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Piden 50.000 € a InfoVaticana y acaban pagando para evitar el juicio

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De cuando Fernández de la Cigoña y Gabriel Ariza fuimos testigos y parte de uno de los casos de ‘escapismo’ procesal más extraños, con el que se evitó que tres arzobispos tuvieran que declarar como testigos para explicar su participación en la renuncia de Manuel Ureña como arzobispo de Zaragoza.

Hace ya casi un año recibimos un correo certificado del Juzgado de 1º instancia de Zaragoza por el que se nos daba traslado de la demanda presentada por dos sacerdotes y una mujer de la capital del Ebro, por un artículo en el blog «La Cigüeña de la Torre». Los demandados éramos Francisco José Fernández de la Cigoña, como autor de los artículos, e Infovaticana, como responsable solidaria por alojar el blog de La Cigüeña de la Torre.

Demanda y contestación a la demanda

La demanda hacía referencia a estos artículos, y a algunos comentarios, recogidos originalmente en los artículos, y desaparecidos por la actualización del CMS de la web:

El cardenalato del yanero

Entre todos la liaron y él solito renunció

Homenaje de Germinans a monseñor Ureña

El nuevo arzobispo de Zaragoza cambia la cúpula del Seminario

En el circo que hay en Zaragoza al arzobispo le crecen los enanos todos los días

Recibida la demanda, contestamos en tiempo y forma explicando:

Que LA CIGÜEÑA DE LA TORRE es un espacio donde Francisco José Fernández de la Cigoña escribe diariamente sus artículos de opinión sobre la Iglesia, en los que hace uso de un estilo mordaz e irónico, pero escrito siempre desde el amor a la Iglesia y el cariño a las personas que forman parte de ella. Sus comentarios ácidos deben enmarcarse siempre en la órbita de la sátira, desde el respeto y la adhesión a la jerarquía eclesiástica.

Que términos como “cesados”, “dimitidos”, “Yaneros”, “manos negras”, “personajes de la curia” “tres malhechores”, “trío”, “los suyos”, “gente”, “vicario judicial” y “pájaro”, no pueden ser en modo alguno entendidos como términos injuriosos en sentido estricto, ni siquiera desde una interpretación amplia e interesada del lenguaje.

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Que a la vista de la demanda, y de la indemnización que en la misma se reclama hemos de concluir que nos hallamos ante la petición exorbitada de quien pretende un enriquecimiento injusto, tratando para ello, de conmover al Tribunal mediante la declaración de la existencia de unos daños sin, ni tan siquiera, molestarse en acreditar no ya su existencia, sino la pertinente relación causal que ha de concurrir para poder apreciar, primero, su imputación y posteriormente la obligación de resarcirlos.

Que por tanto, pedíamos la desestimación de la demanda y la imposición de las costas procesales a los demandantes.

Audiencia Previa

La titular del juzgado, recibida nuestra contestación a la demanda y la de Fernández de la Cigoña, emplazó a las partes el pasado mes de julio para la Audiencia Previa, la fase del proceso en la que las partes ratifican su posición y piden las pruebas que consideren pertinentes de cara al juicio.

Dado que la demanda se basaba en la supuesta falsedad de unas informaciones, todas ellas relacionadas con el cese fulminante del arzobispo de Zaragoza, Manuel Ureña, por orden del Papa Francisco, y el nombramiento para la ciudad de un nuevo arzobispo, en la persona de Vicente Jiménez Zamora, consideramos razonable que comparecieran en el juicio para responder a las preguntas de nuestros abogados, las personas que, parece, han tenido alguna relación con esos acontecimientos, y podrían aportar luz sobre la veracidad o falsedad de las afirmaciones de nuestro colaborador.

Así las cosas, dimos indicaciones al letrado para que solicitara la comparecencia, en calidad de testigos, de las siguientes personas:

Juan José Omella, arzobispo de Barcelona.

Roberto Ferrer, demandante.

Vicente Jiménez Zamora, actual arzobispo de Zaragoza.

Manuel Ureña, arzobispo emérito de Zaragoza.

Negociaciones y acuerdo final

En la audiencia previa del mes de julio tuvo lugar un extrañísimo giro de 180º en la estrategia procesal de los demandantes. Quienes habían instado el procedimiento, y exigían una indemnización de 50.000 €, manifestaron su voluntad de alcanzar un acuerdo transaccional. Nuestra postura era cristalina: Un acuerdo debía pasar en todo caso por el desistimiento de los demandantes y el pago de las costas procesales ocasionadas hasta el momento, costas a calcular en base a la cuantía exigida por ellos mismos (los 50.000 €).

Al ver que podía alcanzarse un acuerdo, su señoría aplazó la audiencia previa, que finalmente, y tras otro intento fallido, quedó fijada para el mes de marzo, aunque nunca llegó a celebrarse: Los demandantes terminaron por aceptar el pago de todos los gastos ocasionados a InfoVaticana por el procedimiento (abogado, procurador y transporte) a cambio de que nosotros aceptásemos no ir a juicio, evitándose de este modo que tres arzobispos, dos de ellos en activo, tuvieran que declarar, bajo juramento, sobre el cese de Manuel Ureña como arzobispo de Zaragoza.

11 comentarios en “Piden 50.000 € a InfoVaticana y acaban pagando para evitar el juicio
  1. ¡ Con lo bonito que hubiera sido que todos los obispos citados hubieran ido allí a declarar como testigos y bajo juramento toda la verdad y nada más que la verdad ! ¿ O es que no podían ? . En cualquier caso , Infovaticana hubiera salido del proceso sin cargos , porque informa con valentía , pero también con sabiduría y prudencia .

  2. ¡Enhorabuena, amigo Ariza! A veces la verdad, aunque solo sea una pequeña parte de ella, resplandece. La altura de las personas se mide por la magnitud de sus enemigos. No solo los que se declaran explícitamente… Llevaré el agradecimiento ante el Señor.

  3. Dos de los demandantes, la señorita exnotaria y el señor exvicario llegaron juntos el pasado Miercoles Santo a la Misa Crismal celebrada por Don Vicente en la Catedral del Salvador (La Seo) de Zaragoza. En la Misa estuvo tambien Mons. Ureña junto a Mons. Redrado y Mons. Borobia. La señorita exnotaria estuvo toda la misa con cara «de pocos amigos» esperando a su amigo.

  4. En cualquier caso , Fernández de la Cigoña define a Monseñor Ureña como un hombre esencialmente bueno con gran amor a Dios y a la Iglesia y dice de él : es bueno , inteligente, entregado , cordial , de sólida doctrina …. un mirlo blanco . Me he pusto contentísima de que Monseñor Ureña exista , pues no le conocía ¡ Que Dios le bendiga y le conceda fortaleza para seguir siendo como es !

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