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Así vivieron los Mansur su exilio en Ankawa
Cristianos perseguidos

Así vivieron los Mansur su exilio en Ankawa

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17 Mayo, 2017

Perseguidos por el Estado Islámico, la familia Mansur dejó atrás su vida en Karamles con la esperanza de poder regresar pronto a su hogar, una espera que se prolongó durante dos largos años.

Tras abandonar su hogar, Zahir, su mujer Iqtifá y sus cuatro hijos llegaron a Ankawa con apenas la ropa que llevaban puesta. Dejaron atrás su vida en Karamles debido a la amenaza del Estado Islámico con la esperanza de poder regresar pronto, una espera que se prolongó durante dos largos años.

Llegaron a la ciudad Iraquí de Ankawa (Erbil) con las manos vacías, no tenían a dónde ir, qué comer, o dónde vivir, sólo la fe en Jesucristo les daba fuerzas para continuar. “Un hombre sin patria es un hombre sin identidad. Igual alabo a mi Señor y le agradezco por todo”, se sincera el padre de la familia Mansur.

Los Mansur cuentan a InfoVaticana que, gracias a que una sobrina del matrimonio les acogió en su casa, pudieron sobrevivir el primer año. Los seis vivieron su pequeño apartamento, hacinados durante 18 meses. Posteriormente se trasladaron a una casa que alquilaron junto a otras dos familias en Baherqa.

Para poder pagar el alquiler, se juntaron con otras dos familias perseguidas por el ISIS y entre las tres vivieron en una casa de pequeño tamaño. Cada familia vivía en una habitación y usaban el resto de la casa como zona común.

Los pequeños de los Mansur, Mina, Mishel, Neama y Maram padecieron numerosas enfermedades que no pudieron paliar debido a la falta de recursos económicos. También perdieron un año de colegio, y al segundo año lograron ir a la escuela.

Neama, una de las hijas

 

La pequeña de los Mansur en la escuela

Zahir consiguió trabajo como maestro, pero el sueldo no les alcanzaba, y debido a los problemas económicos por la guerra, el gobierno se atrasaba en el pago de 6 a 8 meses. Los ahorros que consiguieron, finalmente se gastaron. Ya no les quedaba nada.

“Nuestra fe es firme, la fe de todos y cada uno en la familia. Y, gracias a Dios, se hizo más fuerte durante estos años de exilio. Todo lo demás lo extrañamos, y mucho, pero nuestra fe es lo que realmente importa”. Mi oración preferida es la oración del Señor, el Padrenuestro. Hablarle a Dios Padre con las palabras que el mismo Cristo nos enseñó. Lo rezo permanentemente”, cuenta Zahir.

En declaraciones a InfoVaticana, los Mansur narran la desesperación que vivieron durante estos años, sumidos en la tristeza por estar alejados de su pueblo, de sus amigos, de sus familiares, de esa vida que con tanto esfuerzo habían logrado construir.

“Hemos gastado nuestros sueños y nuestras esperanzas humanas, hemos visto cegado el futuro de nuestros hijos, no sabemos que nos espera, todo lo que queremos es volver a nuestros hogares y tener seguridad, que nuestros niños puedan estudiar para no perder su futuro. Gracias a todos los que nos apoyan, eso nos anima a volver a Karamles”, cuenta entre lágrimas Iqtifá, la madre de la familia.

Mina, la hija mayor, explica que echa de menos las poblaciones cristianas y sus actividades anteriores. “Espero volver a mi iglesia, volver a cantar allí, quiero trabajar y ayudar en su reconstrucción”.

Para Michel, el único varón de los cuatro hermanos, cualquier lugar lejos de su casa supone sentirse extranjero. “Quiero volver y trabajar para la reconstrucción, devolver parte de lo que me han dado”, explica.

“Extraño a mi casa, mi pueblo, mi escuela, y espero poder volver a ellos para completar los estudios, jugar con mis amigos, y concurrir a mi iglesia. ¡Espero que suceda!”, cuenta Neam, una de las pequeñas.

“Espero volver a mi escuela, a mi iglesia y a mi casa. He perdido tanto… las extraño tanto… me gustaría poder volver a cultivar rosas en el jardín de nuestra casa y en las aceras de nuestro pueblo amado Karamles”, señala Maram, la más pequeña.

Y, finalmente, tras dos años de sufrimiento y desconsuelo, llegó la liberación de Karamles. Los Mansur pudieron volver a casa, pero ya nada era como antes.

Actualmente, los yihadistas permanecen rodeados en la parte vieja de la ciudad de Mosul por las tropas estadounidenses y las milicias kurdas que forman parte de la coalición internacional. Miles de personas permanecen atrapadas en esos barrios entre el fuego cruzado y la brutalidad de los islamistas.

Puede leer la historia completa de los Mansur aquí:

Así tuvieron que abandonar su hogar los Mansur, familia cristiana perseguida por el ISIS

 

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