarah de que hoy tenemos una crisis litúrgica y esa forma más reverente, particularmente la Forma Extraordinaria, presentada por el Papa Benedicto, es algo importante que el resto de la Iglesia debe reconocer y abrazar?

MÜLLER: Sí, tenemos una crisis litúrgica pero no comienza con el Concilio Vaticano II. Romano Guardini dijo en 1948 en Mainz en mi ciudad que la gente moderna tiene, con la tecnología y todos los que tienen grandes dificultades con el misterio, el misterio para el contacto con Dios y tienen una comprensión más funcional de la liturgia, más para el entretenimiento religioso y debemos llegar a este punto para comprender el misterio de Dios, lo sagrado. Ese es el problema, pero no podemos hacerlo sólo con el intercambio exterior, con la forma exterior. Sabemos también que en la antigua forma de la liturgia, también era posible celebrar en una rutina…

ARROYO: De manera separada…

MÜLLER: … celebrar en diez minutos la liturgia. ¿Qué tiene esto que ver con el sentimiento del misterio de Dios, con la presencia de Jesucristo, depende de la actitud interior y entendimiento que tengas.

ARROYO: Mi última pregunta, Su Eminencia, y gracias por todo el tiempo. ¿Cuál es la parte más difícil de esta posición que usted tiene hoy como hombre, personalmente?

MÜLLER: Nuestra Congregación tiene este objetivo, esta tarea, de promover la Fe en todo el mundo y en toda la Iglesia y también defender la Fe, pero también tenemos los casos disciplinarios y los casos matrimoniales y el privilegio Paulino y el Petrino. Tenemos que preparar las decisiones del Papa y ese es nuestro trabajo, pero lo importante hoy es ayudar a superar el secularismo, el agnosticismo, la vida sin Dios porque tenemos tanta gente en nuestro mundo occidental que sale de las tradiciones cristianas, que piensan que nuestra fe católica o fe cristiana está muy retirada y atrasada en los viejos tiempos, que no estamos al día … prejuicios… pero creo que nuestra convicción es que precisamente desde el Evangelio tenemos las respuestas a las grandes preguntas de hoy.

ARROYO: Hablando de todo eso, de los casos clericales que conozco, de los casos matrimoniales, de estos grandes temas doctrinales que ahora se han convertido en cosas de periódicos de primera plana. ¿El peso de eso le afecta personalmente? Quiero decir, ¿siente el peso de esa oficina?

MÜLLER: Sin duda siento el peso y la responsabilidad, pero la responsabilidad del Papa es mayor.

ARROYO: ¿Y cómo lidia con eso?

MÜLLER: Quiero ayudarle con nuestra Fe y vida espiritual también, con nuestras visiones y experiencias intelectuales de la historia de la Iglesia y no somos pelagianos … con la ayuda de la Gracia podemos enfrentar todas estas cuestiones.

ARROYO: Eminencia, gracias de nuevo.

MÜLLER: Muchas gracias.

41 comentarios en “Entrevista completa al cardenal Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe
  1. El papa desea vivamente que interpreten al papa en el sentido más laxo posible y esas interpretaciones las bendice o con su silencio o expresamente, como en el caso de Buenos Aires y Malta, publicada en L’Osservatore Romano. Y todo esto lo sabe sobradamente Müller, pero el guión, falso guión, exige hacer como que se ignora. De la confusión y la falsedad no puede salir nada bueno. El diablo aplaude a rabiar.

  2. Rescato la siguiente afirmación de alguien cuya integridad doctrinal es indiscutible: «Como Prefecto dije que dogmáticamente y doctrinalmente Amoris Laetitia está muy bien»
    Por lo demás, me alegra que que subraye el daño que le están haciendo a la Iglesia planteamientos críticos y carentes de fundamentos.

  3. Rescato dos ideas claves: 1) Contundente apoyo a la AL; 2) Crítica sin pelos en la lengua a católicos atrincherados que dividen a la Iglesia. Es Mulller una persona cuya integridad doctrinal es indiscutible.

  4. El Cardenal Muller, de momento, nada entre dos aguas o pone una vela a Dios y otra al diablo. Es lo más sensato e indicativo de que no comulga con el papa Francisco.

  5. La réplica de Anna M. Silvas es inconfutable . » Así, en la Iglesia, Francisco y sus colaboradores tratan los temas de doctrina, no con confrontaciones frontales, porque si lo hicieran así serían derrotados, sino por medio de un incremento de los cambios en la práctica pastoral, como si fuera un canto de sirena, con persuasión tranquilizadora, hasta que esa práctica este suficientemente aceptada en tiempo y lugar para que no haya posibilidad de retorno. Esta táctica, esta forma de hacer bajo mano, es una aplicación práctica y sibilina de la dialéctica de Hegel. Que este es el ‘modus operandi’ del Papa Francisco nos lo prueba algo que ocurrió detrás de las cortinas en el Sínodo de 2015: «Si hablamos claramente sobre la comunión para los divorciados y re-casados civilmente», dijo el arzobispo Forte, relatando un chiste del Papa Francisco, «no sabe en qué lío nos meteríamos. Por ello, no diremos nada a las claras, pero las premisas están ahí, luego yo haré las conclusiones.» ‘Típico de un jesuita’, río el arzobispo Forte (6).

    Así, despacio, región por región, los obispos de todo el mundo, empiezan a interpretar ‘AL’ con el significado de que la Iglesia ha ‘desarrollado’ su nueva pastoral para admitir a los católicos divorciados y re-casados civilmente a la Eucaristía, dejando a un lado la solemnidad de las previsiones sacramentales que regían hasta ahora, considerando –desde luego- que se añade una sonora nota de ‘acompañamiento’.

    Y cuando el Papa Francisco ve esto, ¿cuál es su respuesta? Él se alegra al darse cuenta de que ellos han comprendido exactamente sus ideas de «AL». Ya he mencionado sus famosas palabras a los obispos argentinos: «No hay otras interpretaciones». Lo ultimísimo es su carta a los obispos de Malta sobre su interpretación de ‘AL’.

  6. Otra vez De chisme en chisme de versión de versión pero nada sustancial. Todo vale para atacar al Papa Francisco. Ya está bien un poco de humildad y de acatamiento sobre todo cuando se está demasiado lejos de la capacidad y autoridad teológica de Muller para plantarle cara.
    Lo único serio que da para pensar los que hicieron algunos intelectuales católicos como p.e Finnis aunque claro que no es moralista sobre la AL.

  7. Muchas afirmaciones que necesitan ser aclaradas
    En realidad, la única diferencia entre ayer y hoy que puede ser importante para la pastoral es que muchos fieles tienen una conciencia obnubilada por la ignorancia religiosa y los vicios, y por ello no perciben más el pecado como infracción voluntaria de las normas morales.

    Antonio Livi – 16/04/16 11:31 AM
    Un documento como la Exhortación apostólica Post-sinodal Amoris laetitia, por su longitud y por el momento particular de la historia de la Iglesia en que se redactó y promulgó, requiere un comentario como nunca responsable y prudente, que hago aquí, haciendo uso de mi experiencia específica en la hermenéutica teológica y mi larga experiencia de la dirección espiritual de sacerdotes, religiosos y laicos.

    1.Para hacer comprender mejor lo que tengo que decir, debo poner como premisa que los actos del Romano Pontífice tienen un valor y un alcance diferente, dependiendo del material con el que tratan y la forma elegida para dirigirse al pueblo cristiano. Los actos del Romano Pontífice (registrados como tales en AAS) pueden ser:

    1) verdaderas y propias enseñanzas sobre la fe y la moral de la Iglesia Católica, en cuyo caso el Papa se limita a interpretar con autoridad los dogmas ya formulados por el Magisterio anterior (magisterio ordinario universal), a menos que, hablando ex cathedra, establezca nuevos dogmas (caso que en la historia sólo se ha verificado poquísimas veces);

    2) nuevas normas disciplinarias en relación con los sacramentos, la liturgia, las funciones eclesiásticas, etc., (normas que se convierten en parte del corpus del derecho canónico, que en la actualidad se resume en el Código de Derecho Canónico para la Iglesia latina y otro para la Iglesia Oriental);

    3) directrices y criterios para praxis pastoral que no cambian sustancialmente lo que ya está establecido en los principios de la enseñanza dogmática y moral, ni agregan o quitan nada de lo prescrito en las leyes vigentes de la Iglesia.

    Sobre la base de esta distinción fundamental, son distintos los deberes de conciencia de un católico, en el sentido de que:

    1) las enseñanzas del Papa, cuando tiene la intención de confirmar o desarrollar las verdades de la fe católica, ha de ser recibido por todos los fieles con obsequio externo e interno de la mente y el corazón; de manera similar,

    2) las órdenes y disposiciones disciplinarias del Papa deben respetarse y aplicarse sin demora por todos aquellos a los que esas órdenes están dirigidas, en la medida en que a cada uno le compete directamente; por el contrario,

    3) aquellas que son meras directrices para la pastoral deben ser aceptadas por todos los interesados, empezando por los obispos, como criterios a tener presentes en el ejercicio de su oficio pastoral de gobierno y de catequesis; en tanto que criterios, se convierten en parte de todo un conjunto de principios de orden dogmático, moral y disciplinar que ya está habitualmente presente a la conciencia de los pastores en el momento de tomar responsablemente una decisión sobre situaciones generales de su diócesis o sobre algún caso concreto.

    Ahora bien, la Exhortación Apostólica post-sinodal, sea por el tipo de documento, sea por los temas que en ella se tratan, es sin duda un acto pontificio del tercer tipo de los que enumeré antes. En efecto, como toda una clase de documentos pontificios, esta exhortación no es y no quiere ser un acto de magisterio con el que se enseñen doctrinas nuevas, proporcionando fieles nuevas interpretaciones autorizadas del dogma.

    Se trata más bien de un conjunto de orientaciones pastorales, dirigido principalmente a los obispos y sus colaboradores del clero y del laicado, en orden a que la doctrina sobre el amor humano y el matrimonio – que es confirmada explícitamente en cada uno de sus puntos – sea mejor aplicada a los casos individuales concretos con prudencia, con caridad y con deseo de evitar divisiones dentro de la comunidad eclesial. Estas son las intenciones del Papa, tal como resultan del tipo de documento que estoy comentando.

    Por supuesto, como todo fiel cristiano, yo, que soy también sacerdote, tengo el deber de aceptar sin reservas estas orientaciones pastorales, bien dispuesto a tenerlas en cuenta cuando se presente la oportunidad de ayudar a los fieles en dificultad a acercarse bien preparados al sacramento de la Penitencia o para aconsejar convenientemente a los que se encontrasen en la condición de «divorciados vueltos a casar». Pero también tengo el deber de interpretar estas indicaciones a la luz del dogma, la moral y el derecho canónico vigente, dado que el documento papal no puede y no tiene intención de derogar todo lo que la Iglesia ha establecido ya en la materia. Y cuando la interpretación se presenta difícil, debido a la complejidad y la ambigüedad de muchas páginas del documento papal, tengo el deber de referirme a la regla de oro de la hermenéutica teológica: «In necessariis, unitas; in dubiis, libertas; in omnibus, caritas».

    2. Siempre he sido y siempre seré, con la gracia de Dios, un hijo fiel de la Iglesia, que no es, como algunos dicen, «la Iglesia de Bergoglio,» sino que es la Iglesia de todos los tiempos, la Iglesia de Cristo. Por Cristo he venerado a muchos papas, desde Pío XI a Benedicto XVI y a Francisco. Respecto de las indicaciones contenidas en Amoris laetitia, no me es lícito dudar que las intenciones pastorales del Papa son todas santas y todas en beneficio del bien común de la Iglesia de Cristo. Tampoco puedo dudar de que las directrices prácticas sugeridas por él son en sí mismas aptas para proveer el mayor bien posible de los fieles de todo el mundo católico.

    Queda sin embargo el hecho es que la lectura del documento deja a muchos perplejos en cuanto a la efectiva clarificación de los puntos puestos en discusión en la iglesia hace algunos años, tanto por parte de muchos teólogos de amplia notoriedad internacional (por ejemplo, el cardenal Walter Kasper) como por una restringida pero muy vocal minoría de padres sinodales durante las dos sesiones del Sínodo sobre la familia.

    El debate al interior de los trabajos del Sínodo fue precedido y seguido por un amplísimo debate en los medios de comunicación, tanto católicos como seculares. Y la opinión pública ha percibido como real la existencia de dos facciones contrapuestas, una obstinada en mantener los «formalismos abstractos» del pasado y otra decidida a reformar la Iglesia, con esta última que ahora va proclamando en todo el mundo católico su propia «victoria final», como si el documento pontificio hubiese realmente realizado la «revolución» de que ha hablado Kasper, o las «aperturas» de que ha hablado el director de la Civiltà Cattolica, el padre jesuita Antonio Spadaro, en una entrevista con Radio Vaticana.

    El efecto de esta imagen – demasiado humano, y en última instancia ideológica – de los debates habidos al interior del Sínodo es la confusión y desorientación de la opinión pública con respecto a las grandes cuestiones de doctrina católica sobre la sexualidad humana, el matrimonio y la familia. Quien tiene sensibilidad realmente pastoral no puede dejar de desear, en una situación de este tipo, una intervención papal autorizada de aclaración, un discurso accesible a todos, expresado en términos precisos y definitivos: y en su lugar, el documento del Papa Francesco, por como ha sido recibido por los fieles (incluso por las interpretaciones instrumentales de entornos hostiles a la fe católica) ha incrementado por desgracia, el desconcierto en medio del pueblo de Dios.

    En efecto, el Papa, al tiempo que afirma que no hay ningún cambio en la doctrina, cuando habla de los cambios que considera necesarios en la praxis de las diócesis y conferencias episcopales induce a creer que pretende para la «pastoral» una actividad anárquica del clero que, una vez abandonada la «doctrina» en el ático, asume como «regla pastoral» las opiniones «seculares» que prevalecen en su entorno social. Al hacerlo el Papa Bergoglio parece lanzar una severa censura de las posiciones «conservadoras» para justificar sin reservas las posiciones «reformistas». No valdrían nada las protestas del cardenal Müller y muchos otros autorizados prelados en contra de la tesis de una práctica separada de la doctrina, ya formulada por muchos teólogos y algunos padres sinodales; recordar, por ejemplo, las sentidas palabras de cardenal africano Sarah, que había recordado que la idea de fomentar una práctica pastoral que podría evolucionar en función de las modas y las pasiones mundanas es «una forma de herejía, una peligrosa patología esquizofrénica ‘( ver La Stampa 24 de febrero de 2015).

    Por supuesto, no hay nada en el texto escrito puede justificar esta interpretación, pero la minuciosidad del texto, el abuso de las metáforas y la ambigüedad de las afirmaciones de principio (a veces en contradicción flagrante entre sí) dejan abierta la posibilidad de cualquier interpretación malévola, incluso por parte de quien no tiene ningún título para interpretar al Papa, pero se aprovecha del hecho de que el Papa no ha querido – por razones que sin duda serán buenas y santas – ser claro y preciso, utilizando un lenguaje que pudiese evitar toda instrumentalización.

    Esto tiene que ver sobre todo con la evaluación »caso por caso« de la situación eclesial de los fieles que han faltado a la fidelidad conyugal, han recurrido al divorcio civil y han constituido una convivencia adúltera; son esas parejas que son llamadas erróneamente »divorciados y vueltos a casar«, con un lenguaje que no es teológico, porque en la Iglesia Católica hay un único matrimonio reconocido como válido, el sacramental, que por su naturaleza es indisoluble y por lo tanto no admite divorcio ni permite ninguna nueva forma de unión conyugal, por más que sea reconocida por la autoridad civil.

    El Papa dice que nada cambia en la situación canónica de estas personas, pues el asunto ha sido previamente examinado y juzgado por el Papa Juan Pablo II tras el Sínodo de los Obispos sobre la Familia que se celebró a principios de los años ochenta (cf. Exhortación Apostólica Familiaris consortio, 22 de Noviembre 1981.). Pero la nueva praxis que Francisco recomienda adoptar en el »acompañamiento pastoral« y en el »fuero interno« está formulada con expresiones tan equívocas que permite a los malintencionados celebrar la gran victoria de los reformistas, que pedían al Papa que introdujese en la praxis eclesial una especie de »divorcio católico«, que permita la aprobación por parte del obispo del nuevo matrimonio, así como el acceso a la comunión de los fieles »en situación irregular«.

    En realidad el Papa no habló en absoluto de la posibilidad de »bendecir« las nuevas nupcias, y menos aún habla directamente de un »derecho a la Eucaristía«: se limita a aconsejar la readmisión de estos fieles como padrinos a algunas ceremonias religiosas (bautismos, confirmaciones, bodas), e invita a considerar la posibilidad de permitir que asuman tareas en las parroquias o que enseñen religión en las escuelas. Sin embargo, los argumentos en apoyo de estos criterios de »inclusión eclesial« son por desgracia muy confusos y pueden también entenderse – ciertamente en contra de las verdaderas intenciones del Papa – como un cambio radical en la enseñanza moral católica sobre el pecado grave (llamado »mortal« en tanto que implica la pérdida de la gracia santificante y el peligro de la condenación eterna, que la Escritura llama »la muerte segunda«) y sobre su imputabilidad subjetiva, especialmente en relación con las condiciones para el perdón sacramental con la Confesión.

    3. Para documentar cuanto he dicho, aporto ahora algunas expresiones de Amoris Laetitia que resultan, si no formalmente erróneas, al menos penosamente confusas. Cada cita será seguida por una breve postilla de la clarificación doctrinal.

    El estado de pecado mortal. – »Por esto ya no es posible decir que todos los que están en una situación llamada «irregular» viven en un estado de pecado mortal, privados de la gracia santificante. Los límites no sólo dependen de un posible desconocimiento de la norma. Un sujeto, sabiendo bien la norma, puede tener gran dificultad para comprender «los valores inherentes a la norma moral», se puede encontrar en condiciones concretas que no le permiten actuar de manera diferente y tomar otras decisiones sin una nueva culpa. Como bien han expresado los Padres sinodales, «puede haber factores que limitan la capacidad de decisión» «(Amoris laetitia, § 301).

    Evidentemente, en cuanto a »pecado mortal« no tiene sentido hablar de calificaciones morales que »hoy« son diferentes de las de »ayer«: la dialéctica historicista que es tan agradable a los teólogos escuchados por el Papa Francisco (como Walter Kasper) está totalmente fuera lugar en un documento pontificio que da consejos sobre cómo intervenir pastoralmente en una situación que desde el punto de vista moral ha sido definitivamente calificada como un pecado grave (adulterio) ya por el mismo Señor, cuyas palabras han sido la norma próxima de evaluación por parte del magisterio eclesiástico de todos los tiempos (no de »ayer«), con un carácter de definitividad que no permite un «hoy» reformista.

    Y en cuanto a los »límites» subjetivos (la ignorancia, debilidad, dependencia de pasiones o condicionamiento social) que pueden hacer que sea menos imputable en un sujeto determinado el acto del pecado, siempre se han tenido muy en cuenta por los buenos confesores, pero no para un cohonestar una situación que se prolonga en el tiempo y que parece no tener solución, precisamente porque el pecado se ha ido repitiendo obstinadamente a pesar de las incesantes llamadas de la gracia divina a la conversión y a la reparación de los daños causados ​​al cónyuge y a la Iglesia. La buena dirección espiritual por parte de buenos confesores siempre se ha comprometido a suscitar en el alma del cristiano que hasta entonces nunca quiso cambiar su vida los recursos para «resistir hasta la sangre en la lucha contra el pecado», que es lo que a todos pide el Evangelio (cf. Carta a los Hebreos).

    Pecado «material» y pecado «formal». – «A partir del reconocimiento del peso de las limitaciones concretas, podemos añadir que la conciencia de las personas debe ser mejor involucrada en la praxis de la Iglesia en algunas situaciones que no realizan de manera objetiva nuestra concepción del matrimonio. Por supuesto, debemos favorecer la maduración de una conciencia iluminada, capacitada y acompañada por el discernimiento responsable y serio del Pastor, y proponer una siempre mayor confianza en la gracia. Pero esta conciencia puede reconocer no sólo que tal situación no responde objetivamente a la propuesta general del Evangelio; también puede reconocer con sinceridad y honestidad lo que por el momento es la generosa respuesta que puede ofrecer a Dios, y descubrir con una cierta certeza moral que éste es el don que Dios está reclamando en medio de la complejidad concreta de los límites, aunque todavía no sea plenamente el ideal objetivo. En todo caso, recordamos que este discernimiento es dinámico y debe permanecer siempre abierto a nuevas etapas de crecimiento y a nuevas decisiones que permitan realizar el ideal más plenamente» (nn. 302-303).

    He señalado, en el texto papal, el adjetivo «nuestro» referido a la «concepción del matrimonio» de la Iglesia Católica: ¿por qué atribuirlo a un absurdo «nosotros», como si el sujeto de esta concepción fuese algún líder de opinión de los muchos que surgen en nuestra sociedad y no la Iglesia que conserva e interpreta infaliblemente el Evangelio de Cristo? Desde luego, no era el lenguaje, por ejemplo, de San Juan Pablo II, quien en sus catequesis sobre el amor humano insistió en la presentación de la moral católica como la expresión puntual y fiel de la intención del amor de Dios creador, que la Iglesia , custodio de la revelación de Jesucristo, se limita a expresar en fórmulas dogmáticas, de las que derivan tanto los «preceptos» como los «consejos», sin inventar nada y sin imponer nada que no sea realmente el «plan de Dios».

    El juicio de la Iglesia sobre la imputabilidad subjetiva de los actos contrarios a la ley de Dios -. «Es mezquino limitarse a considerar sólo si el obrar de una persona responde o no a una ley o una norma general, porque esto no es suficiente para discernir y asegurar una plena fidelidad a Dios en la existencia concreta de un ser humano »(n. 304).

    Aquí el discurso es aún más ambiguo, porque confunde deliberadamente la evaluación «externa» de la situación moral de los fieles con el conocimiento de su situación «interna» delante de Dios: la condición de la conciencia de un individuo escapa al ojo humano, también al del director espiritual o confesor, y la autoridad de la Iglesia no está llamada a hacer juicios sobre la conciencia («de internis neque Ecclesia iudicat»).

    Por lo que la evaluación externa, por lo que es evidente a los ojos de los hombres, es más que suficiente para dar un juicio meramente prudencial que no pretende ser absoluto y definitivo, pero mira al deber de la autoridad eclesiástica de reconocer como justos los comportamientos externos conformes a la ley moral y castigar a los injustos (un caso típico de pena eclesiástica, además de la excomunión para los delitos más graves, es precisamente negar el acceso a la comunión a los que públicamente viven en estado de adulterio sin intención de remediarlo). No puede sino generar aún más confusión entre los fieles el hecho de que un Papa hable de la ley moral – ya codificada por la Iglesia hace siglos en dogmas y disposiciones canónicas – como de algo «abstracto» que no se puede aplicar a situaciones «concretas». Peor aún, habla de «situaciones concretas» que hoy serían diferentes de las de ayer, por lo que sería legítimo hacer hoy lo contrario de lo que ha prescrito el magisterio solemne y ordinario de la Iglesia hasta ayer.

    En realidad, la única diferencia entre ayer y hoy que puede ser importante para la pastoral es que muchos fieles tienen una conciencia obnubilada por la ignorancia religiosa y los vicios, y por ello no perciben más el pecado como infracción voluntaria de las normas morales, o bien no consiguen aplicar correctamente la regla moral (natural y evangélica) a su situación personal. Pero si el Papa quisiese realmente secundar con la nueva práctica de «caso por caso» la insensibilidad de los hombres de nuestro tiempo respecto del «plan de amor de Dios», entonces tendrían razón los que han visto su Exhortación como una rendición total del Magisterio a la opinión pública, a la secularización, a la teología progresista que exalta el subjetivismo (esa que afirma que toda persona actúa de buena fe, y que la Iglesia debe confirmarla en su presunción infundada de estar en gracia!).

    P. Antonio Livi

  8. Los Padres siempre enseñaron y sostuvieron que la «Unidad en la Fe precede a la Unidad en la Autoridad», y lo que uso en duda AL es justamente esa unidad en la Fe. Cumplimos lo que Cristo ordenó o no lo hacemos. El Cardenal dice «El acercamiento del Santo Padre es para ayudar y no perder de vista a todas aquellas personas que, viviendo en esta sociedad secularizada, no entienden plenamente lo que es la vida y el pensamiento cristianos. Él no quiere decir: “O usted acepta todo desde el principio o está absolutamente fuera”. Su pensamiento son todas aquellas personas que no están tan ligadas a la Iglesia y tienen algunas dificultades, debemos guiarlas, como buenos pastores hasta este punto, hasta que puedan aceptar completamente la doctrina cristiana y la vida cristiana y nuestra comprensión».
    Ese pensamiento es vacío, superficial, difuso. No se puede aceptar «parcialmente» a Cristo. Eso es un error. Ese error no se va a convertir en acierto manipulando a Cristo. Qué contenido tiene sostener «las personas que no están tan ligadas a la Iglesia y tienen algunas dificultades», cómo sería ese ligamento no tan ligamento y a qué dificultades se refiere: económicas, morales, intelectuales, sociales ?. El hecho de haber prometido sacramentalmente la fidelidad y no hacerlo, eso puede ser llamado una «dificultad». Creo que no se está tomando la Fe con la seriedad que se precisa y que se están olvidando con ligereza que la salvación de las almas es lo que está en juego.

  9. DISCURSO DE SAN JUAN PABLO II
    A OBISPOS DE CANADÁ
    EN VISITA «AD LIMINA APOSTOLORUM»
    Viernes 17 de noviembre de 1978

    Nuestro Señor Jesucristo mismo insistió sobre la indisolubilidad esencial de matrimonio.

    No permita su Iglesia que ofusquen sus enseñanzas sobre esta materia.

    La Iglesia sería desleal a su Maestro si no insistiera como El lo hizo, en que quien se divorcia de su esposo o esposa unidos en matrimonio y se casa con otro, comete adulterio (cf. Mc 10, 11-12).

    La unión indisoluble entre marido y mujer es un misterio grande o signo sacramental que se refiere a Cristo y su Iglesia. Manteniendo la nitidez de este signo manifestaremos mejor el amor que aquél significa, o sea, el amor sobrenatural que une a Cristo con su Iglesia y une entre sí al Salvador con aquellos a quienes éste salva.

  10. Una iglesia que introduce el divorcio por la puerta de atrás, la de la comunión a los divorciados recasados, es una iglesia farisaica y, por tanto, no es la de Cristo, quien nunca aprobó el divorcio, a diferencia de los fariseos. ¡ Corrección ya ! Basta de entrevistas que sólo añaden más confusión.

  11. Dejemonos de tópicos. La AL no introdujo el divorcio por la puesta de atrás; sencillamente consolidó el acompañamiento que debemos tener los creyentes. Eso es como decir que San Juan Pablo II consolidó el divorcio católico cuando en el nuevo Código de Derecho Canónico introdujo la incapacidad para contraer por razones de naturaleza psicológica. Constituyen el 80% de las causales de nulidad. De manera que mejor dejar los tópicos de lado y acatar con humildad a un teólogo como Muller y en especial al Papa Francisco.

  12. Cualquier catolico con conocimientos doctrinales serios sabe que AL es un desastre, no dejemos de ver lo que hay porque este cardenal de su opinion, que aunque importante, no lo es todo. La verdad es la verdad aunque sea Agamenos el que la diga.

  13. Cualquier católico no «atrincherado» sabe que la AL es un documento de la Iglesia que como todos tiene sus virtudes y defectos segun como se interprete aunque siempre respetando la autoridad papal.

  14. Réplica de Éttore Tedeski a los paladines de la nueva/caduca iglesia de la misericordia barata . DIOS ES MERITOCRÁTICO. Il nuovo libro di Ettore Gotti Tedeschi, economista, esperto di finanza, banchiere ed ex presidente dello Ior, si intitola “Dio è meritocratico”; ma in realtà avrebbe potuto anche intitolarsi con le parole con cui si chiude la prima parte: “In pratica, è ora di svegliarci!”. Rivolto, naturalmente ai cattolici, troppo proni a subire e inghiottire e a metabolizzare tutta una quantità di menzogne, false idee, opinioni distorte su se stessi, la propria fede e la propria Chiesa. Tutti; e quando diciamo tutti, vogliamo proprio dire tutti, a partire dal Maggior Piero, come lo chiamerebbe Dante.

    La grande responsabile di una quantità di malanni, nella Chiesa e nel mondo, secondo l’autore, è la Gnosi; un’eresia antica, che però a differenza di altre non è rimasta inghiottita nelle sabbie del tempo, ma ha saputo modificarsi, adattarsi sopravvivere e adesso mostrare il suo volto trionfante. “Se siamo convinti che nulla di importante succeda per caso, non possiamo credere che sia naturale questo processo di avanzata della gnosi, che sembra aver abbattuto, con un colpo mortale, una civiltà cristiana bimillenaria con un’accelerazione incredibile negli ultimi cinquant’anni. Le spiegazioni che giusti- ficano il crollo della fede con il progresso, la scienza, la tecnica, la globalizzazione ecc. non stanno in piedi, essendo la medesima fede ad averne originato le premesse”.

    Certo, per un credente, quale Gotti Tedeschi è sicuramente, un responsabile principale e primordiale c’è: è quel signore che, secondo la Bibbia, si ribellò, mosso dal desiderio di “essere come Dio”; e che da allora, da buon Principe di questo mondo, continua a compiere il suo lavoro, cercando di convincere (e ci riesce, almeno da qualche secolo) gli uomini della bontà e praticabilità del suo desiderio. Di più: li convince che ciascuno di loro può essere Dio. E di conseguenza che la sua coscienza basta a dargli la giusta direzione su tutto…Gotti Tedeschi fa notare che fino alla Riforma di satana si parlava; e poi a poco a poco la sua immagine si è sbiadita, anche nelle chiese, una credenza così poco razionale, così poco moderna…Non senza un pizzico di veleno Gotti Tedeschi ricorda che “Sant’Agostino aveva già̀ definito gli “imbellettatori” di satana, quelli cioè̀ che ne ridimensionavano il potere malefico, pensate un po’: “i misericordiosi”. Ma questi “coccolatori”, ridimensionatori, leccacalzini, del ruolo del demonio, che avrebbero potuto anche essere suoi discepoli religiosamente devoti, siamo certi che oggi siano scomparsi?”.

    Da un certo numero di secoli la Chiesa cattolica è stata vista come l’avversario per antonomasia. Lo è ancora adesso? Gotti Tedeschi nota. “Si direbbe che non si voglia che la Chiesa continui ad avere come obiettivo strategico quello di risvegliare e ri-evangelizzare il mondo per salvarlo. Direi persino che si vorrebbe fare in modo che la Chiesa possa venire considerata un ostacolo all’equilibrata globalizzazione del mondo”. E allora la Chiesa dovrebbe smetterla di proporre valori e verità assoluti, combattere il relativismo, difendere un’antropologia basata sulla famiglia formata da un uomo e una donna, e non dovrebbe affermare che è la miseria morale a generare quella materiale. Come lo stesso Gotti Tedeschi dimostra nella prima parte della sua opera. E naturalmente dovrebbe smettere quella pratica odiosa, il proselitismo, cioè cercare di convincere (convincere, cioè con strumenti logici e dialogici e razionali) che la salvezza è nella Chiesa, e “In nessun altro c’è salvezza; non vi è infatti altro nome dato agli uomini sotto il cielo nel quale è stabilito che possiamo essere salvati”.

    Osserva l’autore che la Chiesa ha sempre annunciato il Vangelo, e mai ha ceduto a ciò̀ che il mondo (la gnosi) voleva facesse. “È solo grazie agli attacchi esterni e soprattutto interni negli ultimi cinquant’anni che la Chiesa sembra essere in difficoltà nel riuscire a farlo con incisività̀, pur dimostrando sempre la certezza della Verità̀. Ma è proprio in questi ultimi cinquant’anni che inizia un attacco durissimo alla sua credibilità̀ e al suo ruolo con la giustificazione che il mondo moderno e globale non può altrimenti altro che escluderla, perché inutile e persino dannosa”.

    Ma il problema è da capovolgere, spiega Gotti Tedeschi: il problema reale è che la civiltà occidentale è fallita, come possiamo ahimé constatare ogni giorno, proprio “Perché́ ha rifiutato il cattolicesimo. E questo va ora riaffermato e riproposto nella sua integrità̀, perché́ è la Verità̀”.

    Abbiamo accennato prima all’opinione di Gotti Tedeschi secondo cui la miseria materiale è originata da quella morale, e non viceversa. Ci sembra interessante presentarvi le sue parole, in una citazione di una certa ampiezza, proprio perché l’autore è esperto di economia, e di conseguenza ciò che afferma in questo campo ha un valore particolare. “Insisto nell’invitare a convincerci che è la mi- seria morale a generare la miseria economica, sociale e politica, non viceversa. E credo che sia prioritario occuparsi di miseria morale prima di altre. La crisi economica in corso, che è stata generata da crisi morali passate e presenti, sta creando nuove forme di miseria anche economica. Poiché́ la miseria economica risulta essere la più̀ evidente e urgente, è bene accennarne chiarendo cosa è povertà̀ e come si deve affrontare moralmente il problema. È necessario insegnare il perché́ oggi gran parte della povertà̀ materiale nel mondo sia frutto del peccato, dell’egoismo, dell’indifferenza, dell’avidità̀ ecc. È necessario sapere che anche una ripartizione egualitaria della ricchezza (fondata sulla convinzione che sia l’iniquità̀ il peggiore dei mali) non risolverebbe il problema dell’invidia, gelosia, avidità̀, attaccamento alle cose ecc. e possiamo persino prevedere che dopo la ripartizione, si ricostruirebbe la concentrazione del- la ricchezza e della disuguaglianza, se l’uomo resta avido, egoista e indifferente. La miseria morale è originata dal peccato, ed è mio convincimento che la povertà̀ economica, non solo individuale ma anche di popolazioni intere, sia conseguenza della “povertà̀ morale” e che questa “povertà̀ morale”, come ho già accennato, debba essere risolta, nella gerarchia dei problemi, per prima, quale compito primario della Chiesa”.

    Svegliarsi, dicevamo. Perché se “Essere tolleranti con il prossimo e intolleranti con se stessi è cattolicesimo”, tollerare manipolazioni e contraddizioni di fede non è tolleranza, è tiepidezza. “E magari è anche stupidità, indegna del cattolico”. Sono in corso ogni giorno manipolazioni – definite “intollerabili” che cercano di convincere che è necessario e corretto “separare fede e opere, accettare una forma di metamorfosi del peccato originale. Vedete, cari lettori, decidere di non cercare di spiegare che la Verità̀ è preliminare alla libertà, porta progressivamente i fedeli a accettare le convenzioni umane su ciò̀ che è valore, cosa è buono, lecito, legale. Con la conseguenza di scegliere le più convenienti, secondo coscienza soggettiva”.

    Sono cose che accadono oggi, nella Chiesa? Rispondo con un altro brano dell’autore: “Mi sono domandato cosa sarebbe oggi il cattolicesimo se, per esempio, San Giovanni Battista avesse voluto mostrare rispetto umano nel valutare la condotta morale di concubinato di Erode. Avrebbe salvato certo la testa, ma soprattutto da allora prendere come concubina la moglie del proprio fratello sarebbe diventato persino lecito, rendendo inutili le discussioni intorno a documenti recenti di Magistero (tutta colpa perciò della intransigenza e rigidità̀ del Battista, perbacco!)”.

    A questo Gotti Tedeschi fa seguire altre domande irreali sul comportamento di Gesù con i Farisei, con Pilato, e magari anche con le tentazioni di Satana nel deserto. Per far vedere quanto poco dialogasse Gesù, almeno da come ci raccontano i Vangeli. Anche se, come ci ha spiegato il Preposito Generale dei Gesuiti, che ne sappiamo, in realtà? Non c’erano registratori…

    In conclusione: vi consigliamo la lettura di “Dio è meritocratico”, pubblicato da Edizioni Giubilei Regnani. 380 pagine con la prefazione di monsignor Nicola Bux, perché è una risposta concreta ed efficace, un rimedio, a una frase del santo Curato d’Ars: “La disgrazia è che non si riflette”.

  15. Cualquier católico sabe que la primera autoridad que hay que respetar es la de Cristo, que habló muy claro a sus discípulos sobre los rígidos de su tiempo, los duros de corazón y su permisividad del divorcio y el adulterio. Ningún papa puede derogar la observancia de la ley divina, ni tiene autoridad para tener o propagar confusión al respecto. A quienquiera que lo haga dentro de la Iglesia no lo vamos a seguir, ni siquiera invocando el argumento de autoridad para contrariar a la máxima, que es Crito. No sea que ese Papa se convierta en un ciego que guía a otros ciegos.

    Por esto, extrañamos, en este tiempo, la claridad mental, la profundidad de San Juan Pablo II, por ejemplo, cuando nos guía en Familiaris Consortio:

    Es deber fundamental de la Iglesia reafirmar con fuerza —como han hecho los Padres del Sínodo— la doctrina de la indisolubilidad del matrimonio; a cuantos, en nuestros días, consideran difícil o incluso imposible vincularse a una persona por toda la vida y a cuantos son arrastrados por una cultura que rechaza la indisolubilidad matrimonial y que se mofa abiertamente del compromiso de los esposos a la fidelidad, es necesario repetir el buen anuncio de la perennidad del amor conyugal que tiene en Cristo su fundamento y su fuerza

  16. Prepotente, clerical, soberbio, todo un compendio de hipocresía, algo así como que Jesucristo es unívoco. No pretendo rebajar al señor este sino dar mi parecer a las respuestas del eminentísimo…¡Madre mía!

  17. ¿Se pueden hacer novedades o no se pueden, dentro de la Iglesia?

    Karl Rahner
    En Escritos de Teología, VII, 92-95 (Págs. 187 a 189 en Dios, el amor que desciende. Sal Terrae 2008, escribe esto:

    “NO APAGUÉIS EL ESPIRITU”

    – Lo primero es preocuparse de que se pueda apagar al Espíritu. Y por ello debemos tener el cuidado de que podamos ser nosotros los que apaguemos el Espíritu. Apagarlo con la soberbia de querer saberlo todo mejor que nadie, con la pereza de corazón, con la cobardía y la ignorancia con que nos enfrentamos a los nuevos impulsos y las nuevas iniciativas que surgen en la Iglesia.
    ¡Cuántas cosas serían de otra manera si no se saliese al encuentro
    de lo nuevo con un conservadurismo que sólo se defiende a sí mismo, las antiguas costumbres, lo usual, el principio de vivir sin una continua metanoia…es decir, una transformación integral!
    Se ha de prestar atención con oído fino, con sentido de anticipación, a la más ligera posibilidad de que el Espíritu se esté moviendo en algún lugar fuera de las fórmulas y máximas jerárquicas de la Iglesia y de sus centros oficiales.

    – Lo segundo es tener valor para la audacia. Vivimos en una época en la que, sencillamente, es necesario llegar hasta
    el último extremo con valor ante lo nuevo y lo no experimentado.

    -Al tratar de solucionar los problemas actuales, ya no podemos
    preguntarnos hasta dónde debemos llegar -ya que la situación nos obliga a avanzar- sino que debemos preguntarnos hasta dónde nos es dado llegar para poder ser tal como Dios quiere que seamos.

    – Uno de los presupuestos para que se logre la vitalidad del
    Espíritu es también el valor frente a ese inevitable antagonismo que se da en la Iglesia. La Iglesia no es «un corazón y un alma» En la Iglesia hay realmente muchos carismas, y nadie los tiene todos. No, los cristianos en muchas cosas debemos opinar de forma diferente, debemos tener diversas tendencias. No es necesario que todas las cosas se acomoden positivamente a cada uno. Un amor que se levanta en la uniformidad sería muy fácil, pero en la Iglesia ha de dominar el Espíritu del amor que reúna en una unidad los dones múltiples y siempre distintos, del amor que acepta a los demás y reconoce su valor, aunque no lo comprenda.

  18. Familiares Consortio 84. Mayor claridad no cabe. Toda la Amoris tiende a demoler el punto 84 de la Familiares. Lo ve un ciego. Sólo no lo ve quien no lo quiere ver.
    » La Iglesia, no obstante, fundándose en la Sagrada Escritura reafirma su práxis de no admitir a la comunión eucarística a los divorciados que se casan otra vez. Son ellos los que no pueden ser admitidos, dado que su estado y situación de vida contradicen objetivamente la unión de amor entre Cristo y la Iglesia, significada y actualizada en la Eucaristía. Hay además otro motivo pastoral: si se admitieran estas personas a la Eucaristía, los fieles serían inducidos a error y confusión acerca de la doctrina de la Iglesia sobre la indisolubilidad del matrimonio.

    La reconciliación en el sacramento de la penitencia —que les abriría el camino al sacramento eucarístico— puede darse únicamente a los que, arrepentidos de haber violado el signo de la Alianza y de la fidelidad a Cristo, están sinceramente dispuestos a una forma de vida que no contradiga la indisolubilidad del matrimonio. Esto lleva consigo concretamente que cuando el hombre y la mujer, por motivos serios, —como, por ejemplo, la educación de los hijos— no pueden cumplir la obligación de la separación, «asumen el compromiso de vivir en plena continencia, o sea de abstenerse de los actos propios de los esposos»[180].»

  19. Es decir, para San Juan Pablo II y todos los católicos, porque ningún católico, hasta ahora, ha puesto en tela de juicio lo siguiente:

    1. salvaguardar a toda costa la indisolubilidad del matrimonio.
    2. primera obligación de los que viven more uxorio es separarse.
    3. cuanda haya motivos serios -hijos por ejemplo- que impidan la necesaria separación del que vive more uxorio -esto es en adulterio-se exige el compromiso de vivir en plena continencia, dejando los actos propios de esposos sólo a quienes están legitimados -por Dios- para practicarlos.

  20. Pablo VI vaticinó que un pensamiento no católico podría llegar a ser mayoritario dentro de la Iglesia. ¿ Atisbó también que podría hacerse con la cátedra de Pedro ?

  21. No entiendo por que hay personas que se meten en tanto rollo teologico,enciclicas y tratan de explicarnos lo que el papa quiso decir pero no dijo con AI, es claro el Señor hablo con toda claridad para que todos entendieren SI, SI O NO, NO TODO LO QUE PASE DE ALLI VIENE DEL ENEMIGO, leo la entrevista del cardenal muller tratando de mantener la unidad en la iglesia pero es claro lo que esta sucediendo con la gran mayoria de nombramientos en los cargos jerarquicos pro modernista realizados por el papa y recuerden «por sus frutos los conocereis», todo lo que nos queda es orar y reparar por que se estan cumpliendo las profecias realizadas por nuestro Señor, nuestra madre santisima y nuestros santos para los ultimos tiempos DESPERTEMOS.

  22. «La esperanza de la familia» Diálogo (de Carlos Granados) con el Cardenal Gerhard Ludwig Müller ( libro entrevista del año 2014) :
    Ante las especulaciones que circulaban sobre «posibles cambios» en la recepción de la comunión por parte de los divorciados en nueva unión , el Cardenal Müller contestaba : «La total indisolubilidad de un matrimonio válido no es mera doctrina, sino que es un dogma divino y definitivo de la Iglesia». Respecto a la muerte del amor en un matrimonio , el cardenal Müller decía: «Uno no puede declarar que un matrimonio está extinguido bajo el pretexto de que el amor entre los esposos está muerto, porque LA INDISOLUBILIDAD DEL MATRIMONIO NO DEPENDE DE LOS SENTIMIENTOS HUMANOS , ya sean permanentes o transitorios. ESTA PROPIEDAD DEL MATRIMONIO LA QUIERE DIOS MISMO. El Señor está involucrado en el matrimonio entre hombre y mujer y por eso, EL LAZO EXISTE Y TIENE SU ORIGEN EN DIOS». Ante los errores y la mala comprensión del matrimonio en la sociedad actual , el Cardenal MÜller afirmaba «como pastor, me digo a mi mismo :¡No puede ser! ¡Tenemos que decirle a la gente la verdad! Debemos abrir sus ojos, decirles que han sido cobardemente engañados a través de una falsa antropología que solo puede llevar al desastre». A su defensa de la indisolubilidad del matrimonio se sumaron , entre otros, os cardenales Caffarra y Sarah . ¡Quien te ha visto y quien te ve!

  23. Dice actualmente en su entrevista el Cardenal Müller : «Es absolutamente imposible que el Papa (…) presente una doctrina que se opone claramente a las palabras de Jesucristo. Jesucristo es el relator. Pero esto no es cierto : Jesucristo no es el relator de la doctrina, Jesucristo es el autor, fundador o creador de la doctrina. El relator es el que narra o da a conocer un acontecimiento o suceso de palabra o por escrito. Es evidente que los relatores son los apóstoles a través de los Evangelios ( por escrito ) y de la Sagrada Tradición , junto a los primeros cristianos (por la palabra). Continúa diciendo » El Papa y su Magisterio son sólo el intérprete» ; pero interpretar es explicar o aclarar el significado de algo, especialmente un texto, que está poco claro. Este no es el caso de la doctrina de la Iglesia Católica sobre la indisolubilidad del matrimonio, que está perfectamente clara y, por lo tanto, NO HAY QUE INTERPRETARLA , SINO TRANSMITIRLA, es decir , hay que hacer llegar a los católicos esta doctrina, este mensaje que dió Jesucristo mismo. LA AUTORIDAD DEL PAPA DEBE RESPONDER A LA FIDELIDAD A LA DOCTRINA RECIBIDA POR LA IGLESIA, QUE ES EL DEPÓSITO DE LA FE. el Papa NO puede cambiar el depósito de la fe.

  24. Dice S. Juan Pablo II en Familiaris Consotio : «La Iglesia, no obstante, FUNDÁNDOSE EN LA SAGRADA ESCRITURA, reafirma su praxis de NO admitir a la comunión eucarística a los divorciados que se casan otra vez. Son ellos los que NO pueden ser admitidos, dado que SU ESTADO Y SITUACIÓN DE VIDA CONTRADICEN OBJETIVAMENTE LA UNIÓN DE AMOR ENTRE CRISTO Y SU IGLESIA SIGNIFICADA Y ACTUALIZADA EN LA EUCARISTÍA. Hay ADEMÁS otro MOTIVO PASTORAL : Si se admitieran estas personas a la Eucaristía, LOS FIELES SERÍAN INDUCIDOS A ERROR y CONFUSIÓN ACERCA DE LA INDISOLUBILIDAD DEL MATRIMONIO» (84).

  25. Continúa diciéndo el Cardenal Müller en la entrevista: «(…) aquellas personas que no están tan ligadas a la Iglesia (….) debemos guiarlas como buenos pastores (..) hasta que puedan aceptar completamente la doctrina cristiana y la vida cristiana y nuestra comprensión» Ocurre que todos los católicos somos cristianos, pero no todos los cristianos son católicos. La Doctrina que está siendo atacada es la Doctrina de la Iglesia Católica , la verdadera Iglesia fundada por Jesucristo, precisamente por eso, porque es la verdadera y estamos ante una lucha entre el Bien y el Mal. Cristianos son también los ortodoxos ( rusos y griegos), los anglicanos y los demás protestantes ( metodístas luteranos, adventistas, cuáqueros… ) . La doctrina cristiana de los protestantes , no se parece en nada a la doctrina católica , porque se basa en las Sagradas Escrituras libremente interpretadas por cada cristiano, se rechaza el Magisterio de la Iglesia y la Sagrada Tradición. Los anglicanos hace años que dan la comunión a los divorciados vueltos a casar y han admitido a la mujer en el sacerdocio . Luego , no se puede hablar de doctrina cristiana, sino de doctrina católica que es la que está siendo atacada. Dice también que la Congregación para la Doctrina de la Fe tiene por objetivo » promover la Fe en todo el mundo y en toda la Iglesia y también defender la Fe» ; debía haber especificado que lo que tiene que promover y defender es la Fe católica, y añade «Tenemos que preparar las decisiones del Papa y este es nuestro trabajo»; pero decidir es tomar una determinación definitiva sobre un asunto. Y yo me pregunto ¿ qué hay que decidir? la Doctrina católica está depositada en la Iglesia Católica y se basa en las Sagradas Escrituras, en la Sagrada Tradición y en el Magisterio de la Iglesia ( Concilios…) . ¿ Que hay que decidir cuando la doctrina es clara? ¿ Que hay que interpretar? . Dice también que los enemigos se alegran de que haya enfrentamientos entre el Papa y algunos cardenales. ¡No! De lo que se alegran los enemigos es de que no se esté transmitiendo fielmente la doctrina católica. Que existan algunos cardenales como Burke que estén todavía dispuestos a seguir sufriendo por la fe, no les alegra, les fastidia.

  26. Tiene razón Müller. La Amoris no contradice la Doctrina «abiertamente»; la contradice subrepticiamente, que es mucho peor, porque así cuela, como ha colado en tantas mentes y corazones, incluso bienintencionados.

  27. «anunciar la «verdad» y ser veras desde Jesús» no es lo mismo que «ser neutral».
    Reitero,El Señor aparece totalmente neutral lo que trae como consecuencia aumentar el clima de agrecion y hostilidad contra quienes planteamos, apoyamos las «Dubias» y por tanto la agravantes de que se estén realizando eucaristías sacrílegas y perdiendo las almas de estas ovejas sin mencionar la confucion dentro Orden.
    El es responsable directo por el «Miedo» que El mismo tiene a decir la Verdad con contundencia ante el ERROR visible y practico en ejecución lo que lo hace no solo un cómplice sino coautor.
    .

  28. Es evidente que el Card. Muller quiere salvar la unidad, pero en la Iglesia la única unidad posible es la unidad en la fe, y eso de que «Amoris Laetitia» es clara no se lo puede creer absolutamente nadie. ¿Qué pasa con los Episcopados que interpretan a AL en sentido herético? Pues el asunto es precisamente que no pasa nada, y Muller es el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, desde la cual justamente debería pasar algo y no solamente emitirse lamentaciones personales ante la confusión reinante. Por otra parte: ¿entonces lo que defienden los Cardenales de las «dubia» son posiciones ideológicas? ¿Qué es lo ideológico, la existencia de actos intrínsecamente malos, la imposibilidad de comulgar en pecado moral, etc.? Y si no es eso ¿qué es, entonces? ¿Están aferrados a sus ideas estos Cardenales, o más bien a la defensa de la doctrina católica? No se puede encontrar el justo medio entre la verdad y el error.

  29. Me pareció muy atinada la cita de Echenique al P. Livi. La Amoris L. no es un documento sujeto al dogma de la infalibilidad papal y por ello Francisco
    carece de inerrancia.¿ No hubo Papas en la historia de la iglesia que incurrieron en herejía? Por ello, cuando Muller afirma «Es absolutamente imposible que el Papa, como sucesor de San Pedro y vicario de Jesucristo, por la Iglesia universal, presente una doctrina que se opone claramente a las palabras de Jesucristo.» da entender que es absolutamente imposible que Francisco se equivoque, en la AL, lo que creo que es simplemente FALSO. Ningún adulterio deja de serlo por mucho acompañamiento sacerdotal que se le aplique. Como bien dijo en un comentario anterior Maria R., ¡quién te ha visto y quién te ve!

  30. «Estuve en el cónclave del que salió elegido y os puedo asegurar que este Papa es elección de Dios. Por eso debemos estar todos con él, como un piña, en comunión total. Es el Papa que Dios nos dio para conducir la Iglesia en estos tiempos tan convulsos y difíciles, y guiar a este mundo por caminos de paz y esperanza, de amor y de misericordia, por los caminos de Dios. La enseñanza de Francisco es espléndida, reconfortante, renovadora y esperanzadora»,

  31. María R. Un curso de hermenéutica te dirá que todo texto necesita interpretación incluso los texto claros. Desde luego que para interpretar la Biblia vas mal pero muy mal encaminada. Por lo demás, la AL ha ratificado la indisolubilidad del matrimonio, te vuelve a decir el prefecto de la Congregación de la Fe. ¿No habrá que tener un poco mas de humildad?

  32. A Ricardo: estuve ausente de la elección de Bergoglio y tengo la íntima y segura convicción, de que aunque fue elegido, el Espíritu Santo estuvo ausente de esta elección. La verdad se sabrá más pronto de lo que se cree, según se vaya pronunciando la deriva de Francisco, con todo el aplauso del mundo y el cisma que va generando a base de repudiar a los católicos que cumplen los mandamientos y abriendo la Iglesia a los paganos que no renuncian a su paganismo. ¿Y tanto presumir de humildad, no sugiere lo contrario?

  33. Ricardo, en zacarias 11 el señor dice que el sucitara un pastor que no le interesara el rebaño, entonces que el papa sea producto de inspiracion del espiritu santo no quiere decir que debemos seguir como borregos todo lo que el papa diga o intente decir, por que ese es el problema de la confucion actual, la falta de claridad de nuestra jerarquia vaticana, vuelvo insisto si,si o no, no lo que pase de allí (en pocas palabras dar respuesta a las dubias y queda claro todo) e insisto para que el Señor diga que sea acortaran los dias por riesgo a que los propios elegidos sean confundidos segun apocalipsis no es que el falso profeta y el anticristo va aparecer con cola y trinche.

  34. José Ramón, si no le damos su sitio a Dios, entonces apaga y vámonos. En un cónclave, un cónclave, se diga lo que se diga, creo firmemente que Dios está presente y actuante; por eso venero al Papa, sea el que sea y como sea y diga lo que diga. Dios está en él. De otro modo estamos perdidos en el rincón de nuestra racionalidad.

  35. El desencuentro Benedicto XVI-Kasper de hace 10 años se ha transformado en Benedicto XVI-Francisco, cada vez más abiertamente, al seguir Francisco el programa Kasper rechazado por Benedicto, que ha llevado a la iglesia alemana al desastre y a una pérdida numérica calamitosa, pero Benedicto sobrevivirá a Francisco; la Verdad al error; la Luz a las tinieblas. Lo ha prometido Jesucristo. http://www.lanuovabq.it/it/articoli-francesco-e-l-eredita-dello-scontro-kasper-woijtyla-20012.htm

  36. Echenique corrigiendo al cardenal
    Y luego protesta de que le llamen maestro ciruela
    ¿Para cueado te nombran obispo eche?
    Solo para fastidiar me voy a vivir allí

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