El prelado del Opus Dei sobre el muro de Trump: «El equilibrio entre seguridad y libertad no es fácil»

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Versión íntegra de la entrevista al Prelado del Opus Dei publicada recientemente por el periódico portugués «Jornal de Noticias» y traducida por la propia web de la primera prelatura de la Iglesia.

He hablado con algunos de los que han sido alumnos suyos. Me contaron que impartía sus clases de Teología Fundamental de memoria, sin necesidad de abrir manuales, y caminando por el aula. ¿Tiene tan buena memoria?

Han pasado ya algunos años desde entonces y no recuerdo con mucho detalle. Desde luego, aunque la memoria ayuda, en la enseñanza de la Teología influye especialmente el hecho de que se trata de realidades que están en el centro de la propia vida y no sólo de datos que se recuerdan.

Si le pregunto por los cambios que podría haber en la Prelatura ¿es una paradoja? A veces se les tilda de inmovilistas, conservadores, como si tuvieran miedo al cambio…

Las instituciones de la Iglesia, como el Opus Dei, tienen el reto de ser plenamente fieles a Jesucristo en cada momento histórico, a través de la misión que han recibido. Con la ayuda de Dios, procuran hacer visible a Jesucristo de un modo adecuado a las circunstancias de lugar y tiempo. Por eso, en la Prelatura deben convivir la fidelidad a lo esencial, es decir, al espíritu y a la misión recibidos, con los cambios que requieran las nuevas circunstancias, los que sean necesarios dentro del ámbito amplio de lo que no es esencial. Como explicaba san Josemaría, con el tiempo cambian los modos de decir y de hacer, pero debe permanecer inmutable el núcleo, el espíritu.

¿Cómo afronta su misión y qué piensa que se espera de ella?

En primer lugar, pienso en la necesidad de la plena unión con el Papa y con los demás pastores, que resulta esencial para una tarea que es de servicio a la Iglesia. Naturalmente, he de vivir la paternidad y cercanía con las personas, sobre todo con las del Opus Dei, pues son las que la Iglesia me ha encomendado. Soy consciente de que la misión supera con mucho mi capacidad personal, pero también sé que Dios asiste. Además cuento con la colaboración de mis vicarios y consejos, y muy especialmente, con la oración de los fieles del Opus Dei y de muchos amigos.

Es el tercer sucesor del fundador del Opus Dei. ¿Ha habido cambios en la Obra desde su comienzo? ¿Cuál es la realidad del Opus Dei a día de hoy?

La misión general de la Iglesia se puede resumir en llevar el Evangelio a todo el mundo, ayudando a las personas a encontrar a Jesucristo en la Palabra y en los sacramentos. La prelatura del Opus Dei participa en esta misión recordando la llamada universal a la santidad y ofreciendo formación cristiana dirigida especialmente a santificar la vida ordinaria: el trabajo, la familia, las relaciones sociales, etc. Desde 1928, el Opus Dei se ha extendido a todos los continentes; ha aumentado la variedad de fieles en edad, condición social, nacionalidades; ha alentado la puesta en marcha de numerosas iniciativas educativas y sociales, etc., pero el núcleo —el espíritu y la misión a los que me acabo de referir— seguirá siendo el mismo, aunque como mencioné antes, en cada tiempo hay que descubrir el aporte de este mensaje ante los retos cambiantes de la sociedad, de las personas, de las épocas.

¿Cómo está el Opus Dei en Portugal?

Los portugueses, con su fe confiada y serena, y con su carácter abierto, han llevado el mensaje de san Josemaría a muchas naciones. Portugal fue el primer país donde el fundador llevó el Opus Dei fuera de España, y lo hizo personalmente en 1945, impulsado por sor Lucia. Hay unos mil quinientos fieles de la Prelatura, la mayoría casados. Son católicos corrientes y sacerdotes seculares, que se esfuerzan por vivir el Evangelio en el trabajo y en los demás aspectos de su vida ordinaria. La prelatura del Opus Dei les ofrece formación cristiana a través de retiros espirituales, clases de teología, grupos de estudio y formación, etc., además de la atención pastoral de los sacerdotes. Estas actividades están abiertas a todos y, de hecho, participan muchas personas que no son del Opus Dei. Algunos portugueses del Opus Dei se dedican a proyectos formativos en ámbito educativo y familiar, a los que la prelatura presta una asistencia pastoral que es pública y conocida.

¿Conoce los recientes cambios legislativos en Portugal? Se quiere incorporar el tema del aborto —que es legal desde hace años— en el plan curricular de las escuelas. También se está discutiendo la descriminalización de la eutanasia. Portugal, un país de larga tradición católica, parece cada vez menos cristiano, tanto en las costumbres como en las leyes. ¿Cómo ve el futuro del país?

La rápida secularización de los modos de vida, ese acostumbrarse a vivir como si Dios no existiera, y a veces como si no tuviéramos que morir, es un movimiento cultural que afecta a muchos países del llamado occidente cristiano. Portugal no escapa a esa tendencia, a pesar de que es un país que ama tanto la vida, y donde se quiere a las personas por lo que son, con independencia de su salud física o espiritual. No conozco con profundidad los detalles de la situación portuguesa, pero usted me habla de temas concretos que se presentan en muchos sitios. Antes que nada, habrá que regresar a Dios, que es verdaderamente un padre bueno y lleno de ternura: de Él puede venir la luz para conocer la verdad y la fuerza para hacer el bien. De eso depende el futuro, también de Portugal. Me parece que, en este sentido, Fátima es como un gran imán para los portugueses, y una fuente de seguridad y optimismo.

Europa está sumergida en una crisis humanitaria, hay extremismos políticos latentes y elecciones muy pronto. ¿Está de acuerdo el Opus Dei —etiquetado a veces de conservadurismo— con determinadas posiciones más extremistas?

La Obra no tiene más posición que la de la Iglesia Católica. Sus miembros gozan de la libertad de cualquier católico en todas las cuestiones opinables. Pero, junto a ello, todos los católicos participamos de algunos retos que son éticos antes que políticos: Europa se encuentra, efectivamente, con el reto de acoger e integrar a miles de refugiados que se han visto forzados a abandonar sus países en busca de un futuro mejor. Para las personas del Opus Dei, como para todos los cristianos, las necesidades y los sufrimientos de estos hermanos son continuas invitaciones al servicio y a la oración, pues reconocemos en ellos “la carne sufriente de Cristo”, como nos recuerda con frecuencia el Papa Francisco.

El amor cristiano es un amor concreto que sigue el modelo de Jesús: vivir continuamente para los demás, revestirlos de dignidad a través de obras de servicio, acompañar en el dolor más profundo y transmitirles el consuelo de Cristo. En el discurso que el Papa pronunció a finales de 2014 en el parlamento europeo dio ideas sugerentes para afrontar esta dramática situación. Ojalá quienes gobiernan las tengan en cuenta.

¿Qué le parece, por ejemplo, la decisión de Donald Trump de levantar muros y cerrar las puertas a los inmigrantes? El Papa Francisco ha dicho, en reiteradas ocasiones, que debemos acogerlos como hermanos en la Tierra, pero están en juego cuestiones complejas desde el punto de vista de la seguridad: seguridad, libertad, terrorismo conviven en nuestros días. ¿Cómo garantizar el difícil equilibrio entre seguridad y libertad?

Los obispos norteamericanos acompañan muy de cerca a los inmigrantes y comparten sus preocupaciones. Además se han mostrado abiertos a colaborar con las autoridades, para intercambiar reflexiones y puntos de vista. Luego, el equilibrio de las soluciones concretas —en particular entre seguridad y libertad— no es fácil y seguramente caben planteamientos diversos. Es una responsabilidad importante de las autoridades políticas. Los políticos, independientemente de sus planteamientos, cuentan con la oración de los creyentes, también cuando no piensan como ellos. Rezo para que en todos los países haya un clima de acogida a las personas más necesitadas, como a las que usted se refiere; ahora, concretamente, a los inmigrantes y refugiados, sin importar la raza, religión o condición social.

Hace poco tiempo consulté un estudio donde Portugal aparecía entre los países de Europa con mayor índice de divorcios y una cantidad significativa de matrimonios rotos. La Obra insiste mucho en el carisma de la familia, y en la familia como pilar de la sociedad y de la espiritualidad. ¿Por qué fracasan hoy tantos matrimonios? ¿Cuáles son las amenazas más importantes a la familia?

Que un hombre y una mujer se ofrezcan uno al otro, para toda la vida, con compromiso de exclusividad y hasta la muerte, para crecer conjuntamente y engendrar hijos que son continuidad de ese amor, es una realidad admirable que interesa a todos, no sólo a la Iglesia. Y que ese proyecto se hunda y fracase, además de herir a los involucrados, repercute también en la sociedad. Jesucristo dijo, además, que Dios recibe esa unión y la respeta como definitiva. Y para los cristianos el matrimonio es un sacramento, a través del cual Dios actúa con ayudas y bendiciones para los casados y sus hijos.

Hoy muchos se desaniman por el fracaso de otras personas, por el ritmo extenuante de la vida, por la escasez de medios, de espacio y de tiempo que afecta a las familias.

Pienso que el Papa Francisco nos ayuda a quebrar todo pesimismo y recuerda que el matrimonio ha de fundarse en la alegría del amor. No puedo dejar de sugerir la lectura atenta de lo que el Papa llama el corazón de Amoris Laetitia: el capítulo cuarto sobre el amor en el matrimonio, y el capítulo quinto sobre el amor que se vuelve fecundo. Son ideas prácticas, sugerentes y muy fácilmente comprensibles que pueden fortalecer las familias.

En su primer mensaje citó “Es Cristo que pasa”, diciendo que “cada generación de cristianos ha de redimir, ha de santificar su propio tiempo: para eso, necesita comprender y compartir las ansias de los otros hombres, sus iguales”. ¿Cómo es este tiempo que nos ha tocado vivir?

Son tiempos de inseguridad y, a la vez, de deseo de cambio; de alejamiento de Dios y de “saudades” de Dios; de tristeza y cansancio, pero también de nostalgia de bien; de temor a los conflictos, junto con un gran deseo de paz. Son los tiempos que nos toca vivir, y son tiempos para abrirnos a la acción de Dios.

Algunos, en la opinión pública, se refieren al Opus Dei como algo cerrado, similar a un grupo de presión. Al hablar del Opus Dei en la opinión pública también aparece con frecuencia el dinero, la influencia o la riqueza. ¿De verdad es la Obra tan influyente? ¿Tiene tanto dinero y tantos bienes? ¿Cuáles? ¿Porqué hay tanta gente del Opus Dei importante y de clase alta (en Portugal, por ejemplo, banqueros)? ¿Hay más ricos que pobres en la Prelatura? ¿Es porque Jesús dijo que es más fácil para un camello pasar por el hueco de una aguja que para un rico entrar en el reino de los cielos?

La realidad es muy distinta y hay, a veces, bastante ficción en el imaginario colectivo. Entre los cristianos que pertenecen al Opus Dei se encuentran personas de todo tipo: sanos y enfermos, jóvenes y ancianos, pobres y personas más acomodadas, gente con trabajo estable, jubilados y muchas personas en el paro que, en los países que más sienten la crisis, sufren con todos los que están en esa misma circunstancia. Me parece importante acercarse a la realidad, conocer a las personas. El Opus Dei presta un servicio de acompañamiento cristiano a todos, más allá de la condición social o económica, y sin interferencia alguna en el amplio campo de sus opciones profesionales, artísticas, políticas y de ciudadanía. Al mismo tiempo, nuestros centros y labores apostólicas tienen las puertas abiertas para quien quiera conocer esta realidad de primera mano. Muchas personas del Opus Dei con sus amigos impulsan proyectos sociales, asistenciales y educativos que están al servicio de mucha gente y que no suelen ser noticia. Le pongo un ejemplo que he conocido estos días: algunos fieles del Opus Dei en Costa de Marfil han creado el centro médico Wale que da asistencia médica y tratamiento gratuito a los enfermos de sida, tanto en Yamoussoukro como en Toumbokro. Le pido a Dios que esas iniciativas, personales o colectivas, no dejen de multiplicarse, también en tierras portuguesas.

¿Está de acuerdo con san Pablo cuando afirma que el dinero es la raíz de todos los males?

San Pablo dice que el amor al dinero es la raíz de todos los males. Es la misma alerta que hace el Papa Francisco cuando habla del dios-dinero y de la idolatría del dinero. El Papa, además de despertarnos ante las grandes injusticias sociales, también nos ayuda a afinar hasta en el modo de dar limosna: mirando a los ojos de quien nos pide, y dejando que la mano que da toque a la mano que recibe.

En los últimos años, el Opus Dei consiguió puestos de influencia en la Curia y en la Santa Sede. También la Universidad de la Santa Cruz creció significativamente. ¿Cómo explica este aumento del prestigio y de los cargos por parte del Opus Dei?

Son muy pocas las personas de la Obra que trabajan en la Curia vaticana: su nombramiento se hace público en el boletín oficial de la prelatura, “Romana”, donde cualquiera puede comprobarlo. Han respondido libremente a quienes les han propuesto esa colaboración, e intentarán trabajar con actitud de servicio y de obediencia a sus superiores en la Curia. Por otro lado, me parece clave entender que el trabajo en los organismos administrativos de la Iglesia se vive como un servicio a la Iglesia universal y no como un cargo de prestigio. En cualquier caso, puedo asegurarle que lo único que nos interesa es servir a la Iglesia como la Iglesia quiere ser servida. Así nos lo enseñó san Josemaría y así hemos de procurar vivirlo.

¿Se puede comparar, en términos de dimensión, el Opus Dei con los Jesuitas? ¿Diría que la Obra es hoy igual o más importante que los Jesuitas?

En la Iglesia todos queremos responder al mandato misionero de Jesucristo, todos colaboramos en la gran misión evangelizadora. Cada uno lleva a cabo este anuncio según su carisma y, aún todos juntos, somos pocos para ayudar a toda la gente. Por eso nos sentimos unidos unos a otros, y no hay lugar para comparaciones. Es muy notable el servicio a la humanidad que ha prestado y presta la Compañía de Jesús, con la dedicación y entrega de tantos hombres que unen oración, estudio y un servicio muy real a las situaciones humanas de frontera. Yo mismo estudié el bachillerato en un colegio de los jesuitas en Madrid, y estoy muy agradecido por lo que recibí tanto en el plano académico como en el de la formación humana y espiritual.

¿Pudo ver la película “Silencio”? ¿Qué le pareció? Si todavía no la ha visto, ¿qué le han dicho sobre ella?

He leído algo sobre la película, que retrata como puede llegar a ser muy alto el precio de ser leal a Dios. No debemos desear ser probados, pero confiamos en que Dios nos ayude, en cada momento, a no dejar de hacer lo justo y lo bueno.

¿Cómo es tener que tratar con un Papa jesuita? Sé que me responderá que el Papa lo es para toda la Iglesia. Obviamente no se pone en duda su infalibilidad. Sin embargo hay Papas que pueden gustar más o menos, por unas razones u otras. Francisco ha experimentado cierta oposición por algunas posiciones que los conservadores consideran un poco laxas. ¿Preocupa en la Obra que pueda haber cambios doctrinales?

En un buen hijo de la Iglesia no deberían caber los recelos a los que se refiere. Además, con el Papa actual es muy fácil llegar a un cariño, digamos, humano, de amistad. Personalmente, me impresiona su vida de oración y su apertura a cada persona, manifestando un amor de predilección hacia los enfermos. Hablamos de un Papa con un gran sentido pastoral, y que desea una Iglesia evangelizadora. El pasado 3 de marzo estuve en audiencia privada con el Papa. Francisco estuvo muy cariñoso, agradecido e interesado por la labor apostólica del Opus Dei en todo el mundo. Con frecuencia recuerdo un lema que propuso san Josemaría: Omnes cum Petro, ad Iesum per Mariam: todos, con Pedro, a Jesús por María.

¿Qué me dice sobre lo que se habló en el sínodo de la familia: el acceso a los sacramentos —en algunos casos— a los divorciados que han contraído nuevo matrimonio, o de determinadas afirmaciones —poco conservadoras— del Santo Padre sobre que no se debe juzgar a los homosexuales sino acogerlos?

El Papa invita a toda la Iglesia a acompañar, a discernir, a integrar a todas las personas, sea cual sea su situación personal. Es un nuevo impulso pastoral, que requiere respuestas concretas dentro de la continuidad con la doctrina del Magisterio. En su documento sobre la familia, al mismo tiempo que recuerda que no cambia la doctrina de la Iglesia, el Santo Padre nos anima a buscar modos para ayudar a las personas que se quieren casar, a quienes desean hacer crecer su amor conyugal o a quienes atraviesan alguna dificultad. Para eso hacen falta más directores o consejeros espirituales disponibles y preparados.

¿Qué piensa sobre el caso del grupo de cardenales que escribieron a Francisco señalando cierta discordancia con aspectos de la exhortación postsinodal? ¿Está de acuerdo con que hubo, quizá, una interpretación equivocada o explicación errónea de algunos puntos? ¿De cuáles?

Entenderá que no me compete entrar aquí en detalles sobre este tema. En cualquier caso, es manifiesta la existencia de diversidad de pareceres en cuestiones importantes, lo que supone un motivo para rezar por la unidad.

¿Tiene sentido una Iglesia con tantos movimientos diferentes? La diversidad de movimientos y carismas ¿puede contribuir a dividir la Iglesia?

La Iglesia es un Pueblo, el Pueblo de Dios, formado por muchos pueblos. Es una casa grande y en expansión, que Cristo edifica para acoger a todas las personas y donde todas las personas pueden encontrar el lugar en el que se sientan en casa. Unidad y diversidad no se oponen; el opuesto de unidad es división. Si hay unión con Cristo, a través de Pedro, no hay riesgos de división sino todo lo contrario. La unidad en la diversidad es precisamente comunión, que supone un enriquecimiento notable para la Iglesia.

¿Cómo explicaría el Opus Dei al mundo de hoy?

El fundador, san Josemaría Escrivá, solía decir que el Opus Dei es una gran catequesis. Es una imagen muy gráfica: cada persona del Opus Dei, con la naturalidad de su vida cristiana y con su amistad, a pesar de las propias limitaciones y defectos, procura compartir la alegría del Evangelio entre sus familiares, amigos, colegas de trabajo, vecinos… y hacer la Iglesia precisamente en esas periferias profesionales, familiares y sociales. Nuestro mundo está lleno de heridas y sediento de esperanza. El testimonio de una vida cristiana en las realidades más cotidianas puede ayudar a que muchas personas conozcan y encuentren a Jesucristo, y al descubrir su amor, tengan una alegría más profunda en sus vidas.

¿Qué opinión y expectativas tiene sobre la vista del Papa Francisco a Portugal? Ha preferido visitar Fátima en lugar de ir al Santuario de Aparecida en Brasil. ¿Qué espera el prelado de esta visita de Francisco a Portugal en el mes de mayo?

Es admirable la devoción, profunda y viva, que tiene el Papa a la Virgen. Se ve que irá a Fátima atraído por Dios a través de María. El tema del viaje es sugerente: “Con María, peregrino en la esperanza y la paz”. En Fátima, los pastorcillos se han apasionado por Dios, que les ha deslumbrado. Ojalá, junto al Papa, todos puedan descubrir o redescubrir, con la ayuda maternal de María, el inmenso amor de Dios por cada uno.

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Comentarios
11 comentarios en “El prelado del Opus Dei sobre el muro de Trump: «El equilibrio entre seguridad y libertad no es fácil»
  1. ¿Así es que en un buen hijo de la Iglesia no deberían caber recelos de que el Papa cambie la doctrina? Pues sí…el Papa no puede cambiar la doctrina…pero esta visto ya que a este Papa no le es necesario cambiar la doctrina para intentar tirar la Iglesia al suelo. Y si mal hijo de la Iglesia es el que recela de lo que obviamente esta ocurriendo a vista y paciencia de todos incluido monseñor Ocáriz, entonces la verdad esta siendo ignorada para guardar las sagradas apariencias. Ha de ser que a monseñor Ocáriz le importa más las apariencias que la verdad.

  2. El Prelado debe acometer una reforma en serio de la organización. Por lo pronto, respetar la libertad de las conciencias dentro de la Obra. Sobre el punto es interesante el trabajo «La libertad de las conciencias» de Oráculo en la web http://www.opuslibros.org. Luego deben dejar de practicar el secretismo jurídico publicando lasnormas que vigentes realmente en el Opus. Finalmente, le recomiendo el estudio de «El verdadero rostro del Opus Dei». Por favor, estos reportajes a la carta no aclaran sino que oscurecen.

  3. Creo que Ocariz haría mejor en ocuparse del cisma de hecho existente en el seno de la prematura, cisma que no es exclusivo del resto de la Iglesia. La prelatura está partida en dos : quienes están con el papa en todo lo que viene de Roma, aunque sean sapos y culebras, y los que están con el papa en la misma medida en que el papa está con la iglesia, o sea, casi nunca.

  4. Echenique no es un cisma son dos modos de opinar en lo opinable. Lo que unos y otros no pueden negar son las verdades de Fe. Ýo personalmente no tengo problema en decir lo que pienso delante de los sacerdotes de la Obra con respecto al Papa… (y no es justamente ponderable, lo mío) Y ningún drama. Rezar por el pontífice y esperar. TODO ES PARA BIEN. O algunos de ustedes quiere ocupar el lugar de DIOS con sus propuestas.

  5. Me quedo con esta afirmación: «es manifiesta la existencia de diversidad de pareceres en cuestiones importantes». Don Álvaro y Don Javier nunca habrían hecho semejante afirmación a un medio de comunicación, se habrían ido por la tangente igual que hace don Fernando en el resto de la entrevista. Aquí parece que le ha traicionado la lengua, porque el discurso oficial hasta ahora había sido el de que todo en la Iglesia es de color rosa y aquí no pasa nada.

  6. El espíritu propio del Opus Dei es el de un amor a la vez teológico y humano al Sucesor de Pedro. Eso es bueno pero puede correrse el riesgo de la papolatria y de vivir ajenos a la crisis de la Iglesia. Con todo, si en la Obra siguen el ejemplo de San Josemaria, eso se puede evitar. Por ej. al hablar de la crisis post conciliar, Escriva no uso el mismo estilo en el libro «Conversaciones» que al escribir las famosas «Campanadas». En ninguno de esos escritos hay errores, pero el énfasis puesto para diagnosticar la crisis de Fe intraeclesial y proponer soluciones, es más enérgico en las «Campanadas» que en «Conversaciones», las primeras cartas internas destinadas a los miembros del Opus Dei y el segundo reportajes concedidos a los más importantes periódicos del mundo occidental. El estilo de Mons. Ocariz en esta nota se parece mas al de San Josemaria en «Conversaciones» que en las «Campanadas». Y creo que no se puede esperar otra cosa. Lo que entre líneas queda claro es que en el Opus Dei no aceptan la comunión eucarística de los llamados divorciados vueltos a casar. Pero no van salir a decir que el Papa esta de acuerdo con esa heterodoxia y heteropraxis. De allí la impresión de «Bambis» que terminan dando algunos miembros de la Prelatura, no por cierto Mons. Ocáriz que de tonto no tiene un pelo. Pero medios para saber lo que está pasando, los miembros de la Obra tienen en abundancia. Basta recordar la ortodoxia viril de algunos muy conocidos como Mons. Livieres o Mons. Sanahuja, ambos lamentablemente fallecidos, a quienes tuve el honor y la gracia de conocer y tratar. De todos modos, confío en la prudencia sobrenatural y en la sabiduría teológica de Mons. Ocáriz, varios de cuyos libros y artículos he leído con gran provecho de mi alma. Creo que tiene todas las condiciones para corregir de raiz algunos problemas serios de la Prelatura, como los abusos de conciencia, la confusión entre fuero externo- fuero interno o el voluntarismo espiritual, todos ya en proceso de purificación. Y salvaguardando a la vez la sana doctrina, para lo cual, entre otras cosas, deberá desvincular a la Prelatura de cierta colusion con el liberalismo católico, por caso el del Instituto Acton, sin menoscabo del sano pluralismo enseñado por San Josemaria, ajeno tanto a tendencias integristas como progresistas. Por eso veo el futuro del Opus Dei con Esperanza, no ajena a cierta preocupación. Fui numerario casi 17 años y ahora soy Cooperador. Por lo mismo y debido al amor que tengo desde mi infancia por la Obra, rezo para que estos problemas institucionales desaparezcan

    Xavier De Bouillon

  7. Hay un dicho mexicano que dice «Para que tanto brinco estando el suelo tan parejo», se aplica muy bien a algunos comentarios que hicieron sobre la entrevista a Mons Ocariz.
    Son tan claras y lógicas sus respuestas que no hay porqué dar brincos.

  8. Si rezaramos mas en lugar de criticar u opinar desde nuestras sillas quizas habria un poco menos de division.
    Quienes hacen cabeza en la Iglesia son personas por tanto pueden tener errores y los que no dirijimos debemos ocuparnos mas de mostrar a Cristo con una vida coherente…con eso tenemos bastante

  9. No soy del Opus, pero me ha parecido una entrevista excelente. Todas las preguntas muy certeras de gran interés y máxima actualidad y las respuestas muy sinceras y serenas

  10. Xavier De Bouillon, mira el lenguaje de San Josemaría en «Hacia la Santidad». Citas al obispo Livieres, destituido la víspera de la beatificación de Álvaro del Portillo. Sabrás que murió previamente desautorizado por el Opus Dei, que ya tomó postura por la Iglesia balsa de aceite, en contra de las tres campanadas, que duermen en los sótanos de Villa Tévere y no se quieren publicar porque la Prelatura se Llegan a herir a las ovejas, con las piedras que debieran tirarse contra los lobos: el se- guidor de Cristo experimenta en su carne que, quienes habrían de amarle, se comportan con él de una manera que va de la desconfianza a la hostilidad, de la sospecha al odio. Le miran con recelo, como a mentiroso, porque no creen que pueda haber relación personal con Dios, vida interior; en cambio, con el ateo y con el indiferente, díscolos y desvergonzados de ordinario, se llenan de amabilidad y de comprensión. Y quizá el Señor permite que su discípulo se vea atacado con el arma, que nunca es honrosa para el que la empuña, de las injurias personales; con el uso de lugares comunes, fruto tendencioso y delictuoso de una propaganda masiva y mentirosa: porque, estar dotados de buen gusto y de mesura, no es cosa de todos. Quienes sostienen una teolo- gía incierta y una moral relajada, sin frenos; quienes practican según su capri- cho personal una liturgia dudosa, con una disciplina de hippies y un gobierno irresponsable, no es extraño que propaguen contra los que sólo hablan de Jesucristo, celotipias, sospechas, falsas denuncias, ofensas, maltratamientos, humillaciones, dicerías y vejaciones de todo género. Así esculpe Jesús las almas de los suyos, sin dejar de darles interiormente serenidad y gozo, por- que entienden muy bien que – con cien mentiras juntas – los demonios no son capaces de hacer una verdad: y graba en sus vidas el convencimiento de que sólo se encontrarán cómodos, cuando se decidan a no serlo. Al admirar y al amar de veras la Humanidad Santísima de Jesús, descubriremos una a una sus Llagas. Y en esos tiempos de purgación pasiva, penosos, fuertes, de lágrimas dulces y amargas que procuramos esconder, necesitaremos meternos dentro de cada una de aquellas Santísimas Heridas: para purificarnos, para gozarnos con esa Sangre redentora, para fortalecernos. Acudiremos como las palomas que, al decir de la Escritura [Cant II, 14], se cobijan en los agujeros de las rocas a la hora de la tempestad. Nos ocultamos en ese refugio, para hallar la intimidad de Cristo: y veremos que su modo de conversar es apacible y su rostro hermoso [Cant II, 14.], porque los que conocen que su voz es suave y grata, son los que recibieron la gracia del Evangelio, que les hace decir: Tú tienes palabras de vida eterna [S. Gregorio Niseno, In Canticum Cantico- rum homiliae, 5 (PG 44, 879).]. No pensemos que, en esta senda de la con- templación, las pasiones se habrán acallado definitivamente. Nos engañaría- mos, si supusiéramos que el ansia de buscar a Cristo, la realidad de su en- cuentro y de su trato, y la dulzura de su amor nos transforman en personas impecables. Aunque no os falte experiencia, dejadme, sin embargo, que os lo recuerde. El enemigo de Dios y del hombre, Satanás, no se da por vencido, no descansa. Y nos asedia, incluso cuando el alma arde encendida en el amor a Dios. Sabe que entonces la caída es más difícil, pero que – si consigue que la criatura ofenda a su Señor, aunque sea en poco – podrá lanzar sobre aquella conciencia la grave tentación de la desesperanza. Si queréis aprender de la experiencia de un pobre sacerdote que no pretende hablar más que de Dios, os aconsejaré que cuando la carne intente recobrar sus fueros perdidos o la soberbia – que es peor – se rebele y se encabrite, os precipitéis a cobijaros en esas divinas hendiduras que, en el Cuerpo de Cristo, abrieron los clavos que le sujetaron a la Cruz, y la lanza que atravesó su pe- cho. Id como más os conmueva: descargad en las Llagas del Señor todo ese amor humano… y ese amor divino. Que esto es apetecer la unión, sentirse hermano de Cristo, consanguíneo suyo, hijo de la misma Madre, porque es Ella la que nos ha llevado hasta Jesús.

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