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Todo sobre el caso de la secta de los Miguelianos (III)

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Seguimos contando todos los detalles de la secta fundada por Miguel Rosendo. Cómo comenzó, dónde y cuándo lo hizo, los abusos sexuales que cometió, sus estafas económicas y la forma en la que engañaba a sus víctimas. Advertimos que el contenido puede dañar su sensibilidad.

Los consagrados y los exploradores’

Miguel Rosendo encuentra en la religión católica sus prácticas, sus dogmas de fe y su jerarquía y busca y encuentra el cobijo del aparato oficial de la Iglesia Católica en el obispado de Tuy-Vigo.

Dentro de ‘La Asociación Orden y Mandato de San Miguel Arcángel’ (OM) se hace una distinción entre el grupo de “los consagrados” y de los exploradores”. El segundo grupo estaba formado por aquellos quienes vivían en sus casas con sus familias y la relación con Miguel era ocasional. Por su parte, “los consagrados” formaban una élite dentro del grupo y, especialmente, los que residían en la “Casa Madre”.

En este colectivo de personas se intuye comportamientos y actitudes sectarias, tales como dependencia afectiva del “líder” Miguel, sometimiento a su voluntad, ausencia de libertad, falta de privacidad e intimidad, anulación de la conciencia o necesidad de agradar al fundador. No se hacía otra cosa que no fuese su misión de la voluntad de Feliciano Miguel. Fruto de esta sumisión se derivaron los matrimonios concertados, entregas de dinero, relaciones sexuales no consentidas o venta de bienes.

Se trata de un grupo cohesionado por una doctrina religiosa encabezada por un líder carismático que pretende ser la misma divinidad o un elegido por ella, en este caso la reencarnación de San Miguel Arcángel, donde su palabra es dogma de fe, preparando un ambiente espiritual basado en una serie de milagros, profecías y experiencias, desconociendo el individuo que todo ello es artificial.

Miguel Rosendo exigía una adhesión total al grupo, obligando bajo presión psicológica a distanciarse de todas las relaciones sociales o lazos afectivos, para conseguir la total dependencia del grupo, lo que desencadenó en problemas psicológicos graves.

Jugando a ser Dios

En las actuaciones de Miguel se evidencia la existencia de indicios racionales de criminalidad que ejercía sobre los miembros del grupo hasta el punto de anular la voluntad del individuo. El sacrificio y entrega a Feliciano Miguel Rosendo debía ser plena y nunca era suficiente hasta el punto de que había delatores que le mantenían siempre al corriente de las debilidades, dudas, quejas o tristezas de los demás.

Utilizaba la reprimenda, el señalamiento de faltas y pecados contrarios a Dios y a la Orden, la exposición de intimidades personales y familiares provocando la humillación del receptor. De hecho, en una ocasión cogió a una de las víctimas de los pelos, la sacó al exterior y la arrastró entre rosales haciéndola sangrar. En otra ocasión sacó a rastras de su despacho a otra mujer ya que al parecer no le había apoyado en algo importante.

Amenazaba a las personas diciéndoles que si no participaban en las actividades o no se integraban, padecerían cáncer o serían humillados. En una ocasión reunió a los hombres que se iban a “consagrar” para decirles que su parte masculina ya no servía para nada y que ya no tenía función alguna. Además, obligó a otra víctima a besarse con otro chico.

Era habitual que en la celebración de ritos agrediera a los presentes para “quitarles el demonio”. En fecha indeterminada, Miguel dio una patada en el glúteo a uno de ellos llamándole “tonto y subnormal”. También empujó a una joven contra la pared y le dijo “por culpa de putas como tú, mi hija está en una silla de ruedas”.

Durante una reunión dio golpes y puñetazos a su sobrina y le quemó el pelo con un cigarrillo, puesto que aseguraba que “tenía el demonio dentro” por que la joven quería marcharse de allí.

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El 23 de junio de 2008 Miguel Rosendo se presentó en el Convento de las Descalzas del Escorial y realizó una práctica de exorcismo a fin de “llevarse el demonio” que poseían dos novicias de dicho convento.

Cuando otro de ellos les dijo que “se había equivocado de camino y que quería dejar ser religioso”, los “bastones” de Miguel le amenazaron con agredirle.

Continuaremos informando sobre todos los detalles de esta secta en próximas publicaciones.

2 comentarios en “Todo sobre el caso de la secta de los Miguelianos (III)
  1. ¿ Tiene algún interés hablar de la secta de los miguelianos y tantos capítulos al respecto ? Yo no lo veo muy claro. Creo que hay noticias mucho más interesantes y edificantes, con todos mis respetos. El morbo puede acechar.

  2. Jajaja!!! Echenique llamate al silencio… al parecer éste y otros artículos sobre pederastia y humillación no tocan tus fibras de crítico sensible…. ah, entiendo, aquí no podés defenestrar al Santo pontífice… Extrañamente Echenique no participás en foros de peredastas… mmm… no querrás herir susceptibilidades de quienes pagan por tus palabras anti bergoglianas….

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