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El Papa visita la celda de San Maximiliano Kolbe en Auschwitz

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Durante su visita al campo de concentración de Auschwitz el Papa ha rezado ante la celda de San Maximiliano Kolbe, la llamada “celda del hambre”, donde el santo permaneció hasta el día de su muerte el 14 de agosto de 1941.

El Papa Francisco ha orado este viernes en silencio en la celda del campo de concentración de Auschwitz donde el sacerdote polaco Maximiliano Kolbe murió de hambre y de sed a manos de los nazis, tras ofrecer su vida a cambio de la de un padre de familia.

Lo ha hecho durante su visita a este campo de exterminio y en el día en el que se conmemora el 75 aniversario del gesto de este sacerdote franciscano polaco, proclamado santo por Juan Pablo II en 1982.

Francisco ha permanecido varios minutos orando en silencio y en un profundo recogimiento en el patio donde se llamaba a los elegidos condenados a muerte y donde Kolbe se ofreció a cambio de un padre de familia que los nazis iban a asesinar.

Acto seguido, el Santo Padre se ha alzado y, tras recorrer una corta distancia a pie, ha besado y tocado con la mano uno de los postes destinados a los fusilamientos, y después ha saludado brevemente a algunos supervivientes del Holocausto.

Tras esto, ha encendido una lámpara de aceite frente al muro en el que eran ejecutadas muchas de las personas que llegaban al campo durante los años de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

Posteriormente ha accedido al edificio de ladrillo del bloque 11 de Auschwitz que alberga la celda subterránea en la que Kolbe fue asesinado, un angosto recinto donde los reos morían generalmente de inanición por lo que era conocido como “el búnker del hambre”.

El espacio solo contaba con una letrina y en sus muros pueden apreciarse inscripciones con forma de cruz.

El Papa ha permanecido en este lugar solo, rezando durante aproximadamente diez minutos, en medio de una leve penumbra, sentado en una silla, cabizbajo y con la puerta enrejada abierta a sus espaldas.

Frente al pontífice, únicamente había tres cirios apagados y una pequeña ventana con barrotes, único modo de ver la luz del día para las víctimas.

El Papa ha decidido visitar en silencio el campo de concentración, al que acudieron anteriormente San Juan Pablo II (1979) y  Benedicto XVI (2006).

San Maximiliano Kolbe

San Maximiliano Kolbe nació en 1894, en la localidad polaca de Zduńska Wola, en ese entonces parte del Imperio Ruso. Bautizado con el nombre de Raimundo, fue el segundo de los cinco hijos del matrimonio formado por Julio Kolbe (de origen alemán) y María Dabrowska (de origen polaco). Julio Kolbe era un joven laico perteneciente a la Tercera Orden Franciscana, y junto con su mujer María, quien había querido hacerse monja años antes, formaron una familia muy católica, en cuyo hogar había un altarcito presidido por la Virgen de Czestochowa, patrona de Polonia.

A los trece años, el joven Raimundo ingresó al seminario de los franciscanos en Lvov (Polonia), donde adoptó el nombre de fray Maximiliano María. Desde muy joven, desarrolló una fuerte devoción a la Inmaculada Concepción, a quien veía como única posible vencedora de los males que acechaban a occidente. Tras la revolución industrial y la llegada de la modernidad, Europa vivía una época convulsa, considerada tenebrosa por muchos filósofos y santos que la vivieron. El joven fraile veía la impotencia del hombre ante esos males que avanzaban a pasos agigantados, encontrando que solamente la Virgen podría vencerlos, pues ella representaba todo lo bueno y puro, que tanto hacía falta a esa época.

Una vez estallada la Primera Guerra mundial, Maximiliano funda un movimiento llamado La Milicia de la Inmaculada, que en sus propias palabras, buscaba presentar una “visión global de la vida católica de una nueva forma”. En su afán por dar a conocer su mensaje, funda la revista Caballero de la Inmaculada en el año de 1922, que comienza con una tirada de 500 ejemplares, y alcanza el millón en 1939. El ímpetu de Maximiliano por difundir el Evangelio se transmitía en una conquista espiritual de los avances tecnológicos, utilizándolos para propagar el bien, en vez de los mensajes para los que eran habitualmente utilizados. En una ocasión escribió que había que “conquistar todo el mundo, todas las almas, para Cristo, para la Inmaculada, usando todos los medios lícitos, todos los descubrimientos tecnológicos, especialmente en el ámbito de las comunicaciones.”

En 1929, San Maximiliano funda un convento dedicado a María Inmaculada a cuarenta kilómetros de Polonia, y dos años más tarde, responde al llamado del Papa para la evangelización de Japón, partiendo al país asiático de misionero, donde funda una versión de su revista Caballero de la Inmaculada en japonés.

En el año de 1936, Maximiliano vuelve a Europa, donde se convierte en director espiritual del convento que había fundado previamente, pero rápidamente es tomado preso por la Gestapo, junto a otros sacerdotes. El día de la Inmaculada de ese año fue liberado, pero en 1941, fue nuevamente apresado y trasladado al campo de exterminio de Auschwitz, donde sufriría grandes padecimientos hasta su muerte.

El 3 de agosto de 1941, los guardias del campo pasaron por las barracas donde se encontraba Maximiliano, eligiendo prisioneros al azar para ser ejecutados. Ese día, eligieron al militar polaco Franciszek Gajowniczek, hombre de familia, a quien Maximiliano tenía en gran estima. Pensando en el dolor que su muerte causaría a su mujer y a sus hijos, Maximiliano le dijo al oficial: «Soy un sacerdote católico polaco, estoy ya viejo. Querría ocupar el puesto de ese hombre que tiene esposa e hijos». El oficial aceptó su oferta, pero no sin antes hacerlo pasar por días de hambre y encarcelamiento, donde Maximiliano continuó celebrando misa y repartiendo la Sagrada Comunión a los prisioneros. El 14 de agosto, fue ejecutado junto con otros presos utilizando una inyección de fenol. A través de ese acto heroico, Maximiliano llevó a la acción aquella máxima del Evangelio que dice: «Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos» Juan 15,9-17.

En 1971, el Papa Paulo VI beatificó al sacerdote polaco, ceremonia a la que asistió el sargento Franciszek Gajowniczek, de entonces setenta años, a quien San Maximiliano había salvado la vida. En 1982, San Juan Pablo II canonizó a Maximiliano Kolbe junto a otros sacerdotes polacos, y tiempo después fue nombrado patrono de los Radioaficionados.

 

4 comentarios en “El Papa visita la celda de San Maximiliano Kolbe en Auschwitz
  1. SAN MAXIMILIANO, INTERCEDE POR EL PAPA FRANCISCO, que Dios lo inspire para que rompa todo lazo con las fuerzas de la oscuridad, para que limpie el Vaticano de tantos Cardenales, Obispos y sacerdotes sin fe, que corrompen a los seminaristas con humanismos edulcorados vaciados de trascendencia, que operan sin piedad para alejar de las jerarquías eclesíasticas a los verdaderos creyentes. Señor te pido que cuando sea el momento y que el Papa Francisco termine su mandato en la silla de Pedro, nos des una Papa Como Monseñor Jose Ignacio Munilla, alguien que esté comprometido con la Verdad y con la humildad, con la mansedumbre y con la coherencia, alguien que no le deba nada al mundo secular y sólo se consagre a tí. SEÑOR TEN PIEDAD!

  2. San Maximiliano Kolbe. fue un buen hombre. Pero no es santo por las razones que dió el vaticano y Congregación para las Causas de los Santos. Simplemente: NO murió por “odium fidei”. Es un requisito para el martirio.

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