David Alandete ha dicho que «en el islam, hombres y mujeres son iguales ante Dios. La Iglesia aún no ha alcanzado la igualdad en ese campo, por cierto».
La Gaceta.-Y quién es Alandete se preguntarán algunos. Ni más ni menos que el director adjunto de El País -diario perteneciente al grupo Prisa- entre cuyos principales accionistas se encuentra un sultán catarí.
El periodista deleitó hace unos días a sus lectores con un texto en el que desvinculaba completamente al islam de los ataques islamistas, con motivo del atentado islamista perpetrado por un islamista en Estambul.
‘’Le recomiendo que lea sobre Mahoma y sobre lo primeros califas hasta Alí. El Corán es un hermoso libro de respeto y paz’’, es otro de los mensajes escritos por Alandete en una conversación de lo más interesante con un tuitero. Y cómo no, se ha esemerado en atacar al catolicismo para defender sus tesis sobre la bondad del islam y su credo: ‘’Claro, la Iglesia ha tratado a los LGTB con un respeto exquisito, y nunca ha habido abusos de curas a niños’’.
El islam y la mujer
El Corán dedica un capítulo a las mujeres en el que se afirma de modo expreso la obediencia de la esposa a su marido, por voluntad de Alá. Además, reconoce la potestad del hombre para golpear a la mujer. La interpretación común de los juristas islámicos ha establecido tres grados de castigo: la exhortación con palabras, la privación de sexo conyugal y los golpes corporales. Eso sí, por razones religiosas, la mujer no puede bajo ningún concepto emplear la fuerza física contra su esposo.
El aumento de la población musulmana en Europa ha coincidido con un incremento de casos de mutilación genital de niñas, que algunos consideran justificados o fomentados por el islam. Si bien ciertos teólogos mahometanos lo rechazan, la realidad es que esta práctica está muy extendida entre las sociedades musulamanas.
El caso de Catar, lugar de procedencia de uno de los mayores accionistas de Prisa, es muy significativo. En el país del jefe de Alante la sharía rige varios aspectos de la vida social. La poligamia, por ejemplo, está legalizada. Si bien un catarí puede desposarse con una no musulmana, las mujeres del país no pueden casarse con un hombre que no profese el islam. En los tribunales se necesitan dos testimonios de dos mujeres diferentes para igualar al de un varón, las hijas heredan menos que los hijos, y tienen complicado viajar sin la compañía de un hombre.
Los usuarios le refrescan al memoria
Ante los mensajes de Alandete, las redes le han recordado la dureza del islam hacia las mujeres: