El catecismo, la Biblia o la exhortación del Papa…¿censurados por la nueva ley?

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La nueva ley de LGTBfobia aprobada en la Comunidad de Madrid pide la creación de un fondo bibliográfico de temática LGTBI que nunca podrá ser contrario al reconocimiento de la diversidad sexual.

La Asamblea de Madrid por unanimidad de todos los grupos políticos ha aprobado este jueves la Ley de protección integral contra la discriminación por diversidad sexual y de género que, bajo el pretexto de perseguir la homofobia, trata de silenciar cualquier opinión contraria a los postulados de la ideología de género.

Este silenciamiento alcanza las publicaciones que sean «contrarias al reconocimiento de la diversidad sexual», es decir, a la ideología de género. La ley recoge que deberá crearse un fondo bibliográfico de temática LGTBI en las bibliotecas públicas y ayuntamientos que nunca podrá ser contrario a estos postulados.

Este apartado de la ley plantea una serie de cuestiones que afectan especialmente a los católicos. ¿Qué pasará con libros como el Catecismo de la Iglesia Católica o el Nuevo Testamento que recoge las Cartas de San Pablo contrarias a la homosexualidad? ¿Desaparecerán de los edificios públicos? El reciente caso de un sacerdote en Collado Villalba al que se intentó reprobar por una homilía en la que condenaba la ideología de género hace pensar que estos textos también podrían ser denunciados.

¿Y la nueva exhortación del Papa?

A pesar de que algunos se empeñan en tratar de presentar al Papa Francisco como un pontífice que ha cambiado la doctrina católica respecto a la homosexualidad, la realidad es que en su última exhortación apostólica condenó la ideología de género.

En el documento Amoris Laetitia Francisco critica la ideología llamada «gender» que «niega la diferencia y la reciprocidad natural de hombre y de mujer». Esta ideología, denuncia el pontífice, «lleva a proyectos educativos y directrices legislativas que promueven una identidad personal y una intimidad afectiva radicalmente desvinculadas de la diversidad biológica entre hombre y mujer».

«Es inquietante que algunas ideologías de este tipo procuren imponerse como un pensamiento único que determine incluso la educación de los niños», advierte Francisco, que hace un llamamiento a no caer «en el pecado de pretender sustituir al Creador» y aceptar y respetar la humanidad tal y como ha sido creada.

Amoris Laetitia también recuerda la doctrina católica sobre el llamado «matrimonio homosexual» y afirma que «no existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia». Asimismo, advierte que «sólo la unión exclusiva e indisoluble entre un varón y una mujer cumple una función social plena».

Catecismo: ‘Los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados’

El Catecismo recoge en tres artículos la doctrina católica sobre la homosexualidad. En el artículo 2357 se establece: «Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves (cf Gn 19, 1-29; Rm 1, 24-27; 1 Co 6, 10; 1 Tm 1, 10), la Tradición ha declarado siempre que “los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Decl. Persona humana, 8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso».

En artículo 2358 condena la discriminación a las personas homosexuales, sin dejar de considerar «desordenadas» este tipo de relaciones: «Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas. Esta inclinación, objetivamente desordenada, constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición».

Por último, el artículo 2359 describe la vida que deberían llevar las personas con esta tendencia sexual: «Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana».

¿Se reprobará a San Pablo?

También San Pablo en sus cartas recogidas en el Nuevo Testamento hace referencia a la homosexualidad. Algunas traducciones han intentado borrar el rastro de estas menciones cambiando el término «homosexual» por otros como «pervertido». Sin embargo, hay traducciones de la Biblia que mantienen el término «homosexual».

En relación a los paganos, el apóstol escribe en la Carta a los Romanos: «Por eso, Dios los entregó también a pasiones vergonzosas: sus mujeres cambiaron las relaciones naturales por otras contrarias a la naturaleza. Del mismo modo, los hombres, dejando la relación natural con la mujer, ardieron en deseos los unos por los otros, teniendo relaciones deshonestas entre ellos y recibiendo en sí mismos la retribución merecida por su extravío» (Rm 1, 24-27).

En otra epístola, esta vez dirigida a la iglesia de Corinto, San Pablo sostiene: «¿Ignoran que los injustos no heredarán el Reino de Dios? No se hagan ilusiones: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los bebedores, ni los difamadores, ni los usurpadores heredarán el Reino de Dios» (1 Co 6, 10).

Una nueva alusión a la homosexualidad aparece en la epístola a Timoteo: Ya sabemos que la Ley es buena, si se la usa debidamente, es decir, si se tiene en cuenta que no fue establecida para los justos, sino para los malvados y los rebeldes, para los impíos y pecadores, los sacrílegos y profanadores, los parricidas y matricidas, los asesinos, los adúlteros y homosexuales, los traficantes de seres humanos, los tramposos y los perjuros. En una palabra, la Ley está contra todo lo que se opone a la sana doctrina del Evangelio que me ha sido confiado, y que nos revela la gloria del bienaventurado Dios» (1 Tm 1, 10).

 

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Comentarios
2 comentarios en “El catecismo, la Biblia o la exhortación del Papa…¿censurados por la nueva ley?
  1. No dejan duda quienes hacen la guerra a todo lo que no tiene afinidad con la ideología lésbico gay. Ahora resulta que exponer el acervo cultural que la historia, la antropología y le ciencia han acumulado por millones de años de la obra de Dios les repugna a los lésbico gays. ¿Quiénes son los intolerantes, esa gente, o quienes simplemente, siguen en el respeto a la ley natural de Dios?

  2. Totalmente de acuerdo con la palabra de Dios y con el Papa. Y que tengan mucho cuidado las naciones que quieren aprobar leyes contrarias a las naturales, las del Creador, que por esas conductas fueron castigadas muchas naciones.

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