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Una historia verdadera
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Una historia verdadera

paterjm
28 Enero, 2017

   La ancianidad es una etapa de la vida que hoy está siendo cruelmente despreciada. En efecto, vemos cómo en la actualidad se ensalza la juventud por encima de cualquier período y cómo, en consecuencia, los demás son desechados. Sin embargo, se trata de una época maravillosa, pues está repleta de experiencia y de sabiduría, cualidades de las que adolece la mocedad. Afortunadamente, hay cintas que, como esta, nos lo recuerdan.

Alvin Straight es un anciano que pasa los últimos años de su vida en la soledad del hogar. Cierto día, recibe la noticia de la enfermedad de su hermano, quien ha sufrido un infarto. Esta contrariedad lo anima a visitarlo y a reconciliarse con él, puesto que ambos se pelearon hace mucho tiempo. Sin embargo, Alvin solo cuenta con su cortadora de césped para recorrer los quinientos kilómetros que separan a los dos. Pese a ello, decide aventurarse a salvar esa distancia con dicho vehículo y a convertir, por tanto, un simple viaje en toda una odisea personal. Pero lo más asombroso de esta historia es que, como su título indica, se trata de un hecho real.

Como hemos señalado, la película es sobre todo un elogio a la ancianidad. En efecto, por un lado, esta es presentada como un momento en el que el hombre debe hacer balance de toda su existencia; por el otro, como la etapa en la que tiene potestad para aconsejar y advertir, de manera que los demás no caigan en banalidades y, por el contrario, aprovechen cada instante de la vida. Curiosamente, esta última idea está representada por la reconciliación familiar, puesto que el acicate que origina el film es la visita entre dos hermanos.

Es posible que el neófito se sorprenda al saber que este magnífico largometraje fue dirigido por David Lynch, autor de obras tan particulares como Terciopelo azul (ib., 1986) y la teleserie Twin Peaks (ib., 1990): mientras que en estas hizo gala de una extraña narrativa, en la película que hoy recomendamos esta es más pausada, nostálgica y lineal. Sin embargo, debemos recordar que, aunque el cineasta no se prodigue en un cine de corte clásico, su mejor film, El hombre elefante (ib., 1980), se desarrolla en este campo.

Se trata, pues, de una película muy recomendable. Como indicábamos al principio del texto, tiene como misión recordarnos los valores de la ancianidad y el respeto que esta merece. Por fortuna, cumple su empeño de manera sobresaliente.

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paterjm

Sacerdote del Arzobispado Castrense de España. Cinéfilo @paterjm


6 COMMENTS ON THIS POST To “Una historia verdadera”

  1. Beatriz dice:

    ¿Cómo se llama la película? Me parece que el nombre no figura en el artículo, por lo menos yo no lo encontré.

  2. Jose dice:

    La película se titula “Una historia verdadera”

  3. Rala dice:

    Tal cual, “Una historia verdadera”. Lo he metido en google y aparece ese personaje en imágenes.

  4. María A dice:

    The Straight Story
    La vi hace muchos años y voy a intentar verla de nuevo.
    Me ha hecho recordar que hace tiempo antes de morir un amigo octogenario, aparentemente bien, cuya esposa tenía alzheimer y él la cuidaba, estaba preocupado con visitar a su hermana casi centenaria que vivía en otra ciudad y que no sabía cómo lo recibiría ni si le hablaría. Insistía en su propósito. Le animé diciéndole que yo me quedaba con su mujer el tiempo suficiente para que hiciera con tranquilidad el viaje. Sin embargo sufrió un acv y no pudo realizar el viaje. Falleció a los pocos días.
    Con la hoja roja muchas cosas adquieren su verdadera dimensión.

  5. Echenique dice:

    Anciano viene de antianus, el que va delante, como este anciano que es un echao p’alante.

  6. Beatriz dice:

    Muchísimas gracias, Rafa, por la información. Dios te bendiga.

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